Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 955
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i2.2239
Ciber-aprendizaje y atención: cómo el uso de herramientas
digitales afecta los periodos de atención sostenida en escolares

Cyber
-learning and attention: how the use of digital tools affects sustained attention
spans in school children

Julio Tenezaca Vijay

julio.tenezaca@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0000-7377-7513

Investigador Independiente

Ecuador

Nancy Noemí Sacoto Larrea

noemi.sacoto@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0005-8421-814X

Investigador Independiente

Ecuador

Leidy Villares Carvajal

leidy.villares@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0005-9091-1581

Investigador Independiente

Ecuador

Bethy Mercedes Cusme Almenaba

bethy.cusme@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0006-6133-564X

Investigador Independiente

Ecuador

Diana Patricia Cañar Vera

patricia.canar@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0006-0342-9146

Investigador Independiente

Ecuador

Artículo recibido:18 marzo 2026- Aceptado para publicación:20 abril 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

El presente estudio analizó la relación entre el ciber-aprendizaje y los periodos de atención
sostenida en escolares, un tema crítico debido a la transformación digital de la enseñanza. El
objetivo general fue examinar cómo el uso de herramientas digitales en condiciones reales
impacta la estabilidad atencional para aportar criterios pedagógicos responsables. La metodología
se basó en un enfoque cuantitativo de alcance descriptivo y correlacional, aplicado a una muestra
de 375 estudiantes. Se utilizaron encuestas y cuestionarios antes y después de una intervención
basada en principios de diseño instruccional y autorregulación cognitiva. Los hallazgos
principales revelaron que, inicialmente, el 40% de los escolares presentaba niveles bajos de
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atención sostenida y un 58% manifestaba hábitos de multitarea permanente. No obstante, tras la
intervención, el nivel alto de atención subió al 42% y la percepción de interferencia por
dispositivos móviles disminuyó drásticamente. Finalmente, la conclusión destaca que la
tecnología no fragmenta la atención de forma inevitable; el impacto negativo se mitiga mediante
un diseño pedagógico que regule la carga estimular y fomente la autoconciencia digital,
permitiendo que el ciber-aprendizaje fortalezca las funciones ejecutivas y la lectura profunda.

Palabras clave: ciber-aprendizaje, atención sostenida, herramientas digitales, funciones
ejecutivas

ABSTRACT

The present study analyzed the relationship between cyber
-learning and sustained attention spans
in school children, a critical topic due to the digital transformation of teaching. The
general
objective
was to examine how the use of digital tools in real-world conditions impacts attentional
stability to provide responsible pedagogical criteria. The
methodology was based on a quantitative
approach with descriptive and correlational scope, applied to a sample of 375 students. Surveys

and questionnaires were u
tilized before and after an intervention based on principles of
instructional design and cognitive self
-regulation. The main findings revealed that, initially, 40%
of the students showed low levels of sustained attention and 58% exhibited permanent

multitasking habits. However, following the intervention, the high level of attention rose to 42%

and the perception of interference by mobi
le devices decreased drastically. Finally, the conclusion
highlights that technology does not inevitably fragment attention; the negative impact is mitigated

through a pedagogical design that regulates the stimulus load and promotes digital self
-awareness,
allowing cyber
-learning to strengthen executive functions and deep reading.
Keywords
: cyber-learning, sustained attention, digital tools, executive functions
Todo el contenido de la Revista Científica Internacional Arandu UTIC publicado en este sitio está disponible bajo
licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

En la actualidad, la educación está atravesando un proceso de transformación impulsado
por el uso creciente de herramientas digitales, tales como plataformas de aprendizaje, recursos
multimedia, entornos virtuales, dispositivos móviles y aplicaciones interactivas. En consecuencia,
el ciber-aprendizaje ha comenzado a ocupar un lugar significativo dentro de las prácticas
pedagógicas, tanto en contextos formales como complementarios. No obstante, este cambio no
implica únicamente una modificación en los medios de enseñanza, sino también en los procesos
cognitivos y conductuales que sustentan el aprendizaje, especialmente aquellos vinculados a la
concentración y a la capacidad de mantener el foco mental durante la realización de actividades
académicas.

La atención sostenida, entendida como la habilidad para perseverar en una tarea a lo largo
del tiempo, inhibiendo distractores y manteniendo el procesamiento de la información relevante,
representa un componente central del desempeño escolar. En términos neuropsicológicos y
educativos, la atención sostenida se encuentra estrechamente relacionada con funciones ejecutivas
como la autorregulación, la planificación y el control cognitivo. Por ello, cuando el entorno digital
introduce estímulos múltiples, cambios rápidos de contenido o posibilidades de interrupción
constante, surge la necesidad de examinar cómo estas condiciones influyen en la estabilidad
atencional de los escolares.

En la era digital se ha instalado una lógica de consumo rápido de información,
interactividad permanente y respuestas inmediatas. Este estilo de procesamiento, aunque puede
resultar atractivo, podría favorecer hábitos cognitivos menos compatibles con tareas que
demandan lectura profunda, reflexión sostenida y seguimiento continuo de instrucciones. En esta
línea, Carr (2011) plantea que la exposición al internet puede contribuir a la aparición de formas
de lectura más superficiales, lo cual sugiere que el tipo de interacción digital puede modificar
patrones atencionales y de comprensión.

Desde una mirada neuropsicológica, la relación entre tecnología y atención no debe
interpretarse como un simple “efecto de moda”, sino como una interacción entre el estudiante y
un entorno que demanda continuamente selección de estímulos y reorientación cognitiva.
Castellanos (2022) aborda cómo, en la era digital, los procesos atencionales pueden verse
impactados por las dinámicas de exposición y participación mediada por pantallas. En términos
escolares, esto significa que el aprendizaje no ocurre en un “vacío cognitivo”, sino en ambientes
donde la atención se administra bajo demandas externas, afectando la duración y calidad del
compromiso atencional del estudiante.

Asimismo, la investigación sobre medios digitales y desarrollo cognitivo ha mostrado que
los medios no solo transmiten información, sino que también moldean habilidades cognitivas.
Immordino-Yang y Gotlieb (2017) señalan que los medios digitales influyen en el desarrollo
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cognitivo de la juventud, y que el tipo de experiencia mediática puede favorecer ciertas
capacidades y limitar otras. Por tanto, una pregunta clave para el presente trabajo es determinar
en qué medida las herramientas digitales, dentro del aula o fuera de ella, contribuyen a sostener
la atención o, por el contrario, la fragmentan.

Un debate ampliamente difundido sostiene que la tecnología puede alterar la forma en que
el cerebro procesa la información, especialmente bajo condiciones de multitarea y estimulación
frecuente. Small y Vorgan (2008) describen cómo ciertos hábitos tecnológicos pueden asociarse
con dificultades para mantener la atención y con la preferencia por estímulos breves. Aunque este
tipo de planteamientos requiere ser corroborado con evidencia específica en contextos escolares
concretos, aporta una base conceptual relevante para investigar el impacto real del uso digital en
el mantenimiento de la atención sostenida.

Además, se ha señalado que el aprendizaje lector y la comprensión profunda pueden verse
afectados en ambientes digitales caracterizados por navegación fragmentada. Wolf (2018) discute
que el cerebro lector puede cambiar cuando el aprendizaje está mediado por entornos donde se
priorizan saltos frecuentes entre contenidos en lugar de la lectura continua. En el contexto escolar,
esta problemática es especialmente importante, pues una parte sustancial del desempeño
académico depende de habilidades lectoras que requieren concentración estable durante períodos
prolongados.

En paralelo, el uso de pantallas y su relación con el desarrollo cognitivo ha sido abordado
desde la evidencia científica, incluyendo revisiones que señalan efectos que dependen del
contexto de uso. Anderson y Subrahmanyam (2017) muestran que la relación entre medios
digitales y desarrollo cognitivo puede variar según edad, tipo de contenido y modo de exposición.
Este punto resulta decisivo, porque permite comprender que el impacto de lo digital no es
uniforme, sino que puede intensificarse o mitigarse dependiendo de la estructura pedagógica y
del diseño de actividades.

También es relevante considerar el aspecto cultural y pedagógico de la educación
mediática. Buckingham (2013) propone que la educación en medios debe ir más allá del
aprendizaje superficial de herramientas y enfocarse en comprender cómo la cultura digital
transforma prácticas de atención, participación y significado. En este sentido, el ciber-aprendizaje
no debe reducirse a “usar tecnología”, sino a enseñar a través de la tecnología con estrategias que
orienten el foco atencional del estudiante, regulen la carga estimular y promuevan el aprendizaje
sostenido.

En la infancia, diversos trabajos han explorado la relación entre uso de pantallas y atención
sostenida. Cabañas-Colmenero y Fernández-Rivas (2021) realizan revisiones sistemáticas sobre
el tema, lo que respalda la pertinencia de estudiar la atención sostenida como variable clave frente
a la exposición digital. La importancia de considerar la atención como foco principal radica en
que el aprendizaje escolar requiere constancia cognitiva, y por tanto, cualquier alteración en la
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 959
atención puede reflejarse en dificultades para seguir instrucciones, completar actividades o
sostener el rendimiento.

A partir de evidencia centrada en la primera infancia y en el desarrollo temprano, Christakis
(2014) advierte que los medios interactivos pueden influir en la atención. Aunque el presente
trabajo se orienta a escolares y no necesariamente a primera infancia, la lógica del desarrollo
atencional sugiere que los patrones de interacción temprana con pantallas pueden crear hábitos
que luego se expresan en el desempeño escolar. Por ello, comprender estas dinámicas permite
anticipar posibles efectos acumulativos en la atención sostenida durante etapas posteriores.

En cuanto a la relación entre tiempo de pantalla y desarrollo, Domoff et al. (2019) analizan
el uso excesivo de pantallas y su vínculo con el desarrollo infantil. Esta evidencia refuerza que no
basta con considerar la presencia de pantallas, sino también su intensidad y frecuencia, así como
el tipo de actividad realizada. En el entorno escolar, donde el estudiante debe concentrarse y
aprender, una exposición excesiva o poco regulada puede debilitar la tolerancia a tareas de menor
estimulación, afectando la persistencia atencional.

Desde una perspectiva pedagógica, también existe la necesidad de considerar que el ciber-
aprendizaje puede diseñarse de manera eficaz si se aplican principios instruccionales. En este
punto, Mayer (2020) aborda el aprendizaje multimedia y propone fundamentos para diseñar
materiales que reduzcan carga cognitiva innecesaria y guíen el procesamiento del estudiante. Por
tanto, el desafío no es eliminar el uso de tecnología, sino evaluar cómo ciertos formatos digitales
pueden aumentar distracciones o, en cambio, apoyar la atención sostenida a través de diseños
instruccionales coherentes.

Un aspecto crucial del debate educativo contemporáneo es el mito de que la multitarea
digital mejora automáticamente la capacidad de aprender. Kirschner y De Bruyckere (2017)
discuten los mitos del “digital native” y del multitasker, subrayando que la multitarea no siempre
conduce a mejores resultados cognitivos. En el aula, muchos usos digitales implican cambios
constantes entre aplicaciones, notificaciones, exploración en línea y ejecución de tareas
simultáneas, lo que puede dificultar la consolidación de un compromiso atencional estable.

De manera complementaria, estudios sobre multitarea y control cognitivo han encontrado
asociaciones entre el perfil multitarea mediática y el desempeño en tareas que requieren control.
Ophir, Nass y Wagner (2009) analizan el control cognitivo en multitaskers de medios y aportan
evidencia que sugiere diferencias en mecanismos asociados a la atención y el procesamiento. Esto
resulta pertinente porque el aprendizaje escolar requiere no solo interés momentáneo, sino control
sostenido de la atención para mantener el seguimiento y la comprensión.

Además, existen evidencias empíricas sobre distracción asociada a dispositivos, incluyendo
el efecto de la mera presencia del smartphone. Ward et al. (2017) sostienen que incluso la
presencia del dispositivo puede reducir la capacidad cognitiva disponible. En términos
educativos, este hallazgo implica que la atención sostenida puede verse afectada no solamente por
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el uso activo del dispositivo, sino por la distracción contextual que genera su cercanía. Por ello,
el estudio del ciber-aprendizaje debe considerar también prácticas de aula relacionadas con el
manejo de teléfonos y la organización del entorno digital.

Dado que el ciber-aprendizaje forma parte de una realidad educativa creciente, se vuelve
necesario construir investigaciones que permitan comprender con precisión los efectos del uso de
herramientas digitales en la atención sostenida de escolares. En esta línea, los antecedentes sobre
uso de TIC y atención en escolares (Gómez-Puerta & Chiclana-Actis, 2020) y la revisión sobre
distracción digital en aulas de primaria (García-Gómez, 2021) fortalecen la justificación del tema
y sustentan la pertinencia de analizar variables atencionales con enfoque aplicado. En
consecuencia, el presente trabajo se orienta a examinar de qué manera las herramientas digitales,
en condiciones reales de aprendizaje, impactan los períodos de atención sostenida, con el
propósito de aportar criterios pedagógicos y recomendaciones para el uso responsable y formativo
de la tecnología en la educación.

Objetivos

Objetivo General

Examinar de qué manera el uso de herramientas digitales en condiciones reales de
aprendizaje impacta los periodos de atención sostenida en escolares, con el fin de aportar criterios
pedagógicos y recomendaciones para un uso responsable y formativo de la tecnología en la
educación.

Objetivos Específicos

Analizar la relación entre la exposición a estímulos múltiples en entornos digitales y la
capacidad de los escolares para inhibir distractores y mantener el foco mental en tareas
académicas prolongadas.

Identificar cómo los hábitos de consumo rápido de información e interactividad
permanente, derivados del uso de pantallas, modifican los patrones de lectura profunda y
reflexión sostenida en el contexto escolar.

Evaluar el impacto de la multitarea digital y la mera presencia de dispositivos móviles en
la disponibilidad de la carga cognitiva y el control atencional de los estudiantes durante
el proceso de aprendizaje.

METODOLOGÍA

La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo de alcance
descriptivo y correlacional, con el propósito de examinar el impacto de las herramientas digitales
en la atención sostenida. El diseño fue de corte transversal, permitiendo recolectar datos en un
momento único del tiempo para analizar la relación entre las variables de estudio.
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Población y Muestra

La población estuvo conformada por escolares de diversas instituciones educativas. Se
seleccionó una muestra no probabilística de 375 estudiantes, quienes participaron activamente
en el estudio bajo condiciones reales de aprendizaje mediado por tecnologías.

Instrumentos y Variables

Para medir la atención sostenida, definida como la habilidad para mantener el foco mental
e inhibir distractores, se utilizaron escalas de autorregulación y observación del comportamiento
atencional basadas en los principios de las funciones ejecutivas. Asimismo, se empleó un
cuestionario de hábitos digitales para cuantificar la intensidad, frecuencia y tipo de interacción
con pantallas, considerando factores como la multitarea y la exposición a estímulos rápidos.

Procedimiento

1.
Fase de Diagnóstico: Se identificaron las herramientas digitales más utilizadas en el
entorno escolar, tales como plataformas interactivas y recursos multimedia.

2.
Fase de Aplicación: Se evaluó la capacidad de concentración de los 375 escolares durante
tareas que requerían lectura profunda y seguimiento de instrucciones, contrastando su
desempeño en entornos digitales frente a entornos con menor carga estimular.

3.
Fase de Análisis: Se registraron las distracciones generadas por la presencia de
dispositivos y los saltos frecuentes entre contenidos (navegación fragmentada), siguiendo
las bases teóricas de la fragmentación atencional.

Consideraciones Éticas

El proceso se llevó a cabo respetando los protocolos de participación voluntaria,
garantizando que el uso de la tecnología dentro del aula tuviera un propósito exclusivamente
formativo y pedagógico.

RESULTADOS

Nivel de Atención Sostenida en Tareas Prolongadas

Este indicador mide la capacidad del estudiante para persistir en una actividad académica
sin perder el foco.

Tabla 1

Nivel de atención sostenida

Estado
Alto Medio Bajo
Pre-test
15% 45% 40%
Post-test
42% 48% 10%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: Inicialmente, el 40% de los escolares mostraba un nivel bajo de atención
sostenida, coincidiendo con las teorías de que la interacción digital desregulada puede debilitar la
persistencia en tareas de baja estimulación. Tras la intervención con diseños instruccionales
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 962
basados en principios de Mayer (2020), se observó un incremento significativo hacia niveles altos
(42%), lo que sugiere que la tecnología, si está bien estructurada, puede fomentar el compromiso
atencional.

Frecuencia de Distracciones por Multitarea Digital

Evalúa la tendencia de los estudiantes a alternar entre diferentes aplicaciones o estímulos
simultáneos.

Tabla 2

Frecuencia de comportamiento multitasker

Estado
Siempre Frecuentemente Rara vez
Pre-test
58% 32% 10%
Post-test
22% 40% 38%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: El 58% de los estudiantes presentaba hábitos de multitarea permanente antes de
la intervención. Siguiendo a Kirschner y De Bruyckere (2017), este hábito no mejora el
aprendizaje, sino que lo fragmenta. Al aplicar estrategias de regulación, se logró reducir este
comportamiento, aumentando al 38% el grupo que rara vez recurre a la multitarea, mejorando así
la profundidad del procesamiento de información.

Impacto de la "Presencia del Smartphone" en la Concentración

Mide cómo la simple cercanía del dispositivo móvil afecta la capacidad cognitiva
disponible.

Tabla 3

Interferencia del dispositivo móvil

Estado
Interferencia Alta Interferencia
Media

Interferencia
Baja

Pre-test
65% 25% 10%
Post-test
18% 32% 50%
Elaborado por: Autores(2026)

Análisis: Los resultados iniciales confirmaron el efecto "Brain Drain" mencionado por
Ward et al. (2017), donde el 65% sentía una interferencia alta por la mera presencia del teléfono.
Mediante la organización del entorno digital y la gestión del aula, el 50% de los escolares logró
reportar una interferencia baja en el Post-test, optimizando la capacidad cognitiva para las tareas
académicas.

Capacidad de Lectura Profunda en Entornos Digitales

Analiza si el estudiante puede mantener una lectura continua o si tiende a realizar "saltos"
entre contenidos.
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Tabla 4

Calidad de la lectura digital

Estado
Continua/Reflexiva Fragmentada/Saltos Superficial
Pre-test
12% 60% 28%
Post-test
35% 50% 15%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: En el Pre-test, predomina una lectura fragmentada (60%), validando el
planteamiento de Carr (2011) sobre la superficialidad de la lectura en internet. Aunque el cambio
es gradual, el Post-test muestra una mejora hacia la lectura reflexiva (35%), indicando que es
posible reentrenar el "cerebro lector" a pesar de las demandas de los entornos digitales.

Autorregulación frente a Estímulos de Respuesta Inmediata

Evalúa la habilidad del escolar para controlar la impulsividad ante notificaciones o cambios
rápidos de contenido.

Tabla 5

Nivel de autorregulación cognitiva

Estado
Óptimo En Proceso Insuficiente
Pre-test
20% 42% 38%
Post-test
45% 40% 15%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: La lógica del consumo rápido genera hábitos de respuesta inmediata poco
compatibles con la reflexión. Tras trabajar funciones ejecutivas como el control inhibitorio, el
porcentaje de estudiantes con autorregulación óptima subió del 20% al 45%, permitiéndoles
gestionar mejor la carga estimular del ciber-aprendizaje.

Persistencia en la Resolución de Problemas Complejos

Mide el tiempo que el estudiante dedica a una tarea difícil antes de buscar un distractor
digital.

Tabla 6

Persistencia ante la dificultad

Estado
Alta Moderada Baja
Pre-test
18% 35% 47%
Post-test
40% 45% 15%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: Inicialmente, casi la mitad de la muestra (47%) abandonaba rápidamente tareas
complejas en favor de estímulos más gratificantes. La intervención pedagógica fortaleció la
tolerancia a la frustración y la constancia cognitiva, logrando que el 40% de los estudiantes
mostrara una alta persistencia en el Post-test.
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 964
Inhibición de Distractores en el Aula Virtual

Analiza la capacidad de ignorar estímulos irrelevantes mientras se usa una plataforma de
aprendizaje.

Tabla 7

Eficacia de la inhibición de distractores

Estado
Eficaz Regular Ineficaz
Pre-test
22% 48% 30%
Post-test
52% 38% 10%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: La inhibición de distractores es central para el desempeño escolar. En el Pre-test,
solo el 22% era eficaz bloqueando estímulos externos. El aumento al 52% en el Post-test
demuestra que orientar el foco atencional mediante estrategias mediadas por el docente mitiga la
dispersión cognitiva propia de la era digital.

Percepción del Cansancio Mental tras Uso de Tecnología

Mide la fatiga cognitiva reportada por los estudiantes después de sesiones prolongadas de
ciber-aprendizaje.

Tabla 8

Nivel de fatiga cognitiva

Estado
Muy Alto Moderado Bajo
Pre-test
55% 30% 15%
Post-test
25% 55% 20%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: El 55% reportaba fatiga muy alta inicialmente, síntoma del "cerebro desbordado"
por sobrecarga de información. Al estructurar las sesiones con descansos cognitivos y diseños
más limpios, se logró que el nivel "muy alto" descendiera al 25%, favoreciendo un aprendizaje
más sostenible y menos agotador.

Calidad del Seguimiento de Instrucciones Secuenciales

Evalúa si el uso de herramientas digitales facilita o entorpece la ejecución de órdenes por
pasos.

Tabla 9

Seguimiento de instrucciones

Estado
Preciso Con Errores No sigue instrucciones
Pre-test
30% 55% 15%
Post-test
60% 35% 5%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: En el contexto escolar, el éxito depende de seguir procesos prolongados. Los
resultados muestran que, tras la intervención, el seguimiento preciso de instrucciones se duplicó
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 965
(del 30% al 60%), lo cual es un indicador directo de la mejora en la calidad del compromiso
atencional del estudiante.

Autoconciencia del Uso Responsable de la Tecnología

Mide el nivel de comprensión del estudiante sobre cómo la tecnología afecta su propia
atención.

Tabla 10

Nivel de autoconciencia digital

Estado
Crítico/Alto Aceptable Nulo/Bajo
Pre-test
10% 30% 60%
Post-test
48% 40% 12%
Elaborado por: Autores (2026)

Análisis: Este resultado es fundamental para la educación mediática propuesta por
Buckingham (2013). Inicialmente, el 60% tenía una conciencia nula del impacto de sus hábitos
digitales. En el Post-test, el 48% alcanzó un nivel crítico/alto, lo que asegura que las mejoras en
la atención sostenida no sean solo temporales, sino fruto de un cambio en la cultura digital del
escolar.

DISCUSIÓN

El análisis de los resultados demuestra una transformación significativa en los procesos
cognitivos de los escolares tras la implementación de estrategias pedagógicas dirigidas.
Inicialmente, los datos reflejaron una marcada tendencia hacia la fragmentación atencional, donde
el 40% de los estudiantes presentaba niveles bajos de atención sostenida y un 58% mantenía
hábitos de multitarea permanente. Estos hallazgos iniciales corroboran las preocupaciones de Carr
(2011), quien sostiene que la exposición desregulada a la red fomenta formas de procesamiento
más superficiales.

La Dualidad del Entorno Digital

Un punto crítico de la discusión es el impacto del entorno físico en la cognición. La
reducción de la interferencia del smartphone que pasó de un 65% de percepción de alta
interferencia a solo un 18% valida la teoría del "Brain Drain" propuesta por Ward et al. (2017).
Esto sugiere que la atención sostenida no solo se ve afectada por la interacción directa con la
herramienta, sino por la demanda de recursos que implica ignorar estímulos digitales irrelevantes
en el contexto escolar.

El Rol del Diseño Instruccional

La mejora observada en la atención sostenida (del 15% al 42% en nivel alto) y en el
seguimiento de instrucciones (del 30% al 60% de precisión) indica que el ciber-aprendizaje no es
intrínsecamente perjudicial. Al aplicar los principios de Mayer (2020) sobre el aprendizaje
multimedia, se logró reducir la carga cognitiva innecesaria, permitiendo que la tecnología actuara
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 966
como un soporte y no como un distractor. Esto contradice la visión simplista de que la tecnología
degrada automáticamente la atención; más bien, el efecto depende del diseño de la actividad
pedagógica

CONCLUSIONES

La investigación permite concluir que el uso de herramientas digitales en el entorno escolar
ejerce una influencia dual sobre la atención sostenida de los estudiantes. Si bien inicialmente se
observó una tendencia hacia la fragmentación atencional y la dificultad para inhibir distractores
debido a la lógica de interactividad permanente, la implementación de estrategias pedagógicas
estructuradas demostró que es posible revertir estos efectos. El incremento en los niveles de
atención sostenida del 15% al 42% evidencia que la tecnología no degrada la concentración por
sí misma, sino que su impacto depende directamente de la calidad del diseño instruccional y la
mediación docente.

Asimismo, se determinó que factores contextuales como la presencia de dispositivos
móviles y los hábitos de multitarea digital actúan como elementos críticos que reducen la
disponibilidad de la carga cognitiva. Los resultados confirmaron que la simple cercanía del
smartphone genera una interferencia significativa en el foco mental; sin embargo, mediante la
creación de entornos de aprendizaje regulados, se logró optimizar el control cognitivo de los
escolares. Esto sugiere que el éxito del ciber-aprendizaje requiere necesariamente de una gestión
del aula que minimice los saltos frecuentes entre contenidos y promueva la persistencia ante tareas
de alta complejidad.

El estudio resalta la importancia de fomentar la autoconciencia digital y la lectura profunda
como mecanismos de defensa ante la superficialidad informativa. Al fortalecer el "cerebro lector"
y las funciones ejecutivas, los escolares mejoraron notablemente su capacidad para seguir
instrucciones secuenciales y persistir en la resolución de problemas. En conclusión, el ciber-
aprendizaje debe trascender el uso técnico de herramientas para enfocarse en una formación
integral que capacite al estudiante para gestionar su propia atención, asegurando que la
digitalización educativa se traduzca en un desarrollo cognitivo sólido y no en una dispersión del
aprendizaje.
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 967
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