Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 2300
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i2.2339
Modelo conceptual de inteligencia competitiva a partir de los
conocimientos, actitudes y prácticas en microempresarios de
Santander, Colombia

Conceptual model of competitive intelligence based on the knowledge, attitudes, and
practices of microentrepreneurs in Santander, Colombia

Julio César Urueta Atencio

julio.urueta@uiimex.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-3200-8819

Universidad Internacional de Investigación México- UIIMEX

Cancún, Quintana Roo México

María Esther Alcántara Gutiérrez

rectoria@uiimex.edu.mx

https://orcid.org/0000-0001-9371-7868

Universidad Internacional de Investigación México- UIIMEX

Cancún, Quintana Roo México

Artículo recibido: 17 mayo 2026- Aceptado para publicación:28 junio 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

La inteligencia competitiva (IC), constituye una herramienta para la identificación, análisis y uso
de información orientada a la toma de decisiones estratégicas en los contextos empresariales. No
obstante, en las empresas más pequeñas, son evidentes las limitaciones relacionadas con la
apropiación de conocimientos, la estructuración de prácticas y la consolidación de capacidades
estratégicas. En este escenario, la presente investigación tuvo como objetivo, analizar la
organización epistemológica de los conocimientos, actitudes y prácticas de inteligencia
competitiva en microempresarios del departamento Santander, a través de un enfoque
cuantitativo, con alcance descriptivo correlacional con un diseño no experimental de corte
transversal. La población estuvo conformada por 242 microempresas registradas en la base de
datos COMPITE360 de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, de la cual se seleccionó de
manera aleatoria probabilística una muestra de 56 microempresarios, de quienes se recolectó la
información con un cuestionario estructurado bajo el modelo KAP (Knowledge, Attitudes and
Practices), que fue validado mediante juicio de expertos y análisis de confiabilidad a través del
análisis Alpha de Cronbach, cuyos resultados, evidenciaron conocimientos dispersos basados en
la experiencia, actitudes favorables hacia el valor estratégico de la información y prácticas
incipientes e informales de IC; además, no se identificaron relaciones estadísticamente
significativas entre las dimensiones analizadas, lo que a su vez permitió, establecer un modelo
conceptual que describe la manera en que la inteligencia competitiva se configura en los
microempresarios, lo cual se convierte en nuevo conocimiento, que resalta la necesidad de
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fortalecer capacidades analíticas y procesos sistemáticos de gestión del conocimiento en
contextos microempresariales.

Palabras clave: inteligencia competitiva, microempresas, conocimientos, actitudes,
prácticas

ABSTRACT

Competitive intelligence (CI) is a tool for identifying, analyzing, and utilizing information to
inform strategic decision-making in business contexts. However, in smaller companies,
limitations are evident regarding knowledge acquisition, the structuring of practices, and the
consolidation of strategic capabilities. In this context, the objective of this study was to analyze
the epistemological organization of knowledge, attitudes, and competitive intelligence practices
among microentrepreneurs in the department of Santander, using a quantitative approach with a
descriptive-correlational scope and a non-experimental cross-sectional design. The population
consisted of 242 microenterprises registered in the COMPITE360 database of the Bucaramanga
Chamber of Commerce, from which a sample of 56 microentrepreneurs was selected using
probability-based random sampling. Data collection was conducted using a structured
questionnaire based on the KAP (Knowledge, Attitudes, and Practices) model, validated through
expert judgment and reliability analysis using Cronbach’s alpha. The results revealed scattered
knowledge based on experience, favorable attitudes toward the strategic value of information, and
nascent and informal competitive intelligence (CI) practices; furthermore, no statistically
significant relationships were identified among the dimensions analyzed, which in turn allowed
for the establishment of a conceptual model describing how competitive intelligence is configured
among microentrepreneurs, resulting in new knowledge that highlights the need to strengthen
analytical capabilities and systematic knowledge management processes in microenterprise
contexts.

Keywords: competitive intelligence, microenterprises, knowledge, attitudes, practices

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INTRODUCCIÓN

En la actualidad, la inteligencia competitiva ha adquirido una creciente relevancia en el
ámbito empresarial debido a su capacidad para transformar información del entorno en
conocimiento orientado a la toma de decisiones estratégicas, esto, debido a que los contextos
empresariales cada vez se caracterizan más, por una alta incertidumbre, cambios tecnológicos
acelerados y dinámicas competitivas complejas, donde las organizaciones requieren desarrollar
capacidades que les permitan anticiparse a las transformaciones del mercado y fortalecer su
sostenibilidad.

En este escenario, la inteligencia competitiva se consolida como una herramienta
estratégica para identificar oportunidades, reducir riesgos y mejorar la competitividad empresarial
(Pellissier & Nenzhelele, 2013; Maritz & Du Toit, 2018).

A pesar de lo anterior, la implementación de IC, presenta importantes limitaciones en
micro y pequeñas empresas, especialmente en contextos latinoamericanos, donde predominan
estructuras organizacionales reducidas, restricción de recursos y procesos de gestión no
formalizados. Estudios de Mafra et al., (2018) y Morales et al., (2017), evidencian que las
microempresas suelen desarrollar prácticas intuitivas y/o reactivas frente al entorno donde operan,
sin integrar metodologías sistemáticas para la captura, análisis e interpretación de información
estratégica; esta situación, limita la capacidad de adaptación y respuesta ante entornos altamente
dinámicos; esta situación, no es ajena a Colombia; donde la microempresas también enfrentan
desafíos asociados a innovación, productividad y apropiación del conocimiento, aspectos que
reconocidos por el Gobierno en la Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación a través
del Documento CONPES 4069 (Departamento Nacional de Planeación [DNP], 2021).

Ahora bien, desde una perspectiva conceptual, la inteligencia competitiva ha venido a
través del tiempo, entendiéndose como un proceso sistemático de recopilación, análisis y
utilización de información del entorno para apoyar la toma de decisiones estratégicas; sin
embargo, esta utilidad, se ha concentrado en organizaciones de gran tamaño con énfasis en
componentes operativos o tecnológicos, sin profundizar en la interacción entre dimensiones
cognitivas, actitudinales y prácticas (Ortoll y Montserrat, 2015); dejando así, un vacío de
conocimiento en relación a la forma en que este fenómeno se configura en contextos
microempresariales.

De manera específica, en el caso de los microempresarios de Santander, esta situación
adquiere mayor relevancia, debido, a que gran parte de los procesos de toma de decisiones se
sustentan en aprendizajes empíricos, experiencias familiares o dinámicas informales del mercado,
dejando de lado procesos sistemáticos de generación, análisis y uso del conocimiento de manera
estratégica.
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Es así, que según a lo antes expuesto, el problema que motivo este estudio, no se limita
al acceso reducido a herramientas tecnológicas, sino, a la existencia de una configuración no
estructurada del conocimiento y la acción en IC, que condiciona la manera en que se interpreta el
entorno competitivo y a las pertinentes respuestas de adaptación o aprovechamiento por parte de
lo microempresarios.

Figura 1

Descripción del problema

Este panorama descrito con anterioridad, impacta de forma directa la comprensión y
desarrollo de capacidades asociadas a sostenibilidad, innovación y competitividad empresarial,
especialmente en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 8, 9, 12 y 13.

En este sentido, comprender cómo se configuran los conocimientos, las actitudes y las
prácticas de inteligencia competitiva en microempresarios, resulta pertinente tanto en el ámbito
académico como desde la formulación de estrategias orientadas al fortalecimiento del tejido
empresarial y el consecuente desarrollo sostenible (Launiala, 2009).

Es de esta forma, en que surge la necesidad de comprender cómo se configura desde el
punto de vista epistemológico la inteligencia competitiva en los microempresarios de Santander,
a partir de las dimensiones conocimientos, actitudes y prácticas presentes en esta población en
relación a la IC. De allí, que la presente investigación tiene el propósito de identificar las
relaciones existentes entre estas dimensiones, y así poder comprender los factores que limitan o
favorecen su consolidación como proceso estratégico en el contexto microempresarial, generando
así como hipótesis del estudio; la existencia de una relación estrecha entre los conocimientos, las
actitudes y las prácticas de inteligencia competitiva en microempresarios de Santander, la cual,
fue refutada con los resultados obtenidos, que evidenciaron una relación con una limitada
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articulación entre dichas dimensiones, aspecto que se constituye en uno de los principales aportes
de la investigación.

MATERIALES Y MÉTODOS

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, orientado a analizar la
manera en que se estructura la inteligencia competitiva en microempresarios a partir de la
medición de las variables conocimientos, actitudes y prácticas. Este enfoque permitió la obtención
de datos empíricos analizados estadísticamente, lo que facilitó la identificación de patrones y
relaciones entre las dimensiones del fenómeno estudiado. El tipo de estudio fue descriptivo
correlacional, en la medida en que se caracterizaron las variables objeto de estudio y se analizaron
sus interrelaciones sin establecer relaciones causales entre las mismas. Asimismo, se adoptó un
diseño no experimental, teniendo en cuenta que las variables no fueron manipuladas
deliberadamente por el autor de la investigación, sino que fueron observadas en su contexto
natural con corte transversal.

En cuanto a la población objeto, estuvo conformada por 242 microempresas registradas
en la base de datos COMPITE360 de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, ubicadas en el
departamento de Santander. De la cual, se seleccionó la muestra de manera probabilística aleatoria
simple. Para ello, se utilizó un nivel de confianza del 95%, un margen de error del 5% y una
proporción esperada de ocurrencia del fenómeno de p = 0,5, criterio recomendado cuando no se
dispone de estimaciones previas (Cochran, 1977; Hernández y Mendoza, 2018). Como resultado
de este procedimiento, se obtuvo una muestra de n = 56 microempresarios. Para su inclusión en
el estudio, se establecieron criterios específicos como ser microempresa conforme la Ley 905 de
2004, contar con registro activo en la Cámara de Comercio de Bucaramanga, tener domicilio en
el departamento de Santander, disponer de medios de contacto electrónico y aceptar el
consentimiento informado; excluyendo aquellas unidades muestrales que no cumplieron con
dichos criterios o que manifestaron su decisión de no participar.

Respecto a la recolección de datos, esta se llevó a cabo mediante la técnica de encuesta,
utilizando un cuestionario estructurado diseñado bajo el enfoque KAP (Knowledge, Attitudes and
Practices), el cual permitió abordar de manera diferenciada las dimensiones cognitivas,
valorativas y conductuales del fenómeno (Launiala, 2009).

El instrumento fue desarrollado HAD OC en varias etapas, iniciando con una versión
preliminar de 38 ítems a partir de la literatura, la cual fue ajustada mediante procesos de validación
por expertos y análisis estadístico, hasta consolidar una versión final de 27 ítems, que, de manera
particular, las preguntas correspondientes a la dimensión de actitudes se midieron mediante una
escala tipo Likert.
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En relación con la confiabilidad del instrumento, esta se evaluó mediante el coeficiente
Alpha de Cronbach, obteniendo valores de 0,806 para la sección de datos básicos, 0,856 para
conocimientos, 0,701 para actitudes y 0,894 para prácticas.

Con lo anterior, el procedimiento de aplicación del instrumento se realizó en formato
digital, mediante el envío de un enlace electrónico a los participantes, quienes diligenciaron el
cuestionario, garantizando los principios éticos de confidencialidad, anonimato y uso exclusivo
de la información con fines académicos (American Psychological Association, 2017). De manera
complementaria, se emplearon fuentes secundarias, a través de la revisión de literatura científica
y el análisis de información proveniente de la plataforma COMPITE360 de la Cámara de
Comercio de Bucaramanga, con el fin de sustentar y contrastar los hallazgos obtenidos (Flick,
2018).

Finalmente, los datos recolectados fueron procesados utilizando el software SPSS. En
una primera etapa, se realizó un análisis descriptivo para caracterizar las variables de estudio;
posteriormente, se aplicó la prueba de chi-cuadrado (χ²) con el propósito de evaluar la existencia
de relaciones entre las variables de conocimientos, actitudes y prácticas, en coherencia con el
enfoque correlacional del estudio.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los resultados del presente estudio son producto del análisis realizado en las dimensiones
de los conocimientos, actitudes y prácticas de inteligencia competitiva en microempresarios del
departamento de Santander como respuesta a la necesidad de evidenciar, de manera objetiva, tanto
los patrones en estas dimensiones, como las relaciones existentes entre las mismas.

De esta forma; en lo referente a conocimientos, se evidencia una escaza estructuración
conceptual de la inteligencia competitiva en los microempresarios, manifestada en dificultades
para reconocer sus elementos fundamentales, su lógica operativa, así como sus beneficios
estratégicos, lo que indica un conocimiento limitado del concepto. Este hecho, se refuerza al
analizar la relación de esta dimensión con el nivel académico de las unidades muestrales, donde
la prueba de chi-cuadrado (χ² = 0,062) denota ausencia de relación estadísticamente significativa,
confirmando que el nivel de formación no garantiza una comprensión adecuada del concepto.
Este hallazgo, es consistente con lo planteado por Morales et al. (2017) y Pellissier y Nenzhelele
(2013), quienes señalan que en pequeñas empresas el conocimiento no depende exclusivamente
de la formación formal, sino de dinámicas organizacionales y la experiencia acumulada por sus
gerentes.

Siguiendo con esta dimensión, ahora sobre el conocimiento del punto de partida del ciclo
de inteligencia competitiva, se encuentra, que el 87,5% de los microempresarios no logra
identificar correctamente este elemento, y que el 71,4% no conoce el ciclo lógico de la inteligencia
competitiva. Estos resultados evidencian una limitada comprensión del proceso, lo cual restringe
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su aplicación sistemática en la gestión empresarial. Este comportamiento coincide con Ortoll y
Montserrat (2015), quienes sostienen que la inteligencia competitiva requiere una comprensión
secuencial de su ciclo para una correcta implementación en los negocios.

De igual forma, Maritz y Du Toit (2018), argumentan que cuando no se comprende la
lógica del proceso, la inteligencia competitiva se fragmenta, lo que a su vez, dificulta su
integración estratégica en las empresas.

En cuanto al conocimiento de los beneficios de la inteligencia competitiva, se identifica
que el 39,3% de los microempresarios no reconoce su utilidad, mientras que solo el 28,6%
identifica correctamente su función como herramienta para transformar información en
conocimiento orientado a la toma de decisiones. Este hallazgo refleja una comprensión parcial
del valor estratégico de la inteligencia competitiva, reducida en muchos casos a funciones
operativas o de mercado; lo cual, es coherente con Mafra et al. (2018), quienes evidencian que las
microempresas tienden a asociar la inteligencia competitiva con actividades tácticas más que
estratégicas. Asimismo, Placer et al. (2016) demuestran que el valor de la inteligencia competitiva
radica precisamente en su capacidad de transformar información en conocimiento útil para la
toma de decisiones.

Respecto a las fuentes de información, el 35,7% de los encuestados reconoce a los
motores de buscada en internet como la principal fuente, por su parte, sobre las técnicas de
análisis, el 53,6% identifica el análisis FODA como la herramienta más utilizada, seguido de un
28,6% que declara no conocer ninguna técnica. Este hallazgo se alinea con Labra et al. (2017),
quienes identifican el uso predominante del análisis FODA en pequeñas empresas como
herramienta, sin que esto signifique uso dentro del ciclo de la Inteligencia Competitiva. De igual
manera, Kraus et al. (2019), señalan que las microempresas utilizan herramientas digitales de
forma intuitiva, sin integrarlas en sistemas formales de análisis estratégico.
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Figura 2

Modelo Conceptual KAP de inteligencia Competitiva en Microempresarios

En sintesis, los resultados sobre inteligencia competitiva en los microempresarios se
muestran parciales, desarticulados de la estrategia empresarial y sustentados en la experiencia
más que en al conocimiento formal. Este resultado, coincide con lo planteado por Moraleset al.
(2017) y Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD) (2015), quienes
señalan que en pequeñas empresas el conocimiento se construye a partir de la experiencia, sin
procesos formales de gestión; asimismo, con Launiala (2009), quien advierte que en estudios
KAP, es frecuente encontrar brechas entre conocimiento y comprensión del fenómeno. Ver tabla
1.

Tabla 1

Comportamiento consolidado de la variable Conocimientos en los Microempresarios

Dimensión
evaluada
Resultado clave Interpretación
Definición de IC
No hay predominio de
respuesta correcta; χ²=0,062

Conocimiento conceptual limitado e
independiente del nivel educativo

Punto de partida
del ciclo IC

87,5% no lo identifica
correctamente

Desconocimiento del inicio del proceso
estratégico

Ciclo lógico de IC
71,4% no lo reconoce Ausencia de comprensión del proceso
Beneficios de la
IC
39,3% no los reconoce Desconocimiento del aporte estratégico
Fuentes de
información

35,7% internet; 21,4% no
sabe

Uso básico no relacionado con el ciclo
de IC

Técnicas de
análisis

53,6% FODA; 28,6% no
conoce
Conocimiento general, no sistémico
Estos resultados, permiten afirmar que la dimensión de conocimientos no muestra una
base cognitiva suficiente para soportar la articulación con las actitudes y prácticas de IC. Esto se
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puede relacionar, con la imposibilidad de consolidar la inteligencia competitiva como un sistema
integrado al contexto microempresarial objeto de estudio. Este planteamiento, es coherente con
lo expuesto por Launiala (2009) sobre las limitaciones del modelo KAP cuando el conocimiento
no está consolidado, y con Maritz y Du Toit (2018), quienes enfatizan que la inteligencia
competitiva solo genera valor, cuando se integra como práctica organizacional sistemática.

Siguiendo con las demás dimensiones estudiadas, los resultados asociados a las actitudes,
evidencian, en contraste con el bajo nivel de conocimientos previamente identificado, una
importante disposición favorable hacia la inteligencia competitiva por parte de los
microempresarios.

De esta manera, los encuestados reconocen la importancia de la información como
recurso estratégico para la toma de decisiones y la identificación de oportunidades de mercado,
lo que sugiere una valoración positiva del concepto, aun cuando no exista una comprensión formal
del mismo. Este comportamiento, es consistente con lo planteado por Launiala (2009), quien
señala que en estudios KAP las actitudes tienden a ser más favorables que los conocimientos
debido a su carácter meramente perceptual. Asimismo, Mafra et al. (2018) destacan que en
microempresas es común encontrar una predisposición positiva hacia herramientas estratégicas,
aun cuando el conocimiento sobre estas sea limitado.

Por su parte; en relación con la percepción sobre la utilidad de la inteligencia competitiva,
los resultados muestran que los microempresarios valoran positivamente su capacidad para
mejorar la competitividad, particularmente en lo referente a la identificación de mercados,
tecnologías y oportunidades de negocio. Esta tendencia refleja una actitud proactiva hacia el uso
de información estratégica, lo que constituye un elemento clave para la adopción de prácticas de
inteligencia competitiva en entornos dinámicos; lo cual, coincide con Placer et al. (2016), quienes
evidencian que la percepción del valor de la inteligencia competitiva es un factor determinante en
su adopción; y con Kraus et al. (2019) quienes sostienen que la orientación estratégica en
microempresas está influenciada por la percepción de utilidad de la información en la toma de
decisiones.

Por otro lado, al analizar la relación entre variables sociodemográficas y actitudes frente
a IC, se observa que no presentan una dependencia significativa, lo que sugiere que la disposición
hacia la inteligencia competitiva responde más a percepciones del entorno que a condiciones
formales de formación. Este comportamiento, indica que las actitudes están influenciadas por la
experiencia empresarial y la necesidad de adaptación a contextos competitivos dinámicos; Al
respecto, Pellissier y Nenzhelele (2013) argumentan que la conciencia sobre inteligencia
competitiva en pequeñas empresas está más asociada a la experiencia que a la formación
académica.

De esta manera, los resultados muestran que las actitudes hacia la inteligencia competitiva
son positivas, favorables y orientadas al reconocimiento de su valor estratégico, aún sin el
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conocimiento de lo que esto pueda requerir tal como se observada en la dimensión de
conocimientos. Esta situación, sugiere la existencia de una disposición evidente para la adopción
de la inteligencia competitiva, que sin embargo, no logra consolidarse en hechos concretos debido
a la falta de conocimientos de la misma. Este resultado, coincide con Morales et al. (2017) y
OECD, (2015), quienes indican que en pequeñas empresas la actitud favorable no siempre se
traduce en capacidades organizacionales formales. De igual manera, Launiala (2009) advierte que
en el modelo KAP las actitudes positivas no garantizan prácticas efectivas si no están respaldadas
por la apropiación conceptual de base. Ver Tabla 2.

Tabla 2

Comportamiento consolidado de la variable actitudes en los Microempresarios

Dimensión evaluada
Resultado clave Interpretación
Valoración de la IC
Alta aceptación Reconocimiento de su importancia
estratégica

Utilidad de la información
Percepción positiva Orientación hacia la toma de decisiones
Relación con variables
sociodemográficas

No se observan datos
significativos

Las actitudes dependen más del entorno
que de la formación en cada empresario

Coherencia con
conocimientos

Baja
Existe brecha entre percepción y
comprensión de IC

Relación con prácticas
Potencial no
desarrollado

Las actitudes favorables no garantizan
implementación de la IC

Estos resultados, permiten identificar que la dimensión de actitudes actúa como un factor
facilitador para la apropiación de la inteligencia competitiva por parte de los microempresarios.
No obstante, esta disposición no es suficiente por sí sola para consolidar un sistema de inteligencia
competitiva en las microempresas, dadas las limitaciones en el conocimiento formal de la IC, lo
que reafirma la necesidad de fortalecer la dimensión conceptual para lograr una integración
efectiva con las prácticas de IC, tal como se describe en los resultados de la última dimensión
estudiada. Este planteamiento, se alinea con los postulados de Maritz y Du Toit (2018), quienes
sostienen que la inteligencia competitiva se consolida cuando existe coherencia entre
pensamiento, disposición y acción, y con Launiala (2009), quien enfatiza la interdependencia
entre dimensiones de todo modelo basado en KAP.

Finalmente; los resultados establecidos en las prácticas de inteligencia competitiva,
evidencian un nivel de implementación limitado, caracterizado por el uso parcial de información
del entorno, escaza incorporación de técnicas formales de análisis y una limitada sistematización
del proceso. Aunque algunos microempresarios reportan utilizar información para tomar
decisiones, generar productos, acceder a mercados o identificar tecnología; sus respuestas
muestran que estas acciones no se consolidan como prácticas formales de inteligencia
competitiva; resultados que coinciden con Mafra et al. (2018), quienes señalan que en micro y
pequeñas empresas, la inteligencia competitiva suele operar como soporte informal de la
estrategia, así como con Maritz y Du Toit (2018), quienes advierten, que la inteligencia
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competitiva solo se consolida cuando se integra a la gestión de las empresas como práctica
organizacional sistemática.

Sumado a lo anterior, en relación con el uso de técnicas de análisis e interpretación de
información, los resultados muestran que no existe una relación estadística significativa entre el
nivel académico y las técnicas utilizadas por los microempresarios, dado que la prueba de chi-
cuadrado arrojó un valor de p = 0,265. Por otra parte, dentro de las técnicas de análisis usadas por
los encuestado, sobresale la metodología FODA, seguida, aunque en menor medida el análisis
PEST y la cadena de valor respectivamente, resultados que concuerdan con Labra et al. (2017),
quienes identifican el FODA como una herramienta de uso frecuente en pequeñas empresas.

Ahora bien, respecto al uso de inteligencia competitiva para la generación de nuevos
productos o servicios, los resultados indican que la relación con el nivel académico no es
significativa sustentado en el valor de 0,520 como resultado en la prueba de chi-cuadrado, pese a
que se identificó que más del 28% de los encuestados afirmó haber obtenido información del
entorno competitivo, pero no haberla utilizado para generar nuevos productos o servicios. Este
resultado evidencia una brecha entre la obtención de información y su conversión en
conocimiento para la innovación empresarial. Estos resultados, son consistentes con Moraleset
al. (2017), quienes señalan que en pequeñas empresas la gestión del conocimiento suele carecer
de formalización, y con Kraus et al. (2019), quienes sostienen que la transformación digital en
microempresas no depende de manera exclusiva del acceso a la información, sino también, a las
capacidades para convertirla en valor.

En cuanto al uso de IC para identificar y acceder a nuevos mercados o clientes, los
resultados muestran nuevamente una relación no significativa con el nivel académico, con un
valor chi-cuadrado de 0,058; a lo que suma, el hecho de que los microempresarios, de manera
proporcional, manifestaron en unos casos haber utilizado inteligencia competitiva para acceder a
nuevos mercados o clientes y en otros indicaron haber accedido a mercados sin necesidad de
analizar información del entorno o haber obtenido información sin usarla para tal propósito,
denotando prácticas heterogéneas y no sistemáticas en el uso de IC, en coherencia con los
postulados de Pellissier y Nenzhelele (2013) y Mafra et al. (2018), sobre, por un lado, que la
conciencia en el uso de inteligencia competitiva en pequeñas empresas, no siempre deriva en
prácticas consistentes, y por otro, que su implementación suele depender de capacidades
organizacionales en estadios incipientes o básicos.

En sintesis, la dimensión de prácticas confirma, lo que ya se viene planteando con las dos
anteriores; y es que la inteligencia competitiva en los microempresarios no opera como un ciclo
formal, sino, como un conjunto de acciones desarrolladas de manera parcial y basadas en la
experiencia más que en el conocimiento; resultado que resulta coherente con Launiala (2009),
quien advierte que en el modelo KAP, las prácticas no provienen de los conocimientos o actitudes
favorables, así como con Maritz y Du Toit (2018), quienes proponen que la inteligencia
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competitiva requiere integración organizacional para convertirse en una práctica estratégica
dentro de las empresas. Ver tabla 3

Tabla 3

Comportamiento consolidado de la variable prácticas en los Microempresarios

Dimensión evaluada
Resultado clave Interpretación
Técnicas de análisis
e interpretación

χ² = 0,265; relación con el nivel
académico no significativa

El uso de técnicas no depende
del nivel educativo y
permanece poco estructurado

Herramientas
utilizadas
Predomina el uso de FODA
Uso de técnicas de análisis,
sin integración al ciclo de
inteligencia competitiva

Generación de
nuevos productos o
servicios

χ² = 0,520; relación no significativa

La información obtenida no
siempre se convierte en
innovación empresarial

Uso de información
no aplicada

Más del 28% obtuvo información
del entorno, pero no la usó para
generar productos o servicios nuevos

Brecha entre recopilación de
información y acción
estratégica

Acceso a nuevos
mercados o clientes
χ² = 0,058; relación no significativa
Las prácticas de mercado son
heterogéneas y parcialmente
sistematizadas

Configuración
general de prácticas

Implementación limitada, informal y
no sistemática de la IC

Inteligencia competitiva
incipiente y reactiva

CONCLUSIONES

El presente estudio evidencia que la configuración conceptual de la inteligencia
competitiva en los microempresarios de Santander, no corresponde a un sistema estructurado e
integrado, sino a una dinámica separada, heterogénea y débilmente articulada, en la cual las
dimensiones de conocimientos, actitudes y prácticas no logran consolidarse como un proceso de
inteligencia competitiva.

En este sentido, se puede concluir en cada una de las dimensiones lo siguiente:

Conocimientos y Prácticas en IC, muestran un bajo nivel de estructuración,
caracterizados por comprensión parcial, fragmentación conceptual y predominio de aprendizajes
empíricos y un uso incipiente, informal y no sistemático de la Inteligencia competitiva,
limitándose a un uso básico de la información alejadas de las técnicas analíticas y de los procesos
organizados; todo esto, pese a los resultados obtenidos en las actitudes frente al uso, utilidad y/o
beneficios de la IC para sus negocios. En consecuencia de este contraste, la inteligencia
competitiva no surge como un proceso articulado, sino como componentes aislados con una
incoherencia funcional de la inteligencia competitiva.

Sumado a lo anterior, la inteligencia competitiva en microempresarios se expresa como
una práctica reactiva de interpretación del entorno, en la que predomina la respuesta a condiciones
externas inmediatas, en lugar de una anticipación o preparación estratégica basada en análisis
sistemático, situación que se relaciona con la debilidad en la base conceptual y la falta de
integración metodológica entre las dimensiones estudiadas en la investigación
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 2312
Es así, que a partir de los resultados obtenidos se logró consolidar una propuesta
conceptual, en la cual la inteligencia competitiva se entiende como una configuración
epistemológica no lineal, caracterizada por la coexistencia de conocimientos débiles, actitudes
favorables y prácticas básicas. Este modelo aporta una comprensión objetiva del fenómeno en los
contextos microempresariales, evidenciando que la sola presencia de disposición favorable no
garantiza la implementación efectiva de procesos estratégicos. Ver figura 2.

En términos de utilidad práctica del estudio, el modelo conceptual propuesto, resalta, por
un lado, la necesidad de diseñar estrategias de fortalecimiento empresarial que no se limiten a la
sensibilización (actitudes), sino que prioricen la capacitación formal en inteligencia competitiva,
el desarrollo de capacidades analíticas y la implementación de herramientas de análisis de datos,
que permitan transformar información en conocimiento aplicado, como pilar fundamente en el
marco de la competitividad y sostenibilidad empresarial. Y, por otro, la contribución en la
comprensión de las capacidades microempresariales en contextos emergentes, acorde con los
desafíos planteados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en lo relacionado
con el fortalecimiento del tejido empresarial, la innovación y la productividad. De esta manera,
la investigación no solo aporta a la teoría, sino que ofrece elementos clave para la formulación de
políticas y estrategias orientadas al desarrollo empresarial sostenible.
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