
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 2587
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i2.2357
Nivel de conocimiento sobre lactancia materna en mujeres
usuarias de un centro de salud de Boca del Río, Veracruz,
México
Level of knowledge about breastfeeding in women users of a health facility from Boca
del Rio, Veracruz, Mexico
Brayan Reyes Juárez
reyesbr112@gmail.com
https://orcid.org/0009-0007-0191-2369
Escuela Superior de Enfermería del Centro de Estudios Tecnológicos y Universitarios del Golfo
Veracruz – México
Julio Cesar Quintero Cobos
julio.quintero101098@outlook.com
https://orcid.org/0009-0003-5719-4520
Escuela Superior de Enfermería del Centro de Estudios Tecnológicos y Universitarios del Golfo
Veracruz – México
Román Vázquez Ovando
romvazquez@uv.mx
https://orcid.org/0000-0002-8171-5256
Universidad Veracruzana
Veracruz – México
Francisco Javier Alegría Osorio
fco_alegria@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0001-7807-1448
Centro de Salud “Luis Echeverría”
Veracruz – México
Edith Celia Martínez Calixto
karcar69@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0001-4098-5284
Escuela Superior de Enfermería del Centro de Estudios Tecnológicos y Universitarios del Golfo
Veracruz – México
Artículo recibido: 17 mayo 2026- Aceptado para publicación:28 junio 2026
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
De acuerdo con la evidencia científica disponible sobre la lactancia materna, esta tiene muchos
beneficios que coadyuvan al crecimiento y desarrollo del recién nacido, por ello, es importante
que las mujeres en edad reproductiva tengan el conocimiento necesario sobre lactancia materna
con el fin de mantener en óptimas condiciones el estado de salud del recién nacido en sus primeros
meses de vida. Objetivo: Determinar el nivel de conocimiento sobre lactancia materna en mujeres
usuarias de un centro de salud de Boca del Río, Veracruz, México. Metodología: Estudio no
experimental, cuantitativo, descriptivo y transversal. Resultados: El 86.3% (n=44) de las mujeres

Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 2588
tenía experiencia amamantando y el 13.7% (n=7) no tienen experiencia amantando. Conclusión:
El nivel de conocimiento sobre lactancia materna en mujeres usuarias de un centro de salud de
Boca del Río, Veracruz, México, fue medio.
Palabras clave: lactancia materna, lactancia, mujeres (DeCS)
ABSTRACT
According to the available scientific evidence on breastfeeding, it has many benefits that
contribute to the growth and development of the newborn. Therefore, it is important for women
of reproductive age to have necessary knowledge about breastfeeding in order to maintain the
health of their newborns in optimal conditions during their first months of life. Objective: To
determine the level of knowledge about breastfeeding in women users of a health facility from
Boca del Rio, Veracruz, Mexico. Methodology: Non-experimental, quantitative, descriptive and
cross sectional study. Results: 86.3% (n=44) of the women had experience in breastfeeding and
13.7% (n=7) did not have experience in breastfeeding. Conclusion: The level of knowledge about
breastfeeding in women users of a health facility from Boca del Rio, Veracruz, Mexico, was
medium.
Keywords: breastfeeding, lactation, women (DeCS)
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INTRODUCCIÓN
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2014), la lactancia materna
exclusiva (LME) durante los primeros seis meses de vida es la intervención con mayor impacto
en la supervivencia infantil y en la prevención de enfermedades crónicas. Según la OMS y el
Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia ( OMS & UNICEF)
(2017) en su iniciativa “Colectivo Mundial para la Lactancia Materna”, la meta que se estableció
para el año 2025 fue que al menos el 50% de los lactantes recibieran LME, el Instituto Nacional
de Perinatología (2025) menciona que de esta meta solo se alcanzó un 40% a nivel mundial y un
33.6% en México; considerando que para el 2030 se espera que este porcentaje aumente hasta un
70% de forma global, podemos destacar que esta meta no es solo un número, sino que hace
referencia a un indicador de salud pública que busca reducir la morbilidad y mortalidad infantil a
nivel mundial.
Así mismo, en México se ha mostrado una tendencia al alza, aunque todavía insuficiente
para alcanzar los objetivos internacionales, ya que la prevalencia de LME en menores de seis
meses se situó en un 33.6%, lo que representa un avance respecto al 28.6% reportado en 2018, es
decir, que solo 1 de cada 3 neonatos recibe LME, esto deja a una mayoría de la población infantil
fuera de los beneficios inmunológicos y nutricionales óptimos, además debemos considerar que
esta problemática es particularmente aguda en zonas urbanas, donde el inicio temprano de la
lactancia es significativamente menor en comparación con las zonas rurales debido a la
desinformación, mitos, prácticas, costumbres y sobre todo por el marketing agresivo de la
industria de fórmulas infantiles, así como también por el poco apoyo que reciben las madres en
sus trabajos para alimentar a sus hijas e hijos con leche materna (Romero et al., 2023;González et
al., 2023; Secretaría de Salud, 2023). Debido a las situaciones suscitadas, el personal de
enfermería, especialmente bajo los nuevos esquemas de gestión del cuidado, debe considerar que
este escenario demanda una transición de la consejería general a intervenciones educativas
precisas basadas en modelos teóricos que expliquen estas conductas en salud.
A nivel regional, al oriente de México en el estado de Veracruz se enfrentan desafíos
específicos que obstaculizan la práctica de la lactancia, acorde con los datos del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (INEGI) y del Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica
de Veracruz (CEIEG) (2024) se indica que si bien el amamantamiento es una práctica común en
la entidad, existen barreras críticas para su exclusividad, tales como la percepción materna de
“leche insuficiente”, el rechazo del lactante y complicaciones en la salud de la madre; estas
barreras sugieren que, aunque existe un contacto inicial, el conocimiento técnico y la autoeficacia
podrían no ser suficientes para sostener la LME ante las dificultades cotidianas.
Desde una perspectiva biológica, la carencia de LME priva al neonato de los beneficios
inmunológicos, metabólicos y del desarrollo cognitivo que solo la leche humana provee, tal y

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como menciona la evidencia científica, hay un vínculo en el cese temprano de la LME con un
mayor riesgo de enfermedades gastrointestinales agudas, infecciones respiratorias y, a largo
plazo, una mayor predisposición a padecer obesidad, diabetes tipo 2 y atopia (National Library of
Medicine, 2025). Por tanto, podemos deducir que un nivel inadecuado de conocimiento materno
sobre cómo gestionar la crisis de lactancia materna o las dudas sobre la producción de leche
materna, se traducen directamente como un riesgo biológico acumulado para la salud del lactante
durante sus primeros años de vida, por ejemplo, en cinco de las economías más grandes del mundo
como lo son China, India, Indonesia, México y Nigeria la falta de la inversión en la lactancia
materna ha tenido como resultado 236 000 muertes de niños al año y 119 000 millones de dólares
en pérdidas económicas, es así que el cumplimiento de este objetivo podría salvar la vida de 520
000 niños menores de cinco años y generar potencialmente 300 000 millones de dólares en
ganancia económicas en un periodo de 10 años, esto como resultado de la reducción de
enfermedades, la reducción de los costos de atención médica y el aumento de la productividad de
los países (OMS & UNICEF, 2017).
Aunque los centros de salud brindan información sobre la lactancia, existe un vacío de
conocimiento especializado; este vacío no se debe a una falta de conocimiento generalizado, sino
a una eficiencia en la aplicación práctica y a la autoeficacia de las madres, por lo que este trabajo
de investigación adopta el Modelo de Promoción de la Salud (MPS) como marco analítico. El
MPS postula que las características y experiencias individuales interactúan con los conocimientos
y afectos relativos a la conducta para determinar la adopción de una acción promotora de la salud,
en este sentido, el nivel de conocimiento sobre la lactancia no funciona de manera aislada, sino
que actúa como un factor cognitivo que modifica la percepción de los beneficios y las barreras,
por ejemplo, si una mujer en edad reproductiva posee conocimiento deficiente o fragmentado, las
barreras percibidas como los mitos sobre la calidad de la leche o el temor al dolor prevalecerán
sobre la conducta de salud, derivando en el abandono de LME (Santos et al., 2024).
Por lo tanto, este estudio se justifica en la necesidad imperativa de identificar las áreas
donde el conocimiento materno es insuficiente; se busca el análisis e identificación de estos
puntos críticos para permitir al personal de enfermería, en su rol de educador y de gestor del
cuidado, diseñar intervenciones de práctica avanzada que no solo transmitan datos, sino que
fortalezcan la autoeficacia materna, para garantizar una práctica de lactancia exitosa y sostenible.
El objetivo del presente estudio es determinar el nivel de conocimiento sobre lactancia materna
en mujeres usuarias de un centro de salud de Boca del Río, Veracruz, México.
MATERIALES Y MÉTODOS
Esta investigación tiene un diseño no experimental, cuantitativo, descriptivo y transversal
(Hernández & Mendoza, 2023; Guevara et al., 2017), fue de esta manera porque se pretendía
identificar y determinar el nivel de conocimiento sobre la lactancia materna, buscando establecer

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una base empírica que permitiera la formulación de estrategias educativas en salud. Cabe
mencionar que, al no realizarse manipulación de variables, el estudio se clasifica como no
experimental.
La población se conformó por mujeres con un rango de edad de 15 a 49 años, usuarias de
un centro de salud de Boca del Río, Veracruz, México. En cuanto a los criterios de inclusión,
fueron seleccionadas todas aquellas mujeres que estuviesen en edad reproductiva, que contaran o
no con experiencia en temas de lactancia, así como las que aceptaron participar voluntariamente
mediante la firma del consentimiento informado y que además contaran con la capacidad de leer
y escribir. Por otro lado, para los criterios de exclusión, se determinó que se excluirían a todas
aquellas mujeres que contaran con algún perfil profesional o técnico en áreas referentes a la salud;
este criterio fue establecido con el propósito de evitar sesgos que estuviesen relacionados con el
conocimiento previo. Respecto al tipo de muestreo, se eligió el muestreo no probabilístico a
conveniencia, seleccionando a las participantes la disponibilidad y accesibilidad de las mujeres
usuarias del centro de salud, en consecuencia, la muestra final estuvo conformada por 51
participantes.
Asimismo, para la recopilación de datos, se utilizó el cuestionario de conocimiento sobre
lactancia materna (Ramírez, 2022), instrumento que cuenta con una confiabilidad de Alpha
Cronbach de 0.7 y cuya validez de contenido fue determinada mediante el juicio de expertos.
Dicho cuestionario fue aplicado de forma autoadministrada y presencial, garantizando en todo
momento la confidencialidad y el anonimato de las respuestas. Este mismo consta de dos
secciones, la primera dedicada a la recopilación de datos sociodemográficos y la segunda
orientada a la evaluación del nivel de conocimiento mediante 20 ítems de opción múltiple. Para
evaluar, se empleó una escala sumativa categorizando el nivel de conocimiento en tres niveles:
bajo, definido entre 0 y 10 aciertos; medio, de 11 a 15 aciertos; y alto, de 16 a 20 aciertos.
Referente al procesamiento de los datos obtenidos, se realizó a través de un software
especializado para el análisis de datos, aplicando un análisis descriptivo basado en frecuencias,
porcentajes y medidas de tendencia central como la media y la desviación estándar. También, se
aplicó la prueba estadística de Chi-cuadrada, esto con el fin de explorar la posible relación entre
un nivel de conocimiento y las variables sociodemográficas seleccionadas (edad, escolaridad,
ocupación, número de hijos), estableciendo un nivel de significancia de p< .05.
Cabe mencionar que esta investigación se rigió estrictamente por los principios éticos de
la Declaración de Helsinki (Asociación Médica Mundial, 2013), la NOM-012-SSA3-2012, Que
establece los criterios para la ejecución de proyectos de investigación para la salud en seres
humanos, 2013 y el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la
Salud (1987), salvaguardando en todo momento la integridad y dignidad de los participantes
mediante la obtención del consentimiento informado por escrito.

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RESULTADOS
De acuerdo con la información sociodemográfica (Tabla 1), al analizar la distribución de
los participantes según su grupo de edad, se observa que el rango más frecuente corresponde al
de 34 a 40 años con 37.3% (n=19), seguido por el grupo de 20 a 26 años con 35.2% (n=18); en
menor proporción se encuentra el intervalo de 27 a 33 años con 27.5% (n=14), esto refleja una
población predominantemente adulta joven y adulta media. Se aprecia que, en cuanto a la
escolaridad, con 43.1% (n=22) predomina el nivel de secundaria, seguido por la preparatoria con
23.5% (n=12) y licenciatura o equivalente con 17.6% (n=9). En menor proporción se reporta el
nivel primario con 13.7% (n=7) y el posgrado con 2% (n=1). Respecto a la ocupación, la mayoría
se identificó como ama de casa, representando 64.7% (n=33), mientras que 11.8% (n=6) se
desempeña como empleada y otro 11.8% (n=6) como estudiante; con menor frecuencia se reportó
que 7.8% (n=4) de los participantes cuentan con negocios propios y solo 3.9% (n=2) con
ocupaciones profesionales. En relación al estado civil, la proporción se ve concentrada con 41.2%
(n=21) en el grupo que corresponde a las mujeres de unión libre, seguido de las casadas con 35.3%
(n=18) y solteras con 21.6% (n=11), en contraste, solo el 2% (n=1) refirió estar divorciada. En
este sentido, los resultados sugieren que el perfil mayoritariamente encontrado es el de mujeres
con nivel educativo medio, destacando a las amas de casa, que con mayor frecuencia se
encuentran en unión libre o casadas.
En cuanto a la clasificación del nivel de conocimiento (Tabla 2), se observa que la
mayoría de los participantes se ubicó en el nivel medio con 80.4% (n=41), seguido por un grupo
menor en el nivel alto con 11.8% (n=6) y una proporción reducida en el nivel bajo con 7.8%
(n=4). Estos datos sugieren que, aunque la mayoría de las participantes posee conocimientos
intermedios sobre lactancia materna, existe una proporción significativa que requiere
fortalecimiento en el tema, mientras que solo una minoría alcanza un nivel alto de conocimiento.
Tabla 1
Datos sociodemográficos
f %
Edad
20 – 26 18 35.2
27 – 33 14 27.5
34 – 40 19 37.3
Escolaridad
Primaria 7 13.7
Secundaria 22 43.1
Preparatoria 12 23.5
Licenciatura o equivalente 9 17.6
Posgrado 1 2.0
Ocupación
Profesional 2 3.9
Ama de casa 33 64.7
Empleada 6 11.8
Negocio propio 4 7.8
Estudiante 6 11.8
Estado civil
Soltera 11 21.6
Casada 18 35.3
Divorciada 1 2.0
Unión libre 21 41.2
Fuente: Cédula de identificación de datos sociodemográficos.

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Tabla 2
Clasificación del nivel de conocimiento sobre lactancia materna
f %
Nivel alto 6 11.8
Nivel medio 41 80.4
Nivel bajo 4 7.8
Total 51 100
Fuente: Cuestionario Conocimiento sobre lactancia materna
DISCUSIÓN
Al comparar los resultados obtenidos, se observa que el nivel de conocimiento medio
predominante (80.4%) en las mujeres usuarias de un centro de salud de Boca del Río, Veracruz,
México coincide parcialmente con lo reportado por García et al. (2020) en primigestantes, quienes
también identificaron una brecha informativa, aunque con matices distintos en la distribución de
categorías. Con relación al predominio de un conocimiento intermedio (ni óptimo ni deficiente)
sugiere, desde la perspectiva del MPS, que las características y experiencias individuales de las
participantes interactúan con factores cognitivos que limitan la adopción de la lactancia como
conducta promotora de la salud.
En este sentido, la prevalencia de un nivel de conocimiento medio podría explicarse por
la fragmentación de la información recibida en los centros de atención primaria, lo cual, como
sugieren Romero et al. (2023) y González et al. (2023), a menudo compite con mitos, costumbres
locales y el marketing agresivo de fórmulas infantiles. Si bien las mujeres tienen contacto con los
servicios de salud, los hallazgos demuestran que dicho contacto no garantiza una competencia
técnica sólida, tal como lo indican los estudios sobre las barreras críticas en Veracruz, donde
factores como la percepción de leche insuficiente prevalecen sobre el conocimiento técnico.
Además, al integrar la perspectiva cultural y educativa analizada por autores como Park et al.
(2025) y Castillejo et al. (2022), es evidente que el nivel educativo influye en cómo las madres
procesan la información; es decir, un menor nivel de instrucción formal, sin intervenciones
especializadas de enfermería, tiende a consolidar conocimientos fragmentados en lugar de
prácticos.
Respecto a las asociaciones sociodemográficas, aunque el análisis estadístico no mostró
una relación significativa (p>.05) con variables como la edad o el número de hijos, la
homogeneidad de la muestra apunta a una posible vulnerabilidad compartida. Podemos afirmar
que esto refuerza la noción de Santos et al. (2024) sobre el MPS: los conocimientos no operan de
forma aislada; cuando el entorno social y el apoyo en el hogar no refuerzan la autoeficacia, el
conocimiento teórico, por más intermedio que sea, no se traduce automáticamente en una práctica
de lactancia exitosa. Dicha falta de profundidad en el conocimiento de nivel alto explica por qué,
ante complicaciones o crisis de lactancia, muchas madres optan por el abandono o la

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suplementación, perdiendo los beneficios inmunológicos descritos por la National Library of
Medicine (2025).
Todo esto nos indica que la persistencia de un nivel medio de conocimiento en esta
población se debe a que la educación tradicional es insuficiente ante las complejidades sociales
actuales. Los resultados permiten inferir que el personal de enfermería requiere del desarrollo de
intervenciones de prácticas avanzadas que estén fundamentadas en el MPS y no solo enfocarse
en la transmisión de datos, sino que se enfoquen en fortalecer la autoeficacia materna, eliminando
las barreras percibidas y transformando el conocimiento en una competencia esencial para la salud
materno-infantil.
CONCLUSIONES
A partir de los hallazgos obtenidos, se concluye que el nivel de conocimiento sobre
lactancia materna en mujeres usuarias de un centro de salud de Boca del Río, Veracruz, México
es predominantemente medio, lo que evidencia que, si bien existe una familiaridad general con el
tema, persiste un vacío significativo en el dominio de las competencias técnicas (saber colocar al
bebé para un sellado hermético y que no lastime el pezón, saber realmente cuando él bebe esta
succionando o deglutiendo, extraerse de manera segura la leche en caso de congestión, saber qué
hacer ante una grieta, obstrucción o sensación de que él bebe queda con hambre, etc.) y
fisiológicas (a mayor succión habrá mayor producción de leche, habrá etapas en que él bebe
demandara más tiempo en pecho debido a su crecimiento desarrollo y que no necesariamente se
debe a falta de leche, como la oxitocina ayuda a la eyección de la leche y por ende la necesidad
de buscar entornos más tranquilos, etc.) necesarias para asegurar una lactancia exitosa. Dicho
déficit de conocimiento no se asocia de manera aislada a variables sociodemográficas, sino que
refleja una brecha informativa estructural que limita la capacidad de las mujeres para identificar
signos de eficacia en la lactancia y resolver problemas comunes durante esta etapa.
Los resultados demuestran que la formación actual de las participantes es insuficiente
para enfrentar las barreras cotidianas (percepción de leche insuficiente, dolor al amamantar, falta
de técnicas de extracción y de red de apoyo) y los factores culturales (marketing de fórmulas, uso
de biberón por comodidad, mitos sobre dietas y las opiniones de terceros) que disuaden la
lactancia. Como consecuencia, se recomienda que los programas educativos de enfermería no
solo se limiten a la difusión de información general, sino que prioricen el fortalecimiento de dos
ejes temáticos identificados como críticos, por ejemplo, la técnica correcta de amamantamiento o
la identificación oportuna de signos de una lactancia efectiva.
Esta investigación puede significar el establecimiento de una línea base indispensable
para la implementación de programas de enfermería de prácticas avanzadas (talleres de
simulación clínica, consultorías dedicadas a la LMS, seguimiento digital por medio de un
dispositivo inteligente, grupos de apoyo, etc.), planteando requisitos mínimos como el desarrollo
Vol. 13/ Núm. 2 2026 pág. 2595
de programas que se enfoquen en la educación personalizada y continua, integrando la teoría con
estrategias dirigidas a la autoeficacia (por ejemplo, en lugar de solo dar la información, se debe
guiar a la madre para que realice la técnica de amamantamiento bajo supervisión directa hasta que
la madre logre una succión eficaz sin dolor, con el fin de aumentar su confianza) y que además
permitan a las mujeres en edad reproductiva transformar su conocimiento actual en una práctica
que sea sustentable. Para que las intervenciones sean efectivas, deberían orientarse al
empoderamiento de las madres para que su toma de decisiones sea autónoma, técnica y
fundamentada, generando un impacto directo en la reducción de las tasas de abandono prematuro
de LME y en la mejora de los indicadores de salud materno-infantil en dicha región.

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