Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 1944
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i3.2516
Percepción del paciente con consumo de cocaína sobre el
cuidado perioperatorio de enfermería

Perception of perioperative nursing care by patients who use cocaine

Alejandra Margarita García González

alejandra_gzz94@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0000-5709-4886

Universidad Autónoma de Nuevo León

México

Julia Lizeth Villarreal Mata

lizethvillarrealmata@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-8829-0537

Universidad Autónoma de Nuevo León

México

Jesús Enrique Aguilera Medina

jesus.aguileramdanl@edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-0361-3086

Universidad Autónoma de Nuevo León

México

María Dolores Corona Lozano

maria_dolores_c@hotmail.com

https://orcid.org/0000-0002-3219-8563

Universidad Autónoma de Nuevo León

México

Eduardo Daniel Coronado Domínguez

https://orcid.org/0009-0006-2803-5637

edo.danielcoronado@gmail.com

Universidad Autónoma de Nuevo León

México

Artículo recibido: 10 julio 2026- Aceptado para publicación:16 agosto 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.

RESUMEN

Introducción: El consumo de cocaína ha aumentado globalmente, con 25 millones de
consumidores (UNODC, 2025); en México, su consumo activo en adultos jóvenes alcanza 14.4%
(ENCODAT, 2025). Este consumo puede influir en la percepción del paciente sobre el cuidado
perioperatorio de enfermería. Objetivo: Conocer la percepción del cuidado de enfermería en la
atención perioperatoria de un paciente con antecedente de consumo de cocaína. Materiales y
Métodos: Estudio de caso cualitativo realizado en una institución pública de Nuevo León. El
paciente, un hombre de 28 años consumidor de cocaína, fue sometido a plastia inguinal. La
información se recopiló mediante entrevista semiestructurada con 10 ejes temáticos (cuidado de
enfermería, relación con el personal de salud, y estado emocional y psicológico) durante el
preoperatorio, transoperatorio y posoperatorio; el análisis se realizó mediante categorización y
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clasificación de respuestas. Resultados: La percepción del cuidado de enfermería estuvo
influenciada tanto por la calidad de la atención como por el acompañamiento emocional recibido.
Aunque el paciente valoró positivamente la orientación y preparación quirúrgica, identificó
limitaciones en la profundidad y personalización de la información relacionada con su consumo
de cocaína, e inicialmente evitó revelarlo; destacó el trato respetuoso y empático del personal de
enfermería. Conclusión: Estos resultados enfatizan la importancia de fortalecer intervenciones de
enfermería orientadas no solo a la vigilancia clínica, sino también al soporte emocional y al
cuidado integral, para una recuperación posoperatoria más segura.

Palabras clave: percepción, cuidado de enfermería, consumo de cocaína, periodo
perioperatorio, estudio de caso

ABSTRACT

Introduction: Cocaine use has increased worldwide, with an estimated 25 million users (UNODC,
2025); in Mexico, active use among young adults reaches 14.4% (ENCODAT, 2025). In the
surgical setting, 29.2% of patients report cocaine use, and 25% of these exhibit anesthetic
resistance (Acevedo et al., 2019), which may compromise pain control and emotional stability
during the perioperative period. Objective: To explore patients perceptions of nursing care during
perioperative management in a patient with a history of cocaine use. Materials and Methods: A
qualitative case study was conducted at a public healthcare institution in Nuevo León, Mexico.
The participant was a 28-year-old male with a history of cocaine use who underwent inguinal
hernioplasty. Data were collected through a semi-structured interview covering 10 thematic areas
(nursing care, rapport with healthcare personnel, and emotional and psychological status) during
the preoperative, intraoperative, and postoperative periods, and analyzed through categorization
and classification of responses. Results: Perceptions of nursing care were shaped both by the
quality of care provided and by the emotional support offered. Although the patient rated the
surgical orientation and preparation positively, he identified limitations in the depth and
personalization of information regarding his cocaine use, which he initially withheld; he
emphasized the respectful and empathetic treatment received from nursing staff. Conclusion:
These findings underscore the importance of strengthening nursing interventions that focus not
only on clinical monitoring but also on emotional support and comprehensive care, to achieve
safer postoperative recovery.

Keywords: perception, nursing care, cocaine use, perioperative period, case study

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licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

El consumo de sustancias psicoactivas representa un desafío relevante en el entorno
hospitalario, al modificar la condición clínica del paciente, interferir en la valoración diagnóstica
y aumentar el riesgo de complicaciones durante la atención. Entre estas sustancias, la cocaína
destaca por su impacto clínico agudo sobre el organismo, por lo que su identificación oportuna
resulta fundamental para una atención integral y segura, particularmente cuando el paciente
requiere procedimientos quirúrgicos, dado que puede provocar alteraciones fisiológicas que
incrementan el riesgo de complicaciones perioperatorias (O Donnell et al., 2022) y
manifestaciones psicológicas como ansiedad, irritabilidad o síntomas de abstinencia que influyen
en la recuperación (American Psychiatric Association, 2022).

La percepción que el paciente consumidor de cocaína tiene del cuidado de enfermería
adquiere así una importancia central, pues el profesional de enfermería desempeña un papel clave
en la valoración, vigilancia clínica, apoyo emocional y educación durante el periodo
perioperatorio, y la forma en que el paciente percibe estas intervenciones influye en su confianza
hacia el equipo de salud y en su capacidad de afrontamiento (Sillero-Sillero & Zabalegui, 2019).
El presente estudio de caso clínico tiene como propósito analizar de manera integral la percepción
perioperatoria de un paciente con antecedente de consumo de cocaína, con énfasis en el cuidado
de enfermería recibido durante su proceso de atención, con el fin de contribuir al desarrollo de
estrategias de cuidado más integrales.

De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas (UNODC, 2025), la cocaína ocupa el
cuarto lugar entre las drogas más consumidas a nivel mundial, con aproximadamente 25 millones
de usuarios entre los 15 y 65 años, solo detrás del cannabis, los opiáceos y las anfetaminas, con
cifras récord en Europa (5.9 millones), Norteamérica (6.4 millones) y América del Sur (4.5
millones). En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco
(ENCODAT, 2025) reporta un aumento en la prevalencia de consumo de drogas alguna vez en la
vida, de 10.3% en 2016 a 14.4% en 2025 (zona Nororiental: de 9.2% a 13.4%); para cocaína
específicamente, la prevalencia alguna vez en la vida se mantuvo estable (3.5% en 2016 y 3.6%
en 2025), mientras que el consumo en el último año descendió de 0.8% a 0.5%.

La cocaína tiene efectos estimulantes al aumentar los niveles extracelulares y presinápticos
de dopamina, noradrenalina y serotonina, principalmente mediante la inhibición de su recaptación
(García-Ballestas et al., 2025). Este mecanismo provoca euforia, bloqueo de los canales de sodio
y potasio, alterando los tejidos nerviosos y el sistema cardiaco y, por inhibición de la recaptación
de serotonina, trastornos depresivos, mayor craving y alteraciones del ciclo sueño-vigilia
(Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones [CONASAMA], 2023). En el ámbito
quirúrgico, su consumo incrementa el riesgo de hipertensión, hipertermia, taquicardia,
taquiarritmias, isquemia miocárdica, edema pulmonar no cardiogénico, hipertensión pulmonar y
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neumonía por aspiración, además de problemas estructurales en vías respiratorias (Emerick et al.,
2023).

Durante el perioperatorio, el paciente con uso crónico de psicoestimulantes puede además
presentar un síndrome de abstinencia que alcanza su pico entre el segundo y tercer día tras la
suspensión abrupta (con depresión, anhedonia, ansiedad, irritabilidad, malestar físico, fatiga y
craving) y cuyo malestar mayor suele resolverse en 4 a 7 días (Li & Shoptaw, 2023); estas
alteraciones psicológicas, junto con la reacción aguda al estrés hospitalario, se asocian a un mayor
riesgo de violencia contra el personal sanitario (D Ettorre et al., 2018).

Ante este panorama, resulta indispensable que el profesional de enfermería adopte un
cuidado especializado y humanizado, que reconozca al paciente en su totalidad y respete sus
creencias y valores, favoreciendo una relación de empatía que mejora su percepción y bienestar
holístico (Cruz-Riveros, 2020). Desde la Real Academia Española (RAE, 2024), la percepción se
define como la acción y efecto de percibir, la sensación interior resultante de una impresión
material producida en los sentidos; en este estudio, la percepción del paciente se entiende como
la interpretación, organización y estructuración consciente de los estímulos sensoriales para
comprender el entorno quirúrgico que está cursando.

Algunos autores como García-Ballestas et al. (2025), en una revisión sistemática, hallaron
que el consumo de cocaína se asocia con un aumento significativo del infarto agudo de miocardio,
con riesgo incrementado hasta 24 veces durante la primera hora tras el consumo, y una tasa de
mortalidad reportada del 76%, concluyendo que la adicción a esta sustancia constituye tanto un
problema sanitario como social de gran envergadura. Asimismo, Ehwarieme et al. (2025), en
Nigeria, evaluaron la percepción y satisfacción de 139 pacientes respecto al cuidado de enfermería
posoperatorio: 125 (89.9%) reportaron una percepción positiva, mientras que el 10.1% restante la
asoció principalmente a disponibilidad del personal, respeto a la privacidad, precisión en la
administración de medicamentos e instrucciones posoperatorias ambiguas.

En este sentido, Acevedo et al. (2019), en Colombia, evaluaron las características clínicas
perioperatorias de 24 pacientes consumidores de sustancias psicoactivas: 29.2% consumía
cocaína, y de estos, 25% presentó resistencia al anestésico, concluyendo la necesidad de
protocolos de atención que identifiquen oportunamente el tipo de sustancia consumida y sus
posibles efectos. También Khoraminejad et al. (2024), en Estados Unidos, analizaron la relación
entre trastorno por consumo de sustancias (TCS) y complicaciones posoperatorias en 32,865
pacientes de cirugía abdominal mayor; el 2.9% (953) consumía cocaína, identificado mediante
códigos CIE-10 validados con el DSM-5. Los pacientes con TCS mostraron mayor incidencia de
complicaciones gastrointestinales (5.7% frente a 3.3%, p < .001), infecciosas (7.4% frente a 3.7%,
p < .001) y respiratorias (7.7% frente a 3.5%, p < .001), con un incremento aproximado del 17%
en el riesgo relativo de cualquier complicación perioperatoria.
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La atención de pacientes con antecedentes de consumo en el perioperatorio es cada vez más
frecuente, y el profesional de enfermería asume un rol esencial en su detección temprana, dado
que estos pacientes con frecuencia omiten o minimizan dicha información por temor a ser
juzgados (Vázquez-Cabrera et al., 2025). Una vez identificado el antecedente, es necesario
implementar estrategias de intervención con enfoque holístico, mediante patrones funcionales,
necesidades humanas o modelos teóricos de enfermería, que identifiquen no solo alteraciones
fisiológicas, sino también emociones, creencias, temores, redes de apoyo y necesidades
espirituales. La literatura se ha orientado principalmente a las repercusiones clínicas del consumo
de cocaína en el paciente quirúrgico, con escasa profundización en los aspectos emocionales que
experimenta durante el periodo perioperatorio, lo que evidencia la necesidad de ampliar la
investigación en esta área.

Marco Teórico

El presente estudio se sustenta en el Modelo de Patrones Funcionales de Salud, propuesto
por Marjory Gordon en 1982, enfermera y profesora emérita del Boston College, como estructura
sistemática para la valoración del paciente (Gordon, 1982). Los patrones funcionales se definen
como una configuración de comportamientos, comunes en mayor o menor medida a todas las
personas, que contribuyen a su salud, calidad de vida y logro del potencial humano,
manifestándose de manera secuencial a lo largo del tiempo (Gordon, 1982). El modelo está
compuesto por once patrones que permiten una valoración integral del individuo; de estos, tres
resultan particularmente pertinentes para el presente estudio.

El patrón de percepción y manejo de la salud describe la forma en que la persona percibe
su estado de salud y las prácticas que emplea para mantenerlo, incluida la adherencia terapéutica;
en pacientes con antecedente de consumo de cocaína, suele encontrarse comprometido por
conductas de negación, minimización del riesgo y baja adherencia, lo que puede derivar en
incumplimiento de indicaciones médicas y retraso en la identificación de complicaciones. El
patrón de sueño y descanso valora la efectividad del sueño y la relajación; el consumo crónico de
cocaína puede alterar significativamente el ciclo sueño-vigilia por la disminución de dopamina y
la inhibición de la recaptación de serotonina (García-Ballestas et al., 2025). Finalmente, el patrón
cognitivo-perceptual se refiere a la capacidad sensorial, cognitiva y perceptual de la persona,
incluyendo la percepción y el manejo del dolor; en estos pacientes puede presentar alteraciones
en la modulación del dolor y fenómenos de tolerancia a analgésicos, lo que complejiza el control
analgésico posoperatorio (Vélez-Tovar et al., 2022). En conjunto, estos tres patrones ofrecen una
estructura conceptual que permite comprender de manera articulada la forma en que el paciente
vive el cuidado de enfermería.

El cuidado de enfermería perioperatorio comprende la información, la orientación, el apoyo
emocional y las medidas de seguridad brindadas al paciente en las tres fases del proceso
quirúrgico, elementos sobre los cuales el paciente construye su percepción de la atención recibida.
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La percepción, por su parte, puede entenderse como el proceso mediante el cual una persona
organiza, interpreta y otorga significado a la información que recibe de su entorno y de su propia
experiencia de salud-enfermedad; en el cuidado de enfermería, refleja la manera en que el paciente
interpreta la calidad, calidez y pertinencia de la atención recibida, lo cual influye directamente en
su satisfacción y recuperación. Dentro de esta experiencia perceptual, la percepción del dolor
merece especial atención: en pacientes con antecedente de consumo de cocaína puede encontrarse
modificada, con cambios en la sensibilidad dolorosa y tolerancia a ciertos analgésicos que en
ocasiones obligan a requerir dosis mayores de opioides, como la buprenorfina, para un control
adecuado (Vélez-Tovar et al., 2022); para que la enfermera pueda captar con precisión esta
experiencia subjetiva, el paciente debe sentirse en condiciones de comunicarla abiertamente, lo
cual no siempre ocurre debido al estigma.

Definición de Términos

Para efectos del presente estudio se emplean las siguientes definiciones.

Cocaína: alcaloide tropánico altamente adictivo, extraído de las hojas de Erythroxylum
coca, que actúa como estimulante del sistema nervioso central y anestésico local (García-Ballestas
et al., 2025).

Periodo perioperatorio: conjunto de fases del paciente quirúrgico, integrado por el
preoperatorio (desde la decisión de operar hasta el ingreso a quirófano), el transoperatorio (desde
el ingreso a quirófano hasta el traslado a recuperación posanestésica) y el posoperatorio
(recuperación inmediata y mediata, centrada en el control del dolor, la vigilancia de
complicaciones y el apoyo emocional).

Percepción: proceso mediante el cual una persona organiza, interpreta y otorga significado
a la información de su entorno y su propia experiencia, incluida la de salud-enfermedad.

Cuidado de enfermería: conjunto de acciones e intervenciones orientadas a la
información, la orientación, el apoyo emocional y las medidas de seguridad durante el proceso de
atención.

Patrones funcionales de salud: configuración de comportamientos que contribuyen a la
salud, calidad de vida y logro del potencial humano, propuestos por Gordon (1982) como
herramienta de valoración de enfermería.

Valoración holística: abordaje integral del paciente que considera, además de las
alteraciones fisiológicas, sus emociones, creencias, temores, redes de apoyo y necesidades
espirituales.

Estigma social: atribución de características negativas y desacreditadoras hacia una
persona por su condición o comportamiento, que genera rechazo, discriminación o exclusión.

Negación y minimización del riesgo: mecanismos por los cuales el paciente evita
reconocer su consumo de sustancias o resta importancia a sus consecuencias.
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Analgesia multimodal: estrategia de manejo del dolor que combina distintos fármacos y
técnicas con mecanismos de acción diferentes.

Tolerancia farmacológica: fenómeno por el cual el organismo requiere dosis
progresivamente mayores de un fármaco para lograr el mismo efecto terapéutico, frecuente en
pacientes con antecedente de consumo (Vélez-Tovar et al., 2022).

Síndrome de abstinencia: conjunto de signos y síntomas físicos y psicológicos que se
presentan al suspender o disminuir el consumo de una sustancia de la cual la persona presenta
dependencia.

Cuidado humanizado: enfoque de atención que reconoce al paciente como un ser integral,
respetando su dignidad, individualidad y necesidades emocionales, más allá del abordaje
estrictamente físico o técnico.

Justificación

En el contexto actual de la atención quirúrgica es cada vez más frecuente la presencia de
pacientes con antecedentes de consumo de sustancias psicoestimulantes, particularmente cocaína,
tanto en procedimientos electivos como de urgencia. La exposición a esta sustancia genera efectos
fisiológicos como taquicardia, hipertensión arterial, bradicardia, insuficiencia circulatoria y daño
miocárdico agudo (García-Ballestas et al., 2025), además de modificar la respuesta anestésica y
el comportamiento hemodinámico perioperatorio, incrementando el riesgo de complicaciones
(Acevedo et al., 2019).

Estas alteraciones repercuten también en el manejo del dolor posoperatorio, dados los
cambios en su percepción y modulación y los fenómenos de tolerancia a analgésicos, lo que puede
requerir dosis mayores de opioides como la buprenorfina (Vélez-Tovar et al., 2022). A ello se
suman implicaciones psicológicas como ansiedad, paranoia, alteraciones del estado de ánimo,
somnolencia, irritabilidad o síntomas de abstinencia (Kluwe-Schiavon et al., 2020), que pueden
influir negativamente en la recuperación postoperatoria y que demandan una valoración integral
y un manejo multidisciplinario que ajuste estrategias de analgesia multimodal.

No obstante, persiste una comprensión limitada de cómo el consumo de cocaína influye
específicamente en la percepción del paciente durante el periodo perioperatorio, ya que la
literatura disponible se ha centrado principalmente en los efectos clínicos durante la anestesia y
la cirugía (Emerick et al., 2023), con escasa exploración de la vivencia y percepción del paciente
consumidor durante su recuperación. En la práctica clínica, un número considerable de pacientes
tiende a ocultar o minimizar el consumo de sustancias debido al estigma social, la desaprobación
familiar y el temor a repercusiones legales o institucionales (Acevedo et al., 2019), lo que dificulta
la obtención de información clínica veraz y limita la posibilidad de una atención individualizada
y segura.

El consumo de cocaína puede influir en distintos patrones funcionales de Gordon (1982),
entre los más susceptibles el patrón de percepción y manejo de la salud, el de sueño y descanso,
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y el cognitivo-perceptual, cuyas alteraciones pueden repercutir negativamente en la evolución
clínica del paciente. La relevancia del presente estudio se fundamenta, por tanto, en la necesidad
de analizar y comprender de manera integral la percepción perioperatoria de pacientes con
antecedentes de consumo de cocaína, profundizando en la forma en que perciben la atención de
enfermería y en los desafíos emocionales y psicológicos que enfrentan, con el fin de optimizar la
calidad del cuidado perioperatorio mediante intervenciones humanizadas y adaptadas a las
necesidades particulares de esta población.

Objetivo General

Conocer la percepción del cuidado de enfermería en la atención perioperatoria de un
paciente con antecedente de consumo de cocaína.

Objetivos Específicos

1.
Identificar la percepción del paciente con antecedente de consumo de cocaína sobre el
cuidado de enfermería relacionado con la información, orientación, apoyo emocional y
medidas de seguridad proporcionado durante el periodo preoperatorio.

2.
Identificar las emociones que experimenta el paciente durante el periodo preoperatorio.
3.
Identificar el cuidado de enfermería durante el transoperatorio de un paciente con
antecedente de consumo de cocaína, mediante una entrevista realizada en el periodo
posoperatorio.

4.
Identificar las emociones que experimenta el paciente durante el periodo transoperatorio.
5.
Identificar el cuidado de enfermería durante el posoperatorio de un paciente con
antecedente de consumo de cocaína.

6.
Identificar las emociones que experimenta el paciente durante el periodo posoperatorio.
7.
Identificar la percepción del dolor durante el posoperatorio de un paciente con antecedente
de consumo de cocaína.

MATERIALES Y MÉTODO

Diseño de Estudio

El presente estudio de caso se desarrolla bajo un enfoque cualitativo, orientado a
comprender la percepción del paciente con antecedente de consumo de cocaína durante el periodo
perioperatorio, considerando sus emociones, percepciones y experiencias desde una perspectiva
holística; este enfoque resulta especialmente adecuado para examinar fenómenos complejos en el
ámbito clínico donde las dimensiones subjetivas, emocionales y humanas adquieren relevancia
para una atención centrada en el paciente (Souza, 2019), permitiendo interpretar los significados
que los individuos otorgan a sus propias percepciones en contextos de salud, dolor y consumo de
sustancias (Neubauer et al., 2019).

La recolección de información se realizó mediante una entrevista semiestructurada,
herramienta ampliamente utilizada en investigación cualitativa por su estructura flexible, que
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facilita la adaptación de las preguntas conforme se desarrolla la conversación y favorece la
obtención de información rica y contextualizada (Babativa et al., 2024).

Población, Muestra y Muestreo

La población estuvo integrada por un paciente adulto con antecedente de consumo de
cocaína, sometido a un procedimiento quirúrgico, seleccionado mediante muestreo por
conveniencia. La muestra consistió en un paciente de sexo masculino, de 28 años, programado
para plastia inguinal derecha con colocación de malla, quien refirió consumo de cocaína. La
atención fue proporcionada en una institución pública de segundo nivel de atención en Nuevo
León, y el seguimiento del caso se realizó durante el periodo postoperatorio.

El padecimiento actual inició con dolor punzante en la región inguinal derecha al hacer
esfuerzo; con el tiempo apareció un abultamiento progresivo, con sensación de presión, aumento
del volumen escrotal y molestia al caminar. El paciente fue valorado por el servicio de cirugía
general, que realizó una evaluación clínica integral y solicitó estudios complementarios
(ultrasonido de la región inguinal y análisis de laboratorio), estableciéndose la indicación de
plastia inguinal derecha con colocación de malla. La valoración de enfermería se sustentó en los
patrones funcionales de salud de Marjory Gordon, que permiten identificar alteraciones de salud
a lo largo del ciclo vital y obtener datos subjetivos y objetivos del individuo (físicos, psíquicos,
sociales y del entorno).

Instrumentos de Medición

Para el desarrollo del estudio se utilizó una entrevista semiestructurada fundamentada en
ejes temáticos preliminares, diseñados para recabar información que permitiera dar cumplimiento
a los objetivos propuestos (Apéndice A). Estos ejes incluyeron la percepción del cuidado de
enfermería, del estado emocional y psicológico, de la relación con el personal de salud y del dolor
(Figura 1), organización que permitió orientar de manera sistemática la recolección de datos.

En la Figura 1 se ilustra la interrelación entre los ejes temáticos que estructuran el
fenómeno de estudio, situando la percepción perioperatoria como eje central, integrado por el
cuidado de enfermería, la percepción emocional y psicológica a lo largo del periodo
perioperatorio, y la percepción del dolor en el posoperatorio.
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Figura 1

Diagrama de relación entre ejes temáticos

Nota: elaboración propia.

El guion de la entrevista se conformó por 45 preguntas distribuidas en 10 ejes
temáticos:14 preguntas en la fase preoperatoria (cuidado de enfermería, relación con el personal
de salud, estado emocional y psicológico, y consumo de cocaína como factor transversal), 13 en
la fase transoperatoria (centradas en la percepción de seguridad, la interacción con el personal y
el estado emocional durante el ingreso a quirófano) y 18 en la fase posoperatoria, el eje de mayor
profundidad analítica, que incorpora además la percepción del dolor como elemento central en la
recuperación del paciente.

Procedimiento de Recolección de Datos

El estudio se llevó a cabo en una institución pública de segundo nivel de atención, previa
autorización de los directivos y jefatura del área. Se identificó y seleccionó al paciente que reunía
los criterios de inclusión dentro del área de recuperación. Durante el preoperatorio se presentó el
estudio al paciente y se le invitó a participar en una entrevista semiestructurada aplicada en el
preoperatorio y en el posoperatorio inmediato, una vez recuperado el estado de conciencia y en
condiciones clínicas que permitieran una comunicación efectiva; se le informó que su
participación tenía fines exclusivamente académicos y que la información sería tratada bajo
estrictos criterios de confidencialidad.

El paciente aceptó participar voluntariamente y otorgó su consentimiento informado para
la entrevista y su grabación en audio, con la finalidad de garantizar la fidelidad de la transcripción;
se le explicó de manera clara y detallada cada apartado del consentimiento, enfatizando la
confidencialidad de la información y su derecho a retirarse en cualquier momento sin repercusión
alguna en su atención. Durante la entrevista, el paciente se mostró colaborador y con adecuada
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disposición para responder; al finalizar, se agradeció su participación, tiempo y confianza
brindados.

Consideraciones Éticas

El estudio se desarrolló bajo los principios éticos de respeto a la dignidad humana,
beneficencia, no maleficencia y autonomía, garantizando en todo momento la confidencialidad y
el anonimato de la información, resguardada exclusivamente para fines académicos y de
investigación. Se apegó a lo establecido por la Secretaría de Salud en el Reglamento de la Ley
General de Salud en Materia de Investigación para la Salud, así como a los principios de la
Declaración de Helsinki. De acuerdo con su naturaleza y procedimientos, el estudio fue
considerado de riesgo mínimo, al no implicar intervenciones que comprometieran la integridad
física, psicológica o social del participante.

Análisis de Datos

Concluida la entrevista, se realizó la transcripción literal del audio para preservar la
fidelidad del discurso del paciente y facilitar el análisis. Se llevó a cabo un análisis temático
reflexivo siguiendo la propuesta de Braun y Clarke (2021), que permitió identificar, organizar e
interpretar los significados presentes en el relato del paciente en relación con la percepción del
cuidado perioperatorio de enfermería. Tras una lectura exhaustiva de la transcripción para lograr
familiarización con los datos, se identificaron unidades de significado relevantes, sometidas a
codificación inicial mediante códigos vivos construidos a partir de las expresiones textuales del
paciente; los códigos se organizaron y clasificaron de acuerdo con los ejes temáticos previamente
establecidos, facilitando la construcción de categorías de análisis mediante una tabla de
clasificación.

RESULTADOS

Respecto al primer objetivo específico se identificaron tres categorías: orientación
preoperatoria, preparación quirúrgica y áreas de mejora en la atención.

Orientación preoperatoria

Sí me explicaron lo básico, aunque siento que pudieron darme un poquito más detalle por mi
caso.

Sí me comentaron sobre lo de la cocaína, o sea, que podía afectar la anestesia y el corazón. Fue
claro, pero como que rápido.

El paciente refiere haber recibido información básica y comprensible, aunque con
limitaciones en profundidad, detalle y personalización, particularmente respecto a su antecedente
de consumo de cocaína. Si bien reconoce que se abordaron los riesgos asociados en el contexto
anestésico y cardiovascular, percibe que la información fue breve e insuficientemente adaptada a
sus necesidades, lo que sugiere que las intervenciones de enfermería deben orientarse no solo a la
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transmisión de información técnica, sino también a un cuidado integral, individualizado y
emocionalmente terapéutico.

Preparación quirúrgica

Sí me prepararon bien para la cirugía, aunque me quedé con dudas.

Lo que más me ayudó fue que fueran amables, que me hablaran tranquilo y que no me hicieran
sentir mal por lo que les dije.

El paciente valora positivamente el proceso, aunque persisten dudas no resueltas, lo que
sugiere vacíos en la profundización de la información y en la verificación de su comprensión.
Destaca que la amabilidad, el tono sereno de comunicación y la ausencia de juicio frente a su
antecedente de consumo favorecieron su bienestar, evidenciando la necesidad de intervenciones
educativas más dinámicas e individualizadas, con retroalimentación y validación del
entendimiento del paciente.

Áreas de mejora en la atención

Pues yo diría que expliquen un poco más cuando uno tiene este tipo de antecedentes y que sean
todavía más comprensivos, porque si da nervio.

El paciente refiere la necesidad de fortalecer la profundidad de la información y la
sensibilidad en el trato, particularmente en personas con antecedentes de consumo de sustancias.

Respecto al segundo objetivo se identificó ansiedad ante el procedimiento, síndrome de
abstinencia y malestar asociado a la suspensión del consumo, y el impacto del cuidado de
enfermería en la regulación emocional.

Pues me siento nervioso, la verdad, pero también como confiado en que todo va a salir bien.

Fue medio estresante todo antes de la cirugía, pero el trato ayudó bastante.

El paciente describe nerviosismo y estrés que coexisten con confianza respecto al
resultado de la intervención, destacando una influencia favorable del acompañamiento del
personal de enfermería en la disminución de la tensión, lo que evidencia la necesidad de fortalecer
las intervenciones orientadas al manejo de la ansiedad preoperatoria.

Síndrome de abstinencia y malestar asociado

Tuve ansiedad, como inquieto, incluso medio raro por no consumir, llevo 1 mes sin consumir.

Sí, siento que sí influyó, más que nada en los nervios y en que me preocupara más de lo normal.

El paciente experimentó ansiedad, inquietud y malestar asociados a la ausencia de
consumo, lo que permite interpretar el antecedente de consumo como un factor que intensifica la
vulnerabilidad emocional durante el preoperatorio.

Impacto del cuidado de enfermería en la regulación emocional

Cuando las enfermeras me hablaban, como que me calmaba. El trato ayudó bastante.
Fueron empáticos, no me juzgaron.

El paciente experimentó una disminución de la tensión y el estrés a partir de la
comunicación establecida con el personal de enfermería, lo que resalta la necesidad de fortalecer
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la continuidad del cuidado interpersonal para mantener un entorno de seguridad emocional
durante todo el proceso perioperatorio.

Respecto al tercer objetivo se identificó la percepción del cuidado recibido y la relación
terapéutica establecida con el personal.

Cuando entré al quirófano, todo fue como muy rápido, pero me sentí acompañado. Sí, me
explicaron lo que me iban a hacer antes de la anestesia. Sí, me dio seguridad todo lo que
hicieron. Sí, estuvieron atentos en todo momento.

El paciente percibe de manera positiva el cuidado durante el transoperatorio,
particularmente en cuanto al acompañamiento, la orientación y la atención recibida, aunque el
ingreso a quirófano fue percibido como un proceso rápido.

La interacción fue buena, o sea, clara y respetuosa. Sí, si explicaban bien. Sí, siempre
fueron respetuosos. Sí, confié en ellos.

El paciente percibe una relación positiva con el personal de enfermería, destacando la
claridad comunicativa, el trato respetuoso y la confianza generada, lo que resalta la necesidad de
reforzar habilidades de empatía y generación de confianza, especialmente en pacientes con mayor
vulnerabilidad emocional.

Respecto al cuarto objetivo:

Me sentí nervioso al entrar, la verdad. Sí, sí tenía miedo y ansiedad. Por la forma en que
me trataron me ayudó mucho en calmarme. Estaba nervioso, pero confiando en ellos.

Aunque el paciente experimentó emociones negativas asociadas al entorno quirúrgico, la
interacción terapéutica con el personal de enfermería funcionó como un elemento modulador del
malestar emocional; la comunicación efectiva, la empatía, el respeto y la generación de confianza
constituyeron factores relevantes para promover seguridad emocional y afrontamiento durante
esta fase.

Respecto al quinto objetivo:

Después de la cirugía, me atendieron bien. Sí, estuvieron al pendiente de en
recuperación. Se notaba que estaban vigilando todo, eso me dio tranquilidad. Sí, la
enfermera me explicó qué debo hacer después, los cuidados en casa. Destacaría que estaban
atentos y disponibles.

El paciente describe una percepción positiva del cuidado posoperatorio, lo que pone de
manifiesto la relevancia de la supervisión continua y el acompañamiento de enfermería para
generar tranquilidad, seguridad y confianza durante la recuperación, contribuyendo tanto a la
vigilancia clínica como al bienestar emocional del paciente.

Respecto al sexto objetivo:

Cuando desperté estaba como confundido, pero luego ya más tranquilo. Sí, sí ayudó su
atención a que estuviera más tranquilo, sobre todo cuando dejaron pasar a mi mamá. Me
sentía cansado mentalmente como agotado, pero estable.
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El paciente manifiesta que el posoperatorio inmediato estuvo acompañado de confusión,
agotamiento mental y vulnerabilidad emocional, lo que sugiere la necesidad de fortalecer
intervenciones de enfermería orientadas al apoyo y acompañamiento emocional en esta etapa, con
el propósito de disminuir la confusión, la ansiedad y la vulnerabilidad, favoreciendo una
recuperación más segura e integral.

Respecto al séptimo objetivo se identificó la percepción del dolor, la influencia del
antecedente de consumo en dicha percepción, y la intervención de enfermería ante el dolor.

El dolor fue como punzadas intensas. Sí, siento que por mi consumo lo percibí más intenso,
no sé. Sí, me atendieron el dolor rápido, en el momento que le dije a la enfermera que tenía
dolor ella se lo comentó al doctor y me administró un medicamento.

El paciente asocia subjetivamente su antecedente de consumo de cocaína con una mayor
intensidad en la percepción del dolor, lo que sugiere que dicha percepción no solo se encuentra
influenciada por factores fisiológicos propios del procedimiento quirúrgico, sino también por
elementos individuales relacionados con el historial de consumo. Se identificó además que la
percepción del dolor se encuentra estrechamente vinculada con aspectos emocionales como la
ansiedad, el temor y la vulnerabilidad experimentada durante el posoperatorio.

En tanto el dolor constituye una experiencia multidimensional que involucra
componentes físicos, emocionales, cognitivos y sociales; cuando es percibido con mayor
intensidad, el paciente puede experimentar ansiedad, frustración, irritabilidad o vulnerabilidad, lo
que modifica la manera en que interpreta las intervenciones del personal de enfermería. Estos
hallazgos evidencian que el cuidado de enfermería desempeña un papel fundamental en la
valoración y manejo oportuno del dolor posoperatorio, particularmente en pacientes con
antecedentes de consumo de sustancias.

DISCUSIÓN

El presente estudio de caso corresponde a un varón de 28 años, consumidor de cocaína,
sometido a plastia inguinal derecha con colocación de malla en una institución pública de segundo
nivel de atención. La edad adulta joven y el consumo activo de sustancias psicoactivas constituyen
factores relevantes en la interpretación de los hallazgos, dado que los pacientes que ingresan a
procedimientos quirúrgicos con antecedente de consumo de cocaína presentan mayor
vulnerabilidad a complicaciones hemodinámicas y fisiopatológicas durante el perioperatorio,
como documentan García-Ballestas et al. (2025) respecto al aumento significativo de infarto
agudo de miocardio y arritmias cardiacas derivadas del mecanismo de acción de la cocaína, y
Acevedo et al. (2019), quienes encontraron que el 25% de los pacientes consumidores de cocaína
en su muestra presentó resistencia a los agentes anestésicos.

Estos antecedentes confirman la pertinencia de analizar a profundidad la percepción de
un paciente con estas características clínicas específicas.
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Respecto al cuidado de enfermería en el preoperatorio, el paciente percibió la orientación como
básica y comprensible, aunque con limitaciones en profundidad y personalización,
particularmente en la información sobre los efectos de la cocaína en la anestesia y la función
cardiaca, lo que sugiere que, si bien se abordaron aspectos clínicamente relevantes, el tiempo y la
profundidad dedicados fueron insuficientes.

Este hallazgo es congruente con Vázquez-Cabrera et al. (2025), quienes documentaron
que los pacientes con antecedentes de consumo requieren intervenciones de enfermería más
especializadas y personalizadas que las proporcionadas a la población general; la diferencia
respecto al presente caso radica en que, aunque el equipo de enfermería reconoció y comunicó
los riesgos específicos del consumo, la información resultó insuficientemente detallada y
contextualizada. No obstante, el paciente valoró positivamente el trato humanizado recibido
(amabilidad y la ausencia de juicio), lo cual contrasta con la literatura sobre estigmatización en
consumidores de sustancias y es consistente con Cruz-Riveros (2020), quien enfatiza que el
cuidado humanizado trasciende la dimensión técnica al incorporar empatía, respeto y
reconocimiento de la dignidad del individuo.

En cuanto a las emociones experimentadas durante el preoperatorio, se evidenció una
compleja interacción de respuestas (nerviosismo y confianza simultáneos) influenciada tanto por
la situación quirúrgica como por el síndrome de abstinencia derivado de la suspensión del
consumo. La identificación de síntomas de abstinencia como ansiedad y craving, que trascienden
la ansiedad quirúrgica convencional, coincide con Li y Shoptaw (2023), quienes documentaron
que durante los primeros dos a tres días tras la suspensión abrupta de estimulantes los síntomas
incluyen depresión, anhedonia, ansiedad, irritabilidad, fatiga y antojos intensos, y con Kluwe-
Schiavon et al. (2020), quienes evidenciaron alteraciones psiquiátricas como ansiedad y cambios
del estado de ánimo en usuarios de cocaína durante periodos de suspensión. Lo que distingue
significativamente al presente caso es que el paciente identificó una influencia positiva del
cuidado de enfermería en la modulación de estas respuestas emocionales, refiriendo que hablar
con el personal lo hacía calmarse; esto se alinea con Vera-Macías et al. (2025), quienes señalan
que el soporte emocional adecuado contribuye significativamente a reducir la ansiedad,
evidenciando la relevancia del cuidado interpersonal en poblaciones vulnerables con antecedentes
de consumo.

Respecto al cuidado de enfermería durante el transoperatorio, el paciente percibió
acompañamiento, claridad comunicativa y seguridad, señalando que, aunque el ingreso a
quirófano fue muy rápido, siempre se sintió acompañado y que sí le explicaron y se sintió seguro.
La literatura sobre consideraciones perioperatorias en usuarios de psicoestimulantes enfatiza la
importancia de la comunicación clara y el monitoreo intensivo durante esta fase crítica: Emerick
et al. (2023) señalan que estos pacientes requieren un manejo anestésico especializado por los
cambios en la sensibilidad a los agentes anestésicos y las alteraciones hemodinámicas, mientras
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que O Donnell et al. (2022) reportaron un caso de hipotensión intraoperatoria inesperada en un
usuario crónico de cocaína, enfatizando la necesidad de vigilancia continua.

Los hallazgos del presente estudio se alinean parcialmente con estos reportes al confirmar
la relevancia de la comunicación clara y la presencia activa del personal de enfermería, aunque
difieren en que el paciente no reportó complicaciones hemodinámicas significativas, lo que
sugiere que la identificación oportuna del antecedente de consumo y el manejo integral del caso
permitieron una evolución favorable.

En relación con las emociones durante el transoperatorio, el paciente experimentó
ansiedad, nerviosismo y miedo, modulados significativamente por la interacción con el personal
de enfermería, quien le ayudó a calmarse mediante un trato amable; esta transición desde la
ansiedad inicial hacia la confianza constituye un hallazgo clínicamente significativo, congruente
con Cruz-Riveros (2020), quien argumenta que cuando el profesional de enfermería administra
un cuidado especializado que incluye el reconocimiento de la totalidad del individuo, el respeto
a sus creencias y valores y la empatía genuina, se establece una relación que favorece el bienestar
holístico del paciente.

Respecto al cuidado de enfermería durante el posoperatorio, los hallazgos fueron
consistentemente positivos: el paciente refirió haber sido bien atendido, vigilado y orientado para
el alta. Estos resultados se alinean con Ehwarieme et al. (2025), quienes encontraron que el 89.9%
de los pacientes presentaba una percepción positiva de la atención de enfermería, asociada a la
disponibilidad del personal, el respeto a la privacidad y la claridad de las instrucciones
posoperatorias, así como con Özşaker et al. (2021), quienes reportaron en 300 pacientes
quirúrgicos una puntuación media de percepción del cuidado de enfermería que evidencia altos
niveles de percepción positiva. La similitud entre estos hallazgos y el presente caso sugiere que,
independientemente de factores como el antecedente de consumo de sustancias, los elementos
que favorecen la percepción positiva del cuidado posoperatorio permanecen consistentes:
vigilancia continua, comunicación clara y educación orientada al autocuidado.

En cuanto a las emociones experimentadas durante el posoperatorio, se identificaron
transiciones desde la confusión y el agotamiento mental hacia la estabilidad y la tranquilidad,
hallazgo que adquiere significado clínico al considerar que el paciente había experimentado
síntomas de abstinencia durante el preoperatorio y que el procedimiento quirúrgico representa un
factor de estrés adicional. Vera-Macías et al. (2025) evidencian que el apoyo emocional durante
el posoperatorio contribuye no solo a reducir la ansiedad, sino también a promover una
recuperación física más efectiva, lo que se alinea con el presente caso, en el que el
acompañamiento emocional y la escucha activa favorecieron la transición del paciente hacia la
estabilidad emocional y la confianza.

Finalmente, respecto a la percepción del dolor durante el posoperatorio, se identificaron
hallazgos clínicamente significativos sobre la influencia del antecedente de consumo en su
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modulación: el paciente refirió una percepción de mayor intensidad de dolor asociada
subjetivamente a su consumo de cocaína. Esta observación es relevante a la luz de Acevedo et al.
(2019), quienes documentaron resistencia a los agentes anestésicos en pacientes consumidores de
cocaína, fenómeno que podría extenderse a la analgesia posoperatoria, y de Khoraminejad et al.
(2024), quienes encontraron mayor incidencia de complicaciones postoperatorias en personas con
trastorno por consumo de sustancias, aunque sin especificar alteraciones en la percepción del
dolor.

Vélez-Tovar et al. (2022), en su investigación sobre tratamiento del dolor agudo por lesión
traumática en pacientes con adicciones, documentaron hallazgos parcialmente similares al señalar
que estos pacientes requieren aproximaciones multimodales para el manejo analgésico y que la
tolerancia a opioides representa un desafío clínico significativo; la diferencia en el presente caso
radica en que, pese a la mayor intensidad de dolor percibida, el personal de enfermería
implementó intervenciones oportunas que permitieron un control analgésico efectivo, lo que
sugiere que la valoración integral del dolor (que incluya el antecedente de consumo) y la
comunicación fluida entre profesionales sanitarios contribuyen significativamente al control
analgésico incluso en contextos de mayor complejidad.

En síntesis, respecto al objetivo general de conocer la percepción del cuidado de
enfermería en la atención perioperatoria de un paciente con antecedente de consumo de cocaína,
los hallazgos evidencian que dicha percepción se encuentra influenciada por múltiples factores
interconectados que trascienden la dimensión técnica del cuidado clínico. El paciente valoró
globalmente de manera positiva el cuidado recibido a lo largo de todo el proceso, destacando la
comunicación empática, el acompañamiento terapéutico, la escucha activa y la ausencia de
prejuicios como componentes fundamentales para la generación de confianza, seguridad y
bienestar emocional, hallazgo que coincide con Ehwarieme et al. (2025), quienes identificaron la
interacción empática del personal de enfermería como el factor más determinante en la
satisfacción posoperatoria.

Asimismo, Özşaker et al. (2021) señalan que el nivel educativo, la presencia de
enfermedades crónicas y el tipo de hospitalización pueden generar necesidades y expectativas
diferenciadas en la percepción del cuidado; en el presente caso, el antecedente de consumo de
cocaína podría conceptualizarse de manera similar, como un factor que modifica las necesidades
y vulnerabilidades del paciente y que requiere aproximaciones diferenciadas. Vázquez-Cabrera et
al. (2025) documentan resultados similares al señalar que la percepción de un cuidado integral
que incorpore vigilancia clínica, soporte emocional y comunicación sin estigmatización, favorece
significativamente la percepción global del paciente y potencialmente mejora los desenlaces
clínicos, lo que confirma que la calidad percibida del cuidado de enfermería no se limita a
intervenciones técnicas específicas, sino que se construye a través de una relación terapéutica
auténtica caracterizada por presencia, empatía y reconocimiento de la dignidad humana.
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No obstante, es relevante destacar que, aunque el paciente reportó una percepción global
positiva, identificó áreas de mejora relacionadas específicamente con la profundidad de la
educación preoperatoria, observación congruente con la literatura especializada que enfatiza la
importancia de la educación adaptada como componente integral del cuidado perioperatorio en
poblaciones vulnerables.

Los hallazgos del presente estudio contribuyen así a comprender que la percepción del
cuidado de enfermería en pacientes con antecedentes de consumo de cocaína es una construcción
multidimensional (técnica, emocional, relacional y educativa) cuya optimización requiere un
abordaje integral y humanizado que trascienda el estigma tradicionalmente asociado al consumo
de sustancias.

CONCLUSIONES

El estudio de caso, desarrollado desde un abordaje cualitativo, permitió alcanzar los
objetivos propuestos y evidenció que la percepción del paciente sobre el cuidado de enfermería
durante el periodo perioperatorio está determinada por la interacción de factores físicos,
emocionales y relacionales; la percepción del dolor, la ansiedad y el estado emocional del paciente
influyeron significativamente en la forma en que interpretó y valoró la atención recibida a lo largo
de las distintas fases quirúrgicas.

Los hallazgos evidencian que el antecedente de consumo de cocaína repercutió tanto en
la estabilidad psicológica del paciente como en su forma de afrontar el proceso quirúrgico,
manifestándose a través de ansiedad, temor e incertidumbre durante el transoperatorio, así como
una mayor intensidad en la percepción dolorosa durante el posoperatorio. No obstante, la
interacción terapéutica con el personal de enfermería, caracterizada por la escucha activa, el
acompañamiento y la ausencia de prejuicios, actuó como un factor protector que favoreció la
seguridad emocional y la confianza del paciente en el entorno asistencial.

El paciente valoró positivamente el cuidado brindado, particularmente durante el
posoperatorio, destacando la supervisión continua y la disponibilidad del personal de enfermería
como elementos clave para su recuperación; sin embargo, se identificaron áreas de oportunidad
en la educación preoperatoria, específicamente en la personalización de la información
relacionada con su historial de consumo de sustancias.

Se concluye que el cuidado de enfermería en pacientes con antecedente de consumo de
cocaína debe trascender la vigilancia clínica y la seguridad quirúrgica, incorporando de manera
sistemática una valoración integral e individualizada que atienda las necesidades emocionales del
paciente. Fortalecer intervenciones orientadas a la comunicación empática, el acompañamiento
terapéutico y el soporte emocional continuo resulta fundamental para garantizar una experiencia
perioperatoria más segura, humanizada e integral.
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