Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 767
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i3.2428

Bienestar sociofamiliar y acción de los grupos de apoyo a
personas adultas mayores de la comunidad San Eloy

Social and family well
-being and the role of support groups for older adults in the San
Eloy community

Luisa Michelle Alcívar Vélez

lalcivar9911@utm.edu.ec

https://orcid.org/0009-0000-2965-6116

Universidad Técnica de Manabí

Ecuador-Portoviejo

Eva Margarita Alcivar Medranda

eva.alcivar@utm.edu.ec

https://orcid.org/0000-0003-1839-2535

Universidad Técnica de Manabí

Ecuador Portoviejo

Artículo recibido: 10 junio 2026- Aceptado para publicación:16 julio 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

Durante el envejecimiento, factores como la pérdida de roles y la reducción de la autonomía,
tienen una afectación directa sobre la calidad de vida de los adultos mayores, un problema que se
intensifica en zonas donde los servicios son limitados como el cantón Rocafuerte Provincia de
Manabí - Ecuador. El objetivo general consistió en analizar el bienestar sociofamiliar y acción de
los grupos de apoyo a personas adultas mayores de la comunidad San Eloy. Se aplicó una
metodología cualitativa bajo un diseño descriptivo, para la recolección de datos se empleó la
técnica de la observación directa y una entrevista semiestructurada a una muestra de ocho
informantes clave de 65 años en adelante, seleccionados mediante muestreo no probabilístico por
conveniencia. Los resultados evidencian que, si bien la familia constituye la principal red de
soporte afectivo, este grupo poblacional experimenta episodios de soledad debido a las
ocupaciones diarias de sus parientes. Se identificó que la integración de los adultos mayores a los
grupos de apoyo motiva la socialización, fortaleciendo el estado de ánimo mediante dinámicas
recreativas de acompañamiento. Aunque se perciben mejoras significativas en la comunicación,
al igual que en la movilidad, subsisten necesidades urgentes relacionadas con la atención médica,
transporte, además de apoyo con visitas domiciliarias. En conclusión, estos colectivos representan
espacios vitales para reducir la vulnerabilidad social, aportando evidencia contextualizada para
orientar futuras estrategias de acompañamiento desde el Trabajo Social en pro de un
envejecimiento activo.

Palabras clave: bienestar sociofamiliar, grupos de apoyo, personas adultas mayores,
comunidad rural
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ABSTRACT

As people age, factors such as the loss of social roles and reduced autonomy have a direct impact

on the quality of life of older adults
a problem that is exacerbated in areas where services are
limited, such as the Rocafuerte canton in the province of Man
abí, Ecuador. The overall objective
was to analyze the socio
-family well-being and the activities of support groups for older adults in
the San Eloy community. A qualitative methodology with a descriptive design was applied; data

were collected through dir
ect observation and semi-structured interviews with a sample of eight
key informants aged 65 and older, selected through non
-probabilistic convenience sampling. The
results show that, although the family constitutes the primary emotional support network, t
his
population group experiences episodes of loneliness due to their relatives’ daily commitments. It

was found that the integration of older adults into support groups encourages socialization,

improving their mood through recreational activities that fos
ter companionship. Although
significant improvements are observed in communication and mobility, urgent needs remain

regarding medical care, transportation, and support through home visits. In conclusion, these

groups represent vital spaces for reducing so
cial vulnerability, providing contextualized evidence
to guide future social work support strategies aimed at promoting active aging.

Keywords:
socio-family well-being, support groups, older adults, rural community
Todo el contenido de la Revista Científica Internacional Arandu UTIC publicado en este sitio está disponible bajo
licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

El envejecimiento es un proceso natural que implica transformaciones físicas, cognitivas,
sociales, además de emocionales, estos cambios influyen de manera significativa sobre cómo las
personas adultas mayores experimentan su bienestar, sus relaciones familiares, así como sus
vínculos sociales, debido a que con la disminución de la autonomía, la presencia de enfermedades
crónicas, la pérdida de roles familiares, sumado al debilitamiento de redes sociales, suelen incidir
negativamente sobre el bienestar sociofamiliar (Borrego Ruiz & Bustillos López, 2024).

El bienestar se relaciona con la calidad de los vínculos afectivos, la comunicación, la
integración social, junto con el sentido de pertenencia. Diversos estudios resaltan la importancia
del acompañamiento social como un factor protector frente a la soledad. Ortega Rabí et al. (2022),
señalan que el apoyo social favorece la construcción de vínculos significativos, mientras que
González Zabala (2021), destaca que la percepción de respaldo incide en la satisfacción vital de
las personas adultas mayores. Por otra parte, los programas sociales dirigidos a esta población
promueven un envejecimiento activo, destacando la importancia de adaptar las estrategias a las
realidades culturales (Espinales Caicedo, 2025).

En zonas rurales como San Eloy, perteneciente al cantón Rocafuerte, los grupos de apoyo
son importantes debido a la limitada presencia de servicios especializados, sumado a las
condiciones sociofamiliares de este contexto, de ahí que las personas adultas mayores enfrentan
situaciones asociadas a la soledad, pérdidas afectivas, dificultades de movilidad, además de
escasas oportunidades de participación social. Si bien existen investigaciones enfocadas en el
apoyo social durante la vejez, persiste un vacío de conocimiento respecto a cómo esa población
experimenta el accionar de los grupos de apoyo dentro del contexto rural (Arias, 2023).

Frente a esta realidad, la investigación se justifica por la necesidad de comprender el
bienestar sociofamiliar como una dimensión fundamental de la calidad de vida de los adultos
mayores. Desde la perspectiva como profesionales del Trabajo Social, se evidencia que las
intervenciones tradicionales son insuficientes si no se realiza una adaptación a los requerimientos
de las comunidades rurales. Las áreas críticas de intervención en San Eloy, como la falta de
movilidad y el aislamiento familiar, requieren de un análisis profundo respecto a las dinámicas
relacionales diarias. Además, que se requiere reconocer al adulto mayor como un actor social
participativo dentro de sus redes de apoyo, por lo que resulta indispensable el diseño de estrategias
de intervención sociofamiliar que sean verdaderamente pertinentes, promuevan la inclusión y
garanticen el respeto a la dignidad humana.

Por consiguiente, surge la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo experimentan las
personas adultas mayores de la comunidad San Eloy la acción de los grupos de apoyo en su
bienestar sociofamiliar? Para dar respuesta a esta interrogante se presentan, los siguientes
objetivos.
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Objetivos

Objetivo general

Analizar el bienestar sociofamiliar y acción de los grupos de apoyo a personas adultas
mayores de la comunidad San Eloy.

Objetivos específicos

Fundamentar los postulados teóricos sobre el bienestar sociofamiliar y la acción de los
grupos de apoyo a personas adultas mayores de la comunidad San Eloy.

Describir las experiencias, percepciones y significados que las personas adultas
mayores atribuyen a su bienestar sociofamiliar.

Identificar los protocolos de intervención de los grupos de apoyo para el bienestar
sociofamiliar desde la vivencia de las personas adultas mayores.

Marco teórico

Envejecimiento activo en el contexto comunitario

El envejecimiento es un proceso que involucra cambios físicos, cognitivos, y sociales que
requieren atención integral para garantizar una vejez digna. Según Keating et al. (2021), “El
envejecimiento saludable es dinámico. Refleja procesos que se producen a lo largo de la última
parte del curso de la vida, mismo que se ve influido por factores como las capacidades mentales,
físicas, el entorno y las relaciones entre ellos” (p.1).

De este modo, Cuadros Rivera (2022), establece que el envejecimiento se encuentra
estrechamente vinculado con las condiciones que presente el entorno, de forma especial con el
acceso a las redes de apoyo junto a los servicios sociales. De forma adicional, la experiencia del
envejecimiento depende mayoritariamente del nivel de integración social, así como del apoyo
recibido por parte del entorno (Piña Morán et al., 2022).

Por otra parte, estudios recientes dan a conocer que las personas adultas mayores que
enfrentan situaciones de aislamiento social presentan mayores riesgos de deterioro emocional
sumado a la disminución general en su bienestar (D´amico & Argentino, 2023). La situación
resulta relevante en contextos comunitarios donde las dinámicas familiares y sociales influyen de
forma directa en la condición de vida de esta población.

Bienestar sociofamiliar en la vejez

El bienestar sociofamiliar hace énfasis a la percepción de satisfacción que tienen las
personas en cuanto a sus relaciones familiares y sociales, “las dinámicas familiares, el acceso a
redes de apoyo y las condiciones socioeconómicas influyen en la percepción de calidad de vida
en esta población” (Allaico Muyudumbay et al., 2025, p.2). En el caso de los adultos mayores,
este bienestar tiene un valor fundamental porque las relaciones de familia construyen una parte
primordial en el acompañamiento y cuidado.

Según Roldán-Ramírez et al. (2022), la familia representa un apoyo fundamental que
repercute directamente en la estabilidad emocional y calidad de vida de la persona adulta mayor.
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Por otra parte, el bienestar sociofamiliar se asocia con la calidad de la comunicación, el afecto,
además de la cohesión familiar, por ende, “es importante que todas las actividades de atención y
bienestar provengan de los hogares” (Cedeño Toro & Cevallos Sánchez, 2023, p. 77).

Como bien se conoce, el ser humano es un ser social que avanza, evoluciona según las
etapas vitales, estableciendo durante su proceso infinidad de relaciones interpersonales que
brindan apoyo en su fortalecimiento. Así, “mientras que las etapas van avanzando el ser humano
limita sus relaciones interpersonales, hasta la vejez cuando sus relaciones más cercanas son sus
familiares” (León-Enríquez & Quilumba-Tumbaco, 2025, p. 5).

El bienestar no depende de la presencia de la familia como único factor de apoyo, sino
también de la calidad de las relaciones que se establecen. En comunidades, donde predominan
estructuras familiares tradicionales, el bienestar sociofamiliar se configura como un elemento
clave para la vida cotidiana de las personas adultas mayores, especialmente en contextos de
vulnerabilidad.

Grupos de apoyo social en adultos mayores

Los grupos de apoyo social comprenden un conjunto de relaciones interpersonales que
ofrecen distintos tipos de apoyo, ya sea emocional o informativa. Estos grupos son fundamentales
en la etapa del envejecimiento, “se ha determinado que la participación en espacios recreativos
tiene beneficios para la salud física y mental de los Adultos Mayores” (Galarza-Masabanda et al.,
2025, p. 4).

Estos grupos no se limitan al espacio familiar, sino que incluyen también a “la pareja,
familia, amigos, estudios, grupos religiosos, actividades recreativas, entre otras” (Neira
Alburqueque, 2021, p. 13). La participación de las personas adultas mayores en sus espacios de
confianza, mejoran de forma significativa el bienestar y su calidad de vida.

Diversas investigaciones indican que el apoyo actúa como factor de protección ante
situaciones de vulnerabilidad, lo que favorece la autodeterminación y la capacidad de adaptarse a
los cambios que trae consigo el envejecimiento. Por otro lado, “a medida que los adultos mayores
se sienten respaldados por sus familiares, amigos o incluso en las comunidades, su autopercepción
y autoestima tienden a fortalecerse, por lo cual se beneficia su estabilidad emocional” (Chicaiza
Olivarez et al., 2025, p. 6067).

Las redes de apoyo, conjuntamente con los espacios de participación obtienen un valor
especial, puesto que, potencia el rol de la familia, enriqueciendo los vínculos sociales en las
personas adultas mayores.

Grupos de apoyo: concepto y funciones

Los grupos de apoyo representan espacios organizados de interacción social donde las
personas comparten experiencias, emociones, así como las estrategias resilientes en base a
situaciones de la vida. En el caso de las personas adultas mayores, estos grupos desempeñan un
rol vital en la promoción de su bienestar.
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En palabras de Gómez Peralta et al. (2025), estos grupos o redes de apoyo, sean formales
o informales, desarrollan un papel importante en la mitigación de diversos problemas que
enfrentan las personas adultas mayores.

Del mismo modo, Albán Meza & Chiliquinga Véjar (2025), destacan que, los grupos de
apoyo favorecen la comunicación, participación y el bienestar social en la etapa de la vejez. Por
otra parte, un mayor apoyo social percibido está relacionado con menores niveles de tristeza en
personas adultas mayores que participan en centros gerontológico (Jiménez-Hernández et al.,
2022).

Acción de los grupos de apoyo en el bienestar sociofamiliar

La acción de los grupos de apoyo en el bienestar de las personas adultas mayores se
evidencia en la creación de espacios que permitan fortalecer las relaciones; no solo cumplen una
función recreativa, sino que también contribuyen a disminuir sentimientos de soledad, En este
sentido, los grupos de apoyo favorecen a este grupo etario porque se sienten escuchados,
valorados e incluidos en su entorno.

Para Álava Bravo & Quiroz Vinces (2024), el apoyo representa un punto clave en la
calidad de vida de las personas adultas mayores al fortalecer su bienestar. Desde esta perspectiva,
los grupos de apoyo se comprenden como espacios donde se promueve la interacción de forma
constante, junto a la construcción de vínculos significativos, lo que resulta fundamental en la
vejez, por cuanto muchas personas pueden experimentar diversas situaciones que limiten su
participación activa en la comunidad.

En esta línea, Guerrero Tandazo y Orellana Pardo (2024), plantean que la falta de apoyo
familiar y comunitario afecta de manera significativa el bienestar de las personas adultas mayores.
Por ello, la acción de los grupos de apoyo resulta necesaria porque permite complementar el rol
de la familia cuando esta no logra cubrir completamente las necesidades afectivas y sociales.

De acuerdo con, Allaico Muyudumbay et al. (2025), la condición socio familiar se
relaciona de forma directa con la calidad de vida de las personas adultas mayores, lo que significa
que el entorno familiar, las relaciones sociales, junto con el apoyo que perciben, influye en el
bienestar integral de esta población. De este modo, los grupos de apoyo permiten fortalecer la
dimensión sociofamiliar porque generan espacios de diálogo y ayuda mutua entre las personas
adultas mayores y el entorno.

Del mismo modo, Encalada Proaño et al. (2025), resaltan la importancia del apoyo
familiar, comunitario e institucional en el bienestar de las personas adultas mayores. Permiten
responder a diversas necesidades. Por ello, la participación en grupos de apoyo contribuye a
mejorar la integración social, fortalecer los lazos familiares, así como promover un
envejecimiento más activo y saludable.

A través de estos espacios, las personas adultas mayores comparten experiencias,
participan en actividades grupales, reciben orientación, para el establecimiento de relaciones de
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confianza con otras personas de su entorno. Además, estos grupos sirven de apoyo como puente
entre la familia, comunidad, e instituciones, lo que favorece una atención integral y humana hacia
esta población.

Teoría del apoyo social

La investigación se fundamenta en la teoría del apoyo social debido a que permite
comprender la importancia de las relaciones interpersonales, familiares y sociales en el bienestar
de las personas adultas mayores. Esta teoría sostiene que los vínculos sociales cumplen una
función protectora en la vida de los individuos, especialmente cuando atraviesan situaciones de
vulnerabilidad, dependencia, enfermedad, soledad o cambios propios del ciclo vital.

El apoyo social puede entenderse como el conjunto de recursos emocionales, materiales,
informativos, sumado a los relacionales que una persona recibe del entorno. Estos recursos pueden
provenir de la familia, amigos, vecinos, instituciones, organizaciones locales o grupos de apoyo.
En el caso de las personas adultas mayores, el apoyo social adquiere una relevancia especial,
porque contribuye a fortalecer su bienestar, su integración, su autoestima, así como su sentido de
pertenencia.

Uno de los aportes fundamentales sobre esta teoría es el de Cobb (1976), quien plantea
que el apoyo social actúa como un factor protector frente a situaciones de crisis o estrés. Desde
esta perspectiva, una persona se siente apoyada socialmente cuando percibe que es valorada, esta
idea es fundamental para el estudio por las diferentes situaciones que pueden afectar su bienestar.

Por otro lado, House (1981), expande la comprensión del apoyo social al identificar
distintas formas en las que se manifiesta, entre ellas se encuentran el apoyo emocional, el apoyo
instrumental, el apoyo informativo, y el apoyo valorativo. El apoyo emocional se relaciona con
el afecto y la compañía; el apoyo instrumental hace referencia a la ayuda concreta en actividades;
el apoyo informativo consiste en la orientación; mientras que el apoyo valorativo permite que la
persona se sienta incluida.

A partir de esta clasificación, los grupos de apoyo se comprenden como espacios que
expresan formas de soporte social. Dentro de ellos, las personas adultas mayores comparten
experiencias, reciben acompañamiento, además de que participan en actividades colectivas, de
modo que, fortalecen los vínculos con los demás miembros. Por esto, los grupos de apoyo no solo
cumplen una función recreativa, sino también social, afectiva, y preventiva.

Del mismo modo, Cohen y Wills (1985), explican que el apoyo social influye de dos
formas principales, la primera se da cuando las relaciones sociales positivas favorecen el bienestar
general de la persona; la segunda cuando el apoyo social ayuda a reducir el impacto negativo de
dificultades personales. Es una postura relevante porque permite analizar cómo los grupos de
apoyo pueden contribuir en el bienestar de las personas adultas mayores.

En el contexto sociofamiliar, la teoría del apoyo social permite comprender que el
bienestar de la persona adulta mayor depende mucho de las relaciones familiares, comunitarias e
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institucionales. Cuando existe un apoyo sólido la persona adulta mayor tiene mayores
posibilidades de sentirse acompañada, mientras que, cuando el apoyo es débil o inexistente,
pueden aumentar los riesgos del deterioro del bienestar.

En consecuencia, la teoría del apoyo social es una base adecuada por permitir explicar la
relación entre los vínculos sociales, la acción comunitaria y el bienestar sociofamiliar. Desde esta
perspectiva, los grupos de apoyo representan una expresión concreta del soporte social, por cuanto
contribuyen a fortalecer el apoyo familiar y comunitaria, mejorar la calidad de vida y favorecer
la integración de las personas adultas mayores.

MATERIALES Y MÉTODOS

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, apoyado en un método
inductivo, con un diseño descriptivo, de corte transversal, de carácter no experimental, orientado
a comprender las experiencias vividas, además de los significados que las personas adultas
mayores atribuyen a su bienestar sociofamiliar, así como a la acción de los grupos de apoyo.

El estudio se llevó a cabo con los miembros de la “Asociación de Adultos Mayores San
Eloy”. El universo estuvo conformado por 20 personas adultas mayores, de este grupo, se
seleccionaron ocho informantes clave de 65 años en adelante para la aplicación de la entrevista
semiestructurada y la observación directa. La selección de participantes se efectuó mediante el
muestreo no probabilístico por conveniencia, considerando como criterios de inclusión:
participación activa en la asociación, diversidad de vivencias y disponibilidad de tiempo para
compartir sus experiencias.

La información se obtuvo mediante observación directa in situ, complementada con
entrevistas semiestructuradas, lo que facilitó la exploración profunda de las experiencias
cotidianas a través de preguntas flexibles. Para el registro sistemático de los datos se empleó un
diario de campo, una guía de observación, además de una guía para la entrevista; estos
instrumentos permitieron la identificación de significados, comportamientos, vivencias y
percepciones emergentes durante el estudio.

Para el procesamiento analítico de la información recopilada, a través de las entrevistas
se transcribieron de forma textual buscando conservar el lenguaje utilizado y a las expresiones
socioafectivas de cada participante. Posteriormente, mediante una lectura profunda de carácter
reflexivo, la información se organizó tomando como base las dimensiones preestablecidas en la
guía de entrevista. A partir de esta estructura, se identificaron las unidades de análisis que
permitieron la construcción inductiva de categorías, sumado a sus respectivas subcategorías
emergentes, conformando así una matriz categorial.

El proceso metodológico culminó mediante la triangulación de la información, aspecto
que posibilitó una interpretación integral de las experiencias, manteniendo en todo momento un
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estricto rigor ético basado en el respeto, la confidencialidad, garantizando la dignidad de las
personas adultas mayores de esta asociación.

RESULTADOS

Los hallazgos derivados de la investigación en la comunidad San Eloy se sistematizaron,
organizándose a través una matriz categorial, la cual permitió estructurar los hallazgos en
categorías centrales, subcategorías, sumado a sus unidades de análisis, relacionadas con el
bienestar sociofamiliar y los grupos de apoyo.

Tabla 1

Matriz de categorías y dimensiones de análisis

Categorías centrales
Subcategorías Unidades de análisis
Factores del bienestar
sociofamiliar

Apoyo y dinámica
familiar

Presencia de redes de apoyo,
comunicación, calidad de las relaciones
y percepción de soledad

Salud y autonomía
Mantenimiento de la independencia y
actividades cotidianas

Actividades realizadas
en el grupo de apoyo

Dinámica de participación
Formas de ingreso, socialización y
motivación para salir de la rutina

Beneficios percibidos
del grupo de apoyo

Beneficios socioafectivos
Mejora del ánimo, fortalecimiento de
amistades, aprendizaje sobre
autocuidado

Cambios personales
percibidos

Fortalecimiento socioafectivo, mejora
de la comunicación, socialización,
actividad, movimiento, salida de la zona
de confort

Requerimientos de
atención y gestión

Necesidades del entorno
Demanda de atención médica,
transporte, visitas domiciliarias y
espacios físicos

Nota. Elaboración propia a partir de los relatos de los informantes clave.

El análisis de los factores del bienestar sociofamiliar revela que, si bien es cierto la familia
constituye la red de soporte principal, la percepción de soledad constituye una experiencia similar
en la totalidad de los participantes, misma que se origina por las ocupaciones laborales de los
hijos, conllevando a la falta de un cuidador primario permanente, durante el día. Por ejemplo,
PAM2 señala: "Me siento sola cuando mi hija sale a trabajar y mi esposo también está ocupado".
De igual manera, PAM7 expresa sentirse sola "cuando todos están ocupados y no tengo con quién
conversar". En este contexto se evidencia que bienestar se asocia directamente con la salud y la
preservación de la autonomía; PAM3 menciona que sentirse bien significa "tener tranquilidad,
poder caminar y no depender completamente de otras personas".

Referente a las actividades realizadas en el grupo de apoyo, la dinámica de participación
indica que la principal motivación para participar activamente en la Asociación es la necesidad
de socializar. PAM8 destaca que: "Me motivó conocer a otras personas y tener actividades fuera
de la casa". El ingreso a este espacio de encuentro es motivado por los familiares o la invitación
de algún conocido. Las rutinas implementadas, incluyen juegos, ejercicios o manualidades,
generando beneficios socioafectivos directos. PAM4 indica que: "Hacemos movimientos con las
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manos y las piernas, cantamos, jugamos y recibimos charlas". Estas interacciones fortalecen el
estado de ánimo, tal como lo reafirma PAM6: "Me siento motivado y con más energía, me gusta
que podamos bromear y compartir sin preocuparnos por la edad".

Los beneficios percibidos durante las reuniones grupales generan cambios personales
sostenidos en la vida cotidiana. Las personas adultas mayores experimentan una mejora
significativa en sus niveles de comunicación, una mayor disposición al movimiento físico y la
superación de su zona de confort. PAM5 indica este impacto al manifestar: "Soy más activo, tengo
mayor contacto con otras personas, y aunque me duela la rodilla asisto a las reuniones porque me
siento bien con ellos".

Sin embargo, los relatos muestran que también existen requerimientos de atención y
gestión en el entorno. Los participantes exponen de manera recurrente la necesidad de mayor
acceso a atención médica, facilidades de transporte y apoyo con visitas domiciliarias. AM3
subraya que "Deberían brindar transporte para quienes vive lejos... También sería bueno realizar
visitas a quienes viven solos", mientras que PAM2 enfatiza una carencia de infraestructura
señalando que "hace falta un lugar propio para las actividades".

DISCUSIÓN

El análisis de los hallazgos obtenidos en la comunidad San Eloy, permiten comprender
cómo la estructura familiar a pesar de ser soporte primario presenta limitaciones en la vida
cotidiana del adulto mayor. La soledad diurna, identificada en la primera categoría, no constituye
un hecho aislado, sino que significa una consecuencia directa de la dinámica laboral de los hijos,
lo cual corrobora que la red familiar, por sí sola, no garantiza el bienestar integral si no se tiene
servicios de apoyo que complementen el cuidado diario.

En cuanto a la dinámica grupal, los resultados demuestran que los participantes no buscan
solo un espacio de distracción, sino más bien buscan mitigar el aislamiento, especialmente al
tratarse de una zona rural donde las casas de sus vecinos están ubicadas a distancias considerables
o permanecen solas durante el día. El grupo de apoyo, al fomentar el fortalecimiento
socioafectivo, compensa esta falta de interacción social del entorno doméstico. Por otra parte, los
cambios personales percibidos muestran como existe una mayor participación en las actividades,
por ende, mejora la comunicación interpersonal, confirmando que este grupo funciona como una
red de soporte alternativa que empodera al adulto mayor ante su realidad.

No obstante, esta dinámica tiene límites, y eso se evidencia en la cuarta categoría,
enfocada en los requerimientos de atención y gestión, donde se encuentra que la autonomía de los
participantes es limitada por las carencias estructurales en el entorno, como la falta de transporte,
la limitada infraestructura. Desde el Trabajo Social, esto indica que el grupo de apoyo es un
catalizador, pero no la solución final. La labor de los profesionales requiere transitar desde la
gestión de espacios recreativos y servicios públicos que permitan fortalecer la participación social,
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promover la inclusión, ampliar las redes de apoyo comunitario y garantizar el acceso a recursos
que favorezcan el envejecimiento activo, el bienestar integral y el ejercicio pleno de los derechos
de las personas mayores.

En definitiva, la realidad de San Eloy evidencia que el bienestar en la vejez depende de
una articulación efectiva entre la familia, los grupos de apoyo y la capacidad de gestión
institucional. La voz de los informantes clave es una alerta sobre la necesidad de integrar los
requerimientos de atención y gestión que permitan trascender de las estrategias de intervención
grupal convencionales.

CONCLUSIONES

El bienestar sociofamiliar trasciende de convivir bajo un mismo techo. En San Eloy, se
evidencia que las familias aun siendo el soporte principal, presentan dificultades para cubrir las
necesidades de cuidado debido a sus responsabilidades laborales, de ahí surge la necesidad de
contar con grupos de apoyo externos que contribuyan a mantener la autonomía y la actividad de
las personas adultas mayores

Se determina que la definición de bienestar es muy personal. Para los participantes, estar
bien es sinónimo de autonomía física; sin embargo, se evidencia que la soledad es persistente,
siendo un factor crítico por lo que el grupo de apoyo asume un punto central en su rutina diaria.
Por esta razón se destaca que el bienestar no se limita a la tranquilidad de hogar, estar tranquilos
en casa; sino que reside en la capacidad que tienen para relacionarse, conversar y sentirse actores
sociales valorados dentro de su contexto.

En lo referente a la labor de los grupos de apoyo, la experiencia en San Eloy demuestra
que estos fortalecen el bienestar sociofamiliar, la autoestima y el sentido de pertenencia, por lo
que el éxito no depende de protocolos rígidos, sino que requieren de intervenciones basadas en la
comunicación asertiva y la invitación constante por parte de los profesionales en Trabajo Social.
No obstante, se percibe como la existencia de barreras estructurales como es la falta de transporte
o la carencia de una infraestructura propia, lo que tiende a limitar la asistencia. Ante esta situación,
es importante que se realice la gestión de recursos que permitan superar las limitaciones.

El bienestar de los adultos mayores en San Eloy es un fenómeno multifactorial, que exige
una intervención profesional más allá de los formalismos institucionales. Por lo tanto, debe ser la
labor del profesional reorientarse hacia la articulación efectiva entre la red familiar y la oferta
institucional existente. La verdadera prioridad para el Trabajo Social radica en integrar los
requerimientos de atención identificados en procesos de gestión que garanticen una respuesta
integral por parte de las entidades responsables.
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