Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1463
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i2.2276
La violencia escolar entre pares en el colegio San Carlos de
Humaitá- Ñeembucú.
2024-2025
School violence between peers in the San Carlos school of Humaitá
- Ñeembucú. 2024-
2025

Johanna Andrea Villalba de Diaz

Universidad Nacional de Pilar

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

Pilar, Paraguay

Artículo recibido: 10 abril 2026- Aceptado para publicación:16 mayo 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

La presente investigación tuvo como propósito analizar la manifestación de la violencia en las
interacciones entre los estudiantes del Colegio San Carlos de Humaitá durante el período 2024-
2025. El estudio surge ante la preocupación por el incremento de conductas agresivas en el ámbito
escolar y la necesidad de fortalecer las estrategias institucionales orientadas a la prevención de la
violencia entre pares, a fin de promover un entorno educativo seguro y armónico. El objetivo
general consistió en analizar la manifestación de la violencia en las interacciones estudiantiles,
mientras que los objetivos específicos se centraron en determinar el tipo de violencia
predominante, identificar las formas de agresión más frecuentes y comparar los niveles de
agresividad entre géneros. La metodología utilizada fue de enfoque mixto, con un diseño
descriptivo y no experimental. Se aplicaron encuestas a 128 estudiantes y 6 docentes, entrevistas
al director de la institución y una guía de observación institucional. Los resultados evidenciaron
que las agresiones verbales y psicológicas son las más comunes entre los estudiantes, seguidas de
las agresiones físicas y cibernéticas en menor medida. Asimismo, se observó que los factores
asociados a la violencia se vinculan con la falta de control emocional, la escasa mediación docente
y la débil comunicación entre los miembros de la comunidad educativa. En conclusión, la
violencia escolar continúa siendo un desafío que requiere estrategias integrales y colaborativas
que promuevan el respeto, la empatía y la convivencia pacífica.

Palabras clave: violencia escolar, convivencia escolar, educación básica, relaciones
interpersonales, clima educativo

ABSTRACT

This research aimed to analyze the manifestation of violence in interactions among students at

Colegio San Carlos de Humaitá during the 2024
-2025 period. The study arose from concerns
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about the increase in aggressive behaviors in the school environment and the need to strengthen

institutional strategies aimed at preventing peer violence, in order to promote a safe and

harmonious educational environment. The general objective was to anal
yze the manifestation of
violence in student interactions, while the specific objectives focused on determining the

predominant type of violence, identifying the most frequent forms of aggression, and comparing

levels of aggression between genders. The met
hodology used was a mixed-methods approach,
with a descriptive and non
-experimental design. Surveys were administered to 128 students and
6 teachers, interviews were conducted with the school principal, and an institutional observation

guide was used. The
results showed that verbal and psychological aggression were the most
common among students, followed by physical and cyber aggression to a lesser extent.

Furthermore, it was observed that factors associated with violence are linked to a lack of

emotional
control, insufficient teacher intervention, and weak communication among members
of the school community. In conclusion, school violence remains a challenge that requires

comprehensive and collaborative strategies to promote respect, empathy, and peaceful

coexistence.

Keywords:
school violence, school coexistence, basic education, interpersonal
relationships
, educational climate
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licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

La violencia escolar es un fenómeno complejo, multidimensional y persistente que se
presenta en prácticamente todos los sistemas educativos del mundo, sin distinción de nivel
socioeconómico, ubicación geográfica o modalidad institucional. Este tipo de violencia
compromete la integridad física, emocional y social de los estudiantes, además de afectar
directamente la convivencia, la calidad del aprendizaje y la eficacia pedagógica. La Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2019) estima que
uno de cada tres estudiantes en el mundo ha experimentado alguna forma de violencia o acoso en
el ámbito escolar, cifra que refleja la magnitud del problema y la necesidad urgente de políticas
institucionales de prevención.

En el contexto latinoamericano, la violencia escolar se ha convertido en un tema prioritario en la
agenda educativa y social debido a su creciente impacto en la formación de niños y adolescentes.
De acuerdo con López, Ascorra, Litichever y Ochoa (2019), las expresiones de violencia en las
escuelas de la región, tanto físicas como psicológicas o simbólicas, están vinculadas con
desigualdades estructurales, falta de mecanismos institucionales de contención y la débil
formación en competencias socioemocionales. Estas situaciones repercuten directamente en el
rendimiento académico, la deserción escolar y la salud mental de los estudiantes, generando un
círculo vicioso que perpetúa la exclusión y la inequidad educativa.

En Paraguay, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC, 2022) reconoce que la
violencia escolar se manifiesta en múltiples formas: física, verbal, psicológica, sexual,
cibernética, patrimonial, económica y social. Su presencia en los espacios educativos afecta la
convivencia institucional, deteriora los vínculos entre pares y debilita el sentido de pertenencia y
confianza hacia la escuela. Esta problemática se presenta con particular intensidad en
comunidades pequeñas o semiurbanas, donde las relaciones interpersonales se entrelazan entre lo
escolar y lo comunitario, como ocurre en la ciudad de Humaitá, en el departamento de Ñeembucú.

En el Colegio San Carlos de Humaitá, al igual que en otras instituciones de la región, la
violencia escolar constituye una preocupación latente entre directivos, docentes y familias. Su
abordaje resulta indispensable para comprender no solo las manifestaciones visibles como las
agresiones físicas o verbales, sino también aquellas más sutiles, relacionadas con la exclusión, la
discriminación o el acoso psicológico. Ortega y Mora-Merchán (2020) señalan que la violencia
escolar se configura como un proceso relacional y cultural que responde a normas sociales
implícitas, formas de poder y mecanismos de control, los cuales se aprenden y reproducen dentro
de la comunidad educativa. Por tanto, su análisis debe considerar tanto las dinámicas individuales
como las estructuras sociales que la sostienen

La importancia de este estudio radica en su potencial para generar conocimiento científico
y propuestas prácticas orientadas a la prevención y reducción de la violencia escolar en el ámbito
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1466
local. Según Román y Murillo (2011), comprender las causas y consecuencias de la violencia
escolar requiere una mirada integral que combine perspectivas pedagógicas, psicológicas y
sociológicas. Desde este enfoque, la escuela no solo es un espacio de transmisión de
conocimientos, sino también un escenario de socialización donde se construyen identidades,
valores y formas de convivencia. En consecuencia, los actos de violencia escolar no deben
interpretarse como hechos aislados, sino como expresiones de tensiones sociales más amplias.

El análisis de la violencia escolar en el Colegio San Carlos de Humaitá se justifica
también desde una perspectiva ética y de derechos humanos. La escuela tiene la responsabilidad
de garantizar ambientes seguros y protectores para todos los miembros de la comunidad
educativa. La Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989), ratificada por Paraguay,
establece el derecho de los niños, niñas y adolescentes a una educación libre de violencia y
discriminación. En esa línea, el MEC (2022) impulsa políticas de convivencia escolar orientadas
a la prevención de conflictos, la educación emocional y la resolución pacífica de controversias.
Sin embargo, la efectividad de dichas políticas depende, en gran medida, del conocimiento real
de las problemáticas locales y de la capacidad de las instituciones para implementarlas en
contextos concretos.

METODOLOGÍA

La presente investigación adoptó un enfoque mixto (cuantitativo-cualitativo), bajo un
diseño no experimental de tipo descriptivo (Hernández Sampieri et al., 2008). El enfoque mixto
se justificó por la complejidad del fenómeno de la violencia escolar, permitiendo la triangulación
de la información para obtener una visión integral: el componente cuantitativo midió la frecuencia
y tipología de las agresiones, mientras que el cualitativo profundizó en la comprensión de las
percepciones y factores contextuales subyacentes.

El estudio se desarrolló en el Colegio San Carlos de Humaitá, en el departamento de
Ñeembucú, Paraguay, seleccionado por su representatividad del contexto educativo local y la
relevancia de la problemática de la violencia entre pares. La muestra fue seleccionada mediante
un muestreo intencional y por conveniencia. La participación incluyó 128 estudiantes (80% de la
población estudiantil), 6 docentes (60% de la población de docentes) y a la directora de la
institución.

Para la recolección de datos primarios se emplearon tres técnicas. Se administró un
cuestionario auto aplicado a estudiantes y docentes para recopilar información cuantitativa sobre
los tipos y la frecuencia de la violencia escolar. Esta información fue complementada por una
entrevista semi estructurada realizada a la directora, que brindó una perspectiva institucional
cualitativa. Finalmente, la observación no participante permitió registrar las interacciones in situ
y la manifestación de comportamientos agresivos en los espacios escolares.
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1467
La validez y confiabilidad se aseguraron mediante la triangulación de métodos
(contrastando cuestionarios, entrevistas y observación) y el uso de instrumentos previamente
validados por expertos, ajustados tras una prueba piloto.

El análisis de datos se realizó de forma secuencial. Los datos cuantitativos se procesaron mediante
software estadístico para determinar frecuencias, porcentajes y la distribución de variables. Los
datos cualitativos se sometieron a un análisis de contenido para categorizar temas y patrones.
Finalmente, ambos tipos de resultados fueron triangulados para obtener conclusiones robustas e
interpretar los patrones de comportamiento agresivo dentro del contexto local (Hernández
Sampieri et al., 2008).

La investigación respetó los principios éticos fundamentales. Se obtuvo el consentimiento
informado de los participantes adultos y el asentimiento de los estudiantes (con permiso de
padres/tutores), garantizando la voluntariedad de su participación. Toda la información fue tratada
con estricta confidencialidad y anonimato, y se obtuvo la aprobación formal de la dirección del
Colegio San Carlos de Humaitá. Se aseguró en todo momento el respeto a la integridad y dignidad
de los participantes.

RESULTADOS

Resultados sobre: Percepción Docente sobre Violencia Escolar

La sección de Resultados presenta la información clave obtenida de los cuestionarios
aplicados a los 6 docentes del Colegio San Carlos de Humaitá. Los datos se presentan en
porcentajes (%), con una base muestral de (n=6).

Reconocimiento y Conocimiento del Problema

La mayoría del cuerpo docente reconoce la violencia escolar como un fenómeno presente
y significativo, aunque existe dispersión en el conocimiento de las estrategias institucionales.

Relevancia del Conflicto:

El 67% (n=4) de los docentes considera que las agresiones y conflictos son un problema
actual en el centro escolar. Además, el 83% (n=5) percibe las agresiones y abusos entre alumnos
como un problema clave de la convivencia, manifestándose de manera constante (33%) o
intermitente (50%).

Conocimiento Institucional

El 66% (n=4) manifestó conocer las acciones institucionales contra la violencia entre pares.
Sin embargo, un 34% (n=2) restante reportó desconocerlas o no estar seguro, sugiriendo un déficit
en la comunicación interna o la socialización de los protocolos (Espelage & Swearer, 2011).

Tipología y Localización de Agresiones

Los docentes perciben la violencia con mayor frecuencia en espacios de menor supervisión
y en forma principalmente verbal.
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1468
Tipos de Violencia Percibida

Las agresiones verbales (insultos, amenazas) fueron el tipo de violencia más
frecuentemente identificado por los docentes (83%, n=5). Un 67% (n=4) también señaló la
manifestación de "más de un tipo de agresión" de forma combinada.

Localización

Los escenarios de mayor incidencia percibida fueron los pasillos entre clases (83%, n=5)
y el recreo (67%, n=4), ambos considerados espacios de menor supervisión directa. Esta
concentración en áreas informales es consistente con la literatura sobre acoso escolar (Avilés,
García-López, & Caballo, 2012).

Tipos de Conflicto General

El conflicto más frecuente identificado fue la agresión, gritos y malos tratos entre alumnos
(67%, n=4), seguido por las malas maneras o agresiones de alumnos hacia profesores (67%, n=4),
lo que indica una afectación bidireccional de la dinámica escolar.

Estrategias Institucionales y Preparación Docente

Existe una disparidad en la percepción de las estrategias y una autovaloración mixta de la
preparación profesional para abordar la violencia.

Acciones Curriculares

El 67% (n=4) de los docentes afirma que se realizan acciones curriculares (charlas, talleres)
para prevenir la violencia. No obstante, en cuanto a las estrategias específicas para la detección
de estudiantes agresores, el cuerpo docente se encuentra dividido: 33% afirma su existencia, 33%
la niega y 34% la desconoce.

Asesoramiento Pedagógico

La mitad de los docentes (50%) percibe la existencia de asesoramiento pedagógico institucional
como herramienta de prevención.

Autopercepción de Preparación

La autovaloración de la preparación frente a la violencia escolar es heterogénea:33% se
considera Adecuado.33% se considera Neutral ("Ni inadecuado ni adecuado").34% se considera
Inadecuado o Muy Inadecuado.

Manejo de Conflictos Leves

Ante un conflicto leve, el 100% (n=6) de los docentes prioriza el registro del incidente
mediante un parte disciplinario. Complementariamente, el 50% (n=3) opta por el diálogo
individual con el estudiante, mientras que un 33% (n=2) recurre a la expulsión inmediata del aula

Valoración de la Acción Conjunta

El 83% (n=5) de los docentes considera que la adopción de medidas conjuntas y coherentes
por parte del equipo docente desde el inicio del curso contribuiría significativamente a la
resolución de conflictos, destacando la necesidad de coordinación institucional.
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1469
Resultados sobre: Percepción y Experiencia de los Estudiantes

La siguiente sección sintetiza los hallazgos obtenidos a través de los cuestionarios aplicados
a n=128 estudiantes del Colegio San Carlos de Humaitá. Los resultados se centran en la
prevalencia de la victimización, los tipos de agresión y la evaluación de las estrategias
institucionales de prevención.

Prevalencia de la Victimización y Tipología de la Violencia

La violencia escolar es un fenómeno de alta incidencia, afectando a la mitad de la población
estudiantil encuestada.

Victimización

Aproximadamente la mitad de los estudiantes (51%) reportó haber sufrido algún tipo de
agresión por parte de sus compañeros durante el año.

Tipos de Agresión Sufrida

La violencia más prevalente es de naturaleza psicológica y simbólica, siendo las agresiones
verbales el tipo más común (55%). Le siguen los actos de destrozo o robo (66%),
amenazas/intimidación (31%) y la exclusión social (27%). Las agresiones físicas fueron
reportadas por el 23% de los estudiantes. Estos hallazgos confirman que las formas de violencia
indirecta y relacional son las más frecuentes en el contexto escolar (Avilés, García-López, &
Caballo, 2012).

Conflictos Frecuentes

Los estudiantes identifican las agresiones o gritos entre compañeros (63%) como el
principal conflicto en la institución, lo que refuerza la percepción docente y subraya que la
violencia entre pares es la fuente principal de problemas de convivencia.

Localización de la Violencia

Los escenarios de mayor riesgo, percibidos por los alumnos, son el recreo o patio (47%) y
la ocurrencia de agresiones "en cualquier lugar y momento" (23%), lo que indica que la violencia
no está limitada a espacios específicos, pero se concentra en áreas de menor control directo.

Percepción y Valoración de las Estrategias Preventivas

Si bien la mayoría de los estudiantes reconoce el esfuerzo institucional, existe una clara
demanda por el fortalecimiento de las acciones.

Reconocimiento de Actividades

El 63% de los estudiantes afirma que el colegio realiza actividades para prevenir la
violencia (charlas, talleres, etc.). Las actividades más percibidas son las Charlas o talleres sobre
convivencia (51%) y las Jornadas de reflexión o campañas (31%).

Actuación Docente ante Conflictos

La estrategia más frecuente observada por los alumnos es el Diálogo con los alumnos
involucrados (47%). No obstante, un porcentaje significativo reportó la Aplicación de sanciones
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1470
disciplinarias (22%) o que el docente Ignora o minimiza el hecho (12%), sugiriendo variabilidad
e inconsistencia en la respuesta institucional.

Efectividad Percibida

Menos de la mitad de los estudiantes (35%) considera que las acciones son efectivas. Una
mayoría relativa (47%) las califica como "En parte efectivas, pero deberían reforzarse". Esto
indica que, aunque el programa existe, requiere una mejora en su cobertura y coherencia para
generar un impacto sustancial (Espelage & Swearer, 2011).

Acciones Prioritarias Sugeridas

Los estudiantes sugieren enfocar las intervenciones principalmente en estrategias
formativas y de supervisión: Charlas y talleres sobre respeto y empatía (70%). Mayor presencia
y control docente (66%). Actividades recreativas y cooperativas (56%). La baja selección de la
opción "Más sanciones ante conductas violentas" (31%) sugiere que los estudiantes priorizan la
educación socioemocional y la prevención activa sobre las medidas estrictamente punitivas, en
línea con las recomendaciones de la literatura especializada (Garaigordobil, 2011).

Ambiente de Convivencia

La percepción general del clima escolar es de polarización: el 47% de los estudiantes lo describe
como Bueno/Muy bueno, mientras que el 31% lo percibe como Regular y el 22% como Malo/Muy
malo. Esto refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias preventivas para lograr un consenso
positivo en la percepción del ambiente escolar.

Resultados sobre: Perspectiva Institucional y Observación

La información cualitativa se obtuvo mediante una entrevista semi estructurada a la
directora (n=1) y la observación no participante en el Colegio San Carlos de Humaitá. Estos datos
complementan la visión cuantitativa, enfocándose en la gestión, los procedimientos y los desafíos
de implementación.

Mecanismos de Detección e Intervención

La Dirección reporta la existencia de mecanismos formales e informales para identificar la
violencia entre pares:

Detección: El proceso de identificación combina el reporte docente de conductas agresivas
y conflictos recurrentes con encuestas y entrevistas periódicas a estudiantes para detectar
problemas menos visibles.

Acciones Preventivas Académicas: La institución implementa charlas, talleres y
capacitaciones sobre convivencia, además de fomentar proyectos de trabajo cooperativo y la
integración de la educación socioemocional en el currículo.

Estrategias Docentes: El apoyo pedagógico se basa en el asesoramiento individualizado,
la mediación de conflictos y la comunicación constante con los padres, trabajando de manera
coordinada con el equipo de orientación y la dirección.
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Desafíos en la Implementación y Formación Docente

La entrevista y la observación revelaron barreras significativas que dificultan la plena
aplicación de los protocolos.

Déficit de Formación Legal: Aunque los docentes poseen información básica sobre la
normativa legal vigente (protocolos de actuación), existe una necesidad identificada de
capacitación continua sobre detalles específicos, sanciones y medidas preventivas estipuladas por
la ley.

Dificultades Operativas: La directora identificó tres barreras principales para activar los
protocolos:

-
Falta de tiempo durante las clases.
-
Escasa participación y resistencia de algunos padres.
-
Desconocimiento o inseguridad del docente sobre cómo aplicar las medidas correctamente.
Observación de Inconsistencia: La observación confirmó que la inclusión de contenidos
de convivencia y prevención de conflictos no se realiza de manera sistemática en todas las
asignaturas ni por todos los docentes, dependiendo a menudo de la iniciativa individual, lo que
limita la continuidad y coherencia de la estrategia preventiva.

Evidencia Documental y Sistematización

El análisis documental y la observación indican que, si bien existe un esfuerzo institucional, la
sistematización requiere mejoras. La institución mantiene un registro actualizado de la población
estudiantil para seguimiento de casos problemáticos. Se cuenta con un equipo de trabajo
encargado de atender los temas de violencia escolar. No obstante, la documentación de las
acciones de sensibilización y la sistematización de planificaciones no son siempre completas o
accesibles, dificultando la evaluación precisa del alcance e impacto real de las intervenciones.

Factores asociados a la violencia escolar

Tabla 1

Frecuencia de conocimiento sobre acciones que se realiza en el ámbito de violencia de pares

Rango
F %
4 66
No
1 17
No sè
1 17
Total
6 100%
Tabla 2

Considera que las agresiones y conflictos en los centros escolares son un problema actualmente

Rango
F %
4 66
No
1 17
No sè
1 17
Total
6 100%
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1472
Tabla 3

¿Las agresiones y abusos entre los alumnos son un problema clave de la convivencia escolar?

Rango
F %
Siempre
2 33
A veces
3 50
Nunca
1 17
Total
6 100%
Tabla 4

¿Qué tipos de agresiones suelen ser las más corrientes entre los alumnos? Marca más de una
opción.

Rango
F %
Agresiones físicas
3 50
Agresiones verbales: insultos,
amenazas

5
83
Aislamiento, rechazo, presión
psicológica

2
33
Chantajes, robos, destrozos
2 33
Agresión cibernética
1 17
Mas de un tipo de agresión
4 67
Casi no existen agresiones de
importancia

1
17
Total
%
DISCUSIÓN

La presente discusión aborda los principales hallazgos del estudio sobre la violencia escolar
en el Colegio San Carlos de Humaitá, contrastándolos con la literatura para identificar las
implicaciones en la gestión de la convivencia y la prevención.

Prevalencia y Tipología de la Violencia Escolar

Los resultados confirmaron una alta prevalencia de victimización (51% de los estudiantes)
y la identificación de la agresión entre pares (63% según estudiantes) como el conflicto más
frecuente. Este dato corrobora la pertinencia del estudio y la magnitud del problema en el contexto
paraguayo, en línea con las estimaciones regionales de la UNESCO (2019), que señalan a la
violencia escolar como un fenómeno global persistente.

Existe una clara coincidencia entre la percepción docente y estudiantil respecto a la
tipología, ya que ambos grupos señalaron las agresiones verbales (83% de docentes, 55% de
estudiantes) como el tipo de violencia más común. Este hallazgo es crucial, pues, como señalan
Avilés, García-López y Caballo (2012), las formas de violencia indirecta, relacional y verbal
suelen ser las más frecuentes y las que generan mayor impacto emocional y psicológico, afectando
el clima escolar. Además, la identificación del recreo/patio y los pasillos como los principales
focos de conflicto subraya que la violencia se concentra en áreas de baja supervisión, fenómeno
ampliamente documentado en la investigación sobre acoso escolar.
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Discrepancia en la Coherencia de las Estrategias Preventivas

Un punto central de la discusión es la discrepancia en la coherencia y efectividad de las
estrategias institucionales:

Reconocimiento vs. Efectividad: La mayoría de los docentes (66%) y estudiantes (63%)
reconoce que la institución realiza actividades preventivas (charlas, talleres). Sin embargo, una
mayoría relativa de estudiantes (47%) percibió estas acciones como parcialmente efectivas y
necesitadas de refuerzo, mientras que el cuerpo docente mostró una visión heterogénea sobre su
propia preparación para intervenir.

Inconsistencia en la Respuesta: La observación y la entrevista a la Dirección evidenciaron
que la implementación de la prevención de la violencia no está sistematizada en todas las
asignaturas. Esta inconsistencia se refleja en la percepción estudiantil sobre la actuación docente,
donde si bien predomina el diálogo (47%), persiste un porcentaje relevante de alumnos que
percibe el uso de sanciones o la minimización/ignorancia del hecho (12%). La falta de coherencia
y continuidad en la intervención docente afecta negativamente la credibilidad de los protocolos,
tal como advierten Espelage y Swearer (2011), quienes enfatizan que la eficacia de los programas
depende de la participación activa, informada y sostenida de todos los actores.

Necesidad de Formación y Enfoque Preventivo

La directora mencionó la inseguridad y el desconocimiento del docente sobre cómo aplicar
los protocolos como una barrera clave, lo cual se relaciona directamente con el 34% de los
docentes que califica su propia preparación como inadecuada/muy inadecuada.

Prioridad Pedagógica sobre Punitiva: Los estudiantes manifestaron una clara preferencia
por las estrategias formativas y preventivas, priorizando las charlas sobre respeto y empatía (70%)
y la mayor presencia docente (66%) por encima del aumento de sanciones (31%). Este resultado
apoya el cambio de paradigma hacia enfoques restaurativos y pedagógicos, donde la educación
socioemocional es clave, tal como propone Garaigordobil (2011).

Gestión Sistémica: La alta incidencia de violencia y la percepción de un clima de
convivencia polarizado (solo 47% lo percibe como bueno/muy bueno) sugieren que las estrategias
preventivas actuales, aunque bien intencionadas, están siendo implementadas de manera
fragmentada. Es necesario transitar hacia un modelo socio-ecológico donde se fortalezca la
coordinación docente (valorada positivamente por el 83% de los profesores) y se aborden las
dificultades institucionales, como la falta de tiempo y la escasa participación de los padres.

En conclusión, este estudio de enfoque mixto confirma que la violencia escolar entre pares
es un desafío significativo y prevalente en el Colegio San Carlos de Humaitá, con predominio de
la agresión verbal en áreas de baja supervisión. Los hallazgos revelan una inconsistencia en la
implementación de los programas de prevención y una formación docente insuficiente en la
aplicación de protocolos legales, lo cual mina la efectividad de las acciones institucionales. Para
mejorar la convivencia, es imperativo que el colegio evolucione de una aplicación fragmentada a
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un modelo preventivo sistemático, que priorice la educación socioemocional y la empatía
(demandada por el 70% de los estudiantes), junto con la capacitación continua y la coordinación
unificada del equipo docente para garantizar una respuesta coherente, visible y sostenible ante el
fenómeno de la violencia escolar.

CONCLUSIÓNES

Al inicio de este capítulo se presentan las conclusiones derivadas de la investigación sobre
la violencia escolar entre pares en el Colegio San Carlos de Humaitá durante el período 2024-
2025. Las conclusiones se exponen considerando el objetivo general, los objetivos específicos,
las variables estudiadas y los hallazgos obtenidos a partir de la triangulación de datos mediante
cuestionarios a docentes y alumnos, entrevistas al director y observación institucional.

El análisis permitió evidenciar que la violencia en las interacciones entre los estudiantes
del Colegio San Carlos de Humaitá se manifiesta de manera frecuente y multifacética durante el
período 2024-2025. La violencia escolar no se limita a agresiones físicas, sino que se presenta
principalmente en formas verbales, psicológicas y simbólicas, incluyendo insultos, burlas,
exclusión social y conductas disruptivas en el aula. Se observó que estos comportamientos afectan
la convivencia, el clima educativo y la dinámica de aprendizaje, generando estrés, ansiedad y
disminución del rendimiento académico en los estudiantes. La evidencia recopilada también
muestra que los momentos de menor supervisión docente como el recreo, los pasillos y los
momentos aislados son los escenarios donde se presentan con mayor frecuencia las conductas
agresivas, lo que coincide con lo señalado por Garaigordobil (2011), quien sostiene que los
espacios informales incrementan la ocurrencia de violencia escolar. Asimismo, la investigación
evidencia que, aunque existen estrategias preventivas y protocolos institucionales, no todos los
miembros de la comunidad educativa perciben su aplicación de manera uniforme, lo que refleja
limitaciones en la comunicación interna y en la sistematización de las acciones de prevención.
Espelage y Swearer (2004) enfatizan que la eficacia de las medidas preventivas depende no solo
de su implementación, sino también de la participación activa, la sensibilización y la formación
continua de toda la comunidad educativa, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la visibilidad
y la coherencia de las estrategias preventivas en la institución.

En cuanto a determinar el tipo de violencia que predomina en el clima estudiantil, los
resultados muestran que la violencia verbal y psicológica es la más frecuente, seguida por
agresiones físicas, actos de vandalismo y amenazas. Esta predominancia de la violencia no física
coincide con los hallazgos de Avilés, Irurtia, García-López y Caballo (2011), quienes señalan que
los conflictos verbales y de exclusión social son más habituales y pueden ser igual de dañinos que
las agresiones físicas, debido a sus efectos sobre la autoestima y el bienestar emocional de las
víctimas. La identificación de estas formas de violencia predominantes permite orientar de manera
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específica los programas de prevención, priorizando estrategias que aborden tanto la convivencia
cotidiana en el aula como las interacciones sociales en contextos informales.

Respecto a la identificación de las formas de agresión más frecuentes, los resultados
muestran que los estudiantes reportan con mayor frecuencia insultos, burlas, exclusión de grupos,
amenazas, conflictos disruptivos en clases y, en menor medida, agresiones físicas directas. Los
docentes, por su parte, perciben como más comunes los conflictos disruptivos y la agresión verbal
entre compañeros, aunque también reconocen actos de indisciplina y comportamientos que
afectan la dinámica del aula. La coexistencia de distintas formas de agresión confirma que la
violencia escolar es un fenómeno complejo y multifactorial, que requiere intervenciones
integrales y adaptadas a cada contexto (Garaigordobil, 2011). Estos hallazgos evidencian que las
conductas violentas no ocurren de manera aislada, sino como parte de un patrón que impacta en
la convivencia y el aprendizaje, destacando la necesidad de promover programas educativos que
incluyan habilidades socioemocionales, mediación de conflictos y acompañamiento
individualizado.

La comparación de los niveles de agresividad entre géneros reveló que, aunque ambos
presentan conductas agresivas, los varones muestran una mayor tendencia a la agresión física,
mientras que las mujeres reportan más agresión verbal y conductas de exclusión social o presión
psicológica. Este hallazgo coincide con lo señalado por Espelage y Swearer (2004) y Hernández
Sampieri et al. (2008), quienes destacan que la violencia escolar se expresa de manera
diferenciada según el género, lo que requiere enfoques específicos en la prevención y resolución
de conflictos. Comprender estas diferencias permite diseñar estrategias pedagógicas y
socioemocionales adaptadas a las necesidades de cada grupo, promoviendo un clima escolar más
equitativo, seguro y respetuoso.

Las conclusiones derivadas de la investigación reflejan que, si bien el Colegio San Carlos
de Humaitá ha desarrollado esfuerzos importantes para prevenir y gestionar la violencia escolar,
aún persisten oportunidades de mejora en la sistematización de estrategias, la capacitación
docente y la sensibilización de toda la comunidad educativa. La implementación de acciones
integrales, coherentes, sostenidas en el tiempo y diferenciadas por contexto y género es
fundamental para consolidar un entorno educativo seguro, respetuoso y propicio para el
aprendizaje y desarrollo socioemocional de todos los estudiantes.
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 1476
REFERENCIAS

Avilés, J. M., García-López, O. P., & Caballo, V. E. (2012). La prevalencia del bullying en los
centros educativos.
Acción Psicológica, 9(2), 5-18.
Espelage, D. L., & Swearer, S. M. (2011). Bullying in American schools: A social
-ecological
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