
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 986
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i3.2441
Nivel de conocimiento de los protocolos de cadena de frío en
el manejo de vacunas por el personal de enfermería en la
atención primaria de salud del Distrito 24D01, Santa Elena,
Ecuador
Level of knowledge of cold chain protocols for vaccine handling among nursing staff in
primary health care in District 24D01, Santa Elena, Ecuador
Joselyn Elena García Vaca
jgarciav2@unemi.edu.ec
https://orcid.org/0009-0009-9901-9417
Universidad Estatal de Milagro
Ecuador – Milagro
Judy Janina Quimi Fuertes
jquimif@unemi.edu.ec
https://orcid.org/0009-0003-6397-9025
Universidad Estatal de Milagro
Ecuador – Milagro
Artículo recibido: 10 junio 2026- Aceptado para publicación:16 julio 2026
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
La conservación adecuada de las vacunas es importante para el proceso efectivo en los
programas de inmunización, ayuda a garantizar, la calidad y eficacia de los biológicos a la
población. El objetivo principal del estudio es analizar el nivel de cumplimiento de los
protocolos de las cadenas de frio en el manejo de las vacunas por parte del personal de
enfermería para la atención primaria en el distrito 24D01 en Santa Elena, Ecuador. La
investigación corresponde a un estudio observacional, cuantitativo, descriptivo y de corte
transversal. La muestra se obtuvo a 75 profesionales del área de enfermería que pertenecientes
a 23 unidades de Salud. fueron seleccionados por un muestreo por conveniencia. Se aplicó un
instrumento de 37 preguntas orientados a evaluar los aspectos sociodemográficos,
infraestructura, procedimientos y conocimientos relacionados con la conservación y manejo de
las vacunas. El análisis de los estados se realizó mediante estadísticas descriptivos de
frecuencia y porcentaje. Los resultados evidenciaron un adecuado cumplimiento de los
protocolos en aspecto relacionados con almacenamiento, monitoreo térmico y control de
vacunas, identificándose además un nivel favorable de conocimiento sobre ausencia de
circuitos de emergencia eléctricos y alarmas de puerta abierta, así como necesidades de
fortalecimiento en conocimientos sobre termoestabilidad y lectura de dispositivos de control
térmico. Se concluye que el personal presenta un cumplimiento general adecuado de los
protocolos de cadenas de frio; no obstante, resulta necesario fortalecer la capacitación continua

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y optimizar las condiciones estructurales de los establecimientos de salud para garantizar la
seguridad y eficacia de las vacunas.
Palabras clave: cadena de frio, vacunas, conservación, cumplimiento
ABSTRACT
Proper vaccine storage is essential for the effective implementation of immunization programs
and helps ensure the quality and efficacy of vaccines for the population. The primary objective
of this study is to analyze the level of compliance with cold chain protocols in vaccine
handling by primary care nursing staff in District 24D01 in Santa Elena, Ecuador. A
quantitative, descriptive, cross-sectional study was conducted. The sample consisted of 75
nursing professionals from 23 health units, selected through convenience sampling. A 37-item
questionnaire was administered to assess sociodemographic characteristics, infrastructure,
procedures, and knowledge related to vaccine storage and handling. Data analysis was
performed using descriptive statistics, including frequency and percentage. The results showed
adequate compliance with protocols regarding storage, temperature monitoring, and vaccine
control. They also revealed a favorable level of knowledge regarding the absence of
emergency power circuits and open-door alarms, as well as a need to strengthen knowledge
regarding thermostability and the reading of temperature control devices. It is concluded that
staff generally adhere to cold chain protocols; however, it is necessary to strengthen ongoing
training and improve the physical conditions of healthcare facilities to ensure the safety and
efficacy of vaccines.
Keywords: cold chain, vaccines, storage, compliance
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INTRODUCCIÓN
La vacunación constituye una de las intervenciones de la Salud Pública efectivas para la
prevención de enfermedades transmisibles, debido a que permite reducir complicaciones y
disminuir la mortalidad asociadas a padecimientos inmunoprevenibles. De acuerdo la
Organización Mundial de la Salud (OMS), los programas de inmunización han permitido salvar
millones de vidas en los últimos 50 años y constituyen un pilar fundamental para el control de
enfermedades prevenibles mediante vacunas (OMS, 2024), Su impacto refleja tanto a nivel
individual como colectivo, esto ha permitido fortalecer los sistemas de salud y reducir la carga
social y económica de la enfermedad. Sin embargo, la efectividad de los programas de
inmunización no depende exclusivamente de las coberturas alcanzadas, sino también de una
conservación adecuada de las vacunas durante su almacenamiento, transporte y administración
(Diriba y Fitche, 2022).
En este contexto, la cadena de frío constituye uno de los factores esenciales para mantener a
los programas ampliados de inmunización, con el fin de garantizar la eficacia de los biológicos
es indispensable mantener las vacunas dentro de condiciones adecuadas en un rango de
temperatura recomendado, generalmente se encuentra entre 2 °C y 8 °C. El mantenimiento de una
temperatura establecida mediante sistema de refrigeración activa y pasiva, es indispensable para
preservar la seguridad y calidad y eficacia de los biológicos. Cuando se producen fallas en el
almacenamiento, transporte o monitoreo térmico, aumenta el riesgo de pérdida de potencia
vacunal, generando desperdicio de insumos, errores programáticos, entre otras (Ergetie et al.,
2023).
Como lo menciona la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un correcto
funcionamiento de la cadena de frío constituye uno de los elementos esenciales para el éxito de
los programas de inmunización, ya que garantiza que cada dosis administrada conserve su
capacidad de protección frente a las enfermedades (OPS, 2023).
Desde un enfoque de calidad asistencial, el cumplimiento de protocolos y normas de las
distintas instituciones es fundamental para garantizar la seguridad del paciente, optimizar
resultados sanitarios y preservar la integridad de los servicios de salud. Esta premisa aplica a
múltiples resultados en el ámbito de salud, entre ellos la aplicación segura de medicamentos, el
control de las infecciones y la gestión de la cadena de frío. La literatura ha demostrado que la
adherencia a procedimientos estandarizados depende en gran medida de factores como la
capacitación continua, la experiencia laboral, la supervisión técnica, la disponibilidad de recursos
y la existencia de lineamientos operativos (Al-Hajri et al., 2015; Thielmann et al., 2015).
A nivel internacional, estudios han evidenciado que el cumplimiento de los protocolos de
cadenas de frío en el primer nivel de atención continúa siendo heterogéneo y, en muchos casos,
insuficientes. En establecimientos de atención primaria se ha evidenciado déficit de conocimiento

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del personal, generando registros inconclusos de temperaturas, uso inadecuado de refrigeradores,
ausencia de responsables claramente designados y limitada adherencia a procedimientos
estandarizados ( Feyisa et al., 2022).
Según la investigación realizada por la universidad Complutense en Madrid en el 2002,
analizó el mantenimiento de la cadena de frío y el nivel de conocimiento del personal sanitario en
atención primaria. Bajo este enfoque, los programas de inmunización constituyen una estrategia
esencial cuya efectividad depende no solo de la disponibilidad de vacunas seguras, sino también
del adecuado manejo de su conservación. La evidencia sugiere que factores como la temperatura,
la luz y la manipulación inadecuada pueden comprometer la estabilidad e inmunogenicidad de los
biológicos, resaltando la importancia del conocimiento del personal sanitario. De modo que, la
formación insuficiente en protocolos de conservación se asocia a fallas en el manejo de vacunas,
lo que puede afectar la eficacia de los programas de vacunación. (Ortega et al., 2002).
En España, el estudio de Oltra Rodríguez et al (2005), mencionan que cerca del 45% de
las neveras que fueron evaluadas en puntos de vacunación de atención primaria no cumplían con
los criterios adecuados para la conservación. (Rodríguez et al., 2005) En el mismo país, el
estudio de Barber Hueso et al. (2009), tiene como objetivo evaluar la cadena de frío en los
puntos de vacunación, en la formación del personal responsable de la cadena de frío. El estudio
destacó que el conocimiento y cumplimiento de los protocolos por parte del personal de salud,
son dos factores esenciales para un adecuado mantenimiento de la cadena de frío permite y a su
vez garantizar la eficacia de las vacunas. No obstante, los hallazgos muestran que persisten
deficiencias tanto en la manipulación como en la comprensión de aspectos clave, lo que puede
comprometer la estabilidad de los biológicos. En este contexto, el fortalecimiento de la
formación y supervisión del personal resulta esencial para optimizar la calidad de los programas
de inmunización (Barber Hueso et al., 2009).
Un estudio similar en Eutopía, Mohammed et al. (2021) encontraron que menos de la
mitad del personal responsable del manejo de vacunas presentó actitud positiva y buenas prácticas
en la gestión de la cadena de frío. Estos resultados muestran que el control de la temperatura,
capacitación al personal y el cumplimiento de protocolos son factores claves para garantizar la
calidad y efectividad de los programas.
Asimismo, investigaciones recientes muestran que, aun cuando parte del personal refiere
conocimientos aceptables, las prácticas observadas no siempre cumplen los estándares requeridos,
lo que pone en evidencia una brecha entre el conocimiento teórico y la práctica real (Mohammed
et al., 2021)
En países de ingresos medios y en servicios periféricos estas limitaciones suelen
acentuarse por restricciones de infraestructura, disponibilidad de equipamiento y debilidad en la
supervisión. Se ha reportado que la capacitación específica en cadenas de frío, la presencia de
refrigeradoras funcionales, el acompañamiento técnico y la disponibilidad de guías o

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procedimientos operativos estandarizados se asocian de manera significativa con mejores niveles
de cumplimientos. En consecuencia, la adecuada gestión de la cadena de frío no debe entenderse
únicamente como una tarea logística, sino como un indicador sensible de calidad del cuidado y
de seguridad vacunal.
En América Latina y el Caribe, diversos estudios han evidenciado limitaciones en el
fortalecimiento de los programas de inmunización ha sido reconocido como una de las prioridades
a nivel sanitario, aunque persisten desafíos relacionados con sostenibilidad, monitoreo, acceso y
capacidad operativa en el nivel local.
En Perú, Bravo de la Cruz et al. (2024), señalaron que la inmunización constituye una
estrategia clave de salud pública; sin embargo, su efectividad no depende únicamente de la
cobertura, sino también del adecuado manejo de la cadena de frío. En relación con esto, el nivel
de conocimiento de los profesionales de salud, especialmente del personal de enfermería, sobre
los protocolos de conservación, transporte y almacenamiento de vacunas resulta determinante. La
evidencia reporta brechas en estos conocimientos y en el cumplimiento de las actividades, lo que
puede comprometer la potencia de los biológicos y la calidad de los programas de inmunización
(Bravo De la Cruz et al., 2024)
En México, Carrión Falcon et al. (2020) realizaron un estudio de monitoreo de
temperatura en la cadena de frio de vacunas. Los autores evidenciaron que, aunque la mayor parte
del tiempo las vacunas se mantuvieron dentro del rango recomendado de 2 a 8° C, se presentaron
mayores variaciones de temperatura en los puntos de servicios, especialmente exposiciones a
temperatura bajo cero. Además, el 91% del personal señaló no contar con herramientas suficientes
para detectar daños en las vacunas por fluctuaciones de temperatura, lo que evidencia la necesidad
de fortalecer los sistemas de monitoreo, control y supervisión en la cadena de frio
vacunal. (Carrion Falcon et al., 2020)
En Brasil, Raglione et al. (2016) evaluaron la capacidad de la cadena de frio, así como los
conocimientos y prácticas del personal de salud sobre la conservación de vacunas e
inmunológicos en 24 centros de atención primaria de São Paulo. Los autores encontraron que el
uso de la cadena de frío estaba cerca de su capacidad máxima y que una parte importante del
personal no contaba con conocimientos básicos sobre la conservación adecuada de estos
productos (Raglione et al., 2016). De manera similar, Oliveira et al (2009) identificaron el
conocimiento y el cumplimiento de las recomendaciones técnicas del programa nacional de
inmunización sobre conservación de inmunobiológico en 26 unidades básicas de salud de un
municipio de la región centro oeste de Minas Gerais. Los autores evidenciaron deficiencias en el
mantenimiento de la cadena de frio, desconocimiento sobre la limpieza periódica de los equipos,
manejo inadecuado de vacunas expuestas a congelación y falta de ambientación de las bobinas de
hielo reciclable. (Conceição de Oliveira et al., 2009)
En conjunto, estos antecedentes latinoamericanos muestran que, pese a los avances

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legislativos y programáticos en materia de inmunización, persisten desafíos relacionados con el
sostenimiento de altas coberturas, el monitoreo continuo de la temperatura y la capacidad de
respuesta de los servicios de salud, especialmente en territorio vulnerables, (Jimbo-Sotomayor et
al., 2024; Luciani et al., 2018; Trumbo et al., 2013). Aunque la producción regional específica
sobre cumplimiento de cadena de frío por parte del personal de enfermería en atención primaria
todavía es limitada, la evidencia disponible permite comprender que la calidad de vacunación
depende no solo del suministro biológico, sino también el desempeño del talento humano y de la
fortaleza operativa de las unidades de salud.
En Ecuador, los programas de inmunización han enfrentado dificultades recientes que
afectan la continuidad, la equidad y la oportunidad de la vacunación. Durante la pandemia de
COVID 19, la cobertura de vacunación infantil rutinaria presentó una disminución importante en
varias provincias, con brechas territoriales y afectación más marcadas en poblaciones vulnerables
(Sánchez et al., 2025). De igual forma, se han documentado barreras de acceso y desigualdad
socioeconómicas y geográficas que limitan la vacunación, particularmente en población rural,
menores ingresos, entre otros (Condo et al., 2025; Torres et al., 2023). Aunque estos estudios no
evalúan de manera indirecta el cumplimiento de la cadena de frío por parte del personal de
enfermería, sí evidencia la fragilidad operativa del sistema de la inmunización y la necesidad de
fortalecer los procesos que sostienen la calidad vacunal en el primer nivel de atención.
En el Distrito de Salud 24D01 de la provincia de Santa Elena, las unidades operativas de
atención primaria tienen un papel clave en la ejecución del programa de vacunación. Sin embargo,
se dispone de poca evidencia científica que permita evaluar el nivel de cumplimiento de los
protocolos de cadena de frío por parte del personal de enfermería que labora en estos
establecimientos.
Un análisis realizado a nivel nacional en Quito, Ecuador, en el Instituto Superior
Tecnológico ISTCRE en el año 2021, evidencia que el mantenimiento adecuado de la cadena de
frío constituye un componente crítico para garantizar la eficacia y seguridad de las vacunas,
siendo el nivel de conocimiento del personal de salud un factor determinante en su correcta
aplicación. A su vez, se señala que deficiencias en la capacitación y en el cumplimiento de
protocolos pueden comprometer la potencia inmunológica de los biológicos y afectar el éxito de
los programas de inmunización. Por lo tanto, resulta fundamental evaluar y fortalecer las
competencias del talento humano en relación con el manejo, almacenamiento y conservación de
las vacunas (Espin et al., 2021)
Dentro de este sentido, el personal de enfermería desempeña un rol estratégico en la
atención primaria de salud, dado que participa activamente en la recepción, almacenamiento,
control de temperatura, acondicionamiento, preparación y administración de vacunas. La
efectividad de su ejercicio profesional no depende únicamente de la formación individual, sino
también de la existencia de lineamientos claros, capacitación continua, supervisión técnica y

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coherencia entre las funciones asignadas y las realmente ejecutadas en la práctica cotidiana.
Cuando estos elementos no se articulan adecuadamente, se compromete la calidad del servicio, la
seguridad del paciente y la efectividad del programa de inmunización ( Qanbar et al., 2023).
Bajo este enfoque, la pertinencia del presente estudio se sustenta en la necesidad de
generar evidencia local sobre el cumplimiento de los protocolos de cadena de frío por parte del
personal de enfermería en las unidades operativas de atención primarias, considerando que la
literatura internacional ha demostrado brechas persistentes, mientras que en el contexto
ecuatoriano se presenta escasa producción científica específica.
Por ello, el objetivo del presente estudio es analizar el nivel de cumplimiento de los
protocolos de cadena de frío en el manejo de vacunas por parte del personal de enfermería en la
atención primaria de salud del Distrito 24D01, Santa Elena, Ecuador, con el fin de generar
evidencia que contribuya al fortalecimiento del cuidado de enfermería, la seguridad vacunal y la
mejora continua de los servicios de inmunización.
METODOLOGÍA
Se realizó un estudio con enfoque cuantitativo, no experimental, de corte transversal y de
tipo descriptivo, según Roberto Hernández Sampieri (2014), menciona que el enfoque
cuantitativo se fundamenta en la recolección y análisis de datos numéricos para comprobar
hipótesis y describir fenómenos de manera objetiva. Desde esta perspectiva, el presente estudio
se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo, no experimental y de corte
transversal, debido a que permitió evaluar el nivel de conocimiento del personal de enfermería
sobre la cadena de frío mediante la medición de variables en un único momento temporal, sin
manipulación de las mismas. (Hernández Sampieri et al., 2014).
Participantes
La investigación se llevó a cabo en establecimientos de atención primaria pertenecientes
al Distrito 24D01, ubicado en la provincia de Santa Elena, Ecuador. Estas unidades de salud
brindan servicios de inmunización como parte del programa ampliado de inmunizaciones. Este
estudio se llevó a cabo durante el mes de abril y mayo del 2026.
La población está dirigida para el personal de enfermería que labora en las 23 unidades
de salud del Distrito 24D01. Para este estudio, la muestra estuvo constituida por 75 profesionales
de enfermería. Para su selección se realizó mediante un muestreo no probabilístico por
conveniencia, esta se fundamenta de acuerdo a la accesibilidad y disponibilidad de los
participantes durante el período de estudio (Otzen y Manterola, 2017).
Como parte del estudio se toma en consideración de criterio de inclusión; profesionales
de enfermería que laboran en el área de vacunación, profesionales con al menos 3 meses en el
servicio de salud, personal que aceptó formar parte del estudio mediante un consentimiento
informado. Como criterios de exclusión, profesionales que no pertenecen al área de salud, que

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lleven menos de 3 meses laborando en el servicio de salud, y aquellos profesionales que no estén
de acuerdo en firmar el consentimiento informado.
Instrumentos
El instrumento utilizado fue un cuestionario estructurado basado en el estudio de Carmen
Barber-Hueso y colaboradores, adaptado de una investigación previa. Consta de 37 preguntas
orientadas a evaluar el conocimiento sobre los protocolos de cadena de frío en los centros de salud
del distrito 24D01. El cuestionario se organiza en cuatro dimensiones: datos generales y
sociodemográficos, infraestructura (condiciones físicas y equipamiento del sistema de
refrigeración), procedimientos (manejo, almacenamiento y control de las vacunas) y
conocimiento del personal (formación, criterios técnicos y toma de decisiones). Su objetivo es
evaluar de manera integral el cumplimiento de las normas de conservación de vacunas y el nivel
de capacitación del personal responsable, permitiendo identificar debilidades en la gestión de la
cadena de frío. (Barber Hueso et al., 2009)
Procedimientos
Para llevar a cabo este estudio se estructuró en primer lugar las preguntas para realizar el
levantamiento de datos, agregando las variables sociodemográficas. Adicionalmente, se insertó
el consentimiento informado para que los profesionales tengan la libertad de participar en el
estudio, esto se sostiene bajo los lineamientos de investigación y declaración de Helsinki, con el
objetivo de respetar la decisión de los participantes.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En la Tabla 1, correspondiente a la Dimensión 1: Datos Generales y Sociodemográficos,
se observa que el personal de enfermería estuvo conformado mayoritariamente por mujeres (76%;
n = 57), con predominio de formación de tercer nivel en licenciatura (86,7%; n = 65) frente a un
13,3% con cuarto nivel. En cuanto al tiempo de servicio, el dato más relevante indica que el 49,3%
(n = 37) llevaba menos de un año en el puesto, seguido por quienes tenían tres años de antigüedad
(28,0%; n = 21), dos años (16,0%; n = 12), más de tres años (4,0%; n = 3) y un año exacto (2,7%;
n = 2). Respecto a la última capacitación en cadena de frío, el 90,7% del personal se capacitó
dentro de los dos años previos al estudio, correspondiendo el 48,0% (n = 36) al año 2026 y el
42,7% (n = 32) al año 2025, mientras que porcentajes menores se registraron en 2024 (6,7%; n =
5) y 2023 (2,6%; n = 2), lo que refleja una actualización formativa reciente en la mayoría del
personal.
Tabla 1
Dimensión 1: Datos Generales y Sociodemográficos
Variable / Categoría n %
Género
Femenino 57 76

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Masculino 18 24
Total 75 100
Nivel académico
Tercer Nivel (Licenciatura) 65 86,7
Cuarto Nivel (Maestría) 10 13,3
Tiempo de servicio en el centro de salud
Menos de 1 año 37 49,3
1 año 2 2,7
2 años 12 16
3 años 21 28
Más de 3 años 3 4
Año de última capacitación en cadena de frío
2026 36 48
2025 32 42,7
2024 5 6,7
2023 22,6
Nota. Información obtenida mediante la aplicación del instrumento dirigido al personal de enfermería de los
establecimientos de atención primaria pertenecientes al Distrito 24D01.
En la Tabla 2, correspondiente a la Dimensión 2: Infraestructura (condiciones físicas y
equipamiento del sistema de refrigeración), se evidencia que el 100% del personal (n = 75) reportó
uso exclusivo de la nevera para vacunas, disponibilidad de sistema de alarma ante avería o corte
eléctrico, termómetro de máxima y mínima (logtag), registro gráfico de temperatura en el exterior,
procedimiento adecuado ante descongelación periódica mediante equipos portátiles, congelador
disponible para acumuladores, equipos portátiles de frío en el centro, y temperatura dentro del
rango óptimo de +2 a +8 °C al momento del cuestionario. Respecto a la conexión eléctrica, el
98,7% (n = 74) utiliza derivaciones con protector o regulador de voltaje, mientras que únicamente
el 1,3% (n = 1) se conecta directamente al enchufe sin protección. Sin embargo, se identificaron
dos déficits estructurales de relevancia: el 92,0% (n = 69) no cuenta con conexión a circuito de
emergencia eléctrica frente a un 8,0% (n = 6) que sí dispone de ella, y el 100% de las unidades
carece de alarma de puerta abierta. En cuanto al método de mantenimiento de temperatura interior,
el 98,7% (n = 74) emplea acumuladores de frío (icepack) en el compartimento inferior, y solo el
1,3% (n = 1) utiliza botellas de agua o solución salina, y la lectura del termómetro requiere abrir
la puerta en la totalidad de los casos.

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Tabla 2
Dimensión 2: Infraestructura (condiciones físicas y equipamiento del sistema de refrigeración)
Variable / Categoría n %
Uso de la nevera
Exclusivo para vacunas 75 100
Conexión a la red eléctrica
Mediante derivaciones (protector/regulador de voltaje) 74 98,7
Directamente al enchufe (sin protección) 1 1,3
Sistema de alarma ante avería o corte eléctrico
Sí dispone 75 100
Conexión a circuito de emergencia eléctrica
No conectada 69 92
Sí conectada 6 8
Instrumento de control de temperatura
Termómetro de máxima y mínima (logtag) 75 100
Lectura del termómetro requiere abrir la puerta
Sí requiere abrirla 75 100
Registro gráfico de temperatura en el exterior de la nevera
Sí dispone 75 100
Alarma de puerta abierta
No dispone 75 100
Método de mantenimiento de temperatura interior
Acumuladores de frío (icepack) en compartimento inferior 74 98,7
Botellas de agua/solución salina 1 1,3
Procedimiento ante descongelación periódica
Utilización de equipos portátiles con acumuladores 75 100
Congelador disponible para mantener acumuladores de frío
Sí disponible 75 100
Equipos portátiles de frío en el centro de salud
Sí disponibles 75 100
Temperatura registrada al momento del cuestionario (°C)
Dentro del rango óptimo (+2 a +8 °C) 75 100
Nota. Información obtenida mediante la aplicación del instrumento dirigido al personal de enfermería de los
establecimientos de atención primaria pertenecientes al Distrito 24D01.

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En la Tabla 3, correspondiente a la Dimensión 3: Procedimientos (manejo,
almacenamiento y control de las vacunas), se observa que el 100% del personal (n = 75) ubicó las
vacunas en bandejas centrales separadas de las paredes, reportó ausencia de alimentos en la
nevera, ausencia de vacunas caducadas, registro de temperatura dos veces al día, y realizó las tres
comprobaciones requeridas al recibir el pedido (tipo, estado, indicadores de tiempo/temperatura).
Respecto al criterio de ubicación de las vacunas, el 86,7% (n = 65) aplica termoestabilidad y fecha
de caducidad como criterio combinado óptimo, mientras que el 13,3% (n = 10) considera
únicamente la termoestabilidad. En cuanto a la pegatina de colocación de vacunas en el exterior
de la nevera, el 70,7% (n = 53) no dispone de ella frente al 29,3% (n = 22) que sí la tiene,
constituyendo este el déficit procedimental más frecuente de la dimensión. Sobre la designación
del responsable de la cadena de frío, el 84,0% (n = 63) reportó más de una persona designada,
mientras que solo el 16,0% (n = 12) cuenta con un responsable único. Respecto a las averías, el
81,3% (n = 61) no registró ninguna en el último año, frente al 18,7% (n = 14) que reportó una
avería. La conservación de viales durante la jornada vacunal se realizó en termos o equipos
portátiles de frío en el 98,7% de los casos (n = 74), y únicamente el 1,3% (n = 1) los mantuvo en
la nevera. Finalmente, el 93,3% (n = 70) realiza pedidos de vacunas de forma mensual frente al
6,7% (n = 5) que lo hace a demanda.
Tabla 3
Dimensión 3: Procedimientos (manejo, almacenamiento y control de las vacunas)
Variable / Categoría N %
Ubicación de vacunas en la nevera
En bandejas centrales, separadas de las paredes 75 100
Criterio de ubicación de las vacunas
Termoestabilidad y fecha de caducidad 65 86,7
Solo termoestabilidad 10 13,3
Presencia de alimentos/bebidas en la nevera
No hay alimentos 75 100
Pegatina de colocación de vacunas en el exterior de la nevera
No tiene pegatina 53 70,7
Sí tiene pegatina 22 29,3
Presencia de vacunas caducadas
No hay vacunas caducadas 75 100
Responsable de la cadena de frío
Más de una persona designada 63 84
Una sola persona designada 12 16
Titulación del responsable de la cadena de frío

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Licenciado/a en Enfermería 75 100
Frecuencia de registro de temperatura en gráficas mensuales
2 veces al día (estándar mínimo recomendado) 75 100
Averías de la nevera en el último año
Sin averías 61 81,3
Una avería 14 18,7
Conservación de viales durante la jornada vacunal
En termos/equipos portátiles de frío 74 98,7
En la nevera (limitando acceso y apertura frecuente) 1 1,3
Periodicidad del pedido de vacunas
Mensual 70 93,3
A demanda 5 6,7
Comprobaciones al recibir el pedido de vacunas
Las tres comprobaciones (tipo, estado, indicadores
tiempo/temperatura)
75 100
Nota. Información obtenida mediante la aplicación del instrumento dirigido al personal de enfermería de los
establecimientos de atención primaria pertenecientes al Distrito 24D01.
En la Tabla 4, correspondiente a la Dimensión 4: Conocimiento del personal (formación,
criterios técnicos y toma de decisiones), se observa que el 72,0% (n = 54) del personal autopercibe
su formación en cadena de frío como óptima, mientras que el 28,0% restante (n = 21) la considera
mejorable. Respecto al conocimiento sobre inactivación de vacunas por temperatura, el 96,0% (n
= 72) respondió correctamente al identificar que las vacunas se inactivan tanto a altas como a
bajas temperaturas, frente a un 4,0% (n = 3) que señaló incorrectamente solo las altas
temperaturas. El intervalo óptimo de conservación de +2 a +8 °C fue identificado correctamente
por el 100% de los participantes (n = 75). En cuanto al conocimiento del test de agitación y su
utilidad, el 92,0% (n = 69) refirió conocerlo, mientras que el 8,0% (n = 6) declaró desconocerlo.
La identificación de vacunas afectadas por temperatura menor a 0 °C, Antihepatitis B,
Antitetánica y DTP/DTaP, fue respondida correctamente por el 100% (n = 75), al igual que la
medida adoptada ante avería de la nevera, donde la totalidad del personal indicó retirar las vacunas
a equipos portátiles o cajas frías. Sobre los conocimientos identificados para mejorar la práctica
profesional, el 40,0% (n = 30) señaló la termoestabilidad de las diferentes vacunas, el 29,3% (n =
22) las medidas de mantenimiento de temperatura dentro de la nevera, el 18,7% (n = 14) la lectura
de termómetros logtag, y el 12,0% (n = 9) otras áreas. Finalmente, el 94,7% (n = 71) prefiere las
charlas formativas periódicas como medio para adquirir conocimientos, seguido del material
divulgativo con 4,0% (n = 3) y la consulta directa a Salud Pública con 1,3% (n = 1).

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Tabla 4
Dimensión 4: Conocimiento del personal (formación, criterios técnicos y toma de decisiones)
Variable / Categoría n %
Autopercepción de la formación en cadena de frío
Óptima 54 72
Mejorable 21 28
Conocimiento sobre inactivación de vacunas por temperatura
A altas y bajas temperaturas 72 96
Solo a altas temperaturas 3 4
Intervalo óptimo de conservación de vacunas
+2 a +8 °C 75 100
Conocimiento del test de agitación y su utilidad
Sí lo conoce 69 92
No lo conoce 6 8
Identificación de vacunas afectadas por temperatura < 0 °C
Antihepatitis B, Antitetánica, DTP/DTaP 75 100
Medida adoptada ante avería de la nevera
Retirar todas las vacunas a equipos portátiles/cajas frías 75 100
Conocimientos identificados para mejorar la práctica profesional
Termoestabilidad de las diferentes vacunas 30 40
Medidas de mantenimiento de temperatura dentro de la nevera 22 29,3
Lectura de termómetros logtag 14 18,7
Otros 9 12
Medio preferido para adquirir estos conocimientos
Charlas formativas periódicas 71 94,7
Material divulgativo 3 4
Consulta directa a Salud Pública 1 1,3
Nota. Información obtenida mediante la aplicación del instrumento dirigido al personal de enfermería de los
establecimientos de atención primaria pertenecientes al Distrito 24D01.
DISCUSIÓN
Al observar los resultados, se percibe que la enfermería sigue siendo un terreno
mayoritariamente femenino, con un 76% de representación, donde la formación de grado alcanza
a casi todos los profesionales. Lo que realmente destaca, sin embargo, es la inexperiencia

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generalizada; casi la mitad del equipo, un 49,3%, está dando sus primeros pasos con menos de un
año en el puesto. Este perfil no es exclusivo de nuestra zona; de hecho, encaja perfectamente con
lo que Lyons et al. (2025) descubrieron en Canadá, donde la tendencia hacia una enfermería
feminizada en atención primaria se confirmó como un fenómeno que trasciende fronteras. La
diferencia es que, en aquel estudio, la capacitación fue el gran foco de tensión, ya que el personal
sentía que el tiempo invertido en programas redundantes solo añadía trabas a su labor. Es
imposible no ver el paralelismo con nuestra realidad local, cuando se tiene a tantos profesionales
nuevos integrándose a la vez, y encima con programas de entrenamiento que aún no terminan de
consolidarse, el riesgo de que surjan fallas en procesos tan críticos como la cadena de frío deja de
ser una posibilidad para convertirse en un problema real y urgente.
Desde una perspectiva cuantitativa y más directamente vinculada a la gestión de la cadena
de frío, el metaanálisis de Kasahun et al. (2023), aporta evidencia de alto valor para interpretar la
distribución de la experiencia laboral observada en la presente investigación. Dicho análisis
identificó que contar con cinco o más años de experiencia se asoció con una probabilidad 2,27
veces mayor de tener un buen conocimiento sobre cadena de frío (AOR: 2,27; IC 95%: 1,72–
2,99), y que ser enfermero/a resultó ser un predictor significativo de mayor conocimiento (AOR:
3,03; IC 95%: 1,47–6,27), mientras que haber recibido capacitación en el puesto de trabajo
multiplicó más de seis veces esa probabilidad (AOR: 6,64; IC 95%: 4,60–9,57). Trasladando estos
datos al escenario del Distrito 24D01, el hecho de que el 49,3% del personal tenga menos de un
año en el cargo representa un riesgo estadísticamente fundado: la inexperiencia es un factor de
riesgo documentado para el manejo inadecuado de la cadena de frío. No obstante, el dato
esperanzador es que el 90,7% del personal se capacitó en los dos años previos al estudio, lo cual,
a la luz de la evidencia del antecedente, sugiere que la capacitación reciente puede compensar
parcialmente la falta de experiencia acumulada, siempre que dicha formación sea de calidad,
sistemática y acompañada de supervisión continua en el puesto de trabajo.
Se comprueba que el 100% de las unidades utiliza la nevera exclusivamente para vacunas,
dispone de sistema de alarma ante avería, termómetro logtag, registro gráfico externo de
temperatura y equipos portátiles de contingencia, con todas las temperaturas dentro del rango
óptimo de +2 a +8 °C al momento del cuestionario. Sin embargo, hay dos grietas en ese edificio
aparentemente sólido, y ninguna es menor. El 92% de las unidades no está conectada a un circuito
eléctrico de emergencia, y el 100% carece de alarma de puerta abierta; es decir, ante un corte de
luz o una puerta entreabierta involuntariamente, el sistema queda expuesto sin respaldo
automático. Gebretnsae et al. (2022), en su estudio transversal realizado en 50 centros de salud
de atención primaria de la región de Tigray, Etiopía, encontraron una situación análoga: el nivel
general de un buen estado de gestión de la cadena de frío alcanzó apenas el 46% de los
establecimientos (IC 95%: 26,1%–61,3%), y se identificó que la supervisión de apoyo (AOR =
4,58; IC 95%: 1,04–20,17) y el conocimiento de los manipuladores de vacunas (AOR = 10,97; IC

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95%: 2,67–45,07) fueron los factores más fuertemente asociados con un buen manejo de la cadena
de frío. La diferencia con el Distrito 24D01 es notable en términos de resultados operativos, pero
el mensaje de fondo es el mismo en ambos contextos: tener el equipamiento no equivale a tener
la seguridad garantizada; sin respaldo eléctrico de emergencia y sin alarma de puerta abierta,
cualquier descuido humano o falla técnica puede comprometer en minutos lo que el sistema tarda
años en construir.
De esta manera, más allá del equipamiento disponible; lo que realmente define la calidad
de una cadena de frío es la coherencia entre lo que se reporta y lo que ocurre en la práctica real.
Esa brecha es, precisamente, el eje del estudio de Ergetie et al. (2023) realizado en centros de
salud de atención primaria del noroeste de Etiopía. Sus autores hallaron que, aunque el 74% de
los proveedores del Programa Ampliado de Inmunización declararon tener buenas prácticas de
almacenamiento y transporte de vacunas, solo la mitad de los centros de salud cumplió
efectivamente con el estándar cuando se evaluó la práctica real de gestión de la cadena de frío
mediante observación directa, y se identificó que una mayor formación académica, mayor
experiencia laboral y haber recibido capacitación y supervisión en servicios de inmunización
resultaron en mejores conocimientos y prácticas. Este hallazgo obliga a mirar con más cautela los
datos del Distrito 24D01: el hecho de que el 100% reportara temperaturas dentro del rango óptimo
al momento del cuestionario es un dato puntual y autoreportado, no un monitoreo continuo. La
ausencia de alarma de puerta abierta y la dependencia exclusiva de la lectura manual del
termómetro logtag, que exige abrir la nevera en el 100% de los casos, son precisamente las
condiciones que abren la puerta a excursiones térmicas silenciosas, esas que no se registran porque
nadie las vio, no porque no ocurrieron.
En los resultados se tiene un perfil procedimental que, en su mayor parte, es sólido y
alentador. El 100% del personal ubica las vacunas en bandejas centrales separadas de las paredes,
mantiene la nevera libre de alimentos y vacunas caducadas, registra la temperatura dos veces al
día y realiza las tres comprobaciones requeridas al recibir cada pedido. Sin embargo, hay un
detalle que no debería pasar desapercibido: el 70,7% de las unidades no dispone de pegatina de
colocación de vacunas en el exterior de la nevera, y el 13,3% del personal aplica como criterio de
ubicación únicamente la termoestabilidad, omitiendo la fecha de caducidad. Son brechas
procedimentales sutiles, pero con consecuencias prácticas reales. Feyisa et al. (2022), en su
estudio de adherencia a los códigos de almacenamiento de la OMS realizado en centros de salud
de atención primaria de Etiopía, encontraron un panorama bastante más comprometido: casi la
mitad de los establecimientos presentó una adherencia deficiente a los códigos de almacenamiento
de la OMS, y alrededor de tres quintos de los observados mostraron prácticas indeseables de
manejo de vacunas; además, solo el 63,6% del personal conocía la obligatoriedad del registro de
temperatura dos veces al día. Comparado con ese escenario, el Distrito 24D01 se posiciona
notablemente mejor, pero eso no significa que el listón deba bajarse: la ausencia de señalización

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visual en el exterior de la nevera y la falta de criterio combinado para ubicar los biológicos son
exactamente el tipo de omisiones que, silenciosamente, pueden traducirse en administración de
vacunas en mal estado o próximas a caducar.
El otro eje crítico, hace énfasis es la conservación de viales durante la jornada vacunal y
la gestión de pedidos, donde el 98,7% del personal utiliza termos o equipos portátiles de frío y el
93,3% realiza pedidos mensuales. Estos datos resaltan de una rutina operativa bien instalada. Pero
la interrogante es si esa rutina es tan robusta como parece cuando se mira desde afuera. El estudio
transversal de Nestory et al. (2022), realizado en 77 establecimientos de salud de la región de
Morogoro en Tanzania mediante registros de temperatura y el Sistema de Información de Gestión
Vacunal, encontró que el 84% de los establecimientos disponía de refrigeradores funcionales,
pero el monitoreo de temperatura no se realizaba de manera efectiva en todos ellos, con gráficas
de temperatura no correctamente llenadas y falta de respuesta adecuada ante las alarmas, por
debajo del estándar mínimo de la OMS del 80%. El paralelismo con el Distrito 24D01 no es en
los números, que aquí son más favorables, sino en el riesgo subyacente: tener el proceso
documentado no garantiza que el proceso se ejecute con la misma rigurosidad todos los días, por
todos los operadores, y ante todas las circunstancias. El hecho de que solo el 16% de las unidades
cuente con un único responsable designado de la cadena de frío, mientras que el 84% distribuye
esa responsabilidad entre varias personas, añade un componente de variabilidad humana que
merece atención y que la literatura internacional identifica como fuente frecuente de
inconsistencias procedimentales.
Por último, se presenta el escenario más complejo de toda la investigación, porque en ella
conviven resultados que inspiran confianza con otros que, si se leen con atención, revelan grietas
importantes. Que el 100% del personal identifique correctamente el rango óptimo de conservación
(+2 a +8 °C), las vacunas sensibles a la congelación y la medida correcta ante una avería, es sin
duda un hallazgo robusto. Pero que el 28% considere su propia formación como mejorable, que
el 4% no reconozca la inactivación por bajas temperaturas y que el 8% desconozca el test de
agitación, son señales que no deberían minimizarse. Suleman et al. (2024), en su estudio
transversal realizado con 68 estudiantes de enfermería de último año en la Universidad de
KwaZulu-Natal, Sudáfrica, encontraron un panorama que encaja sorprendentemente bien con esta
dualidad: los participantes mostraron un buen nivel de conocimiento general sobre vacunas, con
una puntuación media de 52,54 sobre 70, y percepciones globalmente positivas sobre su
formación; sin embargo, se identificaron brechas específicas en el conocimiento sobre los
mecanismos de inmunidad y los requisitos de cadena de frío para el almacenamiento, y resultó
preocupante que el 78% de los participantes creyera erróneamente que las vacunas no son
efectivas. La analogía es directa: en el Distrito 24D01, como en Sudáfrica, el conocimiento
declarado en áreas generales coexiste con vacíos puntuales en aspectos técnicos críticos, y esa
coexistencia es exactamente donde reside el riesgo: un profesional que cree saber, pero no sabe

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del todo, puede actuar con una seguridad que sus conocimientos reales no justifican.
El hallazgo que quizás tiene mayor potencial transformador en la Tabla 4 es el relativo a
las necesidades formativas identificadas por el propio personal y al medio preferido para cubrirlas:
el 94,7% señala las charlas formativas periódicas como su opción favorita, mientras que el 40%
reconoce necesitar profundizar en termoestabilidad y el 29,3% en medidas de mantenimiento de
temperatura dentro de la nevera. Esto no es solo una preferencia metodológica; es el propio equipo
diciéndole al sistema exactamente qué necesita y cómo quiere recibirlo. Daniel et al. (2024), en
su estudio transversal realizado en Uganda con manejadores de vacunas de la subregión Lango,
midieron el efecto de distintas modalidades de capacitación sobre el conocimiento y las prácticas
en cadena de frío, y sus resultados son reveladores: el conocimiento en gestión de la cadena de
frío mostró una puntuación media del 62,42%, y los investigadores demostraron que el
conocimiento de los participantes aumenta progresivamente con cada capacitación adicional
recibida, siendo apenas el 50,9% de los manejadores los que alcanzaron un nivel satisfactorio de
conocimiento. La lectura combinada de ambos estudios es clara y urgente: la formación continua
y periódica no es un complemento deseable sino una necesidad técnica documentada, y el personal
del Distrito 24D01 ya lo sabe y ya lo está pidiendo, con lo cual la responsabilidad de actuar recae
íntegramente en el sistema de gestión del Distrito.
CONCLUSIONES
En conclusión, el presente estudio permitió analizar el nivel de conocimiento, las
condiciones de infraestructura y los procedimientos vinculados con la cadena de frío en el manejo
de vacunas por parte del personal de enfermería de los establecimientos de atención primaria del
Distrito 24D01. Los hallazgos demostraron, de manera general, un adecuado cumplimiento de las
normas técnicas establecidas para la conservación y manejo de los biológicos, resaltando que la
mayor parte del personal cuenta con formación profesional de tercer nivel y capacitaciones
recientes en inmunización, lo que evidencia un talento humano capacitado y actualizado para el
desempeño de estas funciones.
De igual manera, se determinó que las unidades de salud disponen de condiciones
apropiadas para la preservación de la cadena de frío, entre ellas el uso exclusivo de refrigeradores
para vacunas, el monitoreo constante de la temperatura, la disponibilidad de equipos portátiles de
conservación y el adecuado registro de controles, manteniéndose en todos los casos temperaturas
dentro del rango recomendado. No obstante, se identificaron ciertas limitaciones estructurales y
procedimentales, especialmente la falta de conexión a circuitos de emergencia eléctrica y la
ausencia de alarmas de puerta abierta, situaciones que podrían comprometer la estabilidad y
calidad de los biológicos.
Con respecto a los procedimientos y conocimientos del personal, se evidenció un elevado
nivel de cumplimiento en actividades relacionadas con el almacenamiento, control y recepción de
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vacunas, además de un apropiado dominio técnico sobre las medidas de conservación y las
acciones a ejecutar ante fallas en la cadena de frío. Sin embargo, parte del personal manifestó la
necesidad de reforzar conocimientos sobre la termoestabilidad de las vacunas, las estrategias de
mantenimiento de temperatura y la interpretación de termómetros logtag, lo que pone de
manifiesto la importancia de fortalecer los procesos de capacitación y actualización continua.
Finalmente, el estudio resalta que la capacitación permanente, la supervisión institucional
y el monitoreo continuo constituyen elementos esenciales para asegurar la calidad, seguridad y
efectividad de las vacunas, considerando que el adecuado mantenimiento de la cadena de frío
representa un componente indispensable en los programas de inmunización y en la protección de
la salud pública.

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