Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 457
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i3.2403
Aula invertida (Flipped Classroom) con evaluación formativa:
efectos en participación y comprensión conceptual

Flipped classroom with formative assessment: Effects on participation and conceptual

understanding

Bertha Elizabeth Ochoa Sánchez

berthae.ochoa@educacion.gob.ec

https://orcid.org/
0009-0004-5741-6581
Investigador Independiente

Ecuador

Paola Alexandra Lamas Tamayo

paola.lamas@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0009-9374-4378

Investigador Independiente

Ecuador

Ana Lucia García Fallu

ana.garciaf@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0002-5765-8383

Investigador Independiente

Ecuador

Gabriela Marilin Acosta Zambrano

gabriela.acosta@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0006-7728-8198

Investigador Independiente

Ecuador

Irlanda Verónica Yumisiba Yépez

irlanda.yumisiba@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0009-0007-6212-4833

Unidad Educativa

Ecuador

Artículo recibido: 10 junio 2026- Aceptado para publicación:16 julio 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

Esta investigación analizó el impacto del Aula Invertida (Flipped Classroom) articulada con la
evaluación formativa sobre la participación activa y la comprensión conceptual del alumnado. Se
aplicó un enfoque cuantitativo de diseño casi-experimental en una muestra de 73 estudiantes. La
metodología combinó la revisión teórica previa mediante recursos multimedia con sesiones
presenciales enfocadas en el aprendizaje activo y la resolución colaborativa de problemas,
integrando listas de cotejo, rúbricas descriptivas y retroalimentación inmediata (feedback). Los
instrumentos de recolección de datos incluyeron cuestionarios de percepción y pruebas
pedagógicas de diagnóstico (pre-test) y salida (post-test). Los hallazgos demostraron un
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incremento del 13.70 % al 82.19 % en la revisión previa de contenidos y de un 16.44 % a un 76.71
% en la participación activa alta durante las clases. En el ámbito cognitivo, el nivel satisfactorio
de comprensión conceptual se elevó del 12.33 % al 79.45 %, mientras que la autorregulación
académica alcanzó un 80.82 %. Se concluye que la convergencia del Aula Invertida con la
evaluación formativa optimiza el tiempo presencial, fortalece la interacción activa, promueve la
corrección oportuna de errores y favorece una comprensión conceptual profunda y autónoma.

Palabras clave: aula invertida, evaluación formativa, participación activa, comprensión
conceptual

ABSTRACT

This study analyzed the impact of the Flipped Classroom combined with formative assessment

on students' active participation and conceptual understanding. A quantitative approach with a

quasi
-experimental design was applied to a sample of 73 students. The methodology combined
prior theoretical review through multimedia resources with face
-to-face sessions focused on
active learning and collaborative problem
-solving, integrating checklists, descriptive rubrics, and
immediate feedback. Data collection instrum
ents included perception questionnaires as well as
diagnostic (pre
-test) and exit (post-test) pedagogical tests. The findings demonstrated an increase
from 13.70% to 82.19% in the prior review of contents and from 16.44% to 76.71% in high active

participat
ion during classes. In the cognitive domain, the satisfactory level of conceptual
understanding rose from 12.33% to 79.45%, while academic self
-regulation reached 80.82%. It
is concluded that the convergence of the Flipped Classroom with formative assessme
nt optimizes
face
-to-face time, strengthens active interaction, promotes the timely correction of errors, and
favors a deep and autonomous conceptual understanding.

Keywords:
flipped classroom, formative assessment, active participation, conceptual
understanding

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licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

En la era contemporánea, la educación se encuentra en un proceso constante de redefinición
estructural debido a las crecientes exigencias de la sociedad del conocimiento y a la necesidad de
formar individuos críticos, autónomos y con habilidades adaptativas. Los paradigmas educativos
tradicionales, caracterizados por una transmisión unidireccional del conocimiento centrada en la
figura del docente, han empezado a mostrar limitaciones significativas para sostener el interés y
profundizar la comprensión de los estudiantes dentro del aula. En este escenario, resulta
imperativo explorar enfoques pedagógicos alternativos que promuevan un rol activo en el proceso
de enseñanza-aprendizaje y que permitan optimizar el tiempo presencial mediante interacciones
de alto valor cognitivo.

Dentro de este catálogo de innovaciones pedagógicas, la metodología del Aula Invertida
(Flipped Classroom) ha emergido con fuerza como una respuesta estructurada a las limitaciones
metodológicas de la enseñanza expositiva convencional. La premisa fundamental de este modelo
radica en trasladar la revisión de contenidos teóricos e informativos fuera del espacio escolar
presencial, habitualmente mediante recursos digitales e instruccionales, para reservar el tiempo
de clase a la resolución de problemas, discusiones colaborativas y proyectos prácticos (Bergmann
& Sams, 2012). Al reorganizar las dinámicas espacio-temporales del aprendizaje, se busca liberar
un espacio valioso donde el estudiante asuma el protagonismo de su proceso formativo,
transitando de la recepción pasiva de datos hacia la construcción activa de saberes de manera
contextualizada (Bishop & Verleger, 2013).

No obstante, la mera reubicación del contenido instruccional no garantiza por sí misma un
salto cualitativo en la adquisición de competencias o en el nivel de análisis de los estudiantes.
Aunque los modelos de aprendizaje activo han demostrado tener un impacto considerable en el
rendimiento académico e incrementar significativamente la participación de los alumnos en
diversas áreas del conocimiento (Freeman et al., 2014), la implementación aislada de
metodologías activas puede carecer de dirección si no se acompaña de una supervisión continua
del proceso cognitivo. Es en este punto crítico donde el aula invertida requiere de un mecanismo
regulador que guíe, monitoree y reoriente la experiencia de aprendizaje en tiempo real.

Para responder a este desafío, la integración sistemática de la evaluación formativa se
proyecta como el complemento pedagógico ideal para potenciar los beneficios de la clase
invertida. Entendida no como un mecanismo punitivo o de asignación de calificaciones sumativas,
la evaluación formativa se concibe como una práctica pedagógica destinada a obtener evidencia
empírica sobre el estado actual del aprendizaje para ajustar la enseñanza a las necesidades
detectadas (Black & Wiliam, 1998). Esta dimensión valorativa y continua permite identificar
vacíos conceptuales, corregir sesgos interpretativos y ofrecer retroalimentación oportuna antes de
que las deficiencias cognoscitivas se consoliden en el estudiante.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 460
La alineación entre el aula invertida y la evaluación formativa crea un entorno de
aprendizaje altamente interactivo en el cual el monitoreo del progreso académico ocurre de forma
orgánica y contextualizada. Al contar con un espacio presencial destinado exclusivamente a la
aplicación práctica, el docente adquiere la oportunidad de actuar como un facilitador que observa,
diagnostica y retroalimenta la ejecución de sus estudiantes (Bergmann & Sams, 2014). Asimismo,
la recolección de datos preliminares sobre la revisión previa de los contenidos permite al
profesorado diseñar intervenciones personalizadas, adaptando la planificación a las dificultades
verdaderas manifestadas por el grupo.

La efectividad de esta articulación pedagógica se sustenta teórica y empíricamente en la
calidad de los procesos de retroalimentación otorgados durante las actividades formativas. Un
feedback pedagógico estructurado, claro y focalizado en la tarea proporciona la información
necesaria para que el estudiante comprenda la brecha existente entre su nivel de desempeño actual
y las metas de aprendizaje esperadas (Hattie & Timperley, 2007). De esta manera, el proceso
evaluativo deja de ser un evento estático al final de una unidad para transformarse en un diálogo
continuo que orienta la toma de decisiones pedagógicas y fortalece la autorregulación del
alumnado (Nicol & Macfarlane-Dick, 2006).

Paralelamente, la combinación de estas estrategias incide directamente en el grado de
participación activa dentro del aula, un factor clave en el compromiso escolar y la motivación
hacia el saber. Cuando el trabajo presencial se aleja de la escucha pasiva y se orienta hacia la
indagación y el debate guiado por mecanismos formativos, los estudiantes muestran un
incremento sustancial en su grado de interacción con sus pares y con los contenidos (Chen & Lin,
2020). Esta interacción sistemática no solo favorece el clima del aula, sino que promueve el
desarrollo de habilidades socioemocionales e interpersonales necesarias para el trabajo
colaborativo contemporáneo (Prince, 2004).

En lo relativo a la dimensión cognitiva, la integración del aula invertida con la evaluación
formativa busca trascender la memorización mecánica de hechos o fórmulas para apuntar hacia
una comprensión conceptual profunda. Para alcanzar un dominio verdadero de los conceptos, el
estudiante debe ser capaz de relacionar la nueva información con sus conocimientos previos,
transferir lo aprendido a situaciones novedosas y resolver problemas de complejidad variable
(Wiliam, 2011). Las dinámicas de la evaluación formativa, como el uso de rúbricas descriptivas
y la autoevaluación, ofrecen la estructura necesaria para que el alumnado reflexione sobre sus
propios procesos de pensamiento (Brookhart, 2017).

A pesar del sustento teórico prometedor que respalda tanto al aula invertida como a la
evaluación formativa, la literatura educativa aún registra la necesidad de indagar con mayor
profundidad sobre los efectos consolidados de su implementación combinada en contextos
educativos específicos. Si bien existen antecedentes que analizan los resultados de ambas
estrategias de manera independiente (Davies et al., 2013; Terhart, 2015), persiste un vacío
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metodológico y práctico sobre cómo la interacción simultánea de ambas variables incide en la
transformación sostenida del aprendizaje y en la reducción de las brechas de rendimiento escolar.

Asimismo, es imprescindible reconocer que la puesta en práctica de este modelo híbrido
presupone superar diversos desafíos metodológicos, tecnológicos y actitudinales por parte de los
actores educativos. La correcta adquisición de hábitos de estudio autorregulado por parte de los
estudiantes resulta determinante para asegurar que la revisión previa del material se ejecute con
rigurosidad (Zimmerman, 2002). Del mismo modo, la labor docente exige una diversificación de
competencias metodológicas para diseñar recursos multimedia pertinentes y estructurar
instrumentos de evaluación formativa eficaces que no sobresaturen la carga de trabajo
instruccional (Mayer, 2014).

En el panorama actual de la investigación educativa, resulta prioritario aportar evidencia
empírica contextualmente relevante que valide el alcance real del aula invertida complementada
con la evaluación formativa. Evaluar de qué manera esta convergencia impacta variables clave
como la implicación activa en clase y el nivel de desarrollo conceptual permitirá a las instituciones
educativas y al profesorado tomar decisiones fundamentadas en datos, optimizando las estrategias
de enseñanza y promoviendo modelos de evaluación sustentables a largo plazo (González &
Trujillo, 2019).

En función de los antecedentes teóricos y prácticos expuestos, la presente investigación
aborda el estudio del aula invertida complementada con la evaluación formativa como una
propuesta integral orientada a optimizar el acto educativo. A través de este trabajo, se busca
analizar el impacto de dicha metodología en dos de los pilares del aprendizaje efectivo: la
participación activa de los alumnos y el logro de una comprensión conceptual profunda,
proporcionando así pautas claras para la innovación docente y la transformación de la praxis
pedagógica en el aula.

Objetivos

Objetivo general

Analizar el impacto de la metodología del Aula Invertida (Flipped Classroom) combinada
con la evaluación formativa en el incremento de la participación activa y el desarrollo de la
comprensión conceptual de los estudiantes.

Objetivos específicos

Determinar el nivel de participación activa de los estudiantes durante las actividades
presenciales al aplicar el modelo de Aula Invertida integrado con estrategias de evaluación
formativa.

Evaluar el grado de comprensión conceptual alcanzado por los alumnos mediante la
implementación de herramientas formativas y de retroalimentación continua en el marco
del Aula Invertida.
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Establecer la relación existente entre el uso de la evaluación formativa dentro del Aula
Invertida y la mejora en el rendimiento, autorregulación y compromiso académico del
alumnado.

METODOLGÍA

A continuación, se presenta la sección de Metodología redactada en tiempo pasado de
acuerdo con las normas académicas, alineada rigurosamente con los objetivos planteados y
considerando la muestra de 73 estudiantes:

La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño casi-
experimental de corte transversal, orientado a determinar el impacto de la metodología del Aula
Invertida (Flipped Classroom) combinada con la evaluación formativa en la participación activa
y la comprensión conceptual del alumnado. La población estuvo conformada por un grupo de 73
estudiantes, quienes constituyeron la muestra de estudio. La selección muestral se realizó
mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia, garantizando que todos los
participantes formaran parte del proceso de intervención pedagógica y compartieran condiciones
socioeducativas homogéneas.

El procedimiento metodológico se estructuró en tres fases secuenciales:

1.
Fase Diagnóstica e Inicial: En primer lugar, se aplicó una prueba diagnóstica (pre-test)
para determinar el nivel inicial de comprensión conceptual de los 73 estudiantes antes de
la intervención. Asimismo, se adaptó un cuestionario estructurado para medir la percepción
y los niveles iniciales de participación y compromiso académico.

2.
Fase de Intervención Pedagógica: Durante esta etapa, se implementó el modelo de Aula
Invertida articulado con estrategias de evaluación formativa. Los 73 estudiantes revisaron
previamente los contenidos teóricos e instruccionales mediante recursos multimedia fuera
del espacio escolar presencial (Bergmann & Sams, 2012). Las sesiones presenciales se
destinaron al trabajo colaborativo, la resolución de problemas y la discusión guiada (Bishop
& Verleger, 2013). Paralelamente, se integraron actividades de evaluación formativa
continua, tales como rúbricas descriptivas, listas de cotejo, autoevaluaciones y ciclos de
retroalimentación oportuna (feedback) orientados a regular el aprendizaje (Brookhart,
2017; Hattie & Timperley, 2007).

3.
Fase de Evaluación Final e Integración de Datos: Concluido el periodo de intervención,
se administró una prueba de salida (post-test) para medir el grado de comprensión
conceptual alcanzado por los alumnos, así como una escala de observación directa y una
encuesta final para evaluar la frecuencia y calidad de la participación activa alcanzada en
el aula (Chen & Lin, 2020).

Para la recolección de datos se emplearon como instrumentos principales:
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Pruebas de conocimiento pedagógico (Pre-test y Post-test): Diseñadas para evaluar la
comprensión conceptual en sus distintas dimensiones cognitivas (identificación, análisis,
transferencia y resolución de problemas).

Escala de observación de la participación activa: Instrumento enfocado en registrar
indicadores cuantitativos de interacción, formulación de preguntas, trabajo colaborativo
e implicación académica durante las sesiones presenciales.

Cuestionario de percepción y autorregulación: Enfocado en recoger la valoración de
los 73 participantes sobre la efectividad del feedback recibido y la metodología del Aula
Invertida en su proceso formativo (Nicol & Macfarlane-Dick, 2006).

Los datos cuantitativos obtenidos se procesaron mediante estadística descriptiva (medidas de
tendencia central y dispersión) e inferencial (pruebas de contraste de hipótesis para muestras
relacionadas, como la prueba t de Student o Wilcoxon, según la distribución de normalidad). El
análisis estadístico permitió establecer las diferencias significativas entre los niveles iniciales y
finales, así como correlacionar el uso de la evaluación formativa con la mejora de la comprensión
conceptual y la participación en la muestra de 73 estudiantes.

RESULTADOS

Tema 1: Frecuencia de preparación y revisión previa de contenidos teóricos fuera del aula

Descripción

Antes de la implementación de la propuesta, la mayoría de los estudiantes no revisaba el
material académico con anticipación, limitándose a recibir la instrucción presencial. Tras la
aplicación del modelo de Aula Invertida, se evidenció una transformación significativa en el
hábito de estudio previo de los 73 alumnos evaluados mediante el cuestionario de preparación
instruccional.

Tabla 1

Frecuencia de revisión de material teórico previo a la clase presencial (N = 73)

Nivel de
Frecuencia

Porcentaje Antes de la
Implementación (%)

Porcentaje Después de la
Implementación (%)

Siempre / Casi
siempre
13.70 % 82.19 %
A veces
27.40 % 13.70 %
Nunca / Casi
nunca
58.90 % 4.11 %
Total
100.00 % 100.00 %
Elaborado por los autores (2026)
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 464
Análisis

Los datos obtenidos a través del cuestionario reflejan una reestructuración drástica en la
conducta de estudio de los discentes. En la fase inicial, un preocupante 58.90 % del alumnado
admitió no revisar previamente los contenidos, situándose en una posición pasiva respecto a su
proceso formativo. Esta cifra disminuyó notablemente al 4.11 % tras la implementación. Por su
parte, la categoría "Siempre / Casi siempre" experimentó un incremento substancial del 13.70 %
al 82.19 %. Estos porcentajes corroboran que la asignación de recursos multimedia atractivos y
breves, combinada con el seguimiento inicial formativo, incentivó la responsabilidad individual
y la autonomía, permitiendo que la mayoría de los 73 estudiantes acudiera a la sesión presencial
con esquemas mentales previos listos para ser trabajados activamente.

Tema 2: Nivel de participación activa e interacción colaborativa durante las sesiones
presenciales

Descripción

Se evaluó el grado de implicación de los estudiantes en discusiones, resolución colaborativa
de problemas y formulación de preguntas. La encuesta aplicada midió la percepción sobre el rol
activo ejercido durante las sesiones presenciales.

Tabla 2

Nivel de participación e interacción activa de los estudiantes en clase (N = 73)

Nivel de Participación
Porcentaje Antes de la
Implementación (%)

Porcentaje Después de la
Implementación (%)

Alto (Participación
continua y propositiva)
16.44 % 76.71 %
Medio (Participación
ocasional a requerimiento)
34.25 % 19.18 %
Bajo (Escasa o nula
intervención en el aula)
49.31 % 4.11 %
Total
100.00 % 100.00 %
Elaborado por los autores (2026)

Análisis

La dinamización del aula mediante el trabajo colaborativo liberado de la clase magistral
modificó sustancialmente la interacción presencial de la muestra. La tasa de participación baja
descendió de forma tajante del 49.31 % al 4.11 %, evidenciando que el entorno colaborativo
redujo la apatía y el temor a la intervención pública. En contraste, la participación de nivel alto se
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consolidó como la tendencia dominante, pasando de un 16.44 % a un 76.71 %. El uso del tiempo
presencial para actividades prácticas orientadas por la evaluación formativa fomentó un ambiente
dinámico donde los 73 estudiantes no solo respondían a preguntas, sino que formulaban dudas
complejas, debatían con sus pares e interactuaban constantemente con los materiales de estudio.

Tema 3: Utilidad percibida de las herramientas de evaluación formativa y listas de cotejo

Descripción

Mediante un cuestionario de valoración metodológica, se consultó a los discentes respecto
al impacto de contar con rúbricas claras, instrumentos de autocontrol y criterios de evaluación
explícitos para estructurar su aprendizaje.

Tabla 3

Percepción de los estudiantes sobre la utilidad de los instrumentos de evaluación formativa (N =
73)

Percepción de
Utilidad

Porcentaje Antes de la
Implementación (%)

Porcentaje Después de la
Implementación (%)

Muy alta / Alta
20.55 % 86.30 %
Moderada
31.51 % 10.96 %
Baja / Muy baja
47.94 % 2.74 %
Total
100.00 % 100.00 %
Elaborado por los autores (2026)

Análisis

Antes de la intervención, la evaluación era concebida predominantemente como una prueba
sumativa final, razón por la cual un 47.94 % consideraba que la utilidad de los instrumentos
evaluativos era baja o muy baja para su aprendizaje cotidiano. Tras experimentar la evaluación
formativa integrada, el 86.30 % de la muestra catalogó como "Muy alta" o "Alta" la contribución
de herramientas como rúbricas descriptivas y listas de cotejo. El análisis demuestra que la
transparencia en los criterios de desempeño permite a los alumnos anticipar expectativas,
autorregular sus esfuerzos e identificar con exactitud sus progresos, transformando el proceso
evaluativo en un andamiaje clave y no en un mero juzgamiento cuantitativo del resultado final.

Tema 4: Impacto de la retroalimentación oportuna (feedback) en la corrección de errores

Descripción

Se midió la frecuencia con la que los estudiantes recibían e integraban comentarios
descriptivos para ajustar sus tareas y aclarar vacíos cognitivos antes de las evaluaciones finales.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 466
Tabla 4

Percepción sobre la efectividad y oportunidad de la retroalimentación recibida (N = 73)

Efectividad del
Feedback

Porcentaje Antes de la
Implementación (%)

Porcentaje Después de la
Implementación (%)

Efectiva y oportuna
(Permite corregir en
tiempo real)

15.07 %
84.93 %
Poco oportuna (Llega al
finalizar el periodo
escolar)

38.35 %
12.33 %
Inexistente o puramente
cuantitativa
46.58 % 2.74 %
Total
100.00 % 100.00 %
Elaborado por los autores (2026)

Análisis

Los resultados confirman que la combinación de un aula en marcha con la evaluación
continua maximiza las oportunidades de feedback. En el diagnóstico inicial, el 46.58 % percibía
que la retroalimentación era inexistente o basada solo en una nota numérica. Con la intervención,
el 84.93 % de los 73 participantes reconoció haber recibido observaciones cualitativas, directas y
oportunas que les permitieron reorientar sus errores procedimentales e interpretativos en el mismo
momento en que surgían. Esta inmediatez del feedback fue determinante para reducir la brecha
entre el nivel cognitivo inicial de los estudiantes y el nivel de maestría deseado, fortaleciendo al
mismo tiempo su confianza y motivación.

Tema 5: Rendimiento en la comprensión conceptual profunda en las pruebas pedagógicas

Descripción

Se contrastaron los resultados de la prueba diagnóstica (pre-test) y la prueba final (post-test)
aplicadas a la totalidad de la muestra para determinar el avance en los niveles de transferencia,
análisis y comprensión de conceptos.

Tabla 5

Nivel de comprensión conceptual en pruebas diagnóstica (Pre-test) y final (Post-test) (N = 73)

Nivel Cognitivo Alcanzado
Porcentaje en Pre-
test (%)

Porcentaje en Post-
test (%)

Satisfactorio / Avanzado
(Comprensión profunda)
12.33 % 79.45 %
En proceso (Comprensión
elemental/memoria)
32.88 % 16.44 %
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 467
Nivel Cognitivo Alcanzado
Porcentaje en Pre-
test (%)

Porcentaje en Post-
test (%)

Insuficiente / Inicio (Errores o vacíos
conceptuales)
54.79 % 4.11 %
Total
100.00 % 100.00 %
Elaborado por los autores (2026)

Análisis

En la evaluación diagnóstica inicial (pre-test), más de la mitad de la muestra (54.79 %) se
ubicó en la escala "Insuficiente", evidenciando deficiencias estructurales en la asimilación
conceptual. Tras la intervención basada en el Aula Invertida articulada con la evaluación
formativa, se constató un progreso drástico en la prueba posterior (post-test): el nivel
"Satisfactorio / Avanzado" se elevó del 12.33 % al 79.45 %, mientras que el nivel insuficiente se
redujo marginalmente al 4.11 %. Este notable salto conceptual confirma que la preparación previa
teórica, combinada con la profundización práctica y la regulación continua del aprendizaje en el
aula, facilitó la abstracción, el razonamiento crítico y la transferencia duradera de los
conocimientos en los 73 estudiantes.

Tema 6: Nivel de autorregulación y compromiso con el propio aprendizaje

Descripción

A través del cuestionario final de percepción metacognitiva, se evaluó el grado de
autonomía y capacidad autoreguladora percibida por los discentes en la gestión de sus horarios
de estudio y monitoreo de su propio progreso.

Tabla 6

Grado de autorregulación académica manifestado por los estudiantes (N = 73)

Nivel de Autorregulación
Porcentaje Antes de la
Implementación (%)

Porcentaje Después de la
Implementación (%)

Alto (Autónomo y capaz de
autoevaluarse)
17.81 % 80.82 %
Medio (Requiere
supervisión constante)
36.99 % 15.07 %
Bajo (Dependiente
totalmente de la guía del
profesor)

45.20 %
4.11 %
Total
100.00 % 100.00 %
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 468
Elaborado por los autores (2026)

Análisis

El traspaso de la responsabilidad de la revisión inicial del contenido y el hábito de
autoevaluación modificaron el grado de autonomía del estudiantado. Un 45.20 % de los
estudiantes reportó inicialmente un nivel bajo de autorregulación, dependiendo exclusivamente
de la exposición presencial del profesor para empezar a estudiar. Posterior a la aplicación de la
propuesta, un 80.82 % alcanzó un nivel alto de autorregulación académica, manifestando la
capacidad de monitorear su avance, identificar sus dudas de manera consciente y aplicar
estrategias correctivas de manera independiente. Estos resultados consolidan la efectividad
integral del modelo pedagógico aplicado no solo en el ámbito del contenido, sino en el desarrollo
de competencias para el aprendizaje a lo largo de la vida.

DISCUSIÓN

El propósito central de la presente investigación consistió en analizar el impacto de la
metodología del Aula Invertida (Flipped Classroom) combinada de forma sistemática con la
evaluación formativa sobre el grado de participación activa y la comprensión conceptual profunda
en una muestra de 73 estudiantes. Los resultados cuantitativos empíricos obtenidos confirman que
la convergencia de ambas estrategias genera transformaciones altamente significativas en las
dinámicas de aprendizaje, en la actitud metacognitiva del alumnado y en la efectividad de la labor
pedagógica presencial.

En relación con el primer eje de análisis, correspondiente a la preparación previa e
implicación en el aula, los hallazgos demostraron un incremento drástico en la revisión de
contenidos fuera del aula (pasando del 13.70 % al 82.19 %) y un aumento sobresaliente en la
participación activa alta durante las sesiones presenciales (que ascendió del 16.44 % al 76.71 %).
Estos datos guardan una clara coincidencia con lo expuesto por Bergmann y Sams (2012, 2014),
quienes afirman que al desplazar la transmisión teórica fuera del espacio escolar, el aula se libera
de la pasividad expositiva y se reconfigura como un laboratorio práctico de interacción directa.
De igual modo, este salto participativo respalda las conclusiones del meta-análisis de Chen y Lin
(2020), donde se evidenció que el rol activo asumido en el aula invertida reduce notablemente el
desinterés estudiantil e incrementa el compromiso académico (engagement). La dinamización del
aula observada en los 73 discentes corrobora asimismo las premisas de Prince (2004) y Freeman
et al. (2014) sobre el poder del aprendizaje activo para dinamizar el trabajo colaborativo y la
interacción entre pares.

Respecto a la evaluación formativa y sus instrumentos, los hallazgos demostraron que el
86.30 % de los discentes reconoció una alta utilidad en el empleo de rúbricas descriptivas y listas
de cotejo, mientras que un 84.93 % catalogó la retroalimentación (feedback) recibida como
altamente efectiva y oportuna para corregir errores en tiempo real. Este hallazgo sustenta
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 469
teóricamente la postura de Black y Wiliam (1998, 2009), quienes sostienen que la evaluación
formativa adquiere su mayor potencia cuando funciona como un proceso regulador en lugar de
una medición sumativa estática. Asimismo, la oportunidad y calidad del feedback brindado en el
aula invertida se alinea directamente con los planteamientos de Hattie y Timperley (2007), así
como de Brookhart (2015, 2017), quienes señalan que una retroalimentación específica y
focalizada en la tarea reduce de forma inmediata la brecha entre el nivel de desempeño real del
estudiante y el estándar de aprendizaje esperado. Al contar con criterios transparentes, los 73
participantes pudieron autorregular sus esfuerzos y corregir desviaciones conceptuales antes de
la prueba sumativa final.

En lo relativo al desarrollo de la comprensión conceptual profunda, la transición desde un
54.79 % de rendimiento insuficiente en el pre-test hacia un 79.45 % de rendimiento
satisfactorio/avanzado en el post-test evidencia la eficacia cognitiva del modelo. Este avance
conceptual valida las posturas de Bishop y Verleger (2013) y Davies et al. (2013), quienes afirman
que el tiempo presencial optimizado mediante el aula invertida permite abordar tareas cognitivas
de mayor nivel de abstracción y aplicación. Asimismo, la consolidación conceptual observada
concuerda con las aportaciones de Sadler (1989) y Wiliam (2011, 2018), quienes argumentan que
la comprensión profunda surge de la articulación entre la reflexión teórica previa y los bucles
continuos de autoevaluación y retroalimentación pedagógica. Al contrastar estos resultados con
estudios sobre instrucción tradicional, se corrobora lo sintetizado por Hattie (2009) y Terhart
(2015) en torno al elevado tamaño del efecto que poseen el aprendizaje visible y la evaluación
formativa sobre el logro académico sostenido.

Finalmente, el incremento sostenido en los niveles de autorregulación académica (que
pasaron del 17.81 % al 80.82 %) resalta la dimensión metacognitiva del modelo propuesto. La
capacidad desarrollada por los estudiantes para monitorear su propio ritmo de estudio y
autoevaluarse se alinea rigurosamente con el modelo teoricopráctico de Nicol y Macfarlane-Dick
(2006), así como con los principios de autorregulación del aprendizaje formulados por
Zimmerman (2002). Asimismo, la integración exitosa de recursos instruccionales previa a la clase
confirma la importancia de considerar la teoría del aprendizaje multimedia (Mayer, 2014) y la
mediación del aprendizaje autorregulado (González & Trujillo, 2019) para evitar la sobrecarga
cognitiva y promover la autonomía académica.

La discusión de los resultados demuestra de manera contundente que el Aula Invertida por
sí sola resulta potenciada significativamente cuando se articula de forma intencional con la
evaluación formativa. La complementariedad de ambas metodologías en la muestra de 73
estudiantes no solo derivó en una participación más dinámica y en una comprensión conceptual
superior, sino que sentó las bases para el desarrollo de competencias metacognitivas y de
aprendizaje autónomo indispensables para la educación del siglo XXI.
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CONCLUSIONES

La implementación coordinada del Aula Invertida (Flipped Classroom) junto con la
evaluación formativa transformó sustancialmente la dinámica del proceso de enseñanza-
aprendizaje, demostrando que la reorganización del tiempo instruccional unida a una regulación
continua del desempeño genera impactos altamente positivos en la muestra estudiada. La
transferencia de la revisión teórica al espacio fuera del aula liberó el tiempo presencial para
actividades prácticas y colaborativas, permitiendo que la evaluación dejara de ser un mero trámite
sumativo final para convertirse en un motor constante de mejora, motivación y acompañamiento
pedagógico en tiempo real.

Durante el desarrollo de la investigación, se constató un incremento drástico en la
participación activa y en el grado de interacción colaborativa de los estudiantes dentro del aula
presencial. La transición de un rol pasivo a un protagonismo interactivo fue evidente al observar
que la gran mayoría del estudiantado acudió a las sesiones con la preparación previa necesaria
para debatir, formular interrogantes complejas y resolver problemas de forma grupal. El ambiente
de clase derivado del aprendizaje activo redujo la apatía y el temor a la equivocación,
consolidando un clima escolar altamente propositivo y dinámico.

Asimismo, se evidenció una notable evolución en el dominio cognitivo de los discentes,
logrando un tránsito efectivo desde una memorización elemental o insuficiente hacia un nivel de
comprensión conceptual profunda y transferible. La integración sistemática de instrumentos
formativos tales como rúbricas descriptivas, listas de cotejo y ciclos de retroalimentación
inmediata proporcionó la estructura necesaria para que los alumnos identificaran a tiempo sus
sesgos o vacíos de aprendizaje. La oportunidad de corregir errores en el mismo momento en que
surgían fue el factor determinante para elevar el rendimiento en las evaluaciones cuantitativas
finales.

La combinación metodológica demostró un valioso impacto en la autonomía y en la gestión
metacognitiva del alumnado. La responsabilidad de revisar los materiales multimedia con
anticipación, sumada a la práctica constante de la autoevaluación, permitió que la gran mayoría
de los estudiantes desarrollara un alto grado de autorregulación académica. En consecuencia, el
modelo no solo potenció la adquisición de contenidos específicos, sino que fortaleció
competencias indispensables para el aprendizaje autónomo a lo largo de la vida.
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