
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 428
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i3.2401
Eficacia de la profilaxis antibiótica perioperatoria en la
reducción de sepsis puerperal post cesárea: revisión
sistemática (2020–2026)
Efficacy of perioperative antibiotic prophylaxis in reducing post-cesarean puerperal
sepsis: a systematic review (2020–2026)
Lizbeth Geovanna Silva Guayasamín
https://orcid.org/0000-0001-7701-4142
lizbethg.silva@unach.edu.ec
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional de Chimborazo
Ecuador
Ney Alejandro Miniguano Rodríguez
https://orcid.org/0009-0004-5095-3894
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional de Chimborazo
Ecuador
Jeniffer Nayely Rivadeneira Salazar
https://orcid.org/0009-0009-3532-8026
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional de Chimborazo
Ecuador
Ana Saraí Simbaña
https://orcid.org/0009-0002-0124-3795
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional de Chimborazo
Ecuador
María Evangelina Montero Oleas
https://orcid.org/0000-0001-7453-2657
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional de Chimborazo
Ecuador
Artículo recibido: 10 mayo 2026- Aceptado para publicación:16 junio 2026
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
Introducción. La cesárea se considera como el procedimiento quirúrgico abdominal de mayor
prevalencia realizado en todo el mundo, alcanzando cifras que oscilan entre 38 y 42 % en la
región latinoamericana. En cuanto a la sepsis puerperal, esta constituye la tercera causa de muerte
materna a escala global y ocupa el segundo lugar en las Américas; a pesar de que la administración
de antibióticos en el período perioperatorio ha demostrado ser la medida más efectiva para
disminuir su morbilidad, aún existen importantes deficiencias en su aplicación práctica. Objetivo.
Sintetizar la literatura publicada entre los años de 2020 y 2026 acerca de la efectividad sobre la
profilaxis antibiótica en pacientes con cesárea para la disminución de la sepsis puerperal,
reconociendo los regímenes óptimos y sus grupos de beneficio Métodos. Revisión sistemática
utilizando la metodología PRISMA 2020. Con 10 fuentes de bases de información buscadas para

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 429
ensayos controlados aleatorios, revisión sistemática y metaanalisis, asimismo con estudios de
cohortes. RoB 2.0, Jadad, NOS y AMSTAR-2 que fueron empleados para analizar la calidad con
el instrumento de GRADE. Resultados. A partir de 3 368 registros, se seleccionaron 65 estudios
(de los cuales 22 participaron en la síntesis cuantitativa). La administración preincisional de
cefazolina logró disminuir la endometritis en un 65 % (RR. 0,35; IC 95 %: 0,28–0,44), la infección
del sitio quirúrgico en 54 % (RR. 0,54; IC 95 %: 0,47–0,62) y la sepsis puerperal en 60 % (OR
0,40; IC 95 %: 0,28–0,58). Cuando se utilizó azitromicina 500 mg por vía intravenosa previo al
inicio del trabajo de parto, se obtuvo una reducción complementaria del 42 % (RR. 0,62; IC 95
%: 0,52–0,74; p<0,001). La poca inclusión de estos protocolos fue observada en el 46 % de sitios
hospitalarios de Latinoamérica que incrementaron el riesgo de sepsis casi 2,6 veces. Conclusión.
La implementación de cefazolina previa a una incisión destaca como el factor más efectivo en
contra de una infección puerperal luego de una cesárea (GRADE A). Es así como cuando se
ajustan protocolos de indicaciones farmacológicas y se implementa en el establecimiento
mediante paquetes de intervención combinadas con apoyo de vigilancia constante, se puede
esperar mejoría clara en cualquier desenlace clínico.
Palabras clave: profilaxis antibiótica, cesárea, sepsis puerperal, endometritis, infección de
sitio quirúrgico
ABSTRACT
Introduction. Cesarean section is considered the most common abdominal surgical procedure
performed worldwide, with rates ranging from 38 to 42 percent in Latin America. As for puerperal
sepsis, it is the third leading cause of maternal death globally and ranks second in the Americas;
although the administration of antibiotics during the perioperative period has proven to be the
most effective measure for reducing its morbidity, there are still significant shortcomings in its
practical application. Objective. To synthesize the literature published between 2020 and 2026 on
the effectiveness of antibiotic prophylaxis in patients undergoing cesarean section for reducing
puerperal sepsis, identifying optimal regimens and the patient groups that benefit from them.
Methods. Systematic review using the PRISMA 2020 guidelines. Ten databases were searched
for randomized controlled trials, systematic reviews, and meta-analyses, as well as cohort studies.
The RoB 2.0, Jadad, NOS, and AMSTAR-2 tools were used to assess quality using the GRADE
approach. Results. From 3,368 records, 65 studies were selected (of which 22 were included in
the quantitative synthesis). Preincisional administration of cefazolin reduced endometritis by 65%
(RR 0.35; 95% CI: 0.28–0.44), surgical site infection by 54% (RR 0.54; 95% CI: 0.47–0.62), and
puerperal sepsis by 60% (OR 0.40; 95% CI: 0.28–0.58). When 500 mg of intravenous
azithromycin was administered prior to the onset of labor, an additional 42% reduction was
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 430
observed (RR 0.62; 95% CI: 0.52–0.74; p<0.001). The low adoption of these protocols was
observed in 46% of hospitals in Latin America, which increased the risk of sepsis by nearly 2.6
times. Conclusion. The administration of cefazolin prior to incision stands out as the most
effective factor in preventing puerperal infection following a cesarean section (GRADE A). Thus,
when indication protocols are adjusted.
Keywords: antibiotic prophylaxis, cesarean section, puerperal sepsis, endometritis, surgical
site infection
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Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 431
INTRODUCCIÓN
La cesárea es la intervención quirúrgica abdominal más frecuente en todo el mundo. De
acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se realizan más de
29 millones de procedimientos de este tipo, presentando variaciones significativas entre regiones:
desde el 18 % hasta el 42 % del total de nacimientos, con estimaciones que apuntan a un
crecimiento continuo durante los próximos años. En Latinoamérica, esta situación ha alcanzado
proporciones preocupantes: se registran porcentajes de 38–42 %, muy por encima de lo que la
OMS considera aceptable desde el punto de vista médico (10–15 %), trayendo consigo
consecuencias graves para la salud materna, especialmente en lo referido a infecciones que se
desarrollan tras la intervención.1,7
Aquellas infecciones de puerperio que afectan el aparato genital femenino considerada
desde el parte hasta inclusive cuarenta y dos días más después, caracterizándose por síntomas de
respuesta inflamatoria sistémica— se posiciona como la tercera causa de muerte entre las mujeres
embarazadas globalmente y la segunda en América, siendo responsable de entre 10 % y 15 % del
total de muertes maternas directas. Diversos estudios recientes en múltiples centros demuestran
que las pacientes que se someten a cesárea tienen entre cinco y veinte veces más probabilidades
de sufrir esta complicación en comparación con aquellas que dan a luz naturalmente. Los valores
de mortalidad pueden ser muy variables desde un 4% en hospitales altamente capacitados a un
25% en aquellos lugares donde los recursos son limitados, lo que destaca como un factor de
relevancia que puede desencadenar mortalidad materna a nivel mundial.2,8,30
Desde una perspectiva biológica, cuando se abre quirúrgicamente el útero y sus estructuras
adyacentes, el área operatoria queda expuesta a microorganismos variados presentes en la vagina,
incluyendo bacterias gram-positivas aeróbicas como por ejemplos S. agalactiae, S aureus,
Enterococcus faecalis, asi como también gram-negativas aerobicas como Bacteroides fragilis y
Peptostreptococcus spp; la invasión del líquido amniótico y la inflamación de las membranas
fetales son procesos clave en este mecanismo. El peligro aumenta sustancialmente cuando existen
factores adicionales como deficiencias inmunológicas, glucosa elevada, sobrepeso, bajos niveles
de hemoglobina, intervenciones prolongadas, trabajo de parto previo intenso, múltiples
exploraciones intravaginales o ruptura temprana de bolsa amniótica, lo cual respalda la necesidad
de administrar antibióticos de forma preventiva de manera sistemática.4,10,11,12,13
El fundamento en farmacología indica que el nivel del fármaco en el tejido donde ocurrirá
la cirugía debe ser lo bastante elevado para detener el crecimiento bacteriano en el instante de la
contaminación, por lo que se recomienda la aplicación previa a la incisión (treinta a sesenta
minutos antes) en lugar de hacerlo tras cortar el cordón umbilical. La cefazolina, un antibiótico
del grupo de las cefalosporinas de primera generación, es el medicamento preferido gracias a su
capacidad de combatir la mayoría de los patógenos relevantes, su penetración excelente en los

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tejidos del útero, su vida biológica adecuada (1,8 horas), su buena tolerancia y su acceso
generalizado, sin que otros fármacos estudiados en análisis de Cochrane hayan mostrado
resultados superiores.6,17,23
A pesar de que la información científica es concluyente, continúan observándose fallas
importantes en su uso: administración en horarios no ideales, dosis inadecuadas en mujeres con
sobrepeso, cobertura insuficiente en pacientes de mayor riesgo e inexistencia de directrices claras
con supervisión regular. El aumento de peso durante la gestación, específicamente, incrementa el
riesgo de problemas en la cicatrización tras una cesárea, y donde los servicios de salud son
limitados, la falta de medicinas preventivas genera tasas altas de infección puerperal. En Ecuador,
el INEC reportó en 2022 una prevalencia de cesáreas superior a 40 %, significando más de 85 000
mujeres expuestas anualmente a infecciones que podrían prevenirse, siendo responsables de 8 %
a 12 % de las muertes maternas documentadas en el país.3,14,15
Este análisis bibliográfico sistemático pretendió examinar con máxima precisión y
siguiendo estándares PRISMA 2020, los hallazgos científicos divulgados entre 2020 y 2026
acerca de cuán efectiva resulta la protección antibiótica alrededor del acto quirúrgico durante
cesárea para evitar la infección puerperal y otras complicaciones infecciosas en madres,
identificando cuáles son los tratamientos más favorables, en qué momentos deben administrarse,
qué grupos se benefician más y qué medidas a nivel institucional han probado mayor éxito.5
MATERIALES Y MÉTODOS
Método de estudio: Se aplicó una revisión sistemática de la literatura basándose en
estándares de la declaración PRISMA 2020 con sus 27 elementes a reportar. Asimismo, se registró
de manera adecuada en PROSPERO, lo que brindo transparencia en toda la metodología aplicada,
disminuyendo así el riesgo de sesgo de divulgación selectiva.5
Pregunta PICO. Población: todas las mujeres que atravesaron un parte con cesárea sea de
elección, de urgencia y/o emergente, fuera de tener o no factores de un riesgo de infección.
Intervención: uso preventivo de antibiótico en el periodo perioperatorio planificado bajo
regímenes terapéuticos como el uso de cefazolina, ampicilina-sulbactam, clindamicina-
gentamicina, o cefazolina-azitromicina, tomando en consideración sus variaciones en la posología
farmacológica. Comparación: Uso de placebos, sin la utilización de medidas profilácticas con
antibióticos ni otra opción de régimen terapéutico. Desenlace inicial: Frecuencia de sepsis
posparto, incluyendo, endometritis y asimismo heridas quirúrgicas infectadas; Desenlace
adicional:presencia de bacteriemia, así como de reingreso hospitalario, muerte por causas
infecciosas y emergencia de bacterias resistentes. 5
Extracción de la información y métodos de búsqueda: Se emplearon búsquedas
minuciosas en 10 fuentes de información como: Pubmed, Scopus, Web of Science, SciELO,
Redalyc, ScienceDirect (Elsevier), SpringerLink, Google scholar, LILACS/BVS y CINAHL. Las

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 433
investigaciones se aplicaron con el uso de palabras clave obtenidas a través de MeSH y DeCS
aplicando el uso de booleanos como “AND” y “OR”, con una búsqueda teniendo en cuenta un
lapso de entre 2020 a 2026, entregadas en idiomas como español, inglés y portugués. La búsqueda
primaria hallo 3226 fuentes en bases indexadas y 142 con una búsqueda manual, generando una
totalidad de 3368 registros antes de eliminar duplicados.5
Criterios de inclusión y exclusión: Se incluyó ensayos clínicos aleatorizados, revisiones
sistemáticas, metaanalisis y así mismo estudios de cohorte ya sean prospectivos o retrospectivos
todos publicados en fechas de entre 2020 a 2026 en cualquier idioma que se mencionó, que
cuenten con participantes ≥ 50 en estudios primarios y ≥ 5 investigaciones en revisión, que
evalúen la eficacia de métodos profilácticos antibióticos durante un procedimiento de cesárea con
resultados infecciosos maternos. De este modo, se excluyeron: correspondencia y fuentes
que no cuenten con información a destacar, o estudios deficientes de grupo comparador
adecuado, también, series de casos con menos de 20 pacientes y también investigaciones con
restricciones de metodología. Se necesitó calidad por lo menos de Jadad ≥3 para ECA, NOS ≥6
para cohortes y AMSTAR-2 con nivel de confianza de bajo a moderado como requisito en casos
de revisiones.9
Procedimiento de selección y evaluación de calidad: Se empleó en dos fases (la lectura
de títulos y el resumen, seguido de una revisión integral del texto) a través de una evaluación en
conjunta por dos investigadores, dando así una concordancia alta (κ = 0,88 inicialmente; κ = 0,92
en una fase de texto completo) cuando se generaron inconvenientes de acuerdos se llegó a un
dialogo de resolución y si la duda persistía se acudía a la ayuda de un tercer investigador. El
manejo de referencias se llevó a cabo en Mendeley Reference Manager. Para valorar la calidad
de la metodología se implementó la escala de Jadad modificada y es el instrumento de RoB 2.0
de Cochrane en ECA, Newcastle-Ottawa Scala (NOS) en investigaciones observacionales y el
uso de AMSTAR-2 en revisiones sistemática. La presencia de seso de publicación fue realizada
por medio de gráficos de embudo y la evaluación de Egger cuando los metaanálisis incorporan
más de 10 estudios. 5,9
Extracción, análisis e integración de resultados: La obtención de datos se llevó a cabo
mediante el uso del formulario normalizado. Para la síntesis cuantitativa se aplicaron medidas
combinadas de asociación como RR. y OR, con sus intervalos de confianza de hasta un 95%
cuando la heterogeneidad permita ser tolerada (I² < 75 %); en algunos con más heterogeneidad se
los integró de manera narrativa. La confianza de la evidencia se evaluó a través del enfoque
GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation).5
RESULTADOS
Partiendo de 3 368 registros detectados inicialmente, se procedió a eliminar 714
duplicaciones, lo que dejó 2 654 registros distintos listos para revisión. Después de descartar 2

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 434
291 registros en función del título y el resumen, se analizaron 363 artículos completos y 298
fueron descartados con argumentación clara (participantes ajenos al campo obstétrico n = 74; falta
de evaluación de resultados infecciosos maternos n = 58; metodología de calidad inadecuada n =
89; ausencia de grupo de comparación apropiado n = 34; información insuficiente n = 43). El
conjunto definitivo incluyó 65 estudios en el análisis cualitativo y 22 en el análisis cuantitativo
(Figura 1). Los artículos publicados se agruparon principalmente en 2021–2022 y mostraron una
calidad metodológica alta o aceptable en un 93,3% en las investigaciones.5
Figura 1
Diagrama de flujo PRISMA 2020 del proceso de selección de estudios
FASE 1 · IDENTIFICACIÓN: Búsqueda en 10 bases de datos: 3 226 registros + 142 de otras fuentes = 3
368 registros totales
FASE 2 · CRIBADO Duplicados eliminados: 714 que dejo un total de 2654. Cribado por título o
resumen: (κ = 0,88): 2 291 dejando 363 de elección
FASE 3 · ELEGIBILIDAD: Evaluación de texto completo (κ = 0,92): 298 excluidos con justificación
(población n=74; sin desenlaces n=58; calidad insuficiente n=89; sin comparador n=34; datos
insuficientes n=43)
FASE 4 · INCLUSIÓN: 65 estudios en síntesis cualitativa · 22 en metaanálisis parcial (I² < 75 %)
CALIDAD: Publicaciones 2020–2024 (concentración 2021–2022). Calidad alta/moderada: 93,3 %.
Herramientas: Jadad + rob 2.0 · NOS · AMSTAR-2 · GRADE
La aplicación de cefazolina antes de realizar la incisión demostró resultados beneficios
consistentes y significativos desde una vista estadística en cada uno de los resultados relacionados
a infecciones, con un intervalo de confianza que no incluyo la nulidad (tabla 1). De tal modo que
los efectos se dieron a notar con una disminución de al menos 65% en endometritis, un 54% en
infecciones de sitio quirúrgico, con 60% en sepsis puerperal y al menos un 71% en muerte materna
a causa de sepsis. Los estudios sistemáticos anteriores sobre cómo evaluar con precisión la
progresión del parto mediante la partograma y los obstáculos que enfrentan los clínicos ante un
trabajo de parto prolongado subrayan la importancia de establecer el mejor momento para aplicar
la profilaxis antibiótica en cesáreas de urgencia cuando ha habido un trabajo de parto
prolongado.9,19,20

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 435
Tabla 1
Comparación de resultado por desenlace: sin ninguna profilaxis, con profilaxis estandarizada y
con profilaxis optimizada en cesáreas
Desenlace Sin profilaxisProfilaxis estándar
(cefazolina)
Profilaxis
optimizada
(cefazolina +
azitromicina)
Medida de efecto agrupada
(IC 95 %)
Endometritis
postcesárea
15,2 – 22,4 % 4,8 – 7,6 % (↓ 65
%)
2,1 – 3,9 % (↓ 81 %) RR 0,35 (0,28–0,44)
Infección de
sitio
quirúrgico
8,4 – 14,7 % 3,6 – 6,2 % (↓ 54
%)
1,8 – 3,1 % (↓ 72 %) RR 0,54 (0,47–0,62)
Sepsis
puerperal
2,8 – 5,6 % 0,9 – 1,8 % (↓ 60
%)
0,4 – 0,9 % (↓ 80 %) OR 0,40 (0,28–0,58)
Bacteriemia /
hemocultivo +
1,2 – 2,8 % 0,4 – 0,9 % (↓ 64
%)
0,2 – 0,5 % (↓ 79 %) OR 0,36 (0,22–0,59)
Mortalidad
materna por
sepsis
0,08 – 0,24 % 0,02 – 0,06 % (↓
71 %)
0,01 – 0,03 % (↓ 85
%)
OR 0,29 (0,14–0,60)
IC 95 %: intervalo de confianza del 95 %; ISQ: infección de sitio quirúrgico; OR: odds ratio; RR.: riesgo relativo.
Fuente: elaboración propia a partir de la síntesis cuantitativa de los estudios incluidos.
Cuando se agregó azitromicina 500 mg IV a la cefazolina convencional en parturientas con
antecedente de trabajo de parto prematuro o rotura de membranas ≥ 4 h, se logró una disminución
adicional del 42 % en casos de endometritis (RR. 0,62; IC 95 %: 0,52–0,74; p < 0,001). Este
beneficio se debe a que este esquema amplía la cobertura contra Ureaplasma urealyticum,
también de Mycoplasma de especie hominis y de Chlamydia trachomatis, microorganismos que
tienen gran importancia en el trabajo de parto prematuro y son blanco de la prevención intraparto
para Streptococcus del grupo B. El análisis de red realizado por Saccone y Berghella (2021), que
incluyó 18 esquemas en 58 ensayos controlados aleatorizados y 19 240 participantes, demostró
que cefazolina más azitromicina tenía la mayor probabilidad de resultar el más efectivo (SUCRA
94,2 %). Los datos disponibles sobre los efectos de la azitromicina intraparto en infecciones
maternas y neonatales respaldan su empleo selectivo en este grupo específico de
riesgo.21,22,28,29,33,34
Incrementar la dosis de cefazolina a 3 g en mujeres con IMC ≥ 30 o peso > 120 kg mostró
mejores resultados que la dosis habitual de 2 g: la endometritis bajó de 5,4 % a 2,0 % (p = 0,01)
y la ISQ de 9,4 % a 4,5 % (p = 0,003). Este beneficio se justifica debido a que las mujeres
predisponen un volumen de más distribución y con menos irrigación de tejido graso. Destacando
que las embarazadas que padecen diabetes gestacional forman parte de un grupo diferente de
vulnerabilidad que requiere de un seguimiento más cercano y preciso en dependencia a las
infecciones de sitio quirúrgico. En el momento que, el antimicrobiano se aplicó fuera de un
margen preincisional de al menos 30 a 60 minutos, conllevo a mayor riesgo de infección

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 436
postoperatoria con OR de 2,14 (IC de 95%: 1,62-2,83), lo que recalca que el momento de
administración de la dosis es un aspecto fundamental y claramente modificable.18,31,35
En el aspecto de la salud pública a nivel regional, lo que se debe destacar son las
deficiencias en la aplicación de esas medidas. Una encuesta aplicada por OPS/CLAP (2024) con
la finalidad de evaluar 412 hospitales en al menos 18 naciones de Latinoamérica demostró que
solo el 54,3 % cumplía con métodos de profilaxis considerada como óptima. Los errores más
comunes se mencionaron como: dar antibiótico después la incisión en lugar de antes con un
31,4%, también dar una inadecuada dosis en pacientes obesas con un 67, 8 % y, asimismo, no
incluir a la azitromicina en protocolos previos a trabajos de parto mayor porcentaje de un 89,2%.
Aquellos hospitales con monitoreo sistemático presentaron tasas de sepsis 2,6 veces inferiores.
Los paquetes de intervenciones preventivas, que combinan profilaxis antibiótica mejorada,
preparación de piel con clorhexidina, aseo vaginal con desinfectantes, mantenimiento de
temperatura corporal normal, regulación de glucosa durante la cirugía y cierre por capas,
disminuyeron la ISQ de 4,1 % a 1,8 % (p < 0,001), en línea con las directrices actuales para
prevención de infecciones quirúrgicas en hospitales y conforme a lo establecido por la OMS para
prevenir y tratar infecciones maternas en el periparto.24,25,26,27,36,41,43
Tabla 2
Comparación de regímenes antibióticos para profilaxis en cesárea
Régimen Dosis y vía Momento Espectro cubiertoEfectividad
relativa
Recomendación /
GRADE
Cefazolina
(estándar)
2 g IV (3 g si
IMC ≥ 30 o
peso
> 120 kg)
30 a 60 min
antes de la
incisión
Gram + (S. aureus
MSSA), Gram −
intestinales,
anaerobios
limitados
Endometritis ↓
65
%; ISQ ↓ 54 %
GRADE A · 1.ª
línea universal
(ACOG, OMS,
FIGO)
Cefazolina +
azitromicina
Cefazolina 2–3
g IV +
azitromicina
500 mg IV
30 a 60 min
antes de la
incisión
Asimismo:
Ureaplasma,
Mycoplasma,
Gardnerella,
Chlamydia
Endometritis ↓
81
%; sepsis ↓ 80
%
GRADE A ·
trabajo de parto
/ RPM ≥ 4 h
(ACOG 2023)
Cefazolina +
metronidazol
Cefazolina 2 g
IV
+ metronidazol
500 mg IV
30 a 60 min
antes de la
incisión
Amplio espectro
para anaerobios
(B. fragilis)
ISQ ↓ 58–68 %
en
alta prevalencia
anaerobia
GRADE B ·
trabajo de parto
prolongado
Ampicilina-
sulbactam
3 g IV 30 a 60 min
antes de la
incisión
Gram +, Gram −,
anaerobios, β-
lactamasas
No superior a
cefazolina en
población
general
GRADE B ·
alergia leve a
cefalosporinas
Clindamicina +
gentamicina
Clindamicina
900 mg IV +
gentamicina 5
mg/kg IV
30 a 60 min
antes de la
incisión
Gram + anaerobios
+ Gram −
aerobios
Comparable a
cefazolina en
alergia
confirmada
GRADE A ·
alergia a
penicilinas/cefa
los
porinas
GRADE A: evidencia de alta calidad, recomendación fuerte; GRADE B: evidencia moderada, recomendación
condicional; GRADE C: evidencia baja, recomendación débil. ACOG: American College of Obstetricians and
Gynecologists; FIGO: International Federation of Gynecology and Obstetrics; IMC: índice de masa corporal; ISQ:
infección de sitio quirúrgico; RPM: rotura prematura de membranas. Fuente: elaboración propia.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 437
DISCUSIÓN
Este estudio sistemático valida con los mayores estándares de evidencia a disponibilidad
sobre que las medidas profilácticas antibióticas con el uso de cefazolina usadas antes de la
incisión, representa la medida de prevención más eficaz para reducir las complicaciones
infecciosas maternas posterior a una cesárea. Los hallazgos identificados como una disminución
de 65% en casos de endometritis, de 54% cuando se trataba de infecciones de sitio quirúrgico y
de un 60% en sepsis puerperal, son concordantes con lo mencionado en revisiones pasadas de
Cochrane acerca de varios grupos de antibióticos utilizados en este tipo de medida profiláctica,
en metaanalisis con alcances internacionales, lo que valida más los resultados destacando la
importancia en el ámbito de salud pública para todo el mundo, en el que la implementación podría
prevenir miles de infecciones anuales.6,32
La incorporación del esquema dual cefazolina más azitromicina como estándar de atención
en mujeres con actividad uterina previa constituye el avance clínico más significativo identificado
en este período. Este resultado que respalda Tita y colaborados en el 2022 y valida en el
metaanalisis de Saccone y Berghella en 2021 con un índice de SUCRA de 94,2%, ha sido
adoptado en las recomendaciones de la ACOG (2023) como evidencia de nivel A. La azitromicina
amplía la cobertura frente a Ureaplasma, Mycoplasma y Chlamydia, organismos que juegan un
papel patogénico importante en las infecciones poscesárea cuando la paciente ha presentado
contracciones previas, además de que se ha reportado su efectividad en la prevención de
complicaciones no infecciosas de la herida, justificando su empleo selectivo en esta población
específica.33,34,37,42
El aumento de dosificación en mujeres con obesidad de 3g en vez de 2g considerando
cuando el IMC es mayor a 30 o el puse supere a 120 kg, obteniendo una importancia en el ámbito
obstétrico de América Latina, donde la obesidad representa un aumento sostenido. La
investigación de Haas y su equipo (2020) evidencio que el uso de dosificación convencional no
alcanza metas tisulares suficientes para dichas pacientes, mientras que subir la dosis a 3g reduce
el riesgo de endometritis en un 5,4% a 2.0%. No obstante, esta recomendación sigue siendo poco
incorporada en la región: la evaluación de OPS/CLAP (2024) mostró que el 67,8 % de los
hospitales revisados no aplicaba este ajuste.35
La contradicción más alarmante que surge de este análisis es ver una evidencia sólida
coexistiendo con déficits importantes en su aplicación que afectan el impacto real en las
poblaciones. El que apenas el 54,3 % de los hospitales latinoamericanos revisados alcance
criterios de profilaxis adecuada significa que millones de mujeres sometidas anualmente a cesárea
no reciben la protección apropiada, dejando ocurrir infecciones que podrían haberse evitado. El
análisis de Mackeen y colegas (2021) en Cochrane ya había establecido que la administración
preincisional era superior a la posterior al pinzamiento del cordón, y otros trabajos sobre

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 438
intervenciones no farmacológicas para reducir cesáreas inapropiadas y sobre el momento ideal de
la azitromicina en cesáreas de emergencia confirmaron el rol de la cefazolina; lo realmente
innovador de los estudios recientes radica en la validación del esquema dual, la determinación de
dosis correcta en obesas y, sobre todo, en el reconocimiento de las barreras de implementación y
las tácticas comprobadas para vencerlas.16,36,38
Los programas integrales de prevención, que combinan la profilaxis antibiótica mejorada
con otras medidas de calidad quirúrgica, demostraron ser lo más efectivo a nivel institucional
(reducción de infecciones de sitio quirúrgico de 4,1 % a 1,8 %; p < 0,001). El monitoreo continuo
se vinculó con tasas de sepsis hasta 2,6 veces más bajas, lo que pone en evidencia que mantener
resultados duraderos de cualquier programa preventivo exige evaluación permanente y
compromiso verdadero de las instituciones. En Ecuador, considerando que las cesáreas
representan más del 40 % de los nacimientos (INEC 2022) y que la Normativa de Cesárea del
Ministerio de Salud Pública (2021) todavía no incluye el esquema combinado ni el ajuste de dosis
para obesas, existe una urgencia clara de actualizar las directrices con base en la información más
reciente disponible.39,40
Fortalezas y limitaciones. Las fortalezas comprenden el cumplimiento riguroso de
PRISMA 2020, la búsqueda exhaustiva en diez bases bibliográficas, la evaluación de rigor
empleando instrumentos validados y el análisis cuantitativo con metaanálisis selectivo. Las
principales limitaciones se encuentran en: la variabilidad considerable de I²
> 75 % en algunos de los metaanálisis realizados, de igual modo, el riesgo incrementado
de sesgos de publicación que no puede ser excluible, la poca uniformidad en cómo se
mencionaban las infecciones entre las investigaciones (estándares CDC/NHSN en comparación
de criterios regionales, la poca disponibilidad de estudios de alta calidad que sean provenientes
de Latinoamérica y de igual manera el límite de tiempo aplicado entre 2020 a 2026.5
CONCLUSIONES
La cefazolina en profilaxis antibiótica preincisional sigue siendo la intervención que mejor
evidencia ha demostrado para evitar la sepsis puerperal tras cesárea, sustentada en una
clasificación GRADE A fundamentada en ensayos clínicos controlados y aleatorizados,
revisiones sistemáticas de Cochrane y metaanálisis de calidad rigurosa. Los beneficios observados
resultan sustanciales y se repiten consistentemente en los estudios: disminución de endometritis
en un 65 % (RR. 0,35), de infecciones de sitio quirúrgico en un 54 % (RR. 0,54), de sepsis
puerperal en un 60 % (OR 0,40) y de mortalidad materna por causa séptica en un 71 % (OR 0,29),
con límites de confianza que no incluyen la nulidad.
En el momento que se ajustan los esquemas de medicación, los efectos incrementan de
manera notaria ya que por ejemplo: al agregar azitromicina 500mg IV en mujeres con labor de
parto o ruptura de la bolsa amniótica por más de 4 horas logra una reducción extra del 42% en

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casos de endometritis (RR. 0,62; IC 95 %: 0,52–0,74; p < 0,001), y también incrementar la
dosificación hasta a 3 g en mujeres con problemas de peso que presenten un IMC >30 o un peso
de más de 120 kg, disminuye la endometritis de un 5,4% hasta inclusive un 2% (p= 0,01). El
momento de aplicación de la medicación resulta un factor clave: en el momento que se aplica
fuera del marco preincisional recomendado de 30 – 60 minutos, el riesgo de cualquiera
complicación puede incrementar hasta 2,1 veces.
El primer problema resalta en las técnicas de implementación de esas prácticas, que limitan
que la evidencia se pueda traducir en mejores resultados para la población. Sólo el 54,3% de los
hospitales de Lationoamérica que fueron evaluados cumplen con las medidas profilácticas
adecuadas, con consideraciones de riesgos graves en la dosificación para pacientes con un IMC
mayor a 30 (67,8% de incumplimiento), la integración del esquema profiláctico de dos fármacos
(89,2% sin incluir en regímenes terapéuticos) y la deficiencia de sistemas de control continuo.
Los esquemas profilácticos mejorados han demostrado ser la mejor estrategia con un buen
impacto para conseguir disminuir complicaciones infecciosas poscesárea (ISQ desciende de 4,1
% a 1,8 %; p < 0,001. Se recomienda de manera necesaria actualizar las directrices y protocolos
clínicos en cada sitio y país integrando un esquema dual, realizar un ajuste de posología en
pacientes con obesidad y mantener estrategias de bunde, además se debería crear sistemas de
auditoría nacional para mantener una estricta vigilancia de profilaxis antibiótica en
procedimientos como la cesárea.

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