Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 683
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i3.2423

Uso de Dispositivos Móviles como Factor Asociado al
Desempeño Escolar Autopercibido en Estudiantes de
Educación Básica Media

Use of Mobile Devices as a Factor Associated with Self-Perceived School Performance
in Middle Basic Education Students

Jenny Kathering Castillo Quiroz

jcastilloq5@unemi.edu.ec

https://orcid.org/0009-0006-9614-3568

Universidad Estatal de Milagro

Milagro, Guayas, Ecuador

Carolina Nicole Cantos Choez

ccantosc3@unemi.edu.ec

https://orcid.org/0009-0009-9492-2009

Universidad Estatal de Milagro

Milagro, Guayas, Ecuador

Leonidas Fidel Castelo Barreno

lcastelob@unemi.edu.ec

https://orcid.org/0009-0007-0731-8109

Universidad Estatal de Milagro

Milagro, Guayas, Ecuador

Artículo recibido: 10 junio 2026- Aceptado para publicación:16 julio 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

El presente estudio tuvo como objetivo analizar el uso de dispositivos móviles como factor
asociado al desempeño escolar autopercibido en estudiantes de Educación Básica Media de la
Unidad Educativa Jaime Ruperto Yerovi Nájera, Santo Domingo, durante el período lectivo 2026-
2027. Se desarrolló una investigación cuantitativa, de diseño no experimental, transversal y
alcance descriptivo-correlacional. La muestra estuvo conformada por 90 estudiantes de quinto,
sexto y séptimo año de Educación General Básica, seleccionados mediante muestreo no
probabilístico por consentimiento informado. La información se recolectó mediante un
cuestionario estructurado de 13 ítems tipo Likert, validado por juicio de expertos y con
confiabilidad global alta (α = .876). Los resultados evidenciaron que el desempeño escolar
autopercibido presentó el nivel más alto entre las dimensiones analizadas (M = 3.96), mientras
que el uso recreativo y los distractores digitales mostraron la media más baja (M = 2.64). De
manera exploratoria, las mayores asociaciones grupales con el desempeño escolar autopercibido
se observaron en autorregulación digital (r = .856) y uso académico-pedagógico (r = .841). Los
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hallazgos sugieren que el uso responsable, académico y autorregulado de dispositivos móviles
puede relacionarse con mejores percepciones de desempeño escolar.

Palabras Clave: Dispositivos móviles, desempeño escolar autopercibido, autorregulación
digital, Educación Básica Media, tecnología educativa

ABSTRACT

This study aimed to analyze mobile device use as a factor associated with self-perceived school
performance among middle basic education students at Unidad Educativa Jaime Ruperto Yerovi
Nájera, Santo Domingo, during the 2026-2027 school year. A quantitative, non-experimental,
cross-sectional, descriptive-correlational design was applied. The sample included 90 students
from fifth, sixth, and seventh grades of General Basic Education, selected through non-
probabilistic sampling based on informed consent. Data were collected using a structured 13-item
Likert-scale questionnaire, validated by expert judgment and showing high overall reliability (α
= .876). The results showed that self-perceived school performance obtained the highest level
among the analyzed dimensions (M = 3.96), whereas recreational use and digital distractors
showed the lowest mean (M = 2.64). Exploratorily, the strongest group-level associations with
self-perceived school performance were observed in digital self-regulation (r = .856) and
academic-pedagogical use (r = .841). The findings suggest that responsible, academic, and self-
regulated use of mobile devices may be related to better perceptions of school performance.

Keywords: Mobile devices, self-perceived school performance, digital self-regulation,
middle basic education, educational technology

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INTRODUCCIÓN

El uso de dispositivos móviles se ha incorporado de manera progresiva a la vida cotidiana
de niños y adolescentes, modificando sus formas de comunicación, acceso a la información,
entretenimiento y participación en actividades escolares. En el ámbito educativo, esta presencia
plantea una tensión relevante: los dispositivos móviles pueden ampliar las oportunidades de
aprendizaje cuando se integran con intencionalidad pedagógica, pero también pueden convertirse
en un factor de distracción, fragmentación atencional y desorganización del tiempo académico
cuando su uso carece de acompañamiento docente, regulación familiar y criterios formativos.

La discusión actual sobre tecnología educativa no se limita a determinar si los dispositivos
móviles son beneficiosos o perjudiciales. El punto central radica en comprender bajo qué
condiciones su uso favorece el aprendizaje y en qué circunstancias puede afectar el desempeño
escolar. La UNESCO (2023) sostiene que la tecnología en educación debe analizarse desde
criterios de pertinencia, equidad, sostenibilidad y evidencia pedagógica, evitando asumir que la
incorporación de recursos digitales produce mejoras automáticas en los aprendizajes. Desde esta
perspectiva, el dispositivo móvil no representa por sí mismo una innovación educativa; su valor
depende de la finalidad didáctica, la mediación docente y la capacidad del estudiante para regular
su uso.

La evidencia internacional muestra que el empleo frecuente e indiscriminado del celular
puede asociarse con menor rendimiento académico, especialmente cuando se combina con
multitarea, redes sociales, notificaciones constantes o uso recreativo durante los tiempos de
estudio. Amez y Baert (2020), en una revisión de literatura sobre teléfonos inteligentes y
desempeño académico, identificaron una tendencia predominante hacia asociaciones negativas
entre mayor frecuencia de uso del smartphone y resultados académicos. De manera
complementaria, Dontre (2021) advierte que las distracciones tecnológicas, particularmente
aquellas vinculadas con smartphones y redes sociales, afectan la concentración, la permanencia
en la tarea y la calidad del aprendizaje.

No obstante, el uso pedagógico de dispositivos móviles también ha mostrado
posibilidades relevantes en la Educación General Básica Media. Su integración permite acceder
a recursos digitales, desarrollar actividades interactivas, aplicar evaluaciones formativas,
favorecer la retroalimentación inmediata y fortalecer competencias digitales. Álvarez Álvarez y
Jiménez Ruiz (2022) señalan que el aprendizaje móvil mediado por aplicaciones puede aportar a
la innovación educativa en América Latina, siempre que responda a necesidades pedagógicas y
no únicamente a la disponibilidad tecnológica. En la misma línea, Menéndez-Solórzano et al.
(2026) y Tenecela-Calderón (2024) destacan que las herramientas móviles, cuando se articulan
con evaluación formativa y planificación docente, pueden dinamizar la valoración de aprendizajes
en Educación Básica Media.
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En el contexto ecuatoriano, esta problemática adquiere especial importancia debido al
acceso creciente de los estudiantes a celulares, tabletas y recursos digitales dentro y fuera del aula.
Estudios recientes desarrollados en instituciones educativas del país advierten que el uso excesivo
de dispositivos móviles puede relacionarse con distracción, bajo nivel de concentración,
dificultades de organización, problemas de aprendizaje y afectaciones en hábitos de descanso
(Chitalogro Cuchipe et al., 2025; Loor Molina et al., 2025; Rubio Cevallos et al., 2025). Estos
hallazgos muestran la necesidad de estudiar el fenómeno desde una perspectiva equilibrada, capaz
de reconocer tanto el potencial educativo de la tecnología como los riesgos derivados de su uso
no regulado.

En la Unidad Educativa Jaime Ruperto Yerovi Nájera, ubicada en la ciudad de Santo
Domingo, provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, los estudiantes de Educación Básica
Media conviven con dispositivos móviles como parte de sus actividades académicas,
comunicativas y recreativas. Esta realidad plantea interrogantes sobre la frecuencia de uso, el
tiempo destinado al celular, la finalidad de uso, el acompañamiento familiar, la presencia de
distracciones y su posible relación con indicadores del desempeño escolar, tales como
rendimiento académico, cumplimiento de tareas, participación en clase, hábitos de estudio y
concentración.

En este escenario, el problema de investigación se orienta a comprender de qué manera
los patrones de uso de dispositivos móviles se asocian con el desempeño escolar autopercibido de
los estudiantes. Esta relación resulta relevante porque el acceso a la tecnología no garantiza por
sí mismo mejores aprendizajes; por el contrario, sus efectos pueden variar según la finalidad de
uso, el nivel de autorregulación, el acompañamiento familiar y la mediación docente. Por tanto,
estudiar esta problemática permite aportar evidencia contextualizada para la toma de decisiones
pedagógicas en Educación Básica Media.

Por ello, la presente investigación tuvo como objetivo analizar el uso de dispositivos
móviles como factor asociado al desempeño escolar autopercibido en estudiantes de Educación
Básica Media de la Unidad Educativa Jaime Ruperto Yerovi Nájera durante el período lectivo
2026–2027. El estudio aporta información contextualizada para orientar estrategias pedagógicas
y familiares que promuevan un uso responsable, equilibrado y formativo de la tecnología,
contribuyendo al fortalecimiento de los procesos de aprendizaje en el subnivel medio de la
Educación General Básica.

Marco Teórico

El marco teórico sustenta la investigación desde una mirada educativa, tecnológica y
formativa, permitiendo comprender cómo el uso de dispositivos móviles puede influir en los
hábitos de estudio, la participación en clase y el desempeño escolar de los estudiantes.
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Integración Pedagógica y Didáctica de los Dispositivos Móviles en Educación Básica Media

Los dispositivos móviles comprenden recursos tecnológicos portátiles, como teléfonos
inteligentes y tabletas, que permiten acceder a información, comunicarse, utilizar aplicaciones,
producir contenido y desarrollar actividades interactivas. En educación, su incorporación se
vincula con el aprendizaje móvil o mobile learning, entendido como una modalidad flexible que
aprovecha la portabilidad, conectividad e inmediatez de estos dispositivos para favorecer
experiencias de aprendizaje dentro y fuera del aula.

Sin embargo, la integración pedagógica de los dispositivos móviles exige superar una
visión instrumental de la tecnología. No basta con permitir el uso del celular en clase; es necesario
definir propósitos didácticos, criterios de uso, tiempos, normas, actividades y formas de
evaluación. La UNESCO (2023) advierte que la tecnología debe incorporarse cuando responde a
necesidades educativas concretas y cuando existe evidencia de su pertinencia. Desde esta mirada,
el dispositivo móvil se convierte en recurso didáctico solo cuando se articula con objetivos de
aprendizaje, estrategias activas y acompañamiento docente.

Esta necesidad de mediación pedagógica se refuerza con estudios recientes que advierten
que la incorporación de estrategias y herramientas tecnológicas no garantiza, por sí sola, el
fortalecimiento de habilidades cognitivas. Téllez Sánchez (2026), al analizar estrategias
neuropedagógicas y pensamiento computacional en estudiantes de secundaria, identificó que la
forma de aplicación de las herramientas puede no favorecer los resultados esperados cuando no
existe una mediación pertinente. Por tanto, el uso de dispositivos móviles debe planificarse con
objetivos claros, actividades guiadas, normas de aula y evaluación formativa.

En Educación Básica Media, los dispositivos móviles pueden apoyar procesos de
búsqueda guiada de información, lectura interactiva, resolución de problemas, evaluación
formativa, retroalimentación inmediata y producción de evidencias de aprendizaje. Álvarez
Álvarez y Jiménez Ruiz (2022) plantean que el aprendizaje móvil mediado por aplicaciones
contribuye a la innovación educativa al ampliar las formas de acceso, interacción y participación
del estudiante. De igual forma, Pillasagua Pionce et al. (2025) sostienen que la integración de
dispositivos móviles en educación básica ofrece beneficios relacionados con el acceso a recursos
digitales, el aprendizaje personalizado y el desarrollo de habilidades digitales, aunque también
implica retos vinculados con distracción, desigualdad de acceso y formación docente.

La evaluación formativa constituye uno de los campos donde el uso pedagógico de
dispositivos móviles puede resultar especialmente pertinente. Tenecela-Calderón (2024) analiza
la incorporación de herramientas móviles en procesos de evaluación de Ciencias Naturales en
EGB Media, destacando su utilidad para aplicar rúbricas digitales, cuestionarios interactivos y
procesos de retroalimentación. Menéndez-Solórzano et al. (2026) también resaltan que las
herramientas móviles pueden favorecer prácticas evaluativas más dinámicas, siempre que exista
planificación, alineación curricular y seguimiento del aprendizaje.
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Desde esta perspectiva, el uso de dispositivos móviles no debe abordarse únicamente
como problema de acceso tecnológico, sino como un fenómeno didáctico que requiere mediación
pedagógica. El docente cumple un papel central en la selección de aplicaciones, la orientación de
actividades, la prevención de distracciones y la construcción de normas de uso. Cuando esta
mediación está ausente, el dispositivo puede desplazarse del plano académico al recreativo,
afectando la atención, el cumplimiento de tareas y la participación escolar.

Desempeño Escolar en Entornos de Aprendizaje mediados por Dispositivos Móviles

El desempeño escolar es un constructo multidimensional que no se limita a la calificación
obtenida por el estudiante. Incluye rendimiento académico, cumplimiento de tareas, participación
en clase, hábitos de estudio, concentración, organización del tiempo, asistencia, motivación y
relación con las actividades escolares. Por esta razón, analizar su asociación con el uso de
dispositivos móviles requiere considerar tanto indicadores académicos como comportamientos
cotidianos vinculados al aprendizaje.

En entornos mediados por dispositivos móviles, el desempeño escolar puede verse
favorecido cuando el estudiante los utiliza para buscar información académica, acceder a
materiales de apoyo, elaborar tareas, resolver actividades interactivas o comunicarse con fines
educativos. En estos casos, el celular o la tableta funcionan como mediadores del aprendizaje y
amplían las posibilidades de autonomía. No obstante, el mismo recurso puede afectar
negativamente el desempeño cuando se usa de forma simultánea para redes sociales, videojuegos,
mensajería instantánea o entretenimiento durante el estudio.

La literatura muestra que la frecuencia y finalidad de uso son variables decisivas. Amez
y Baert (2020) identifican que el uso frecuente del smartphone suele relacionarse de manera
negativa con el éxito académico, especialmente cuando el uso no está orientado a fines escolares.
Dontre (2021) explica que la multitarea digital afecta los procesos de atención sostenida, memoria
de trabajo y permanencia en la actividad académica. En este sentido, el problema no radica en el
dispositivo en sí, sino en el tipo de práctica que se desarrolla con él.

Los informes internacionales también alertan sobre el impacto de la distracción digital en
el aprendizaje. La OECD (2024) señala que la distracción por dispositivos digitales se asocia con
menores resultados de aprendizaje, especialmente cuando los estudiantes reportan interrupciones
frecuentes durante las clases. Esta evidencia resulta relevante para estudios en Educación Básica
Media, donde los estudiantes se encuentran en una etapa de consolidación de hábitos de estudio,
autonomía académica y control atencional.

En Ecuador, investigaciones recientes han identificado situaciones similares en
estudiantes de Educación General Básica. Chitalogro Cuchipe et al. (2025) evidencian que el uso
excesivo de dispositivos móviles se relaciona con pérdida de concentración, procrastinación y
afectación del rendimiento académico en estudiantes de octavo a décimo año. Rubio Cevallos et
al. (2025) reportan que el uso desmedido del celular puede incidir en dificultades de atención,
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organización y comprensión, además de afectar dimensiones personales y socioemocionales.
Estos antecedentes permiten sustentar la pertinencia de analizar el fenómeno en estudiantes de
Educación Básica Media, donde el uso del celular suele combinar actividades académicas,
recreativas y comunicativas.

Por tanto, el desempeño escolar debe analizarse en relación con los patrones de uso del
dispositivo móvil. No es lo mismo utilizar el celular para consultar una fuente académica, resolver
una actividad o participar en una evaluación formativa, que emplearlo de manera prolongada para
entretenimiento durante horarios destinados al estudio. Esta diferenciación resulta clave para
evitar interpretaciones reduccionistas y para construir propuestas educativas orientadas al uso
responsable de la tecnología.

Autorregulación Digital y Hábitos de Uso de Dispositivos Móviles en el Proceso Formativo

La autorregulación digital puede entenderse como la capacidad del estudiante para
planificar, controlar y evaluar el uso de dispositivos móviles en función de sus responsabilidades
académicas, necesidades personales y bienestar integral. Este concepto se relaciona con la
autorregulación del aprendizaje, definida por Zimmerman (2002) como un proceso mediante el
cual los estudiantes activan pensamientos, conductas y emociones orientadas al logro de metas
académicas. En contextos digitales, esta capacidad implica controlar el tiempo de pantalla, evitar
distractores, priorizar tareas, gestionar notificaciones y reconocer los efectos del uso excesivo.

El desarrollo de hábitos digitales responsables es especialmente importante en Educación
Básica Media, porque los estudiantes atraviesan una etapa en la que empiezan a asumir mayor
autonomía, pero todavía requieren acompañamiento adulto. Panadero (2017) sostiene que los
modelos de autorregulación integran componentes cognitivos, metacognitivos, conductuales,
motivacionales y emocionales. En el caso del uso de dispositivos móviles, estos componentes se
expresan en acciones concretas: organizar horarios de estudio, limitar el acceso a redes sociales
durante las tareas, utilizar aplicaciones educativas, descansar adecuadamente y solicitar apoyo
cuando el uso del celular interfiere con el aprendizaje.

El acompañamiento familiar y la orientación docente constituyen factores protectores
frente al uso problemático de los dispositivos móviles. Pillasagua Pionce et al. (2025) destacan la
necesidad de políticas claras, formación docente y buenas prácticas para maximizar el potencial
educativo de los dispositivos. De manera complementaria, Pañi Mora y Zambrano-Vacacela
(2025) evidencian que el uso frecuente de dispositivos digitales en edades tempranas puede
afectar la regulación emocional cuando no existe mediación adecuada en casa y en la escuela.

Los hábitos de descanso también forman parte de la autorregulación digital. Loor Molina
et al. (2025) señalan que el uso excesivo de dispositivos móviles antes de dormir puede alterar la
calidad del sueño y generar cansancio, lo cual repercute en la disposición para aprender. Esta
dimensión resulta pertinente para el estudio, debido a que el desempeño escolar no depende
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únicamente de lo que ocurre en el aula, sino también de rutinas familiares, hábitos nocturnos y
equilibrio entre estudio, recreación y descanso.

En consecuencia, la relación entre dispositivos móviles y desempeño escolar debe
comprenderse desde una perspectiva formativa. El propósito no es prohibir la tecnología, sino
promover criterios de uso consciente, responsable y pedagógicamente orientado. Para ello, la
escuela puede implementar acuerdos de aula, actividades de alfabetización digital, estrategias de
gestión del tiempo, acompañamiento a familias y prácticas evaluativas que integren los
dispositivos móviles de manera controlada. Estas acciones permiten transformar el celular de un
posible distractor en un recurso de aprendizaje, siempre que su uso responda a objetivos
educativos claros.

METODOLOGÍA

La investigación se desarrolló desde un enfoque cuantitativo, debido a que se recolectaron
datos numéricos mediante un cuestionario estructurado y se analizaron a través de procedimientos
estadísticos descriptivos e inferenciales. El estudio asumió un diseño no experimental, transversal
y de alcance descriptivo-correlacional. Fue no experimental porque no se manipularon
deliberadamente las variables; transversal porque la información se recolectó en un único
momento; descriptivo porque permitió caracterizar los patrones de uso de dispositivos móviles,
autorregulación digital, acompañamiento familiar-docente y desempeño escolar autopercibido; y
correlacional porque examinó la asociación entre las dimensiones del instrumento. Este tipo de
diseño resulta pertinente cuando se pretende observar variables en su contexto natural, describir
su comportamiento y analizar relaciones estadísticas sin establecer causalidad directa, tal como
plantea Starbuck (2023) al explicar la función de los diseños de investigación en estudios
cuantitativos.

La población estuvo conformada por 120 estudiantes de Educación Básica Media de la
Unidad Educativa Jaime Ruperto Yerovi Nájera, ubicada en Santo Domingo, provincia de Santo
Domingo de los Tsáchilas. La muestra final quedó integrada por 90 estudiantes, equivalente al 75
% de la población, cuyos representantes legales firmaron el consentimiento informado para
autorizar la aplicación del instrumento. Se empleó un muestreo no probabilístico por
consentimiento informado, considerando que los participantes eran menores de edad y que su
inclusión dependió de la autorización familiar e institucional. De acuerdo con Stratton (2021), el
muestreo por conveniencia o disponibilidad pertenece a los procedimientos no probabilísticos y
sus resultados deben interpretarse dentro del grupo participante.

La investigación consideró principios éticos aplicables al trabajo con menores de edad.
Previo a la recolección de datos, se gestionó la autorización institucional correspondiente y se
solicitó el consentimiento informado de los representantes legales. Asimismo, se garantizó la
participación voluntaria de los estudiantes, el anonimato de las respuestas, la confidencialidad de