Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3133
https://doi.org/
10.69639/arandu.v13i3.2601
Factores de riesgo y protección asociados a demencias

corticales: una revisión de alcance

Risk and Protective Factors Associated with Cortical Dementias: A Scoping Review

Roberto René Ramírez Bengoa

r3br3b2021@gmail.com

https://orcid.org/0000
-0003-3927-9275
Hospital Regional Cusco
- Universidad Peruana Unión
Lima
– Perú
Carlos Teódulo Siccha Paredes

com
stgomedic@gmail.com
https://orcid.org/0009
-0001-4295-5919
Universidad Peruana Unión

Lima
- Perú
Artículo recibido: 10 agosto 2026- Aceptado para publicación:16 septiembre 2026

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar

RESUMEN

El envejecimiento poblacional y el incremento de las demencias generan una carga creciente para

los sistemas de salud, las familias y los cuidadores. El objetivo de esta revisión fue identificar los

factores de riesgo y de protección asociados a las demenc
ias corticales en adultos mayores. Se
realizó una revisión de alcance de estudios publicados entre 2021 y 2025, siguiendo PRISMA
-
ScR y el marco metodológico de Arksey y O’Malley adaptado por el Joanna Briggs Institute. Se

buscaron estudios en PubMed, Scopu
s y Web of Science. De 1415 registros identificados, 13
estudios cumplieron los criterios de elegibilidad. Los factores de riesgo modificables más

consistentes se agruparon en componentes cardiometabólicos, psicosociales y de estilo de vida;

destacaron hip
ertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad cerebrovascular, obesidad,
tabaquismo, sedentarismo, depresión, aislamiento social y baja escolaridad. Los factores

protectores se concentraron en educación y estimulación cognitiva, actividad física, parti
cipación
social, bienestar psicológico y control de comorbilidades. La evidencia mostró heterogeneidad

según edad, contexto socioeconómico y características poblacionales, además de una marcada

concentración de estudios en países de altos ingresos. Se conc
luye que las demencias corticales
responden a un entramado multifactorial y que su prevención requiere intervenciones integrales

sobre salud cardiovascular, estilos de vida, reserva cognitiva y determinantes psicosociales.

Persisten vacíos importantes de e
videncia en América Latina.
Palabras clave
: adulto mayor, demencias corticales, factores de riesgo, factores protectores,
reserva
cognitive
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3134
ABSTRACT

Population ageing and the increasing burden of dementia pose growing challenges to health

systems, families, and caregivers. This scoping review aimed to identify risk and protective

factors associated with cortical dementias in older adults. Studies publi
shed between 2021 and
2025 were reviewed following PRISMA
-ScR guidance and the Arksey and O’Malley framework
as adapted by the Joanna Briggs Institute. PubMed, Scopus, and Web of Science were searched.

Of 1,415 records identified, 13 studies met the eligib
ility criteria. The most consistent modifiable
risk factors were grouped into cardiometabolic, psychosocial, and lifestyle domains, including

hypertension, diabetes mellitus, cerebrovascular disease, obesity, smoking, physical inactivity,

depression, socia
l isolation, and low educational attainment. Protective factors included education
and cognitive stimulation, physical activity, social participation, psychological well
-being, and
adequate management of comorbidities. Evidence varied by age, socioeconomic
context, and
population characteristics, and was strongly concentrated in high
-income countries. Cortical
dementias therefore appear to result from a multifactorial network of biological, cardiovascular,

environmental, and sociocognitive determinants. Pre
vention should integrate cardiovascular
health, healthy lifestyles, cognitive reserve, and psychosocial determinants. Important evidence

gaps remain in Latin America.

Keywords:
older adults, cortical dementias, risk factors, protective factors, cognitive reserve
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Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3135
INTRODUCCIÓN

La demencia se ubica como uno de los
factores principales vinculados tanto a tasas de
mortalidad como con la discapacidad a nivel mundial, con una prevalencia actual que afecta

aproximadamente a 55 millones de personas. Según las proyecciones epidemiológicas, se estima

que esta cifra ascender
á a 78 millones para el año 2030 y alcanzará alrededor de 139 millones de
casos hacia 2050 (Brain et al., 2022). La enfermedad de Alzheimer (EA) representa

aproximadamente entre el 60 % y el 70 % de todos los casos reportados (World Health

Organization, 20
25). En ese mismo año, los fallecimientos por Alzheimer y otras formas de
demencia en personas mayores de 60 años alcanzaron cerca de 1,92 millones, mientras que los

años de vida ajustados por discapacidad (DALYs) en mayores de 65 años aumentaron de 11,77

millones en 1990 a 32,55 millones en 2021 (Liu et al., 2025).

Entre las demencias predominantemente corticales, la EA mantiene una proporción

predominante (60
–70 %) (World Health Organization, 2025). La demencia con cuerpos de Lewy
(DCL) a menudo considera de perfil cortical
-subcortical, afecta aproximadamente al 5% de los
adultos mayores, aunque diversos estudios sugieren que su prevalencia real es mayor debido a un

subdiagnóstico significativo (Alzheimer’s Association, 2024). Por su parte, la demencia

frontotemporal (DFT) presenta una prevalencia global agrupada de
9,17 por cada 100.000
habitantes y una incidencia de 2,28 por cada 100.000 personas
-año (Urso et al., 2025).
Finalmente, aunque de curso agudo, la enfermedad de Creutzfeldt
-Jakob (CJD) se incluye en este
grupo por su afectación de la materia gris, con una
incidencia anual que se estima en 1–2 casos
por millón de personas (Centers for Disease Control and Prevention, 2024).

Estas cifras reflejan que, a pesar del claro predominio del Alzheimer, tanto la DCL como

la DFT podrían encontrarse infrarregistradas, lo que dificulta la estimación real de su carga

epidemiológica (The Guardian, 2024).

En América Latina y el Caribe, la prevalencia combinada de demencia se sitúa en 10,66 %

(IC 95 %: 9,08
–12,34), según un metaanálisis reciente que incluyó 31 estudios (Ribeiro et al.,
2022). En poblaciones de 65 años o más, la prevalencia fue de 8,96 %, con
una mayor afectación
en mujeres (8,97 %) que en hombres (7,26 %). Asimismo, las zonas rurales presentan tasas más

elevadas (8,68 %) que las urbanas (7,71 %) (Ribeiro et al., 2022).

Análisis anteriores ya habían estimado una prevalencia aproximada del 11 % en adultos

mayores de 65 años (Nitrini et al., 2009). La variabilidad en la prevalencia regional (entre 6 % y

10 %) depende de factores como el país, el nivel educativo y el context
o urbano o rural, siendo el
Alzheimer la causa principal (Infobae, 2024). Estudios multicéntricos realizados en Brasil, Chile,

Cuba, Perú y Venezuela reportaron una prevalencia promedio de 7,1 % en mayores de 65 años,

de los cuales el 55
–56 % correspondía a casos de Alzheimer (Nitrini et al., 2009).
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3136
El rango de prevalencia de Alzheimer oscila entre 5,9 % y 23,4 %, dependiendo del país,

la edad y las condiciones
socioeducativas (Custodio et al., 2017). Las proyecciones demográficas
sugieren que, debido al envejecimiento poblacional, la prevalencia de demencia en la región

podría alcanzar el 19,3 % hacia 2050 (Nichols et al., 2022). En términos de incidencia, estud
ios
latinoamericanos informan tasas de 13,8 por 1.000 personas
-año para demencia en general y de
7,7 por 1.000 personas
-año para-Alzheimer (Prince et al., 2007).
En el Perú, los estudios comunitarios también reflejan una carga considerable de demencias

corticales. En una investigación realizada en Lima urbana con población de 60 años o más, la

prevalencia fue de 6,85 %, siendo el Alzheimer el diagnóstico más común
(Custodio et al., 2008).
El Instituto Nacional de Salud (INS) reportó prevalencias estimadas de 7,6 % en zonas rurales y

de 8,5 % en zonas urbanas en personas mayores de 65 años (Instituto Nacional de Salud, 2019).

Por su parte, los registros del Ministerio de Salud (MINSA) documentaron 7474 atenciones

por demencia entre enero y mayo de 2024 (Ministerio de Salud, 2024a), y más de 6.000 atenciones

a mayores de 60 años durante 2025 (Ministerio de Salud, 2025), reflejan
do un aumento del 124
% en los casos de Alzheimer y otras demencias entre 2021 y 2024 (Ministerio de Salud, 2024b).

En EsSalud, durante 2024 se registraron 10.904 pacientes con diagnóstico de Alzheimer,

confirmando su predominio entre las demencias cortica
les (EsSalud, 2024). Finalmente, el INEI
informó que en 2024 el Perú contaba con más de 4,7 millones de adultos mayores (≥60 años),

equivalentes al 13,9 % de la población nacional, de los cuales el 52,4 % son mujeres y el 15,6 %

octogenarios (Oré Arroyo, 2
025). Este panorama demográfico incrementa la carga de
enfermedades neurodegenerativas.

El envejecimiento es un proceso natural, heterogéneo e irreversible, considerado el

principal factor de riesgo para la mayoría de las enfermedades crónicas (Ramírez & Martella,

2019). La demencia, por su parte, es un síndrome adquirido y progresivo que inv
olucra el
deterioro de múltiples funciones cerebrales, acompañado de síntomas cognitivos, emocionales y

conductuales que generan discapacidad y dependencia (Contreras et al., 2020).

Las demencias corticales, entre las cuales la enfermedad de Alzheimer constituye el

paradigma clínico más representativo, se destacan como una de las crisis sanitarias más relevantes

del siglo XXI. Se caracterizan por una degeneración neuronal progresiva e
n la corteza cerebral
que afecta funciones cognitivas superiores (Donoso, 2003). La atrofia cortical puede observarse

incluso antes de que se manifiesten los síntomas clínicos, siendo un marcador precoz de

neurodegeneración (Abenza et al., 2024).

No obstante, la demencia no debe considerarse como parte inevitable de la vejez, dado que

numerosos estudios han identificado factores de riesgo modificables. Se estima que cerca del 40

% de los casos podrían prevenirse o retrasarse si se controlan factore
s de riesgo a lo largo de la
vida (Livingston et al., 2017). Además, la OMS proyecta que los costos globales de la demencia,
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3137
que alcanzaron 1,3 billones de dólares en 2019, podrían llegar a 2,8 billones en 2030, lo cual

representa un enorme desafío económico y social (Shin, 2022).

Los factores de riesgo son rasgos que incrementan la probabilidad de desarrollar una

enfermedad, y se clasifican en no modificables (por ejemplo, edad, genética) y modificables (por

ejemplo, estilo de vida y salud cardiovascular) (Livingston et al., 2017).
En este sentido, la
Comisión Lancet identificó factores de riesgo a lo largo de la vida, entre los que se incluyen la

hipertensión, la diabetes y la baja educación. Su abordaje conjunto podría prevenir o retrasar la

aparición de los casos de demencia (Liv
ingston et al., 2017).
De acuerdo con evidencia longitudinal generada por el Framingham Heart Study, la

presencia de diabetes mellitus y un estilo de vida sedentario durante la mediana edad constituyen

factores de riesgo significativos para el desarrollo de demencia en la vida a
dulta tardía.
Paralelamente, la obesidad en la etapa de vejez se asocia de forma independiente con un

incremento en la probabilidad de padecer este trastorno (Hwang et al., 2023).

Durante el período 2021
-2023, la prevalencia de obesidad en adultos (≥20 años) en los
Estados Unidos fue del 40.3%, según las estadísticas de los Centers for Disease Control and

Prevention (CDC). La mayor frecuencia de casos se concentró en el grupo de med
iana edad (40-
59 años) (Emmerich et al., 2024).

Asimismo, la evidencia científica consolida a la hipertensión arterial como un determinante

causal común, implicado en los procesos fisiopatológicos que subyacen tanto a la enfermedad de

Alzheimer como a la demencia vascular (Lyon et al., 2024).

Con respecto a la calidad del sueño, Spira et al. (2014) señalan que “la evidencia emergente

sugiere que los trastornos del sueño y la baja calidad de este pueden contribuir al deterioro

cognitivo y a la demencia, aunque los hallazgos necesitan ser sistema
tizados y confirmados en
estudios longitudinales” (p. 482). En relación con los contaminantes ambientales,

Mohammadzadeh et al. (2024) reportan que “la exposición crónica a partículas finas (PM2.5) y a

dióxido de nitrógeno (NO₂) se asocia con deterioro cog
nitivo y adelgazamiento cortical en
regiones vulnerables al Alzheimer, lo que respalda la noción de que la contaminación del aire es

un factor emergente en la demencia” (p. 5). Asimismo, el informe de COMEAP (2022) sugiere

que la exposición a contaminantes
atmosféricos está vinculada al deterioro mental y al desarrollo
de demencia en la población de edad avanzada.

Los factores protectores son variables o comportamientos que disminuyen la probabilidad

de desarrollar una enfermedad. Estos elementos contribuyen a fortalecer la reserva cognitiva que

puede retrasar la aparición de los síntomas (Deckers et al., 2015). La
dieta mediterránea, por
ejemplo, se ha relacionado con una reducción del riesgo de deterioro cognitivo (Fekete et al.,

2025; Petersson & Philippou, 2016; Wang et al., 2025). La estimulación cognitiva y la

participación social regular también actúan como fa
ctores protectores, reduciendo de forma
significativa la probabilidad de demencia (Bruinsma et al., 2024; Duffner et al., 2022; Joshi et al.,
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3138
2024). Por su parte, el ejercicio físico se asocia con mejoras en la cognición y la funcionalidad,

tanto en adultos mayores sanos como en personas con deterioro cognitivo (De la Rosa et al., 2020;

Karssemeijer et al., 2019). Incluso intervenciones ambienta
les, como los jardines terapéuticos,
han mostrado efectos beneficiosos sobre la independencia funcional (Bourdon & Belmin, 2021).

En conjunto, estas estrategias se consideran mecanismos efectivos para retrasar la progresión de

las demencias corticales.

A pesar de los recientes avances, persisten vacíos significativos en la evidencia. La mayoría

de los estudios se ha realizado en poblaciones de altos ingresos y ascendencia europea, lo que

limita la comprensión de cómo los factores de riesgo y protección s
e expresan en contextos
socioeconómicos diversos (Livingston et al., 2017; Lipnicki et al., 2025; Santamaria
-García et al.,
2023). Además, la interacción sinérgica entre múltiples factores y su influencia combinada sobre

los desenlaces cognitivos aún no se
comprenden completamente (Anstey et al., 2015).
La presente investigación busca integrar y sistematizar la evidencia sobre los factores de

riesgo y protección asociados a las demencias corticales. Explorar estas interacciones permitirá

identificar patrones combinados y comprender cómo los factores prote
ctores pueden moderar o
compensar los efectos de los factores de riesgo, contribuyendo así al diseño de estrategias

preventivas y personalizadas. Factores emergentes como la calidad del sueño (Spira et al., 2014)

y la exposición a contaminantes ambientales
(Mohammadzadeh et al., 2024; COMEAP, 2022)
también merecen una atención especial por su potencial relevancia en la etiología de las

demencias.

En consecuencia, el objetivo de esta revisión de alcance fue identificar y sistematizar los

factores de riesgo y de protección asociados a las demencias corticales en adultos mayores, así

como describir sus variaciones según el tipo de demencia y el contex
to de estudio.
MATERIALES Y MÉTODOS

Esta revisión de alcance se llevó a cabo siguiendo la guía PRISMA
-ScR para su elaboración
y reporte, con el propósito de mapear la evidencia existente sobre los factores de riesgo y

protección asociados a las demencias corticales en adultos mayores. Además
, con la finalidad de
identificar la extensión, naturaleza y características de la literatura disponible, así como reconocer

vacíos de investigación en el área, este estudio se basó en el marco metodológico de Arksey y

O’Malley (Tricco et al., 2018), adapt
ado por el manual de metodología del Instituto Joanna Briggs
(Peters et al., 2020).

Criterios de elegibilidad

La tabla 1 describe los criterios
específicos que determinaron qué estudios se incluyeron y
cuáles se excluyeron en la revisión de alcance según la estrategia PEC.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3139
Tabla 1

Criterios de elegibilidad

Componente
Inclusión Exclusión
Población
Adultos mayores de 65 años
con
enfermedad de
Alzheimer, demencia

frontotemporal, demencia

con cuerpos de Lewy,

enfermedad de Creutzfeldt
-
Jakob o demencia vascular

cortical.

Demencias subcorticales,

deterioro cognitivo leve y

otras condiciones fuera del

foco cortical.

Exposición
Factores de riesgo
modificables; factores de

protección; factores

emergentes como sueño,

contaminación ambiental y

salud mental.

Factores exclusivamente

genéticos no modificables o

biomarcadores sin correlato

clínico.

Contexto
Estudios 2021–2025,
cualquier país y contexto

clínico, comunitario o

poblacional; inglés o español;

revisión por pares.

Estudios sin contexto de

muestra claramente

especificado.

Diseño
Estudios observacionales,
ensayos clínicos

aleatorizados y estudios

cuasiexperimentales.

Estudios puramente

cualitativos o narrativos y

literatura gris no arbitrada.

Estrategia de búsqueda

Las búsquedas bibliográficas se realizaron en PubMed, Scopus y Web of Science,

empleando estrategias específicas de búsqueda con operadores booleanos, filtros
temáticos y
temporales. La búsqueda se realizó durante la última semana de septiembre de 2025, abarcando

el período de publicación 2021
-2025.
En PubMed, se utilizó la siguiente estrategia: ("Dementia"[Title/Abstract]) OR

("Alzheimer Disease"[Title/Abstract]) OR ("Frontotemporal Dementia"[Title/Abstract]) OR

("cortical dementia"[Title/Abstract]) AND ("Risk Factors"[Title/Abstract]) OR ("Protectiv
e
Factors"[Title/Abstract]) OR ("Hypertension"[Title/Abstract]) OR ("Diabetes

Mellitus"[Title/Abstract]) OR ("Cognitive Reserve"[Title/Abstract]) AND ("older

adults"[Title/Abstract]) OR ("aged 65 years and over"[Title/Abstract]). Se aplicaron los filtros

C
lassical Article, Clinical Study, Clinical Trial, Observational Study y Randomized Controlled
Trial, restringiendo el período a 2021
-2025, lo que arrojó 370 registros.
En Scopus, la búsqueda se estructuró de la siguiente manera: TITLE(dementia) OR

TITLE("cortical dementia") OR TITLE("alzheimer
disease") OR TITLE("frontotemporal
dementia") AND TITLE
-ABS("risk factor*") OR TITLE-ABS("protective factor*") OR TITLE-
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3140
ABS("physical activity") OR TITLE
-ABS("lifestyle") OR TITLE-ABS("hypertension") OR
TITLE
-ABS("diabetes") OR TITLE-ABS("cognitive reserve") AND TITLE-ABS("older adults")
OR TITLE
-ABS("aged 65 years and over") AND PUBYEAR > 2020 AND PUBYEAR < 2026.
Se aplica
ron los filtros: tipo de documento: artículo; áreas temáticas: Medicina, Neurociencias,
Enfermería y Psicología; idioma: inglés y español; etapa de publicación: final, obteniéndose 482

registros.

En Web of Science, la estrategia utilizada fue: TS= (dementia OR "alzheimer disease" OR

"frontotemporal dementia") AND TS=(hypertension OR diabetes OR "cardiovascular disease"

OR "heart disease") AND TS=(elderly OR aged) AND PY=(2019
-2025). Se limitaron los
resultados a los años 2021
-2025, aplicando filtros de áreas de investigación en Neurociencias,
Neurología, Geriatría, Gerontología, Psicología, Psiquiatría, Endocrinología, Metabolismo,

Sistema Cardiovascular, Cardiología, Nutrición, Dietética y Salud Pú
blica, con un total de 563
registros.

En conjunto, la búsqueda sistemática identificó 1415 registros potencialmente relevantes

para la revisión.

Proceso de selección y extracción de datos

Los resultados de las búsquedas fueron gestionados en el software Rayyan, al cual se

importaron todos los registros procedentes de las bases de datos. La plataforma permitió la

detección automática de duplicados, lo que facilitó la depuración inicial y la
centralización de la
información. Dos revisores, de manera independiente (R.R.R.B y C.T.S.P.), realizaron el cribado

preliminar de títulos y resúmenes de todos los registros identificados, aplicando los criterios de

elegibilidad previamente establecidos. E
l proceso de selección de estudios se llevó a cabo de
forma sistemática y secuencial, siguiendo la guía PRISMA
-ScR, evaluando cada registro en
función de los criterios de inclusión y exclusión previamente definidos. Las discrepancias entre

revisores fueron
resueltas por consenso tras un análisis conjunto.
Los estudios que superaron esta fase avanzaron a la etapa de evaluación de elegibilidad, en

la cual se recuperaron y analizaron los textos completos en el gestor bibliográfico Mendeley. Para

garantizar la uniformidad, se aplicó un formulario de extracción
estandarizado, que permitió
verificar el cumplimiento de los criterios de inclusión y exclusión.

Finalmente, los artículos que cumplieron con todos los criterios fueron incluidos en la

revisión de alcance. De cada uno de ellos se extrajeron datos mediante un formulario

estandarizado que recopiló información relevante sobre: características metodológic
as, población
de estudio, factores de riesgo y de protección y hallazgos principales. Todo el proceso de

extracción fue verificado de forma independiente por los dos revisores (R.R.R.B y C.T.S.P.), lo

que aseguró la consistencia, precisión y transparencia
de los datos obtenidos, a fin de responder
a la pregunta de investigación:
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3141
¿Qué factores de riesgo y de protección han sido identificados en la literatura científica

reciente (2021
–2025) en relación con las demencias corticales en adultos mayores (≥65 años), y
cómo varían según el tipo de demencia y el contexto de estudio? El proceso completo de selección

y exclusión de estudios se presenta en la Figura 1.

Figura 1

Diagrama PRISMA del proceso de selección de artículos

Evaluación de la calidad metodológica

Aunque se efectuó un examen analítico y reflexivo de cada uno de los artículos, etapa

fundamental dentro del proceso metodológico de las revisiones de alcance, no se realizó una

evaluación formal del riesgo de sesgo ni de la rigurosidad metodológica de los
estudios. La
valoración del contenido fue llevada a cabo de forma autónoma por ambos revisores, quienes

posteriormente alcanzaron un consenso definitivo mediante un proceso de deliberación conjunta.

RESULTADOS

Resultados principales

Después de la búsqueda sistemática en PubMed (n = 370), Scopus (n = 482) y Web of

Science (n = 563), se identificaron 1415 registros. Tras suprimir 70 duplicados, quedaron 1345

registros para el cribado. De estos, 1240 se excluyeron por no ser relevantes o
no cumplir con los
criterios de inclusión (por centrarse en demencias subcorticales, deterioro cognitivo leve o

factores genéticos no modificables). Posteriormente, 105 artículos fueron evaluados en texto
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3142
completo, de los cuales se excluyeron 92 por motivos específicos: población o edad fuera del

rango establecido (>65 años) (n = 43), enfoque genético o biomarcadores sin correlato clínico (n

= 26), no responder a la pregunta de investigación (n = 14), acces
o restringido o incompleto (n =
9). Finalmente, 13 estudios cumplieron los criterios de elegibilidad. Los datos más relevantes de

los artículos incluidos en la revisión se sintetizan en la Tabla 2.

Tabla 2

Síntesis de los estudios incluidos en la revisión

Autor/año
País Diseño Factores de riesgo /
hallazgo

Factores

protectores /

hallazgo

Wang et al.,

2021

Suecia
Longitudinal Baja educación,
sedentarismo,

cardiopatías,

depresión,

tabaquismo,

hipertensión,

colesterol e IMC

elevados.

Bienestar

psicológico,

ocio

físico/mental y

red social rica.

Goins et al.,

2022

Estados Unidos
Transversal Diabetes y
enfermedad

cardiovascular; la

enfermedad

cerebrovascular

mostró la

asociación más

fuerte.

La hipertensión

perdió

asociación al

controlar

diabetes y

enfermedad

cardiovascular.

Pham et al.,

2022

Canadá
Cohorte
retrospectiva

Edad, depresión,

tabaquismo previo,

osteoartritis,

diabetes y

privación social;

bajo peso en

mayores de 80

años.

Hipertensión,

obesidad y

dislipidemia

manejadas en

atención

primaria no

mostraron

asociación

significativa.

Gottesman et

al., 2022

Estados Unidos
Cohorte
longitudinal

Hipertensión en

mediana edad,

diabetes tardía,

carga amiloide,

daño vascular y

neurodegeneración.

Obesidad en

mediana edad

mostró

asociación

inversa en

modelo

ajustado.

Kim et al.,

2022

Estados Unidos
Análisis
contrafactual

Secuelas de

enfermedad

cerebrovascular en

afroamericanos y

depresión en

caucásicos.

No informado.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3143
Fitri et al.,

2023

Indonesia
Transversal Baja educación,
ocupación no

calificada, diabetes

no controlada,

ACV, TCE,

pérdida auditiva y

EPOC.

Control de

diabetes y

abandono del

tabaquismo.

Desai et al.,

2023

Multinacional
Aleatorización
mendeliana

Resultados

causales no
sólidos;
asociaciones

paradójicas

atribuidas a posible

sesgo de

supervivencia.

Mayor logro

educativo en

análisis de

sensibilidad.

Luo et al., 2023
Multinacional Aleatorización
mendeliana

HDL alto y presión

arterial sistólica

alta asociados
con
mayor riesgo de

Alzheimer.

Mayor logro

educativo

asociado con

menor riesgo.

Habibzadeh &

Albrecht, 2024

Estados Unidos
Transversal Mayor carga de
obesidad,

enfermedad

cerebrovascular,

insuficiencia

cardiaca y

enfermedad

coronaria en

afroamericanos con

demencia.

No informado.

Dhana et al.,

2024

Estados Unidos
Longitudinal Baja educación,
IMC alto,

hipertensión

sistólica, colesterol,

depresión,

tabaquismo,

diabetes y

antecedente de

ACV.

Actividad física,

estimulación

cognitiva y

compromiso

social.

Bynum et al.,

2024

Estados Unidos
Observacional Edad avanzada,
baja educación,

obesidad, diabetes

y tabaquismo.

No informado.

Blotenberg et

al., 2025

Alemania
Ensayo por
conglomerados /

longitudinal

Depresión y

deterioro visual;

patrones complejos

según educación.

Tratamiento de

comorbilidades

y compensación

sensorial.

Na et al., 2025
Reino Unido Cohorte
prospectiva

Alta adherencia a

dieta microbiana de

azufre asociada con

mayor riesgo;

diabetes como

mediador.

No informado.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3144
A nivel
geográfico, los estudios incluidos se desarrollaron principalmente en Estados
Unidos (n = 6), seguidos de Alemania (n = 1), Suecia (n = 1), Canadá (n = 1), Reino Unido (n =

1), Indonesia (n = 1) y dos investigaciones de alcance multinacional (n = 2). Esta
distribución
refleja una concentración significativa de la evidencia en países de altos ingresos, con limitada

representación de contextos latinoamericanos o de ingresos medios, lo que coincide con la brecha

de conocimiento identificada en la justificación
del estudio. El tamaño muestral de los
participantes incluidos varió ampliamente entre los estudios, con muestras que oscilaron entre

322 y 788,989 adultos mayores, siendo la media aproximada de 6000 participantes por

investigación. La mayor parte de los
estudios reseñados incluyó a personas adultas mayores.
En relación con los diseños metodológicos, predominan los estudios observacionales

transversales (n = 3) y de cohortes prospectivas o retrospectivas (n = 6), seguidos de los ensayos

clínicos aleatorizados o cuasiexperimentales (n = 2) y análisis de aleator
ización mendeliana (n =
2). Estos diseños permiten identificar tanto asociaciones epidemiológicas como efectos

potenciales de factores modificables sobre el riesgo o la progresión de las demencias corticales.

En conjunto, la evidencia empírica analizada re
spalda la relevancia de diversos factores en la
génesis o mitigación de las demencias corticales, particularmente la enfermedad de Alzheimer y

la demencia vascular cortical.

Factores de riesgo

Se identificaron diversos factores de riesgo modificables que guardan relación directa con

la aparición o progresión de las demencias corticales. Estos factores se agrupan en tres categorías

principales: cardiometabólicos, psicosociales y de estilo de vida
.
Los factores de riesgo cardiovasculares y metabólicos fueron los más consistentes. Se

observó una asociación significativa entre hipertensión, diabetes mellitus tipo 2, enfermedad

cerebrovascular, obesidad e historia de accidente cerebrovascular (ACV) con
un mayor riesgo de
deterioro cognitivo y demencia. Estudios realizados en Estados Unidos (Goins et al., 2022;

Habibzadeh & Albrecht, 2024; Gottesman et al., 2022; Kim et al., 2022), Canadá (Pham et al.,

2022) y Suecia (Wang et al., 2021) demostraron que la
presencia de comorbilidades
cardiovasculares y metabólicas acelera el deterioro cognitivo y aumenta la probabilidad de

diagnóstico de demencia cortical. De igual modo, los hallazgos de Blotenberg et al. (2025)

evidenciaron que la coexistencia de depresión
y discapacidad visual en adultos mayores se asocia
con una disminución funcional más marcada.

Los factores psicosociales y educativos también mostraron un papel relevante. En los

análisis de Bynum et al. (2024) y Fitri et al. (2023), el bajo nivel educativo y la ocupación no

calificada emergieron como determinantes significativos del riesgo de Alzh
eimer y demencia
vascular. Asimismo, el aislamiento social y los síntomas depresivos contribuyeron a la

vulnerabilidad cognitiva, reforzando la hipótesis de que la falta de estimulación mental y social

disminuye la reserva cognitiva y acelera la degeneraci
ón cortical.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3145
Respecto a los factores de estilo de vida, la inactividad física, el tabaquismo y los hábitos

alimentarios poco saludables fueron identificados de manera recurrente. Estudios como el de Na

et al. (2025) y Wang et al. (2021) destacaron que la dieta con alta
carga de azufre microbiano
(SMD) y los estilos de vida sedentarios aumentan el riesgo de demencia cortical, especialmente

en presencia de diabetes o enfermedades cardiovasculares previas. Además, el estudio Desai et

al. (2023), de carácter multinacional,
refuerza la evidencia sobre el papel del tabaquismo y la
obesidad como factores que, combinados con la hipertensión, incrementan la probabilidad de

enfermedad de Alzheimer.

Por último, algunos estudios señalan la posible influencia de factores emergentes, como la

depresión crónica, la pérdida auditiva no tratada y los trastornos metabólicos complejos

(Blotenberg
et al., 2025; Pham et al., 2022). Si bien estos factores no siempre actúan de forma
independiente, su combinación puede agravar la vulnerabilidad neurovascular y acelerar el

deterioro cortical.

En conjunto, estos hallazgos subrayan la necesidad de estrategias preventivas integrales

enfocadas en la detección temprana y el control de las comorbilidades metabólicas, así como en

la promoción de la actividad física, la educación continua y el bienesta
r psicosocial en la
población mayor de 65 años.

Factores de protección identificados

Estos factores se agrupan en tres categorías principales: educativos y cognitivos,

psicosociales y clínicos o de manejo de comorbilidades.

Los factores educativos y cognitivos destacaron por su relevancia en la prevención de la

neurodegeneración cortical. En los estudios de Dhana et al. (2024), Wang et al. (2021) y Luo et

al. (2023), se observó que un mayor nivel educativo y la participación
en actividades
cognitivamente estimulantes se asociaron con una menor probabilidad de desarrollar Alzheimer.

Asimismo, la práctica regular de actividades mentales, como la lectura, los juegos de memoria y

la interacción social, fue reportada de manera cons
istente como un factor preventivo en adultos
mayores.

En cuanto a los factores psicosociales, varios estudios (por ejemplo, Dhana et al., 2024;

Wang et al., 2021) destacaron que el bienestar emocional, el compromiso social y la red de apoyo

interpersonal funcionan como mecanismos protectores frente al deterio
ro cognitivo. De manera
similar, un alto nivel de bienestar psicológico y la participación en actividades recreativas y de

ocio mostraron asociaciones significativas con un mejor rendimiento cognitivo a largo plazo,

especialmente en poblaciones europeas y
norteamericanas.
En el ámbito clínico y del manejo de comorbilidades, los estudios de Blotenberg et al.

(2025) y Fitri et al. (2023) subrayan la importancia del control médico adecuado. El tratamiento

de enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus o la hipertensión ar
terial, y la corrección de
déficits sensoriales (como la pérdida auditiva o visual), fueron considerados factores protectores,
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3146
ya que reducen la carga neurodegenerativa y mejoran el funcionamiento diario. De hecho,

Blotenberg et al. (2025) observaron que los adultos mayores con compensación auditiva o visual

mantenían un estado funcional más alto y una progresión más lenta de los
síntomas de demencia.
De manera complementaria, los estudios más recientes sugieren la influencia de factores

emergentes, como la actividad física regular y los hábitos dietéticos saludables, aunque con

resultados variables. El trabajo de Na et al. (2025) identificó que una die
ta equilibrada y el control
de la diabetes pueden mediar positivamente en la relación entre la alimentación y la aparición de

demencias. Si bien algunos patrones dietéticos específicos mostraron asociaciones no lineales, la

evidencia general respalda que u
na alimentación saludable y el manejo adecuado del metabolismo
glucémico contribuyen a preservar la salud cerebral.

En conjunto, la evidencia sintetizada revela que la combinación de educación continua,

interacción social, estabilidad emocional, control de enfermedades crónicas y hábitos saludables

constituye la estrategia más efectiva para retrasar o prevenir la progre
sión de las demencias
corticales. Estos hallazgos confirman que los factores protectores actúan de manera

multidimensional, reforzando la hipótesis de que la prevención de la demencia requiere

intervenciones integrales que aborden tanto los determinantes m
édicos como los psicosociales.
Relación entre los factores de riesgo y los factores de protección

El análisis comparativo de los trece estudios incluidos evidencia una relación estrecha y

bidireccional entre ambos grupos de variables. Los resultados demuestran que los factores que

incrementan la probabilidad de desarrollar demencias corticales son, en
muchos casos,
contrapuestos o modulables mediante la presencia de factores protectores equivalentes, como la

estimulación cognitiva, la educación continua y el apoyo social.

En este sentido, se observa una relación inversa entre los factores cardiovasculares y

metabólicos y las conductas saludables. Por ejemplo, los estudios de Goins et al. (2022),

Habibzadeh y Albrecht (2024) y Na et al. (2025) demostraron que el control adec
uado de la
presión arterial, el manejo de la glucemia y la adopción de hábitos alimentarios balanceados

reducen significativamente el riesgo de Alzheimer y demencia vascular. Estos hallazgos son

coherentes con lo reportado por Wang et al. (2021), quienes d
estacan que la educación y la
práctica de actividad física actúan como mediadores positivos entre los factores de riesgo

biológicos y la preservación cognitiva. De forma complementaria, los factores psicosociales

muestran un comportamiento dual. Mientras q
ue la depresión, el aislamiento social y la baja
escolaridad incrementan el riesgo de deterioro cognitivo (Bynum et al., 2024; Fitri et al., 2023),

el bienestar emocional, la participación social y el soporte familiar actúan como mecanismos

compensatorios,
fortaleciendo la reserva cognitiva y retardando la manifestación clínica de la
demencia. Esta interrelación evidencia que las condiciones psicosociales no solo predisponen,

sino que también pueden amortiguar el impacto de los factores biológicos en la deg
eneración
cortical.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3147
Asimismo, se identifican interacciones sinérgicas entre los factores de protección y la

prevención de comorbilidades. Estudios como los de Blotenberg et al. (2025) y Fitri et al. (2023)

resaltan que el tratamiento oportuno de enfermedades crónicas, sumado
a la estimulación mental
y social, contribuye a mantener un mejor rendimiento cognitivo. En contraste, la falta de control

médico y la inactividad física potencian el riesgo de deterioro acelerado.

Por último, una adecuada calidad del sueño y la reducción de la exposición a contaminantes

se asocian con mejores funciones cognitivas, mientras que el insomnio y la polución ambiental

agravan el daño cortical (Li et al., 2025).

En conjunto, la relación entre los factores de riesgo y de protección muestra un patrón

complementario y dinámico, donde los comportamientos saludables, la educación, el soporte

social y la atención médica preventiva pueden neutralizar o revertir parcialme
nte los efectos de
los factores de riesgo metabólicos, cardiovasculares y emocionales.

Diferencias según edad y factores socioeconómicos y culturales

La edad continúa siendo el factor no modificable más influyente en el desarrollo de las

demencias corticales, pero su interacción con otras variables ofrece matices relevantes. Pham et

al. (2022) hallaron que, en adultos de 65 a 79 años, la depresión, el t
abaquismo previo y la diabetes
mellitus incrementan de forma significativa el riesgo de demencia, mientras que, en mayores de

80 años, el bajo peso corporal y la fragilidad física cobraron mayor relevancia. Asimismo,

Gottesman et al. (2022) reportaron que
la hipertensión en la mediana edad y la diabetes en etapas
tardías tienen efectos diferenciales en la neurodegeneración, lo que sugiere que la ventana

temporal de exposición a factores de riesgo determina su impacto acumulativo.

En cuanto a la protección, los estudios de Dhana et al. (2024) y Fitri et al. (2023) coinciden

en que la actividad física y el control metabólico ofrecen beneficios cognitivos más notorios en

edades intermedias de la vejez (65
–75 años), mientras que en edades avanzadas el efecto protector
disminuye, posiblemente por la coexistencia de múltiples comorbilidades.

Las diferencias asociadas al nivel educativo y la condición socioeconómica también fueron

evidentes en los estudios de Bynum et al. (2024) y Fitri et al. (2023), los cuales mostraron

mostrando que las personas con baja escolaridad y ocupaciones no califica
das presentan una
mayor prevalencia de demencia.

Luo et al. (2023) confirmaron, mediante análisis genético, que un mayor logro educativo

se asocia con menor riesgo de Alzheimer. Además se evidenció que la desigualdad educativa

amplifica la vulnerabilidad cognitiva, especialmente en contextos de bajos ing
resos, donde el
acceso a servicios de salud y programas de estimulación cognitiva es limitado.

En relación con la etnicidad, los estudios realizados en Estados Unidos y Canadá (Dhana

et al., 2024; Habibzadeh & Albrecht, 2024; Kim et al., 2022) señalaron que los afroamericanos e

indígenas norteamericanos presentan mayor carga de factores de riesgo me
tabólicos y vasculares,
mientras que las poblaciones caucásicas exhiben mayor prevalencia de trastornos afectivos.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3148
Estas variaciones sugieren la influencia de determinantes sociales y culturales, que afectan

tanto la exposición a los factores de riesgo como la adopción de conductas protectoras. La menor

representación de poblaciones latinoamericanas y asiáticas, señala
da por Fitri et al. (2023), resalta
la necesidad de ampliar la diversidad geográfica en la investigación sobre demencias corticales.

DISCUSIÓN

Se ha confirmado que las demencias corticales se asocian principalmente con factores de

riesgo cardiometabólicos, psicosociales y de estilo de vida. Estos hallazgos coinciden con los

planteamientos de la Comisión Lancet (Livingston et al., 2020), que estim
ó que cerca del 40% de
los casos podrían prevenirse mediante el control simultáneo de hipertensión, diabetes, obesidad,

tabaquismo e inactividad física.

En consonancia con estudios longitudinales de gran escala, como los de Wang et al. (2023)

y Cunningham et al. (2025), la presente síntesis corrobora la influencia de los factores

cardiovasculares sobre la neurodegeneración cortical. La coexistencia de hipe
rtensión arterial,
diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cerebrovascular incrementa sustancialmente el riesgo de

Alzheimer y demencia vascular, evidenciando un modelo
multicausal acumulativo. Los hallazgos
de Gottesman et al. (2022) refuerzan este vínculo
al demostrar que la hipertensión en la mediana
edad y la diabetes tardía son predictores independientes de deterioro cognitivo y atrofia cortical,

resultados coherentes con la progresión neuroanatómica descrita por Scheltens et al. (2021).

En el ámbito psicosocial, tanto Bynum et al. (2024) como Fitri et al. (2023) evidenciaron

que el bajo nivel educativo, las ocupaciones no calificadas y el aislamiento social son

determinantes significativos del riesgo de demencia. La educación emerge como
un factor
protector estructural, en tanto promueve la reserva cognitiva (Luo et al., 2023). Este hallazgo

coincide con estudios previos en América Latina (Custodio et al., 2017; Santamaría
-García et al.,
2023) que asocian la desigualdad educativa con una m
ayor vulnerabilidad neurocognitiva.
Respecto de los factores de protección, la evidencia sintetizada respalda el papel de la

educación continua, la participación social y la actividad física regular como mecanismos

sinérgicos que refuerzan la reserva cognitiva. Tal como lo plantearon Deckers
et al. (2015) y De
la Rosa et al. (2020), las conductas saludables y la estimulación cognitiva sostenida reducen el

riesgo de deterioro cortical. En línea con ello, Wang et al. (2021) y Dhana et al. (2024)

demostraron que el bienestar psicológico y las re
des sociales activas se asocian con una mejor
funcionalidad y un declive cognitivo más lento. En cuanto a los factores emergentes, se identificó

que la calidad del sueño y la exposición ambiental tienen un papel dual. Spira et al. (2014)

advirtieron que lo
s trastornos del sueño pueden acelerar el deterioro cognitivo, mientras que
Mohammadzadeh et al. (2024) y el informe COMEAP (2022) reportaron que la exposición

prolongada a partículas finas (PM2.5) y dióxido de nitrógeno eleva la
posibilidad de demencia,
lo que podría reflejar un eje ambiental
-neuroinflamatorio aún poco explorado.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3149
Los factores de riesgo y aquellos vinculados a la protección exhiben una interdependencia

dinámica: las mismas variables que predisponen a la demencia (por ejemplo, sedentarismo,

depresión o aislamiento) pueden ser moduladas mediante estrategias de estimul
ación cognitiva,
ejercicio físico y control médico preventivo. Este modelo bidireccional se alinea con el paradigma

de envejecimiento saludable promovido por la OMS (2019, 2025).

La presente revisión reafirma tendencias globales observadas en estudios poblacionales

como el Framingham Heart Study (Wang et al., 2023), donde la coexistencia de factores

cardiovasculares multiplica el riesgo de demencia. Asimismo, se corrobora el valor
de la dieta
mediterránea, debido a sus cualidades antioxidantes y antiinflamatorias. Lo expuesto ha sido

documentado en meta
-análisis recientes (Fekete et al., 2025; Wang et al., 2025). Sin embargo,
ciertos resultados contradictorios, como los de Na et al.
(2025) sobre dietas ricas en azufre
microbiano, revelan la necesidad de considerar la interacción genético
- metabólica y la
heterogeneidad poblacional en la interpretación de los hallazgos.

En el plano regional, el reducido número de publicaciones latinoamericanas al respecto

limita la base necesaria para generalizar resultados. La revisión confirma la brecha geográfica

identificada por Lipnicki et al. (2025), quienes destacaron que más del
80 % de la evidencia
disponible proviene de países de altos ingresos. Este vacío metodológico subraya la urgencia de

investigaciones multicéntricas en contextos socioculturales diversos, particularmente en América

Latina, donde los determinantes sociales d
el envejecimiento difieren sustancialmente.
Limitaciones de la evidencia y del proceso de revisión

En primer lugar, en los resultados de búsqueda prevalecieron los abordajes

observacionales, lo cual restringe la inferencia causal entre los factores analizados y la aparición

de demencias corticales. Segundo, la heterogeneidad metodológica (diferencias en
escalas,
criterios diagnósticos y covariables controladas) dificultó la síntesis cuantitativa, por lo que se

optó por una integración narrativa. Tercero, la limitada representación geográfica y la exclusión

de estudios no disponibles en texto completo pod
rían generar sesgo de selección. Finalmente, no
se aplicó una evaluación formal de la certeza de la evidencia (GRADE) debido a la naturaleza

exploratoria de la revisión.

Implicaciones para la práctica y la
investigación futura
Los hallazgos resaltan la importancia de estrategias preventivas intersectoriales centradas

en la salud cardiovascular, la educación continua y el fomento de la actividad física moderada a

intensa.

Se recomienda fortalecer la investigación longitudinal en contextos latinoamericanos,

incorporando variables ambientales, de sueño y de salud mental, así como modelos integrados de

predicción que combinen biomarcadores, factores de estilo de vida y determi
nantes sociales.
Asimismo, futuras revisiones deberían aplicar herramientas PRISMA
-ScR actualizadas y análisis
de sensibilidad que permitan valorar la robustez de las asociaciones identificadas.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3150
CONCLUSIONES

La presente revisión sistemática de alcance, guiada por la Declaración PRISMA 2020 (Page

et al., 2021), permitió ratificar que las demencias de tipo Alzheimer, frontotemporal y vascular se

originan en un entramado de causas multifactoriales, donde confluye
n variables biológicas,
cardiovasculares, ambientales y sociocognitivas.

En primer lugar, los factores de riesgo más consistentes fueron la hipertensión arterial, la

diabetes mellitus tipo 2, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y el aislamiento social. Estas

condiciones incrementan la vulnerabilidad neuronal y potencian
los procesos neuroinflamatorios
y vasculares vinculados con la pérdida de volumen cortical.

En segundo término, la evidencia acumulada confirma que la educación prolongada, la

actividad física regular, las redes sociales activas y la estimulación cognitiva sostenida actúan

como factores protectores que fortalecen la reserva cognitiva y retardan l
a expresión clínica del
deterioro. De manera complementaria, la dieta mediterránea y los patrones de sueño saludables

se consolidan como componentes clave de los estilos de vida neuroprotectores.

Los resultados reafirman la necesidad de políticas públicas intersectoriales orientadas al

envejecimiento saludable y al control temprano de los factores cardiovasculares desde etapas

medias de la vida. Asimismo, las estrategias preventivas deben integrar
educación continua,
programas de bienestar emocional y reducción de la contaminación ambiental como ejes de

intervención en salud poblacional.

Desde el punto de vista científico, esta revisión evidenció vacíos significativos en la

investigación latinoamericana, tanto en la disponibilidad de datos poblacionales como en el

análisis de determinantes socioculturales del envejecimiento cognitivo. Por
ello, se recomienda
promover estudios multicéntricos de cohorte y la aplicación de modelos
predictivos basados en
inteligencia artificial que integren variables clínicas, genéticas y ambientales.

Finalmente, se destaca que la prevención de las demencias corticales no solo depende de la

intervención médica, sino también de transformaciones estructurales en educación, equidad social

y estilos de vida. Fomentar una cultura de autocuidado cognitivo y b
ienestar integral constituye
la vía más prometedora para reducir la carga global de estas enfermedades en las próximas

décadas.

Consideraciones éticas:
No se requiere aprobación ética, ya que la revisión solo utiliza
datos publicados y no involucra a participantes humanos directos.
Vol. 13/ Núm. 3 2026 pág. 3151
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