
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3133
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i3.2601
Factores de riesgo y protección asociados a demencias
corticales: una revisión de alcance
Risk and Protective Factors Associated with Cortical Dementias: A Scoping Review
Roberto René Ramírez Bengoa
r3br3b2021@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-3927-9275
Hospital Regional Cusco - Universidad Peruana Unión
Lima – Perú
Carlos Teódulo Siccha Paredes
comstgomedic@gmail.com
https://orcid.org/0009-0001-4295-5919
Universidad Peruana Unión
Lima - Perú
Artículo recibido: 10 agosto 2026- Aceptado para publicación:16 septiembre 2026
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar
RESUMEN
El envejecimiento poblacional y el incremento de las demencias generan una carga creciente para
los sistemas de salud, las familias y los cuidadores. El objetivo de esta revisión fue identificar los
factores de riesgo y de protección asociados a las demencias corticales en adultos mayores. Se
realizó una revisión de alcance de estudios publicados entre 2021 y 2025, siguiendo PRISMA-
ScR y el marco metodológico de Arksey y O’Malley adaptado por el Joanna Briggs Institute. Se
buscaron estudios en PubMed, Scopus y Web of Science. De 1415 registros identificados, 13
estudios cumplieron los criterios de elegibilidad. Los factores de riesgo modificables más
consistentes se agruparon en componentes cardiometabólicos, psicosociales y de estilo de vida;
destacaron hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad cerebrovascular, obesidad,
tabaquismo, sedentarismo, depresión, aislamiento social y baja escolaridad. Los factores
protectores se concentraron en educación y estimulación cognitiva, actividad física, participación
social, bienestar psicológico y control de comorbilidades. La evidencia mostró heterogeneidad
según edad, contexto socioeconómico y características poblacionales, además de una marcada
concentración de estudios en países de altos ingresos. Se concluye que las demencias corticales
responden a un entramado multifactorial y que su prevención requiere intervenciones integrales
sobre salud cardiovascular, estilos de vida, reserva cognitiva y determinantes psicosociales.
Persisten vacíos importantes de evidencia en América Latina.
Palabras clave: adulto mayor, demencias corticales, factores de riesgo, factores protectores,
reserva cognitive

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3134
ABSTRACT
Population ageing and the increasing burden of dementia pose growing challenges to health
systems, families, and caregivers. This scoping review aimed to identify risk and protective
factors associated with cortical dementias in older adults. Studies published between 2021 and
2025 were reviewed following PRISMA-ScR guidance and the Arksey and O’Malley framework
as adapted by the Joanna Briggs Institute. PubMed, Scopus, and Web of Science were searched.
Of 1,415 records identified, 13 studies met the eligibility criteria. The most consistent modifiable
risk factors were grouped into cardiometabolic, psychosocial, and lifestyle domains, including
hypertension, diabetes mellitus, cerebrovascular disease, obesity, smoking, physical inactivity,
depression, social isolation, and low educational attainment. Protective factors included education
and cognitive stimulation, physical activity, social participation, psychological well-being, and
adequate management of comorbidities. Evidence varied by age, socioeconomic context, and
population characteristics, and was strongly concentrated in high-income countries. Cortical
dementias therefore appear to result from a multifactorial network of biological, cardiovascular,
environmental, and sociocognitive determinants. Prevention should integrate cardiovascular
health, healthy lifestyles, cognitive reserve, and psychosocial determinants. Important evidence
gaps remain in Latin America.
Keywords: older adults, cortical dementias, risk factors, protective factors, cognitive reserve
Todo el contenido de la Revista Científica Internacional Arandu UTIC publicado en este sitio está disponible bajo
licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3135
INTRODUCCIÓN
La demencia se ubica como uno de los factores principales vinculados tanto a tasas de
mortalidad como con la discapacidad a nivel mundial, con una prevalencia actual que afecta
aproximadamente a 55 millones de personas. Según las proyecciones epidemiológicas, se estima
que esta cifra ascenderá a 78 millones para el año 2030 y alcanzará alrededor de 139 millones de
casos hacia 2050 (Brain et al., 2022). La enfermedad de Alzheimer (EA) representa
aproximadamente entre el 60 % y el 70 % de todos los casos reportados (World Health
Organization, 2025). En ese mismo año, los fallecimientos por Alzheimer y otras formas de
demencia en personas mayores de 60 años alcanzaron cerca de 1,92 millones, mientras que los
años de vida ajustados por discapacidad (DALYs) en mayores de 65 años aumentaron de 11,77
millones en 1990 a 32,55 millones en 2021 (Liu et al., 2025).
Entre las demencias predominantemente corticales, la EA mantiene una proporción
predominante (60–70 %) (World Health Organization, 2025). La demencia con cuerpos de Lewy
(DCL) a menudo considera de perfil cortical-subcortical, afecta aproximadamente al 5% de los
adultos mayores, aunque diversos estudios sugieren que su prevalencia real es mayor debido a un
subdiagnóstico significativo (Alzheimer’s Association, 2024). Por su parte, la demencia
frontotemporal (DFT) presenta una prevalencia global agrupada de 9,17 por cada 100.000
habitantes y una incidencia de 2,28 por cada 100.000 personas-año (Urso et al., 2025).
Finalmente, aunque de curso agudo, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD) se incluye en este
grupo por su afectación de la materia gris, con una incidencia anual que se estima en 1–2 casos
por millón de personas (Centers for Disease Control and Prevention, 2024).
Estas cifras reflejan que, a pesar del claro predominio del Alzheimer, tanto la DCL como
la DFT podrían encontrarse infrarregistradas, lo que dificulta la estimación real de su carga
epidemiológica (The Guardian, 2024).
En América Latina y el Caribe, la prevalencia combinada de demencia se sitúa en 10,66 %
(IC 95 %: 9,08–12,34), según un metaanálisis reciente que incluyó 31 estudios (Ribeiro et al.,
2022). En poblaciones de 65 años o más, la prevalencia fue de 8,96 %, con una mayor afectación
en mujeres (8,97 %) que en hombres (7,26 %). Asimismo, las zonas rurales presentan tasas más
elevadas (8,68 %) que las urbanas (7,71 %) (Ribeiro et al., 2022).
Análisis anteriores ya habían estimado una prevalencia aproximada del 11 % en adultos
mayores de 65 años (Nitrini et al., 2009). La variabilidad en la prevalencia regional (entre 6 % y
10 %) depende de factores como el país, el nivel educativo y el contexto urbano o rural, siendo el
Alzheimer la causa principal (Infobae, 2024). Estudios multicéntricos realizados en Brasil, Chile,
Cuba, Perú y Venezuela reportaron una prevalencia promedio de 7,1 % en mayores de 65 años,
de los cuales el 55–56 % correspondía a casos de Alzheimer (Nitrini et al., 2009).

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3136
El rango de prevalencia de Alzheimer oscila entre 5,9 % y 23,4 %, dependiendo del país,
la edad y las condiciones socioeducativas (Custodio et al., 2017). Las proyecciones demográficas
sugieren que, debido al envejecimiento poblacional, la prevalencia de demencia en la región
podría alcanzar el 19,3 % hacia 2050 (Nichols et al., 2022). En términos de incidencia, estudios
latinoamericanos informan tasas de 13,8 por 1.000 personas-año para demencia en general y de
7,7 por 1.000 personas-año para-Alzheimer (Prince et al., 2007).
En el Perú, los estudios comunitarios también reflejan una carga considerable de demencias
corticales. En una investigación realizada en Lima urbana con población de 60 años o más, la
prevalencia fue de 6,85 %, siendo el Alzheimer el diagnóstico más común (Custodio et al., 2008).
El Instituto Nacional de Salud (INS) reportó prevalencias estimadas de 7,6 % en zonas rurales y
de 8,5 % en zonas urbanas en personas mayores de 65 años (Instituto Nacional de Salud, 2019).
Por su parte, los registros del Ministerio de Salud (MINSA) documentaron 7474 atenciones
por demencia entre enero y mayo de 2024 (Ministerio de Salud, 2024a), y más de 6.000 atenciones
a mayores de 60 años durante 2025 (Ministerio de Salud, 2025), reflejando un aumento del 124
% en los casos de Alzheimer y otras demencias entre 2021 y 2024 (Ministerio de Salud, 2024b).
En EsSalud, durante 2024 se registraron 10.904 pacientes con diagnóstico de Alzheimer,
confirmando su predominio entre las demencias corticales (EsSalud, 2024). Finalmente, el INEI
informó que en 2024 el Perú contaba con más de 4,7 millones de adultos mayores (≥60 años),
equivalentes al 13,9 % de la población nacional, de los cuales el 52,4 % son mujeres y el 15,6 %
octogenarios (Oré Arroyo, 2025). Este panorama demográfico incrementa la carga de
enfermedades neurodegenerativas.
El envejecimiento es un proceso natural, heterogéneo e irreversible, considerado el
principal factor de riesgo para la mayoría de las enfermedades crónicas (Ramírez & Martella,
2019). La demencia, por su parte, es un síndrome adquirido y progresivo que involucra el
deterioro de múltiples funciones cerebrales, acompañado de síntomas cognitivos, emocionales y
conductuales que generan discapacidad y dependencia (Contreras et al., 2020).
Las demencias corticales, entre las cuales la enfermedad de Alzheimer constituye el
paradigma clínico más representativo, se destacan como una de las crisis sanitarias más relevantes
del siglo XXI. Se caracterizan por una degeneración neuronal progresiva en la corteza cerebral
que afecta funciones cognitivas superiores (Donoso, 2003). La atrofia cortical puede observarse
incluso antes de que se manifiesten los síntomas clínicos, siendo un marcador precoz de
neurodegeneración (Abenza et al., 2024).
No obstante, la demencia no debe considerarse como parte inevitable de la vejez, dado que
numerosos estudios han identificado factores de riesgo modificables. Se estima que cerca del 40
% de los casos podrían prevenirse o retrasarse si se controlan factores de riesgo a lo largo de la
vida (Livingston et al., 2017). Además, la OMS proyecta que los costos globales de la demencia,

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3137
que alcanzaron 1,3 billones de dólares en 2019, podrían llegar a 2,8 billones en 2030, lo cual
representa un enorme desafío económico y social (Shin, 2022).
Los factores de riesgo son rasgos que incrementan la probabilidad de desarrollar una
enfermedad, y se clasifican en no modificables (por ejemplo, edad, genética) y modificables (por
ejemplo, estilo de vida y salud cardiovascular) (Livingston et al., 2017). En este sentido, la
Comisión Lancet identificó factores de riesgo a lo largo de la vida, entre los que se incluyen la
hipertensión, la diabetes y la baja educación. Su abordaje conjunto podría prevenir o retrasar la
aparición de los casos de demencia (Livingston et al., 2017).
De acuerdo con evidencia longitudinal generada por el Framingham Heart Study, la
presencia de diabetes mellitus y un estilo de vida sedentario durante la mediana edad constituyen
factores de riesgo significativos para el desarrollo de demencia en la vida adulta tardía.
Paralelamente, la obesidad en la etapa de vejez se asocia de forma independiente con un
incremento en la probabilidad de padecer este trastorno (Hwang et al., 2023).
Durante el período 2021-2023, la prevalencia de obesidad en adultos (≥20 años) en los
Estados Unidos fue del 40.3%, según las estadísticas de los Centers for Disease Control and
Prevention (CDC). La mayor frecuencia de casos se concentró en el grupo de mediana edad (40-
59 años) (Emmerich et al., 2024).
Asimismo, la evidencia científica consolida a la hipertensión arterial como un determinante
causal común, implicado en los procesos fisiopatológicos que subyacen tanto a la enfermedad de
Alzheimer como a la demencia vascular (Lyon et al., 2024).
Con respecto a la calidad del sueño, Spira et al. (2014) señalan que “la evidencia emergente
sugiere que los trastornos del sueño y la baja calidad de este pueden contribuir al deterioro
cognitivo y a la demencia, aunque los hallazgos necesitan ser sistematizados y confirmados en
estudios longitudinales” (p. 482). En relación con los contaminantes ambientales,
Mohammadzadeh et al. (2024) reportan que “la exposición crónica a partículas finas (PM2.5) y a
dióxido de nitrógeno (NO₂) se asocia con deterioro cognitivo y adelgazamiento cortical en
regiones vulnerables al Alzheimer, lo que respalda la noción de que la contaminación del aire es
un factor emergente en la demencia” (p. 5). Asimismo, el informe de COMEAP (2022) sugiere
que la exposición a contaminantes atmosféricos está vinculada al deterioro mental y al desarrollo
de demencia en la población de edad avanzada.
Los factores protectores son variables o comportamientos que disminuyen la probabilidad
de desarrollar una enfermedad. Estos elementos contribuyen a fortalecer la reserva cognitiva que
puede retrasar la aparición de los síntomas (Deckers et al., 2015). La dieta mediterránea, por
ejemplo, se ha relacionado con una reducción del riesgo de deterioro cognitivo (Fekete et al.,
2025; Petersson & Philippou, 2016; Wang et al., 2025). La estimulación cognitiva y la
participación social regular también actúan como factores protectores, reduciendo de forma
significativa la probabilidad de demencia (Bruinsma et al., 2024; Duffner et al., 2022; Joshi et al.,

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3138
2024). Por su parte, el ejercicio físico se asocia con mejoras en la cognición y la funcionalidad,
tanto en adultos mayores sanos como en personas con deterioro cognitivo (De la Rosa et al., 2020;
Karssemeijer et al., 2019). Incluso intervenciones ambientales, como los jardines terapéuticos,
han mostrado efectos beneficiosos sobre la independencia funcional (Bourdon & Belmin, 2021).
En conjunto, estas estrategias se consideran mecanismos efectivos para retrasar la progresión de
las demencias corticales.
A pesar de los recientes avances, persisten vacíos significativos en la evidencia. La mayoría
de los estudios se ha realizado en poblaciones de altos ingresos y ascendencia europea, lo que
limita la comprensión de cómo los factores de riesgo y protección se expresan en contextos
socioeconómicos diversos (Livingston et al., 2017; Lipnicki et al., 2025; Santamaria-García et al.,
2023). Además, la interacción sinérgica entre múltiples factores y su influencia combinada sobre
los desenlaces cognitivos aún no se comprenden completamente (Anstey et al., 2015).
La presente investigación busca integrar y sistematizar la evidencia sobre los factores de
riesgo y protección asociados a las demencias corticales. Explorar estas interacciones permitirá
identificar patrones combinados y comprender cómo los factores protectores pueden moderar o
compensar los efectos de los factores de riesgo, contribuyendo así al diseño de estrategias
preventivas y personalizadas. Factores emergentes como la calidad del sueño (Spira et al., 2014)
y la exposición a contaminantes ambientales (Mohammadzadeh et al., 2024; COMEAP, 2022)
también merecen una atención especial por su potencial relevancia en la etiología de las
demencias.
En consecuencia, el objetivo de esta revisión de alcance fue identificar y sistematizar los
factores de riesgo y de protección asociados a las demencias corticales en adultos mayores, así
como describir sus variaciones según el tipo de demencia y el contexto de estudio.
MATERIALES Y MÉTODOS
Esta revisión de alcance se llevó a cabo siguiendo la guía PRISMA-ScR para su elaboración
y reporte, con el propósito de mapear la evidencia existente sobre los factores de riesgo y
protección asociados a las demencias corticales en adultos mayores. Además, con la finalidad de
identificar la extensión, naturaleza y características de la literatura disponible, así como reconocer
vacíos de investigación en el área, este estudio se basó en el marco metodológico de Arksey y
O’Malley (Tricco et al., 2018), adaptado por el manual de metodología del Instituto Joanna Briggs
(Peters et al., 2020).
Criterios de elegibilidad
La tabla 1 describe los criterios específicos que determinaron qué estudios se incluyeron y
cuáles se excluyeron en la revisión de alcance según la estrategia PEC.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3139
Tabla 1
Criterios de elegibilidad
Componente Inclusión Exclusión
Población Adultos mayores de 65 años
con enfermedad de
Alzheimer, demencia
frontotemporal, demencia
con cuerpos de Lewy,
enfermedad de Creutzfeldt-
Jakob o demencia vascular
cortical.
Demencias subcorticales,
deterioro cognitivo leve y
otras condiciones fuera del
foco cortical.
Exposición Factores de riesgo
modificables; factores de
protección; factores
emergentes como sueño,
contaminación ambiental y
salud mental.
Factores exclusivamente
genéticos no modificables o
biomarcadores sin correlato
clínico.
Contexto Estudios 2021–2025,
cualquier país y contexto
clínico, comunitario o
poblacional; inglés o español;
revisión por pares.
Estudios sin contexto de
muestra claramente
especificado.
Diseño Estudios observacionales,
ensayos clínicos
aleatorizados y estudios
cuasiexperimentales.
Estudios puramente
cualitativos o narrativos y
literatura gris no arbitrada.
Estrategia de búsqueda
Las búsquedas bibliográficas se realizaron en PubMed, Scopus y Web of Science,
empleando estrategias específicas de búsqueda con operadores booleanos, filtros temáticos y
temporales. La búsqueda se realizó durante la última semana de septiembre de 2025, abarcando
el período de publicación 2021-2025.
En PubMed, se utilizó la siguiente estrategia: ("Dementia"[Title/Abstract]) OR
("Alzheimer Disease"[Title/Abstract]) OR ("Frontotemporal Dementia"[Title/Abstract]) OR
("cortical dementia"[Title/Abstract]) AND ("Risk Factors"[Title/Abstract]) OR ("Protective
Factors"[Title/Abstract]) OR ("Hypertension"[Title/Abstract]) OR ("Diabetes
Mellitus"[Title/Abstract]) OR ("Cognitive Reserve"[Title/Abstract]) AND ("older
adults"[Title/Abstract]) OR ("aged 65 years and over"[Title/Abstract]). Se aplicaron los filtros
Classical Article, Clinical Study, Clinical Trial, Observational Study y Randomized Controlled
Trial, restringiendo el período a 2021-2025, lo que arrojó 370 registros.
En Scopus, la búsqueda se estructuró de la siguiente manera: TITLE(dementia) OR
TITLE("cortical dementia") OR TITLE("alzheimer disease") OR TITLE("frontotemporal
dementia") AND TITLE-ABS("risk factor*") OR TITLE-ABS("protective factor*") OR TITLE-

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3140
ABS("physical activity") OR TITLE-ABS("lifestyle") OR TITLE-ABS("hypertension") OR
TITLE-ABS("diabetes") OR TITLE-ABS("cognitive reserve") AND TITLE-ABS("older adults")
OR TITLE-ABS("aged 65 years and over") AND PUBYEAR > 2020 AND PUBYEAR < 2026.
Se aplicaron los filtros: tipo de documento: artículo; áreas temáticas: Medicina, Neurociencias,
Enfermería y Psicología; idioma: inglés y español; etapa de publicación: final, obteniéndose 482
registros.
En Web of Science, la estrategia utilizada fue: TS= (dementia OR "alzheimer disease" OR
"frontotemporal dementia") AND TS=(hypertension OR diabetes OR "cardiovascular disease"
OR "heart disease") AND TS=(elderly OR aged) AND PY=(2019-2025). Se limitaron los
resultados a los años 2021-2025, aplicando filtros de áreas de investigación en Neurociencias,
Neurología, Geriatría, Gerontología, Psicología, Psiquiatría, Endocrinología, Metabolismo,
Sistema Cardiovascular, Cardiología, Nutrición, Dietética y Salud Pública, con un total de 563
registros.
En conjunto, la búsqueda sistemática identificó 1415 registros potencialmente relevantes
para la revisión.
Proceso de selección y extracción de datos
Los resultados de las búsquedas fueron gestionados en el software Rayyan, al cual se
importaron todos los registros procedentes de las bases de datos. La plataforma permitió la
detección automática de duplicados, lo que facilitó la depuración inicial y la centralización de la
información. Dos revisores, de manera independiente (R.R.R.B y C.T.S.P.), realizaron el cribado
preliminar de títulos y resúmenes de todos los registros identificados, aplicando los criterios de
elegibilidad previamente establecidos. El proceso de selección de estudios se llevó a cabo de
forma sistemática y secuencial, siguiendo la guía PRISMA-ScR, evaluando cada registro en
función de los criterios de inclusión y exclusión previamente definidos. Las discrepancias entre
revisores fueron resueltas por consenso tras un análisis conjunto.
Los estudios que superaron esta fase avanzaron a la etapa de evaluación de elegibilidad, en
la cual se recuperaron y analizaron los textos completos en el gestor bibliográfico Mendeley. Para
garantizar la uniformidad, se aplicó un formulario de extracción estandarizado, que permitió
verificar el cumplimiento de los criterios de inclusión y exclusión.
Finalmente, los artículos que cumplieron con todos los criterios fueron incluidos en la
revisión de alcance. De cada uno de ellos se extrajeron datos mediante un formulario
estandarizado que recopiló información relevante sobre: características metodológicas, población
de estudio, factores de riesgo y de protección y hallazgos principales. Todo el proceso de
extracción fue verificado de forma independiente por los dos revisores (R.R.R.B y C.T.S.P.), lo
que aseguró la consistencia, precisión y transparencia de los datos obtenidos, a fin de responder
a la pregunta de investigación:

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3141
¿Qué factores de riesgo y de protección han sido identificados en la literatura científica
reciente (2021–2025) en relación con las demencias corticales en adultos mayores (≥65 años), y
cómo varían según el tipo de demencia y el contexto de estudio? El proceso completo de selección
y exclusión de estudios se presenta en la Figura 1.
Figura 1
Diagrama PRISMA del proceso de selección de artículos
Evaluación de la calidad metodológica
Aunque se efectuó un examen analítico y reflexivo de cada uno de los artículos, etapa
fundamental dentro del proceso metodológico de las revisiones de alcance, no se realizó una
evaluación formal del riesgo de sesgo ni de la rigurosidad metodológica de los estudios. La
valoración del contenido fue llevada a cabo de forma autónoma por ambos revisores, quienes
posteriormente alcanzaron un consenso definitivo mediante un proceso de deliberación conjunta.
RESULTADOS
Resultados principales
Después de la búsqueda sistemática en PubMed (n = 370), Scopus (n = 482) y Web of
Science (n = 563), se identificaron 1415 registros. Tras suprimir 70 duplicados, quedaron 1345
registros para el cribado. De estos, 1240 se excluyeron por no ser relevantes o no cumplir con los
criterios de inclusión (por centrarse en demencias subcorticales, deterioro cognitivo leve o
factores genéticos no modificables). Posteriormente, 105 artículos fueron evaluados en texto

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3142
completo, de los cuales se excluyeron 92 por motivos específicos: población o edad fuera del
rango establecido (>65 años) (n = 43), enfoque genético o biomarcadores sin correlato clínico (n
= 26), no responder a la pregunta de investigación (n = 14), acceso restringido o incompleto (n =
9). Finalmente, 13 estudios cumplieron los criterios de elegibilidad. Los datos más relevantes de
los artículos incluidos en la revisión se sintetizan en la Tabla 2.
Tabla 2
Síntesis de los estudios incluidos en la revisión
Autor/año País Diseño Factores de riesgo /
hallazgo
Factores
protectores /
hallazgo
Wang et al.,
2021
Suecia Longitudinal Baja educación,
sedentarismo,
cardiopatías,
depresión,
tabaquismo,
hipertensión,
colesterol e IMC
elevados.
Bienestar
psicológico,
ocio
físico/mental y
red social rica.
Goins et al.,
2022
Estados Unidos Transversal Diabetes y
enfermedad
cardiovascular; la
enfermedad
cerebrovascular
mostró la
asociación más
fuerte.
La hipertensión
perdió
asociación al
controlar
diabetes y
enfermedad
cardiovascular.
Pham et al.,
2022
Canadá Cohorte
retrospectiva
Edad, depresión,
tabaquismo previo,
osteoartritis,
diabetes y
privación social;
bajo peso en
mayores de 80
años.
Hipertensión,
obesidad y
dislipidemia
manejadas en
atención
primaria no
mostraron
asociación
significativa.
Gottesman et
al., 2022
Estados Unidos Cohorte
longitudinal
Hipertensión en
mediana edad,
diabetes tardía,
carga amiloide,
daño vascular y
neurodegeneración.
Obesidad en
mediana edad
mostró
asociación
inversa en
modelo
ajustado.
Kim et al.,
2022
Estados Unidos Análisis
contrafactual
Secuelas de
enfermedad
cerebrovascular en
afroamericanos y
depresión en
caucásicos.
No informado.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3143
Fitri et al.,
2023
Indonesia Transversal Baja educación,
ocupación no
calificada, diabetes
no controlada,
ACV, TCE,
pérdida auditiva y
EPOC.
Control de
diabetes y
abandono del
tabaquismo.
Desai et al.,
2023
Multinacional Aleatorización
mendeliana
Resultados
causales no sólidos;
asociaciones
paradójicas
atribuidas a posible
sesgo de
supervivencia.
Mayor logro
educativo en
análisis de
sensibilidad.
Luo et al., 2023 Multinacional Aleatorización
mendeliana
HDL alto y presión
arterial sistólica
alta asociados con
mayor riesgo de
Alzheimer.
Mayor logro
educativo
asociado con
menor riesgo.
Habibzadeh &
Albrecht, 2024
Estados Unidos Transversal Mayor carga de
obesidad,
enfermedad
cerebrovascular,
insuficiencia
cardiaca y
enfermedad
coronaria en
afroamericanos con
demencia.
No informado.
Dhana et al.,
2024
Estados Unidos Longitudinal Baja educación,
IMC alto,
hipertensión
sistólica, colesterol,
depresión,
tabaquismo,
diabetes y
antecedente de
ACV.
Actividad física,
estimulación
cognitiva y
compromiso
social.
Bynum et al.,
2024
Estados Unidos Observacional Edad avanzada,
baja educación,
obesidad, diabetes
y tabaquismo.
No informado.
Blotenberg et
al., 2025
Alemania Ensayo por
conglomerados /
longitudinal
Depresión y
deterioro visual;
patrones complejos
según educación.
Tratamiento de
comorbilidades
y compensación
sensorial.
Na et al., 2025 Reino Unido Cohorte
prospectiva
Alta adherencia a
dieta microbiana de
azufre asociada con
mayor riesgo;
diabetes como
mediador.
No informado.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3144
A nivel geográfico, los estudios incluidos se desarrollaron principalmente en Estados
Unidos (n = 6), seguidos de Alemania (n = 1), Suecia (n = 1), Canadá (n = 1), Reino Unido (n =
1), Indonesia (n = 1) y dos investigaciones de alcance multinacional (n = 2). Esta distribución
refleja una concentración significativa de la evidencia en países de altos ingresos, con limitada
representación de contextos latinoamericanos o de ingresos medios, lo que coincide con la brecha
de conocimiento identificada en la justificación del estudio. El tamaño muestral de los
participantes incluidos varió ampliamente entre los estudios, con muestras que oscilaron entre
322 y 788,989 adultos mayores, siendo la media aproximada de 6000 participantes por
investigación. La mayor parte de los estudios reseñados incluyó a personas adultas mayores.
En relación con los diseños metodológicos, predominan los estudios observacionales
transversales (n = 3) y de cohortes prospectivas o retrospectivas (n = 6), seguidos de los ensayos
clínicos aleatorizados o cuasiexperimentales (n = 2) y análisis de aleatorización mendeliana (n =
2). Estos diseños permiten identificar tanto asociaciones epidemiológicas como efectos
potenciales de factores modificables sobre el riesgo o la progresión de las demencias corticales.
En conjunto, la evidencia empírica analizada respalda la relevancia de diversos factores en la
génesis o mitigación de las demencias corticales, particularmente la enfermedad de Alzheimer y
la demencia vascular cortical.
Factores de riesgo
Se identificaron diversos factores de riesgo modificables que guardan relación directa con
la aparición o progresión de las demencias corticales. Estos factores se agrupan en tres categorías
principales: cardiometabólicos, psicosociales y de estilo de vida.
Los factores de riesgo cardiovasculares y metabólicos fueron los más consistentes. Se
observó una asociación significativa entre hipertensión, diabetes mellitus tipo 2, enfermedad
cerebrovascular, obesidad e historia de accidente cerebrovascular (ACV) con un mayor riesgo de
deterioro cognitivo y demencia. Estudios realizados en Estados Unidos (Goins et al., 2022;
Habibzadeh & Albrecht, 2024; Gottesman et al., 2022; Kim et al., 2022), Canadá (Pham et al.,
2022) y Suecia (Wang et al., 2021) demostraron que la presencia de comorbilidades
cardiovasculares y metabólicas acelera el deterioro cognitivo y aumenta la probabilidad de
diagnóstico de demencia cortical. De igual modo, los hallazgos de Blotenberg et al. (2025)
evidenciaron que la coexistencia de depresión y discapacidad visual en adultos mayores se asocia
con una disminución funcional más marcada.
Los factores psicosociales y educativos también mostraron un papel relevante. En los
análisis de Bynum et al. (2024) y Fitri et al. (2023), el bajo nivel educativo y la ocupación no
calificada emergieron como determinantes significativos del riesgo de Alzheimer y demencia
vascular. Asimismo, el aislamiento social y los síntomas depresivos contribuyeron a la
vulnerabilidad cognitiva, reforzando la hipótesis de que la falta de estimulación mental y social
disminuye la reserva cognitiva y acelera la degeneración cortical.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3145
Respecto a los factores de estilo de vida, la inactividad física, el tabaquismo y los hábitos
alimentarios poco saludables fueron identificados de manera recurrente. Estudios como el de Na
et al. (2025) y Wang et al. (2021) destacaron que la dieta con alta carga de azufre microbiano
(SMD) y los estilos de vida sedentarios aumentan el riesgo de demencia cortical, especialmente
en presencia de diabetes o enfermedades cardiovasculares previas. Además, el estudio Desai et
al. (2023), de carácter multinacional, refuerza la evidencia sobre el papel del tabaquismo y la
obesidad como factores que, combinados con la hipertensión, incrementan la probabilidad de
enfermedad de Alzheimer.
Por último, algunos estudios señalan la posible influencia de factores emergentes, como la
depresión crónica, la pérdida auditiva no tratada y los trastornos metabólicos complejos
(Blotenberg et al., 2025; Pham et al., 2022). Si bien estos factores no siempre actúan de forma
independiente, su combinación puede agravar la vulnerabilidad neurovascular y acelerar el
deterioro cortical.
En conjunto, estos hallazgos subrayan la necesidad de estrategias preventivas integrales
enfocadas en la detección temprana y el control de las comorbilidades metabólicas, así como en
la promoción de la actividad física, la educación continua y el bienestar psicosocial en la
población mayor de 65 años.
Factores de protección identificados
Estos factores se agrupan en tres categorías principales: educativos y cognitivos,
psicosociales y clínicos o de manejo de comorbilidades.
Los factores educativos y cognitivos destacaron por su relevancia en la prevención de la
neurodegeneración cortical. En los estudios de Dhana et al. (2024), Wang et al. (2021) y Luo et
al. (2023), se observó que un mayor nivel educativo y la participación en actividades
cognitivamente estimulantes se asociaron con una menor probabilidad de desarrollar Alzheimer.
Asimismo, la práctica regular de actividades mentales, como la lectura, los juegos de memoria y
la interacción social, fue reportada de manera consistente como un factor preventivo en adultos
mayores.
En cuanto a los factores psicosociales, varios estudios (por ejemplo, Dhana et al., 2024;
Wang et al., 2021) destacaron que el bienestar emocional, el compromiso social y la red de apoyo
interpersonal funcionan como mecanismos protectores frente al deterioro cognitivo. De manera
similar, un alto nivel de bienestar psicológico y la participación en actividades recreativas y de
ocio mostraron asociaciones significativas con un mejor rendimiento cognitivo a largo plazo,
especialmente en poblaciones europeas y norteamericanas.
En el ámbito clínico y del manejo de comorbilidades, los estudios de Blotenberg et al.
(2025) y Fitri et al. (2023) subrayan la importancia del control médico adecuado. El tratamiento
de enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus o la hipertensión arterial, y la corrección de
déficits sensoriales (como la pérdida auditiva o visual), fueron considerados factores protectores,

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3146
ya que reducen la carga neurodegenerativa y mejoran el funcionamiento diario. De hecho,
Blotenberg et al. (2025) observaron que los adultos mayores con compensación auditiva o visual
mantenían un estado funcional más alto y una progresión más lenta de los síntomas de demencia.
De manera complementaria, los estudios más recientes sugieren la influencia de factores
emergentes, como la actividad física regular y los hábitos dietéticos saludables, aunque con
resultados variables. El trabajo de Na et al. (2025) identificó que una dieta equilibrada y el control
de la diabetes pueden mediar positivamente en la relación entre la alimentación y la aparición de
demencias. Si bien algunos patrones dietéticos específicos mostraron asociaciones no lineales, la
evidencia general respalda que una alimentación saludable y el manejo adecuado del metabolismo
glucémico contribuyen a preservar la salud cerebral.
En conjunto, la evidencia sintetizada revela que la combinación de educación continua,
interacción social, estabilidad emocional, control de enfermedades crónicas y hábitos saludables
constituye la estrategia más efectiva para retrasar o prevenir la progresión de las demencias
corticales. Estos hallazgos confirman que los factores protectores actúan de manera
multidimensional, reforzando la hipótesis de que la prevención de la demencia requiere
intervenciones integrales que aborden tanto los determinantes médicos como los psicosociales.
Relación entre los factores de riesgo y los factores de protección
El análisis comparativo de los trece estudios incluidos evidencia una relación estrecha y
bidireccional entre ambos grupos de variables. Los resultados demuestran que los factores que
incrementan la probabilidad de desarrollar demencias corticales son, en muchos casos,
contrapuestos o modulables mediante la presencia de factores protectores equivalentes, como la
estimulación cognitiva, la educación continua y el apoyo social.
En este sentido, se observa una relación inversa entre los factores cardiovasculares y
metabólicos y las conductas saludables. Por ejemplo, los estudios de Goins et al. (2022),
Habibzadeh y Albrecht (2024) y Na et al. (2025) demostraron que el control adecuado de la
presión arterial, el manejo de la glucemia y la adopción de hábitos alimentarios balanceados
reducen significativamente el riesgo de Alzheimer y demencia vascular. Estos hallazgos son
coherentes con lo reportado por Wang et al. (2021), quienes destacan que la educación y la
práctica de actividad física actúan como mediadores positivos entre los factores de riesgo
biológicos y la preservación cognitiva. De forma complementaria, los factores psicosociales
muestran un comportamiento dual. Mientras que la depresión, el aislamiento social y la baja
escolaridad incrementan el riesgo de deterioro cognitivo (Bynum et al., 2024; Fitri et al., 2023),
el bienestar emocional, la participación social y el soporte familiar actúan como mecanismos
compensatorios, fortaleciendo la reserva cognitiva y retardando la manifestación clínica de la
demencia. Esta interrelación evidencia que las condiciones psicosociales no solo predisponen,
sino que también pueden amortiguar el impacto de los factores biológicos en la degeneración
cortical.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3147
Asimismo, se identifican interacciones sinérgicas entre los factores de protección y la
prevención de comorbilidades. Estudios como los de Blotenberg et al. (2025) y Fitri et al. (2023)
resaltan que el tratamiento oportuno de enfermedades crónicas, sumado a la estimulación mental
y social, contribuye a mantener un mejor rendimiento cognitivo. En contraste, la falta de control
médico y la inactividad física potencian el riesgo de deterioro acelerado.
Por último, una adecuada calidad del sueño y la reducción de la exposición a contaminantes
se asocian con mejores funciones cognitivas, mientras que el insomnio y la polución ambiental
agravan el daño cortical (Li et al., 2025).
En conjunto, la relación entre los factores de riesgo y de protección muestra un patrón
complementario y dinámico, donde los comportamientos saludables, la educación, el soporte
social y la atención médica preventiva pueden neutralizar o revertir parcialmente los efectos de
los factores de riesgo metabólicos, cardiovasculares y emocionales.
Diferencias según edad y factores socioeconómicos y culturales
La edad continúa siendo el factor no modificable más influyente en el desarrollo de las
demencias corticales, pero su interacción con otras variables ofrece matices relevantes. Pham et
al. (2022) hallaron que, en adultos de 65 a 79 años, la depresión, el tabaquismo previo y la diabetes
mellitus incrementan de forma significativa el riesgo de demencia, mientras que, en mayores de
80 años, el bajo peso corporal y la fragilidad física cobraron mayor relevancia. Asimismo,
Gottesman et al. (2022) reportaron que la hipertensión en la mediana edad y la diabetes en etapas
tardías tienen efectos diferenciales en la neurodegeneración, lo que sugiere que la ventana
temporal de exposición a factores de riesgo determina su impacto acumulativo.
En cuanto a la protección, los estudios de Dhana et al. (2024) y Fitri et al. (2023) coinciden
en que la actividad física y el control metabólico ofrecen beneficios cognitivos más notorios en
edades intermedias de la vejez (65–75 años), mientras que en edades avanzadas el efecto protector
disminuye, posiblemente por la coexistencia de múltiples comorbilidades.
Las diferencias asociadas al nivel educativo y la condición socioeconómica también fueron
evidentes en los estudios de Bynum et al. (2024) y Fitri et al. (2023), los cuales mostraron
mostrando que las personas con baja escolaridad y ocupaciones no calificadas presentan una
mayor prevalencia de demencia.
Luo et al. (2023) confirmaron, mediante análisis genético, que un mayor logro educativo
se asocia con menor riesgo de Alzheimer. Además se evidenció que la desigualdad educativa
amplifica la vulnerabilidad cognitiva, especialmente en contextos de bajos ingresos, donde el
acceso a servicios de salud y programas de estimulación cognitiva es limitado.
En relación con la etnicidad, los estudios realizados en Estados Unidos y Canadá (Dhana
et al., 2024; Habibzadeh & Albrecht, 2024; Kim et al., 2022) señalaron que los afroamericanos e
indígenas norteamericanos presentan mayor carga de factores de riesgo metabólicos y vasculares,
mientras que las poblaciones caucásicas exhiben mayor prevalencia de trastornos afectivos.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3148
Estas variaciones sugieren la influencia de determinantes sociales y culturales, que afectan
tanto la exposición a los factores de riesgo como la adopción de conductas protectoras. La menor
representación de poblaciones latinoamericanas y asiáticas, señalada por Fitri et al. (2023), resalta
la necesidad de ampliar la diversidad geográfica en la investigación sobre demencias corticales.
DISCUSIÓN
Se ha confirmado que las demencias corticales se asocian principalmente con factores de
riesgo cardiometabólicos, psicosociales y de estilo de vida. Estos hallazgos coinciden con los
planteamientos de la Comisión Lancet (Livingston et al., 2020), que estimó que cerca del 40% de
los casos podrían prevenirse mediante el control simultáneo de hipertensión, diabetes, obesidad,
tabaquismo e inactividad física.
En consonancia con estudios longitudinales de gran escala, como los de Wang et al. (2023)
y Cunningham et al. (2025), la presente síntesis corrobora la influencia de los factores
cardiovasculares sobre la neurodegeneración cortical. La coexistencia de hipertensión arterial,
diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cerebrovascular incrementa sustancialmente el riesgo de
Alzheimer y demencia vascular, evidenciando un modelo multicausal acumulativo. Los hallazgos
de Gottesman et al. (2022) refuerzan este vínculo al demostrar que la hipertensión en la mediana
edad y la diabetes tardía son predictores independientes de deterioro cognitivo y atrofia cortical,
resultados coherentes con la progresión neuroanatómica descrita por Scheltens et al. (2021).
En el ámbito psicosocial, tanto Bynum et al. (2024) como Fitri et al. (2023) evidenciaron
que el bajo nivel educativo, las ocupaciones no calificadas y el aislamiento social son
determinantes significativos del riesgo de demencia. La educación emerge como un factor
protector estructural, en tanto promueve la reserva cognitiva (Luo et al., 2023). Este hallazgo
coincide con estudios previos en América Latina (Custodio et al., 2017; Santamaría-García et al.,
2023) que asocian la desigualdad educativa con una mayor vulnerabilidad neurocognitiva.
Respecto de los factores de protección, la evidencia sintetizada respalda el papel de la
educación continua, la participación social y la actividad física regular como mecanismos
sinérgicos que refuerzan la reserva cognitiva. Tal como lo plantearon Deckers et al. (2015) y De
la Rosa et al. (2020), las conductas saludables y la estimulación cognitiva sostenida reducen el
riesgo de deterioro cortical. En línea con ello, Wang et al. (2021) y Dhana et al. (2024)
demostraron que el bienestar psicológico y las redes sociales activas se asocian con una mejor
funcionalidad y un declive cognitivo más lento. En cuanto a los factores emergentes, se identificó
que la calidad del sueño y la exposición ambiental tienen un papel dual. Spira et al. (2014)
advirtieron que los trastornos del sueño pueden acelerar el deterioro cognitivo, mientras que
Mohammadzadeh et al. (2024) y el informe COMEAP (2022) reportaron que la exposición
prolongada a partículas finas (PM2.5) y dióxido de nitrógeno eleva la posibilidad de demencia,
lo que podría reflejar un eje ambiental-neuroinflamatorio aún poco explorado.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3149
Los factores de riesgo y aquellos vinculados a la protección exhiben una interdependencia
dinámica: las mismas variables que predisponen a la demencia (por ejemplo, sedentarismo,
depresión o aislamiento) pueden ser moduladas mediante estrategias de estimulación cognitiva,
ejercicio físico y control médico preventivo. Este modelo bidireccional se alinea con el paradigma
de envejecimiento saludable promovido por la OMS (2019, 2025).
La presente revisión reafirma tendencias globales observadas en estudios poblacionales
como el Framingham Heart Study (Wang et al., 2023), donde la coexistencia de factores
cardiovasculares multiplica el riesgo de demencia. Asimismo, se corrobora el valor de la dieta
mediterránea, debido a sus cualidades antioxidantes y antiinflamatorias. Lo expuesto ha sido
documentado en meta-análisis recientes (Fekete et al., 2025; Wang et al., 2025). Sin embargo,
ciertos resultados contradictorios, como los de Na et al. (2025) sobre dietas ricas en azufre
microbiano, revelan la necesidad de considerar la interacción genético- metabólica y la
heterogeneidad poblacional en la interpretación de los hallazgos.
En el plano regional, el reducido número de publicaciones latinoamericanas al respecto
limita la base necesaria para generalizar resultados. La revisión confirma la brecha geográfica
identificada por Lipnicki et al. (2025), quienes destacaron que más del 80 % de la evidencia
disponible proviene de países de altos ingresos. Este vacío metodológico subraya la urgencia de
investigaciones multicéntricas en contextos socioculturales diversos, particularmente en América
Latina, donde los determinantes sociales del envejecimiento difieren sustancialmente.
Limitaciones de la evidencia y del proceso de revisión
En primer lugar, en los resultados de búsqueda prevalecieron los abordajes
observacionales, lo cual restringe la inferencia causal entre los factores analizados y la aparición
de demencias corticales. Segundo, la heterogeneidad metodológica (diferencias en escalas,
criterios diagnósticos y covariables controladas) dificultó la síntesis cuantitativa, por lo que se
optó por una integración narrativa. Tercero, la limitada representación geográfica y la exclusión
de estudios no disponibles en texto completo podrían generar sesgo de selección. Finalmente, no
se aplicó una evaluación formal de la certeza de la evidencia (GRADE) debido a la naturaleza
exploratoria de la revisión.
Implicaciones para la práctica y la investigación futura
Los hallazgos resaltan la importancia de estrategias preventivas intersectoriales centradas
en la salud cardiovascular, la educación continua y el fomento de la actividad física moderada a
intensa.
Se recomienda fortalecer la investigación longitudinal en contextos latinoamericanos,
incorporando variables ambientales, de sueño y de salud mental, así como modelos integrados de
predicción que combinen biomarcadores, factores de estilo de vida y determinantes sociales.
Asimismo, futuras revisiones deberían aplicar herramientas PRISMA-ScR actualizadas y análisis
de sensibilidad que permitan valorar la robustez de las asociaciones identificadas.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3150
CONCLUSIONES
La presente revisión sistemática de alcance, guiada por la Declaración PRISMA 2020 (Page
et al., 2021), permitió ratificar que las demencias de tipo Alzheimer, frontotemporal y vascular se
originan en un entramado de causas multifactoriales, donde confluyen variables biológicas,
cardiovasculares, ambientales y sociocognitivas.
En primer lugar, los factores de riesgo más consistentes fueron la hipertensión arterial, la
diabetes mellitus tipo 2, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y el aislamiento social. Estas
condiciones incrementan la vulnerabilidad neuronal y potencian los procesos neuroinflamatorios
y vasculares vinculados con la pérdida de volumen cortical.
En segundo término, la evidencia acumulada confirma que la educación prolongada, la
actividad física regular, las redes sociales activas y la estimulación cognitiva sostenida actúan
como factores protectores que fortalecen la reserva cognitiva y retardan la expresión clínica del
deterioro. De manera complementaria, la dieta mediterránea y los patrones de sueño saludables
se consolidan como componentes clave de los estilos de vida neuroprotectores.
Los resultados reafirman la necesidad de políticas públicas intersectoriales orientadas al
envejecimiento saludable y al control temprano de los factores cardiovasculares desde etapas
medias de la vida. Asimismo, las estrategias preventivas deben integrar educación continua,
programas de bienestar emocional y reducción de la contaminación ambiental como ejes de
intervención en salud poblacional.
Desde el punto de vista científico, esta revisión evidenció vacíos significativos en la
investigación latinoamericana, tanto en la disponibilidad de datos poblacionales como en el
análisis de determinantes socioculturales del envejecimiento cognitivo. Por ello, se recomienda
promover estudios multicéntricos de cohorte y la aplicación de modelos predictivos basados en
inteligencia artificial que integren variables clínicas, genéticas y ambientales.
Finalmente, se destaca que la prevención de las demencias corticales no solo depende de la
intervención médica, sino también de transformaciones estructurales en educación, equidad social
y estilos de vida. Fomentar una cultura de autocuidado cognitivo y bienestar integral constituye
la vía más prometedora para reducir la carga global de estas enfermedades en las próximas
décadas.
Consideraciones éticas: No se requiere aprobación ética, ya que la revisión solo utiliza
datos publicados y no involucra a participantes humanos directos.

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3151
REFERENCIAS
Abenza Abildua, M. J., Lanz Santos, E., Moreno Domínguez, L., Mata Álvarez-Santullano, M.,
Borrue Fernández, C., Palmí Cortés, I., Lobato Rodríguez, R., Navacerrada Barrero, F. J.,
Martínez Ubierna, S., Gómez Aceña A, Á., Suárez Gisbert, E., Lores Gutiérrez, V., Gómez
de la Riva, Á., Pérez López, C., & Novo Aparicio, S. (2024). Atrofia cortical precoz en el
trastorno de conducta del sueño REM. Medicina Clínica, 163(2), 70–73.
https://doi.org/10.1016/j.medcli.2024.02.014
Alzheimer’s Association. (2024). 2024 Alzheimer’s disease facts and figures. Alzheimer’s &
Dementia, 20(5), 3708–3821. https://doi.org/10.1002/alz.13809
Anstey, K. J., Eramudugolla, R., Hosking, D. E., Lautenschlager, N. T., & Dixon, R. A. (2015).
Bridging the Translation Gap: From Dementia Risk Assessment to Advice on Risk
Reduction. The Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease, 19(3), 189–198.
https://doi.org/10.14283/jpad.2015.75
Blotenberg, I., Wittström, F., Michalowsky, B., Platen, M., Wucherer, D., Teipel, S., Hoffmann,
W., & Thyrian, J. R. (2025). Modifiable risk factors and symptom progression in dementia
over up to 8 years—Results of the DelpHi-MV trial. Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis,
Assessment & Disease Monitoring, 17(1), 113. https://doi.org/10.1002/dad2.70050
Bourdon, E., & Belmin, J. (2021). Enriched gardens improve cognition and independence of
nursing home residents with dementia: a pilot-controlled trial. Alzheimer’s Research &
Therapy, 13(1), 116. https://doi.org/10.1186/s13195-021- 00849-w
Bruinsma, J., Visser, L. N. C., Abaci, A., Rosenberg, A., Diaz-Ponce, A., Hanke, S., Crutzen, R.,
Mangialasche, F., Kivipelto, M., & Thunborg, C. (2024). Social activities in multidomain
dementia prevention interventions: insights from practice and a blueprint for the future.
Frontiers in Psychiatry, 15. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1386688
Bynum, J. P. W., Benloucif, S., Martindale, J., O’Malley, A. J., & Davis, M. A. (2024). Regional
variation in diagnostic intensity of dementia among older U.S. adults: An observational
study. Alzheimer’s & Dementia, 20(10), 6755–6764. https://doi.org/10.1002/alz.14092
Centers for Disease Control and Prevention. (2024). Classic Creutzfeldt-Jakob Disease.
https://www.cdc.gov/creutzfeldt-jakob/about/
Contreras Aguilera, S. M., Navarro, J.-J., & Sánchez Rodríguez, J. R. (2020).
Promotores de reserva cognitiva en adultos mayores con alto riesgo de demencia
cortical. Revista Cubana de Enfermería, 36(2). http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-
03192020000200014&script=sci_arttext
Custodio, N., García, A., Montesinos, R., Escobar, J., & Bendezú, L. (2008). Prevalencia de
demencia en una población urbana de Lima-Perú: estudio puerta a puerta. Anales de La

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3152
Facultad de Medicina, 69(4), 233–238.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8415333
Custodio, N., Wheelock, A., Thumala, D., & Slachevsky, A. (2017). Dementia in Latin America:
Epidemiological Evidence and Implications for Public Policy. Frontiers in Aging
Neuroscience, 9. https://doi.org/10.3389/fnagi.2017.00221
De la Rosa, A., Olaso-Gonzalez, G., Arc-Chagnaud, C., Millan, F., Salvador-Pascual, A., García-
Lucerga, C., Blasco-Lafarga, C., Garcia-Dominguez, E., Carretero, A., Correas, A. G.,
Viña, J., & Gomez-Cabrera, M. C. (2020). Physical exercise in the prevention and treatment
of Alzheimer’s disease. Journal of Sport and Health Science, 9(5), 394–404.
https://doi.org/10.1016/j.jshs.2020.01.004
Deckers, K., van Boxtel, M. P. J., Schiepers, O. J. G., de Vugt, M., Muñoz Sánchez, J. L., Anstey,
K. J., Brayne, C., Dartigues, J.-F., Engedal, K., Kivipelto, M., Ritchie, K., Starr, J. M.,
Yaffe, K., Irving, K., Verhey, F. R. J., & Köhler, S. (2015). Target risk factors for dementia
prevention: a systematic review and Delphi consensus study on the evidence from
observational studies. International Journal of Geriatric Psychiatry, 30(3), 234–246.
https://doi.org/10.1002/gps.4245
Desai, R., John, A., Saunders, R., Marchant, N. L., Buckman, J. E. J., Charlesworth, G., Zuber,
V., & Stott, J. (2023). Examining the Lancet Commission risk factors for dementia using
Mendelian randomisation. BMJ Mental Health, 26(1), 1–8.
https://doi.org/10.1136/bmjment-2022-300555
Dhana, K., Barnes, L. L., Beck, T., Dhana, A., Liu, X., Desai, P., Ng, T. K. S., Evans, D. A., &
Rajan, K. B. (2024). External validation of dementia prediction models in Black or African
American and White older adults: A longitudinal population-based study in the United
States. Alzheimer’s & Dementia, 20(11), 7913–7922. https://doi.org/10.1002/alz.14280
Donoso, A. (2003). La enfermedad de Alzheimer. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría, 41.
https://doi.org/10.4067/S0717-92272003041200003
Duffner, L. A., Deckers, K., Cadar, D., Steptoe, A., de Vugt, M., & Köhler, S. (2022). The role
of cognitive and social leisure activities in dementia risk: assessing longitudinal
associations of modifiable and non-modifiable risk factors. Epidemiology and Psychiatric
Sciences, 31, e5. https://doi.org/10.1017/S204579602100069X
EsSalud. (2024). EsSalud: Más de 10 mil asegurados con diagnóstico de Alzheimer han sido
atendidos en lo que va del 2024. https://www.gob.pe/institucion/essalud/noticias/1026122
Fekete, M., Varga, P., Ungvari, Z., Fekete, J. T., Buda, A., Szappanos, Á., Lehoczki, A., Mózes,
N., Grosso, G., Godos, J., Menyhart, O., Munkácsy, G., Tarantini, S., Yabluchanskiy, A.,
Ungvari, A., & Győrffy, B. (2025). The role of the Mediterranean diet in reducing the risk
of cognitive impairement, dementia, and Alzheimer’s disease: a meta-analysis.
GeroScience, 47(3), 3111–3130. https://doi.org/10.1007/s11357-024-01488-3

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3153
Fitri, F. I., Farina, N., Turana, Y., Theresia, I., Sani, T. P., Suswanti, I., & Banerjee, S. (2023).
Modifiable risk factors for dementia in Indonesia: Results from STRiDE project.
Neurology Asia, 28(4), 1009–1017. https://doi.org/10.54029/2023nxi
Goins, R. T., Winchester, B., Jiang, L., Grau, L., Reid, M., Corrada, M. M., Manson, S. M., &
O’Connell, J. (2022). Cardiometabolic Conditions and All-Cause Dementia Among
American Indian and Alaska Native People. The Journals of Gerontology: Medical
Sciences, 77(2), 323–330. https://doi.org/10.1093/gerona/glab097
Gottesman, R. F., Wu, A., Coresh, J., Knopman, D. S., Jack, C. R., Rahmim, A., Sharrett, A. R.,
Spira, A. P., Wong, D. F., Wagenknecht, L. E., Hughes, T. M., Walker, K. A., & Mosley,
T. H. (2022). Associations of Vascular Risk and Amyloid Burden with Subsequent
Dementia. Annals of Neurology, 92(4), 607–619. https://doi.org/10.1002/ana.26447
Habibzadeh, P., & Albrecht, J. (2024). Association Between Race and Comorbid Conditions
Among Older Adults with Dementia. Journal of Clinical Medicine, 13(21), 1–11.
https://doi.org/10.3390/jcm13216368
Infobae. (2024). Crecen los casos de demencia en América Latina: cuáles son los desafíos para
diagnosticar y tratar a tiempo. https://www.infobae.com/america/2024/06/19/crecen-los-
casos-de-demencia-en-america-latina-cuales-son-los-desafios-para-diagnosticar-y-tratar-
a-tiempo/
Instituto Nacional de Salud. (2019). Memantina para el tratamiento de pacientes con demencia
tipo Alzheimer moderada a severa.
https://docs.bvsalud.org/biblioref/2020/11/1129929/ets-18-2019-memantina.pdf
Joshi, P., Hendrie, K., Jester, D. J., Dasarathy, D., Lavretsky, H., Ku, B. S., Leutwyler, H., Torous,
J., Jeste, D. V., & Tampi, R. R. (2024). Social connections as determinants of cognitive
health and as targets for social interventions in persons with or at risk of Alzheimer’s
disease and related disorders: a scoping review. International Psychogeriatrics, 36(2), 92–
118. https://doi.org/10.1017/S1041610223000923
Karssemeijer, E. G. A., Aaronson, J. A., Bossers, W. J. R., Donders, R., Olde Rikkert, M. G. M.,
& Kessels, R. P. C. (2019). The quest for synergy between physical exercise and cognitive
stimulation via exergaming in people with dementia: a randomized controlled trial.
Alzheimer’s Research & Therapy, 11(1), 3. https://doi.org/10.1186/s13195-018-0454-z
Kim, Y., Zhang, K., Savitz, S. I., Chen, L., Schulz, P. E., & Jiang, X. (2022). Counterfactual
analysis of differential comorbidity risk factors in Alzheimer’s disease and related
dementias. PLOS Digital Health, 1(3), e0000018.
https://doi.org/10.1371/journal.pdig.0000018
Lipnicki, D. M., Vella, A. S., Jiang, J., Mewton, L., Matison, A. P., Mather, K., Thalamuthu, A.,
Catts, V. S., Chen, R., Husein, N., Wen, W., Kochan, N. A., Crawford, J. D., & Sachdev,
P. S. (2025). Addressing global diversity in dementia research with the COSMIC

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3154
collaboration. Neuroscience, 582, 180–194.
https://doi.org/10.1016/j.neuroscience.2025.07.036
Liu, W., Deng, W., Gong, X., Ou, J., Yu, S., & Chen, S. (2025). Global burden of Alzheimer’s
disease and other dementias in adults aged 65 years and over, and health inequality related
to SDI, 1990–2021: analysis of data from GBD 2021. BMC Public Health, 25(1), 1–10.
https://doi.org/10.1186/s12889-025-22378-z
Livingston, G., Sommerlad, A., Orgeta, V., Costafreda, S. G., Huntley, J., Ames, D., Ballard, C.,
Banerjee, S., Burns, A., Cohen-Mansfield, J., Cooper, C., Fox, N., Gitlin, L. N., Howard,
R., Kales, H. C., Larson, E. B., Ritchie, K., Rockwood, K., Sampson, L., Mukadam, N.
(2017). Dementia prevention, intervention, and care. The Lancet, 390(10113), 2673–2734.
https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(17)31363-
6/fulltext?memberid&parentid=0&postid=128582&website=main%3Fpostid%3D128582
%3Fmemberid
Luo, J., Thomassen, J. Q., Bellenguez, C., Grenier-Boley, B., de Rojas, I., Castillo, A., Parveen,
K., Küçükali, F., Nicolas, A., Peters, O., Schneider, A., Dichgans, M., Rujescu, D.,
Scherbaum, N., Jürgen, D., Riedel-Heller, S., Hausner, L., Porcel, L. M., Düzel, E., …
Frikke-Schmidt, R. (2023). Genetic Associations Between Modifiable Risk Factors and
Alzheimer Disease. JAMA Network Open, 6(5), e2313734.
https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2023.13734
Mohammadzadeh, M., Khoshakhlagh, A. H., & Grafman, J. (2024). Air pollution: a latent key
driving force of dementia. BMC Public Health, 24(1), 2370.
https://doi.org/10.1186/s12889-024-19918-4
Na, J., Yang, C., Na, M., Na, X., Tan, Y., Shi, X., Li, Z., Ji, J. S., & Zhao, A. (2025).
Association between sulfur microbial diet and the risk of dementia: a large-scale prospective
cohort study. Nutrition Journal, 24(1), 104. https://doi.org/10.1186/s12937-025-01172-y
Nichols, E., Murray, C. J. L., Vos, T., Steinmetz, J. D., Vollset, S. E., Fukutaki, K., Chalek, J.,
Abd-Allah, F., Abdoli, A., Abualhasan, A., Abu-Gharbieh, E., Akram, T. T., Al Hamad,
H., Alahdab, F., Alanezi, F. M., Alipour, V., Almustanyir, S., Amu, H., Ansari, I., …
Zhang, Z.-J. (2022). Estimation of the global prevalence of dementia in 2019 and forecasted
prevalence in 2050: an analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. The Lancet
Public Health, 7(2). https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-
2667(21)00249-8/fulltext?mc_cid=9d4b08a8a6&mc_eid=UNIQID
Nitrini, R., Bottino, C. M. C., Albala, C., Custodio Capuñay, N. S., Ketzoian, C., Llibre
Rodriguez, J. J., Maestre, G. E., Te Ramos-Cerqueira, A. resa A., & Caramelli, P. (2009).
Prevalence of dementia in Latin America: a collaborative study of population-based
cohorts. International Psychogeriatrics, 21(4), 622–630.
https://doi.org/10.1017/S1041610209009430

Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3155
Oré Arroyo, C. (2025). Día del adulto mayor: cuántos peruanos y peruanas tienen más de 60 años,
según el INEI. https://www.infobae.com/peru/2025/08/26/dia-del-adulto-mayor-cuantos-
peruanos-y-peruanas-tienen-mas-de-60-anos-segun-el-inei/#:~:text=
Petersson, S. D., & Philippou, E. (2016). Mediterranean Diet, Cognitive Function, and Dementia:
A Systematic Review of the Evidence. Advances in Nutrition, 7(5), 889–904.
https://doi.org/10.3945/an.116.012138
Pham, A. N. Q., Lindeman, C., Voaklander, D., Wagg, A., & Drummond, N. (2022). Risk factors
for incidence of dementia in primary care practice: a retrospective cohort study in older
adults. Family Practice, 39(3), 406–412. https://doi.org/10.1093/fampra/cmab168
Prince, M., Ferri, C. P., Acosta, D., Albanese, E., Arizaga, R., Dewey, M., Gavrilova, S. I.,
Guerra, M., Huang, Y., Jacob, K., Krishnamoorthy, E., McKeigue, P.,
Rodriguez, J. L., Salas, A., Sosa, A. L., Sousa, R. M., Stewart, R., & Uwakwe, R. (2007). The
protocols for the 10/66 dementia research group population-based research programme.
BMC Public Health, 7(165). https://doi.org/10.1186/1471-2458-7-165
Ribeiro, F., Teixeira-Santos, A. C., Caramelli, P., & Leist, A. K. (2022). Prevalence of dementia
in Latin America and Caribbean countries: Systematic review and meta-analyses exploring
age, sex, rurality, and education as possible determinants. Ageing Research Reviews, 81,
101703. https://doi.org/10.1016/j.arr.2022.101703
Shin, J.-H. (2022). Dementia Epidemiology Fact Sheet 2022. Annals of Rehabilitation Medicine,
46(2), 53–59. https://doi.org/10.5535/arm.22027
Spira, A. P., Chen-Edinboro, L. P., Wu, M. N., & Yaffe, K. (2014). Impact of sleep on the risk of
cognitive decline and dementia. Current Opinion in Psychiatry, 27(6), 478–483.
https://doi.org/10.1097/YCO.0000000000000106
The Guardian. (2024). Up to 100,000 may have undiagnosed forms of dementia.
https://www.theguardian.com/society/article/2024/jul/19/up-to-100000-may-have-
undiagnosed-forms-of-dementia-in-england
Urso, D., Giannoni-Luza, S., Brayne, C., Ray, N., & Logroscino, G. (2025). Incidence and
Prevalence of Frontotemporal Dementia. JAMA Neurology.
https://doi.org/10.1001/jamaneurol.2025.3307
Wang, R., Qiu, C., Dintica, C. S., Shang, Y., Larrañaga, A. C., Wang, H.-X., & Xu, W. (2021).
Shared risk and protective factors between Alzheimer’s disease and ischemic stroke: A
population-based longitudinal study. Alzheimer’s and Dementia, 17(2), 191–204.
https://doi.org/10.1002/alz.12203
Wang, X., Xin, Z., Li, X., Wu, K., Wang, W., Guo, L., Wang, L., Mo, X., Liu, X., & Guo, Z.
(2025). Mediterranean diet and dementia: MRI marker evidence from meta-analysis.
European Journal of Medical Research, 30(1), 32. https://doi.org/10.1186/s40001-025-
02276-1
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3156
World Health Organization. (2025). Dementia. https://www.who.int/news-room/fact-
sheets/detail/dementia